Game of Thrones S06E10: “The Winds of Winter”

“The Winds of Winter” no sólo marca la llegada del invierno, también es un capítulo de resoluciones, del reacomodamiento definitivo de las estructuras de poder de Westeros de cara a la Larga Noche, y el acto final de la serie. Es por eso que se siente apropiado que el capítulo se centre sobre las tres grandes figuras políticas de Westeros: Cersei, Dany y Jon. Si bien el capítulo encuentra momento para visitar y cerrar varias de las tramas en marcha de la temporada, son estas tres las que arman la línea temática del capítulo: las causas, efectos y consecuencias del poder sobre las personas que lo tienen y aquellos que lo anhelan.

Cersei siempre quiso el Trono de Hierro. Si bien su faceta de madre, y lo que estaría dispuesta hacer por sus hijos, son la que la han definido y humanizado, este capítulo no nos deja duda de cuál siempre ha sido el verdadero anhelo de Cersei, y lo que estaba dispuesta a hacer en búsqueda de ese sueño.  Cersei siempre ha jugado el juego de tronos, pero nunca en el mismo nivel que Tyrion, Littlefinger o incluso Ned, quienes con más o menos aptitud, se movían en el plano político, de maniobras y manipulaciones para conseguir sus objetivos. Cersei siempre ha seguido el juego hasta que la emoción la desborda, punto en el cual Cersei es el equivalente de un niño malcriado, que da vuelta el tablero y “gana” el juego por virtud de que lo destruye. Esto lo retrata de manera perfecta Miguel Sapochnik, quien rápidamente se ha ido consolidando como el mejor director de la serie (“Battle of Bastards” y “Hardhome”), y en este capítulo nos lo demuestra en esos quince minutos iniciales que rozaron la perfección (y de paso fueron un pequeño homenaje a “The Godfather” y Coppola). De la tranquilidad que exuda Cersei y Tommen durante sus momentos de preparación, al paulatino incremento de una sensación de que algo anda mal a medida que avanza el juicio en el Septo de Baelor, hasta los momentos frenéticos y desesperados que marcan el asesinato de Pycelle y los fútiles intentos de Lancel por detener lo inevitable, la secuencia es sublime, y más aún gracias a la impecable banda sonora de Ramin Djawadi. Dicha secuencia no sólo es un tremendo espectáculo emocional, sino que además narrativa y temáticamente funciona a la perfección, mostrando como mientras Margaery y el Gorrión continúan jugando el juego de tronos, Cersei ya ha tomado la decisión de no jugar más, ya eligió la opción nuclear de eliminar el juego y todos sus participantes. Toda esta secuencia es cerrada en la horripilante y espeluznante escena donde explota el Septo de Baelor matando a Margaery, Loras y su padre, al Gorrión Supremo y sus seguidores, y cientos de inocentes, en un acto de venganza y desesperación innombrable, que crean un nuevo status quo en Desembarco del Rey donde Cersei es la figura de poder indiscutida.

Pero en su momento de triunfo, el destino le deparaba una sorpresa más a Cersei. A pesar de creerse tan hábil y tan superior, la mayor debilidad de Cersei siempre ha sido justamente su inhabilidad de prever las consecuencias de blandir el poder con tanta crueldad, violencia y terror.  Es irónico, porque fue justamente esa falencia la que la llevo al error de colocar al Gorrión Supremo en una posición de poder en búsqueda de eliminar a Margaery, y aun así es incapaz de ver como sus actos la llevan por el mismo camino nuevamente. Esto se ve plasmado en el hecho que nunca pensó en los efectos que tendrían sus actos sobre Tommen, o más bien, desestimó la posibilidad de que Tommen pudiese tener cualquier reacción considerando su inexistente personalidad. Cersei, quien como todos los que rodeaban a Tommen lo manipuló tan profundamente, nunca fue capaz de prever que las consecuencias de sus actos fueron tal, que Tommen, al ver esfumarse en un instante su esposa y su religión, a quienes amo profundamente, cometió el único acto de agencia que tuvo su personaje en toda la serie y se quitó la vida.

