Made in Bangkok (2015)

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Made in Bangkok.
Año: 2015.
Director: Flavio Florencio.
Género: Documental.
Guión: Flavio Florencio.
Elenco: Morgana Love, Noa Herrera.
País: México, Tailandia, Alemania.  
Duración: 75 minutos.

Morgana es una mujer transexual de San Miguel de Allende, México, que viaja a Bangkok por un concurso de belleza, el cual espera ganar para hacerse finalmente su operación de asignación de género. Esa es la línea argumentativa del documental alemán-mexicano dirigido por el argentino radicado en México, Flavio Florencio, quien decidió hacer un largometraje de Morgana luego de conocerla cantando con su increíble voz en una cantina de Ciudad de México. Ella encarnaba, tras las luces del escenario, a un grupo de personas sin acceso a nada. Condenados a cantinas oscuras y vivir la jornada para subsistir. Una mujer que derrocha talento, pero que está retraída, quizás por pertenecer al grupo más discriminado de las minorías sexuales, los transgénero.

El lente de Florencio acompaña a Morgana en su llegada a Bangkok para su preparación para el Miss International Queen. Allí han llegado las mujeres transgéneros más hermosas y talentosas que hayamos visto en mucho tiempo. No obstante, los objetivos de unas y otras son diametralmente distintos. No necesitamos mucho tiempo para darnos cuenta que Morgana, aunque interesada en ganar (nadie lo negaría), va más por ella que por el concurso. Lo de Morgana es un viaje de liberación. El mostrarse orgullosa ante 168 países que transmiten en vivo, y no vivir escondida, incluso de su propia familia, como le ha sucedido hasta entonces en su natal México. Esa perspectiva hace valioso el viaje de Morgana, pues al dialogar con sus compañeras, descubrirá que la forma de vivir la transexualidad es muy distinta. Mientras ella lo único que quiere, hace muchos años, es realizar su operación donde le reasignen el género (“lo que es para ti nadie te lo quita aunque te lo quites”), muchas concursantes viven felices su vida de mujer, sin amputarse el pene.

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“Made in Bangkok” nos recuerde mucho el documental que mezclaba con ficción que hace unos años nos entregaron Nicolás Videla y Camila Donoso, llamado “Naomi Campbel” (2013). En uno y otro se analiza, con analogías muy similares, lo fuerte que es ésta operación, y lo abandonados que están en el sistema de salud los ciudadanos transgéneros, tanto así, que deben “mendigar” en programas de televisión (en ambos casos) los recursos necesarios para cubrir la intervención más importante de tus vidas. ¿Cómo en Chile una operación de este tipo no puede estar garantizada, en el primer orden, dentro de las coberturas del A.U.G.E.? Pero al mismo tiempo que ambos largometrajes formulan tan potente crítica, son capaces de derribar una serie de mitos alrededor de la figura de los transexuales (como su homosexualidad intrínseca en “Naomi Campbel” o la uniformidad de visiones a futuro y lucha con el propio cuerpo en “Made in Bangkok”). Con mucho respecto, Videla y Donoso dan a entender que tiene tanto valor quien quiere operarse por un motivo totalmente estético como quien quiere cambiarse de sexo, mientras que Florencio nos dice que igualmente es transexual quien abiertamente no quiere amputarse el pene, como quien llora hace años por tener una oportunidad para ello. Ambas son decisiones totalmente autónomas que una sociedad como la nuestra debe respetar.

Es imposible no encantarse con Morgana, por eso su sufrimiento se siente tan propio. Como bien Florencio pregunta, ¿por qué está sola haciéndose la operación más importante de su vida a miles de kilómetros de su famila? ¿Por qué el escenario sería tan distinto si se tratase de una operación de apendicitis? ¿Hasta cuándo nuestra sociedad se restará de algo tan importante? Pero estas potentes preguntas (con tristes respuestas) confluyen con una forma de presentar el relato por parte de Florencio, acertádamente propuesta, donde hay mucho espacio para la comedia. Porque en un país donde Morgana se siente sin trabas, puede mostrarnos la parte más hermosa de su ser. Su sonrisa, su talento, y su encanto.

Para finalizar, me gustaría centrarme en el nombre del documental. Sin darnos cuenta, el director argentino que muestra su propia historia a través de Morgana. Porque precisamente él es un producto nacido fuera de sus tierras. Su propia historia es un “Made in Ciudad de México”. Hermoso es que su ópera prima sea un homenaje a su propio relato, pues lo que busca es formular las mismas críticas que Morgana puede hacer: que el talento de directores jóvenes como Florencio no dependa nunca más del destino, de la caridad, de buenos actos. Que todos podamos surgir donde queramos, y que nuestra propia casa no nos pongan barreras. Que Morgana pueda volver a la casa de su padre vestida de lo que es, una mujer.

Recuerden seguir visitando las salas del Festival Internacional de Cine Amor LGBT+, dejándolos invitados a revisar toda nuestra cobertura.

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