Camino a La Paz (2016)

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Camino a La Paz.
Director: Francisco Varone.
Año: 2016.
Productores: Gema Juárez Allen, Dolores Llosas, Juan Taratuto.
Guión: Francisco Varone. 
Fotografía: Christian Cottet.
Elenco: Rodrigo de la Serna, Ernesto Suárez, Elisa Carricajo. 
País: Argentina.
Duración: 92 minutos.

A veces tu peor pesadilla puede convertirse en un camino de conocimiento. Cuando Sebastián (Rodrigo de la Serna) se muda a una nueva casa en Buenos Aires junto a su pareja (Elisa Carricajo), la situación no es la mejor. Él está desempleado y ella segura en un trabajo en que incluso se proyecta. Si bien hay mucho cariño entre ambos, los proyectos a mediano plazo también difieren. Ella busca formar una familia, y transformar esa casa en un verdadero hogar. Sebastián, en cambio, quiere disfrutar las comodidades de ella, sin comprometerse ni amarrarse a nada en el corto plazo. La distancia además se acrecienta por un factor externo. La casa que ocupan antiguamente correspondía a un servicio de turismo, en consecuencia reciben y reciben llamadas en su línea telefónica preguntando por choferes que puedan transportar a personas dentro de la ciudad. Aún cuando Sebastián trate de tomar las cosas con humor, siguiendo el juego por momentos, el sorpresivo despido de su mujer en su empleo le llevará a tomar una decisión loca: transformarse en conductor para hacer algunos pesos.

A bordo de su Peugeot 505 (¡qué histórico auto!), Sebastián comenzará a escondidas a transportar gente. Desde niños que van a la escuela hasta turistas, Sebastián hace el trabajo pero a su manera. Sin manejar los códigos mínimos que manejaría un taxista o al menos una persona que presta un servicio, la calidad del servicio que presta no es lo mejor. Sin embargo, lo que falta en respeto al pasajero sobra en personalidad. Sebastián es honesto con la gente que transporta y eso se agradece. Les dice cómo sentarse, qué hacer y qué no, fuma aunque sus pasajeros no quieran, etc. Precisamente esa conducta hace que un anciano ponga sus ojos en él. De nombre Khalil (Ernesto Suárez), la actitud trasgresora de Sebastián hace que lo elija para llevar una misión imposible. Con avanzada edad y en un pésimo estado de salud producto de una diabetes, Khalil busca un conductor que pueda llevarlo desde Buenos Aires a La Paz para encontrarse con su hermano. Sebastián aceptará a regañadientes, y una vez comenzado el viaje, veremos que Khalil no ha aportado un antecedente fundamental en la cruzada. Contarle que es musulmán, con todo lo que eso implica, y que el viaje es para emprender junto a su hermano otro viaje camino a La Meca.

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Como comedia, “Camino a La Paz” es un proyecto muy interesante. Para ello debió apoyarse en caricaturas, o al menos eso parece a nuestros ojos. Por ejemplo, Sebastián es argentino en todo el sentido de la palabra. Argentino de joda, de asado, un poco trasgresor pero con una personalidad muy carismática. ¿Podríamos imaginar un “antagonista” más adecuado para dotar de humor el viaje de Khalil? Si la cultura musulmana es ajena para la mayoría de los habitantes de este continente, lo es todavía más para el prototipo argentino que representa Sebastián. Por lo mismo, en un supuesto viaje de aprendiza que cualquier persona debiese hacer, la apertura que le exigiremos a nuestro conductor será casi heroíca. Porque no sólo deberá interiorizarse en una cultura de la cual sabe absolutamente nada (ni siquiera la ubicación de La Meca), sino además comprenderla para así entender el sentido que este peculiar viaje tiene para Khalil. Así, lo que en un comienzo será un viaje espiritual para uno de los miembros del auto, terminará siéndolo para todos. Quizás Sebastián nunca crea en la religión de Khalil. Como buen argentino honesto, no lo va a hacer sentir bobo haciéndole creer que creerá (valga la redundancia). Pero de un anciano musulmán aprenderá muchas lecciones. Quizás no crea en lo que el otro cree, pero creerá en su persona.

El largometraje de Varone es entretenido y dinámico. Bien actuado, cumple de gran manera el ser la tradicional película de road trip espiritual. La incorporación de canciones de Vox Dei aporta en la caricaturización del cuento, dándole magia al viaje que se adentra en el continente y en las personas. Con una fotografía muy bella que recoge lo mejor de Argentina, la entrada a La Paz, pero también el simbolismo de ese Peugeot 505, cuesta encontrarle a “Camino a La Paz” puntos débiles. Anunciaremos su estreno en Chile en su momento, para que todos puedan ver esta grata sorpresa de SANFIC.

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