Arrow S04E23: “Schism” (Season Finale)

Arrow -- "Schism " -- Image AR423b_0067b.jpg -- Pictured: Stephen Amell as Oliver Queen -- Photo: Bettina Strauss/The CW -- © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

Photo: Bettina Strauss/The CW — © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

Parte importante de lo que hemos comentado alrededor del arco final de la cuarta temporada de “Arrow” ha girado en torno a la amenaza que significa Rubicon y las bombas atómicas bajo el control de Darhk, así como la destrucción de Havenrock y los efectos que ésto tiene en Felicity (casi imperceptibles) y en el mismo Damien (el aumento de sus poderes).

No es un tema o un concepto pacífico, principalmente porque estamos ante un concepto que funciona mucho mejor en la teoría de lo que funcionó en la práctica. Claro, Darhk es un megalómano carismático con poderes mágicos, por lo que sus planes de usar el arsenal nuclear del mundo para “limpiar” el planeta primero, y luego para obliterar todo completamente tras la muerte de Ruve. Todo esto aumenta las apuestas en torno a lo que ya era un gran villano -no sólo por el carisma-, sino además por la forma en que presenta la clase de personaje con el cual estamos lidiando: uno que no sólo está dispuesto a destruir casi toda la vida en el planeta para aumentar sus poderes y perseguir su agenda, pero que posteriormente es capaz de perseguir la aniquilación total de la Tierra con tal de ahorrarle a su hija -y a él- la pena de tener que crecer sin su madre.

De nuevo, son planes que en el papel funcionan muy bien, no sólo por los efectos que la sola idea tiene tanto en el Team Arrow como en otros personajes (lo que hemos visto tanto en la presencia de otros villanos -Murmur, Brick, et al.-, como en otra gente -los habitantes del arca a los que Darhk les daba “esperanza” de un mundo mejor, por nombrar algunos-), pero además por el nivel de amenaza que el líder de H.I.V.E. significa para la serie.

Pero además toda esta amenaza mágica/nuclear que representa Darhk presenta una alternativa narrativa que era muy difícil de sortear: ¿Qué puede hacer Oliver para sobreponerse a la situación entre manos? No es una pregunta sencilla porque, en general, las amenazas anteriores a las que se ha enfrentado el Team Arrow no sólo no estaban a la altura de los riesgos que presenta H.I.V.E., pero también porque el arsenal de Oliver para enfrentarse a las grandes amenazas siempre ha sido limitado, en parte por el diseño mismo del personaje, y también porque generalmente estábamos ante villanos que traían consigo un poderío físico o mental que resultaba imponente, mas no un bagaje místico o de poder como el que comanda Darhk.

Arrow -- "Schism " -- Image AR423b_0162b.jpg -- Pictured: Stephen Amell as Green Arrow -- Photo: Bettina Strauss/The CW -- © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

Photo: Bettina Strauss/The CW — © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

Entonces surge el gran dilema del final de temporada: ¿Cómo va a derrotar Oliver a Darhk? De nuevo, ahí es justo donde el problema de las bombas atómicas gana relevancia, porque claramente ni el arco y flechas, ni la capacidad de dar discursos y generar simpatía y ánimo de los habitantes de Star City es suficiente para evitar la destrucción nuclear. Claro, Felicity y Curtis pueden usar su know-how tecnológico -que a estas alturas es un deus ex machina de proporciones mágicas en sí mismo- para no sólo salvar la ciudad del misil que se dirige a ella (justo en los momentos que Oliver da su gran discurso), pero incluso lograr desactivar el resto del arsenal nuclear -vaya a saber uno qué pasó con todas esas bombas- y poner un fin a esa parte del plan de Darhk.

Se vuelve difícil no considerar lo irregular de la situación, no sólo desde un punto de vista de la suspension of disbelief, pero además porque hace que cualquier intento de Oliver por superar la crisis se sienta menos importante de lo que la producción seguramente crea que lo fue. Y eso sin mencionar las inconsistencias mismas que surgen del apoyo de la ciudadanía de Star City que se convierte en combustible mágico -a falta de una mejor palabra- para permitirle a Oliver medirse contra Darhk de igual a igual. De nuevo, el problema no está en el discurso ni en la gente uniéndose a Green Arrow como un improvisado ejército para enfrentarse a Darhk en una escena que emula el combate entre Batman y la policía de Gotham, contra Bane y sus mercenarios en “The Dark Knight Rises”; el problema es que el resultado final se siente al mismo tiempo extraño e inútil, considerando que quienes verdaderamente salvaron el día fueron Felicity y Curtis (y Cooper, may he rest in peace).