Es imposible no hacer el paralelo de Cersei con Walter White, ambos ocultaron bajo un falso mantra de “todo lo hago por mi familia/hijos” su profundo anhelo de poder y de saciar su orgullo. Ambos, cuando finalmente logran llegar a la cima, lo hacen a costas de todo lo que clamaron defender. En el caso de Cersei, la corona le costo sus tres hijos, su familia, y aún no terminan las consecuencias, pensando en aquella confundida mirada de Jaime, quien se ganó el apodo de Matarreyes justamente por evitar el acto que acaba de cometer su hermana. Es justamente la suma de todo esto, lo que hace del acto de coronación de Cersei tan vacío, una victoria cuyo eco resuena en una solemne ceremonia donde todos por miedo a las consecuencias, le desean larga vida a la reina. Con esto, dejamos a Desembarco del Rey bajo una aparente pero tenue estabilidad, que difícilmente perdure, porque el polvillo de la explosión del Septo de BAelor, aún no termina de caer, y como dice el refrán de los Lannisters: “A Lannister always pay their debts”.

Otra faceta que fue excelente del capítulo, fue la manera en que contrastó la ascensión del trono por parte de Cersei con la de Jon. Jon nunca pidió ser The King in the North, pero son sus habilidades de inspirar a los demás, de liderar y poner su vida en la línea por los suyos, las que incitan a que las casas voluntariamente acepten ser sus súbditos y que por volición propia lo proclamen Rey, a pesar de que no es algo que Jon pidió. Esto no quiere decir que Jon no desea el poder, sabemos que algo dentro de Jon lo impulsa a ser un líder, y su deseo de pertenecer y ser un Stark propiamente tal indirectamente es un anhelo de poder, pero a diferencia de Cersei y Dany, Jon no cree merecer su poder por derecho divino o por fuerza bruta, el necesita la aprobación de los suyos para poder tener el poder, eso explica porque acepta la aclamación de las casas, así como explica porque abandono la Guardia de la Noche después de su asesinato.

Esta misma razón también hace que sea fácil entender porque ha surgido la brecha entre Sansa y Jon, quienes a pesar de sincerarse el uno con el otro por su desconfianza mutua, terminan la temporada en una precaria situación gracias al imbancable Meñique. Sansa tiene demasiado de Meñique, y sumado a todo lo que ha sufrido, y la evolución que ha causado en su personaje, ella también se ha vuelto una participante en el Juego de Tronos, y la verdad es que ella también anhela poder, porque desea no depender de nadie. Sus ansias de poder vienen por su deseo de mantener su agencia, de evitar estar expuesta a manipulaciones y maniobras de otros jugadores, pero es justamente en ese temor, en esa paranoia, que vuelve a caer en los juegos de Baelish. Para dificultar aún más la situación, la serie elige este como el momento propicio para revelar lo que siempre supimos: Jon Snow no es el hijo de Ned, si no el hijo de Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen, lo que quiere decir que es sobrino de Dany. Este hecho, si bien por ahora es sólo conocido por Bran, sin duda que es una pistola de Chekhov para el reinado de Jon, porque si bien es su personalidad y su capacidad lo que ha llevado a Jon ser proclamado como Rey del Norte, es su descendencia de Ned lo que realmente sella el apoyo de las casas del norte. Además, Sansa dice que para ella Jon es un Stark, pero si de alguna manera Bran le revela la verdad, ¿Seguirá pensando igual?

A través del mar, tenemos a Dany, quien siempre ha sido el punto medio entre la forma de imponerse poder de Jon y de Cersei. Más allá de sus evidentes falencias al momento de gobernar, siempre ha logrado ser una líder por su compasión y su respeto por los más desposeídos, pero por otro lado sus mayores victorias siempre han venido de la mano de la violencia, la crueldad y el terror. Fuera del tedio que ha sido muchas veces Meereen, ha servido siempre para poner en evidencia esas contrastantes facetas de Dany, resaltar el conflicto que hay dentro de Daenerys entre ser una reina justa, y evitar ser como su padre. Es por eso que toma tanta fuerza la simbólica y hermosa escena donde Dany discute con Tyrion la decisión que tomo de dejar a Daario, y sobre sus miedos de embarcarase hacía el destino que siempre anhelo. Ambos se sinceran, en sus falencias, en sus miedos y en sus virtudes, y a pesar del corto tiempo que llevan juntos, el momento en que ambos se entregan mutua confianza se siente ganado y orgánico, y nos muestra que a pesar de que Dany puede ser una conquistadora despiadada, tiene suficiente visión para buscar apoyo para subsanar aquellas facetas más débiles de su personalidad. Algo interesante que nos deja esta conversación, es que explora la motivación de Dany: ¿Por qué quiere ser reina? ¿Por qué su apellido le da el derecho? ¿Por venganza? Aquí, también Dany es el punto medio entre Jon y Cersei. Sin duda que Dany cree que por ser Targaryen es su divino derecho ser la gobernante de Westeros, pero como ya le mencionó a Yara en el capítulo pasado, hay algo dentro de ella al igual que Jon, que la lleva a ser líder, y es esa creencia que puede dejar el mundo en mejor estado del que lo encontró.

