House of Cards – Season 4 Review

Lo seguimos diciendo: House of Cards es todo un fenómeno. No sólo por lo que ha significado en el desarrollo de las sórdidas historias de la política de Estados Unidos, sino además porque fue una de las primeras series en formato Netflix con elenco estelar y que tuvo un éxito mundial. Por lo mismo, el esfuerzo de la compañía por mantener esta serie en la vanguardia de la televisión (tradicional y no tradicional) se ve reflejado año a año en cada una de las temporadas. Y la cuarta temporada no se queda atrás, mostrándonos nuevas historias, desafíos y enemigos a los cuales los Underwoods deben enfrentarse, sin tener la certeza de salir airosos.

En primer lugar, en esta temporada quedó demostrado que la serie no se trata sobre Frank Underwood, sino sobre él y Claire. Ya no podemos decir que existe un personaje principal, puesto que es una de las pocas series en las cuales “el patriarca y la matriarca son iguales” (Gracias Robin Wright por hacerlo presente fuera de la pantalla), lo que queda demostrado en el season finale de la tercera temporada y en la parte inicial de la cuarta. Frank Underwood no es nada sin Claire, es más, tenerla en su contra sólo le hace daño a su campaña, imagen y persona. La serie ha sido una historia de una pareja que se ama, pero por sobre todas las cosas, se necesita el uno al otro para saciar la inmensa sed de poder que cada uno tiene, y en esta temporada se dan cuenta que no pueden hacerlo de forma separada. Si la primera y segunda temporada fueron sobre culebrones políticos para llegar al poder, y la tercera un drama personal para mantenerlo, la cuarta es el perfecto equilibrio entre ambos enfoques, puesto que nos muestra la cara más fría y desgarradora de la pareja más manipuladora de la televisión actual.

Por otro lado, nos parece acertado el hecho que se haya decidido incorporar en esta temporada el plot de las elecciones en Estados Unidos, precisamente en el año en que realmente van a ocurrir, sin embargo, creo que hacer dos temporadas seguidas sobre las elecciones podría ser algo aburrido. Y es que quedamos con ganas de ver la resolución del balotaje gringo, y no fue suficiente sólo ver la conclusión de la nominación demócrata por varias razones: 1. Como no-estadounidenses, muchas veces nos es confuso su sistema electoral, con los delegados, super-delegados, convenciones, convenciones abiertas, nominaciones, etc. En varios momentos de la serie me perdí con los votos, cargos y movidas políticas de los Underwoods lograr la nominación de Frank como presidente y Claire como VP, y tuve que preguntar a mis amigos gringos (que sí saben sobre esto) para entender cómo lo habían logrado, y 2. La competencia en la vida real para ser el candidato de los demócratas y republicanos respectivamente, está igual o más entretenida que la de House of Cards, manteniendo las proporciones, y con la esperanza de que el/la próximo líder del “mundo libre”, no use los mismos métodos que los Underwoods para llegar el poder (?). Ahora bien, si el plot de elecciones se extiende por dos temporadas, por lo menos tendremos el consuelo de ver en pantalla durante más capítulos a Joel Kinnaman y Dominique McElligott como el gobernador y candidato republicano Will Conway y su esposa respectivamente, quienes se presentaron esta temporada como el enemigo a temer, but not jet. Es entretenido ver a un republicano progre, joven y social-mediático, pero hambriento de poder, lo que resulta en una rara mezcla entre Obama, Trudeau y el mismo Frank Undewood, por lo que esperamos que se mantenga en la historia para la próxima temporada.

Por supuesto, si se hace una serie de dramas políticos de Estados Unidos, no puede faltar el tradicional intento de asesinato al presidente, el cual fue inesperado y sorprendente, pero luego de darle varias vueltas podemos entender que Lucas Goodwin tuviera motivos suficientes para tratar de matar a Frank (en su calidad de persona, no de presidente), morir en el intento y llevarse de pasada a Edward Meechum y a Heather Dunbar (políticamente). Gracias a los disparos del periodista, pudimos ver a un Frank completamente debilitado, listo para morir, y sin Claire a su lado, en la faceta más vulnerable del personaje en toda la serie. Sin embargo, ¿Sinceramente creíamos que Frank podía morir? Hasta el momento sólo unos pocos como GRRM o Shondaland han podido quitarnos a nuestros personajes más queridos y sobrevivir para contarlo, pero siendo realistas, la muerte de Frank hubiese significado el fin de la serie (sólo lo habría salvado un sórdido plot twist enfocado en Claire), por lo que si bien el tiempo de Frank en el hospital, nos sirvió para verlo alucinar y ver el retorno de Kate Mara y Corey Stoll, nunca nos provocó un miedo real a perderlo.

Por último, debemos señalar que en esta temporada, los personajes secundarios no tuvieron historias tan relevantes como en  los episodios anteriores, destacando solamente a Doug Stamper dispuesto a todo por salvar a Frank cuando estaba en el hospital. Ni siquiera a Claire la vimos tan afectada como al escudero fiel del presidente , cuando éste corría riesgo vital. Pero además de eso, que Doug esté nuevamente obsesionado con una mujer, o que Jackie y Remy estén viviendo un romance ilegal, no le aporta nada nuevo a la trama y podría facilmente prescindirse de ellos.

En conclusión, esta temporada fue distinta, con nuevos matices, historias y enfoques de los personajes, cuyos capítulos fueron armónicos con la historia, pero sin ser particularmente sorprendentes (nada nunca jamás nos hará olvidar a Zoe y su trágica muerte). La serie nos deja con un season finale sádico y desgarrador, que nos hace preguntarnos hasta dónde pueden llegar los Underwoods para mantener su poder.

Observaciones al cierre

  • La escena del desayuno entre Tom, Claire y Frank, sólo podía ocurrir en una serie como House of Cards.
  • Una pena que Dunbar haya caído tan fácil y por una estupidez.
  • Se ha señalado que la serie se ha vuelto particularmente fantástica, y que no representa la realidad. Por favor! Es una serie de ficción, y en verdad no sabemos que tan oscuras son las prácticas de los políticos (no sólo USA).
  • Beau Willimon no volverá para la quinta temporada, por lo que será un gran desafío para los nuevos showrunners Frank Pugliese y Melissa James Gibson mantener el espíritu de esta serie.
  • “We make the terror” Qué frase para terminar la serie.
Anuncios

Un comentario

  • Dista mucho ser Conway el villano de esta temporada, nunca lo percibi una real amenaza para Frank, este ultimo siempre salia victorioso, a como decimos aca siempre “se lo paseo”, por lo mismo tambien siento la perdida de Dunper.
    Para mi el verdadero villano fue, y me extraño que no saliera nombrada en la review, Hammerschmidt, todo su investigacion se cocino de manera lenta, lo que hizo preparar un ataque contundete para los Underwood, tengo mucha curisoidad en que terminara todo eso.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s