Con eso de lado (más o menos), el duelo entre Oliver y Darhk estuvo en general bien ejecutado, no bien la resolución fue -de nuevo- extraña, y no sólo porque nos hubiera encantado que Darhk se hubiera mantenido en la serie (siempre está la posibilidad de verlo en “Legends of Tomorrow”).

Lo anteriormente expuesto básicamente resume nuestras sensaciones generales sobre el final de temporada: es un episodio decente y que mostró tramas competentes y que podrían haber funcionado mucho mejor si se hubieran enmarcado bajo un contexto distinto al que tuvimos en éste arco final, y que tanto influenció el show, para bien y para mal. Es difícil no creer que todo lo bueno que vimos en estos últimos 3 episodios podría haber funcionado de mejor forma si la serie hubiera tomado un camino distinto al del uso de bombas atómicas tan libremente, y dejado de lado un poco el elemento mágico (o haberlo limitado a personajes como Vixen y Constantine, a quienes nos habría gustado volver a ver).

Y así es como termina la parte central de la temporada, de una forma extraña por decir lo menos, y que ciertamente despierta algunas interrogantes para el futuro, y no nos referimos al epílogo extendido de éste capítulo (¿de verdad eran necesarios 10 minutos?).

Y ya que estamos en eso, es importante la decisión de separar al Team Arrow al final de la temporada, no bien todos damos por hecho que, más temprano que tarde, todos se volverán a reunir con Oliver y Felicity (y seguramente Curtis, a quien hace tiempo lo promovieron a “series regular” en el quinto ciclo). Así, mientras Diggle vuelve a reenlistarse en el ejército, Lance y Donna deciden tomarse un tiempo juntos, y Thea opta por un viaje para reencontrarse a sí misma luego de los eventos del último tiempo (y darse cuenta de que es más parecida a Malcolm de lo que le gustaría admitir). No son cambios que creamos vayan a durar mucho, pero nos gustaría que la serie sacara algunas lecciones en base a aprovechar mejor a algunos de sus personajes.

Arrow -- "Schism " -- Image AR423b_0193b.jpg -- Pictured: Neal McDonough as Damien Darhk -- Photo: Bettina Strauss/The CW -- © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

Photo: Bettina Strauss/The CW — © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

“Arrow” nos dejó una cuarta temporada fuerte, que en su mayor parte significó un retorno a la forma extraviada durante el tercer ciclo, y regalándonos un par de episodios que se cuentan dentro de la mejor de la serie. De todas formas, cuesta no sentirse ligeramente decepcionados al final (aunque no a la altura del año pasado) con lo ocurrido, no sólo porque el último arco tuvo varias decisiones narrativas cuestionables, sino además porque en general el final se sintió sólo como eso: un cierre efectivo, dentro de las circunstancias, a lo que fue el cuarto año, nada más y nada menos.

La serie recorrió un tranco considerable para recuperar el terreno extraviado, lo que en general consiguió de manera exitosa. Pero todavía queda mucho camino por andar para que la serie pueda volver a estar a la altura de lo que fue la segunda temporada. Por ahora, no nos queda otra que esperar lo mejor para la quinta temporada.

Por lo pronto, agradecemos su compañía, feedback y -sobre todo- paciencia, y nos veremos en unos meses más para una nueva temporada de “Arrow”.

Notas al cierre:

  • Las menciones a Laurel, su legado y lo que ella habría pensado de las decisiones tomadas por el Team Arrow en el final de temporada fue un buen recordatorio, pero de todas formas dejó esa sensación de que la producción cree que resultó mejor de lo que en verdad lo hizo.
  • ¿Y la hija de Darhk? Bien, gracias.
  • Oliver terminó la temporada convertido en alcalde interino, y con la más que segura posibilidad de convertirse en alcalde definitivo.
  • Los flashbacks también terminaron y, bueno, terminaron. Fue un buen detalle de todas formas el retorno de Waller, así como ver la forma en que H.I.V.E. procuró el ídolo para Darhk gracias a una agente encubierta en A.R.G.U.S.
  • El próximo año -en teoría el último de los flashbacks-, visitaremos Rusia ya que no sólo Oliver buscará cumplir la promesa hecha a Taiana, pero además se conocerá el cómo fue que el personaje de Stephen Amell hizo para convertirse en teniente de la Bratva, la mafia rusa. Al menos en el papel suena más interesante que los últimos años.
  • Por cierto, la supuesta locación a la que A.R.G.U.S. llevaba el ídolo era un lugar conocido como “The Slab”, que en los comics es una prisión de máxima seguridad para villanos, similar en su función a Belle Reve. “Slab” es un término para referirse a las mesas o camillas donde se hacen autopsias y se retiran cadáveres, como una forma de decir que la única forma de escapar de dicha prisión es con los dos pies por delante.
  • Hasta siempre Damien Darhk, de verdad esperamos que de alguna forma se las ingenien para que puedas volver.

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