Finalmente, el capítulo cierra con una imagen previsible, pero no menos potente: Dany y compañía, camino a Westeros. Así cerramos un nuevo ciclo de Game of Thrones que nos ha llevado a aventurar más allá de lo que ha establecido GRRM en sus libros publicados. La temporada ha tenido varios baches (*cof cof* Dorne *cof cof* Ramsay) pero aun así ha sido mayormente positiva la sensación que deja el ciclo. Esto gracias a que D&D han logrado saber manejar lo complicado de continuar una serie que se ha adelantado a su material de origen, y a que lo han hecho con convicción, pero sin dejar de admitir y corregir los múltiples errores cometidos en la quinta temporada. Esto ha llevado a que la sexta temporada haya sido mucho más constante, a pesar de tener un leve bache en los episodios 6-8, y a que logre cerrar de manera exitosa el segundo acto que empezó después de la Boda Roja. Esperamos hayan disfrutado de nuestras reseñas y esperamos verlos en la séptima temporada.

Notas al cierre:

  • Arya cumplió no sólo su deseo de venganza, si no la de todos los televidentes, al matar a Walder Frey, pero no sin antes darle de comer un pastel hecha con la carne de sus hijos. Con esto nos queda claro que Arya está de vuelta en Westeros, ahora con las habilidades de un hombre sin rostro y con la intención de terminar de tachar los nombres de su lista.
  • Al mismo tiempo, vemos a Bran asumir su rol como el Cuervo de Tres Ojos, lo que no sólo lo lleva a finalmente permitirnos ver el doloroso momento de la muerte de Lyanna al dar a luz a Jon, sino que además emprender su rumbo hacía al sur del muro. Una reunión Stark nunca estuvo más cerca, pero sabemos mejor que esperanzarnos cuando se trata de Game of Thrones.
  • Sam también cumple su sueño, al finalmente llegar a Oldtown, y si bien aún no ha iniciado su camino a ser un maestre, si se le permite entrar a la biblioteca de Oldtown en una toma impresionante (y que nos recordó mucho a The Duke’s Archives de Dark Souls).
  • Volvió Dorne (BUUU DORNE BUU) que sirvió para revelarnos que se está formando una alianza Tyrell-Martell-Targaryen, lo que promete fortalecer a Dany en su llegada a Westeros.
  • Esta escena también fue probablemente lo más bajo del capítulo, no tanto por Dorne, pero porque una vez más puso en escena los personajes teletransportadores, en forma de Varys, y en este caso fue lo suficientemente brusco sus cambios de ubicación en escaso tiempo que si me sacaron del capítulo. En este caso en particular se sintió muy torpe, porque Varys no tenía para que estar en la toma final con Dany.
  • La actuación de Liam Cunningham fue desgarradora, la emoción pura que retrata al enfrentar a Melisandre por el asesinato de Shireen es terrible. Realmente transmite el dolor en el alma que siente al perder a una niña que amaba como hija propia.
  • Hola Benjen. Adiós Benjen.
  • ¿Por qué tanto secretismo al momento de Lyanna susurrarle la verdad de su bebe a Ned? ¿Será que Jon no es su verdadero nombre de pila?
  • “THE KING IN THE NORTH” y quien más apropiada para empezar el canto que la gran Lyanna Mormont.
  • “My name is Arya Stark. I want you to know that. The last thing you’re ever going to see is a Stark similing down as you die.”
  • “If he commands you to burn children, your lord is evil.”
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6 comentarios

  • Gracias por sus reseñas, nunca termina un capítulo de GOT hasta después de leerlas, ahora lamentablemente a esperar un año más.

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    • Gracias por tu comentario! Va ser una larga espera, queda solo la (casi ingenua) esperanza, de que en el entretanto GRRM termine y publique el 6to libro

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  • Me parece que tu punto de vista es errado al considerar a Ned Stark un jugador del “juego de tronos”, es mas, su incapacidad para serlo fue lo que sello su prematura muerte, desencadenando todos los hechos que nos muestran en la saga “Canción de hielo y fuego”.

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    • Al fin del cabo Ned estaba en el juego, le gustará o no, e intento jugarlo de la misma manera que los demás (recuerda su última conversación con Cersei y sus maniobras por conseguir el apoyo de Meñique), pero justamente como dices tu, su incapacidad resulta en su muerte. El punto es que Cersei, por contraste, participa del juego hasta que se ve superada, y ahí simplemente opta por la opción nuclear; pasa de la política a la destrucción indiscriminada.

      Gracias por tu comentario!

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