Mr. Robot S02E11: eps2.9_pyth0n-pt1.p7z

Mente Despierta/Cuerpo Dormido

Mind awake, body asleep.
Mind awake, body asleep.
Mind awake, body asleep.

Un mantra para repetir (mind awake, body asleep) por minutos, por horas, por todo lo que sea necesario. Un ancla (mind awake, body asleep) para un barco en medio de la tempestad, algo a qué aferrarse cuando todo parece perder sentido. Mind awake, body asleep. Aparece y desaparece a lo largo del capítulo, se vuelve un susurro por momentos, parte del fondo, una nota en la cacofonía urbana de la ciudad. Un elemento común (mind awake, body asleep) en una realidad cada vez más disparatada. Si es que es una realidad, al fin y al cabo.

Después de una serie de capítulos en las semanas anteriores que le habían otorgado un momentum a la temporada que no se encontraba presente en su primera mitad, Python pt. 1 (mind awake, body asleep) decide apretar el freno de forma brusca. De todos los capítulos oblicuos de la temporada actual, éste es el más oblicuo de todos – el ritmo del avance de la trama se pierde y es reemplazado por un laberinto onírico destinado a ofrecer muchas más interrogantes que respuestas. Es un ejercicio en frustración, y a menos que el espectador en cuestión tenga alta tolerancia a una narrativa no-lineal, un tanto más simbólica que “fáctica” y altamente estilizada, Python pt. 1 difícilmente será un capítulo que recordará con afecto.
En ese sentido, esta entrega semanal se siente como si Sam Esmail pretendiera decirnos que él también puede “hacer un David Lynch” y, al mismo tiempo, vanagloriarse de su superioridad intelectual ante un espectador que difícilmente entienda el código detrás de las imágenes que está viendo en pantalla; y, sin embargo, ello se puede justificar -en parte- por la infausta decisión de USA Network de transmitir separadamente las dos partes del capítulo, dejando para la próxima semana la conclusión de la temporada. Si hubiesen seguido el plan original, ambas partes del final de temporada (tal como el season premiere) se habrían transmitido esta semana, en un capítulo de larga duración, y la evidente falta de respuestas -junto con el tono extremadamente laberíntico- de la primera parte se habrían mitigado casi por completo con una segunda parte que -asumimos- tendrá que tener algún payoff significativo. De otra manera sería una burla para el espectador. Así las cosas, consideramos que Python pt. 1 es uno de los capítulos más divisivos de la serie, y comprendemos sin problemas alguna reacción relativamente airada o de hastío que pueda tener el espectador: desde esta humilde tribuna admitimos que, por momentos, el capítulo puso a prueba nuestra paciencia (mind awake, body asleep).

Pero lo anterior, aclaramos, no quiere decir que el capítulo esté mal hecho. Todo lo contrario: la cinematografía (gracias Tod Campbell), el diseño de producción, la edición, la música y la dirección del capítulo estuvieron -prácticamente como siempre- a un altísimo nivel. Incluso si uno es incapaz de derivar algún significado concreto de las imágenes en pantalla, al menos se puede disfrutar estéticamente: un cuadro en movimiento cuya interpretación específica queda a cargo de quien lo ve. La cuestión está en que no contamos con todos los elementos necesarios para interpretar – intencionalmente la narrativa es obscura, difusa, casi en clave (mind awake, body asleep), y sus elementos interpretativos estarían -asumimos, nuevamente- dados en la segunda parte del capítulo. Ahí está la llave – y aún si la llave estuviera en este cuarto, con nosotros, no tenemos ninguna manera de saberlo. Solo damos un par de manotazos de ahogado en la oscuridad, a ver si podemos aferrarnos de algo. A estas alturas, cualquier interpretación, cualquier teoría, cualquier idea, podría ser válida. ¿Por qué no? Pareciera que estuviéramos divisando un universo en el que la voluntad puede modificarlo materialmente – algo a que hace alusión Whiterose, crípticamente, durante el capítulo. Así las cosas, Python pt. 1 se vuelve una entrega al mismo tiempo difícil y fácil de reseñar: difícil, por la ya mencionada falta de elementos interpretativos para analizar en profundo la simbología expuesta, más allá de algunas teorías que podríamos esbozar sin saber si estamos dirigiéndonos en la dirección adecuada o no; fácil, precisamente porque en esta situación de desconocimiento, no es mucho lo que podemos verdaderamente aportar – simplemente enfocarse en lo que sabemos y sería todo.

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Como mencionamos con anterioridad, hay una marcada influencia de David Lynch en este capítulo: es difícil no acordarse de Mulholland Drive con el fundido a negro del comienzo del sueño lúcido de Elliot, o de Twin Peaks con el cuarto de interrogación en el que Angela pasa encerrada la mayor parte del capítulo. Es esa absolutamente inquietante atmósfera onírica la que permea Python pt. 1: no sabemos en qué momento esta sucesión etérea, incomprensible, vaga de sucesos se podrá convertir en una pesadilla interminable, el infierno mismo en la noche de la psiquis. Dentro de esta maraña, son pocas las cosas que sabemos (o, al menos, creemos saber) con certeza: Elliot intenta inducir un sueño lúcido para poder observar -tal como nosotros- actuar a Mr. Robot en control de su cuerpo (mind awake, body asleep); el guardaespaldas de los Wellick le informa de los resultados del rastreo de las llamadas a Joanna; Dom no salió herida del ataque que cerró el capítulo anterior y está dispuesta a seguir luchando (de alguna manera) contra la Dark Army; los planes de Phillip Price parecen estar cumpliéndose; los sujetos que encontraron a Angela al final del capítulo anterior trabajan para Whiterose y llevaron a Angela ante su presencia. Salvo lo de Angela, no es mucho en cuanto a avanzar la trama se refiere – y Elliot mismo se encuentra ausente de gran parte del capítulo, quizás no tanto como en Successor, pero mucho menos que en otros (considerando que es el protagonista). Así las cosas, los eventos que rodean a Angela terminan siendo la parte central del capítulo, con lo frustrantes y enigmáticos que puedan llegar a ser.

Ahora bien, el capítulo se encarga de realizar ciertos paralelos y resaltar de igual manera ciertos elementos: es difícil no encontrar cierta conexión poética entre la interrogación de Angela (preguntas sacadas de un programa de computador, realizadas por una niña hacia una persona) y la deprimente escena entre Dom y Alexa (preguntas desde una humana hacia una máquina), aunque la sensación de agobiante soledad es evidentemente más clara en la segunda. Es el agobio ineludible de la vida moderna y la incapacidad de trascender.
En las escenas de Angela, en cambio, Whiterose alude precisamente a lo contrario: la importancia de Angela dentro de los planes de Whiterose y de Price (“you are at the intersection of all of it”), y la posibilidad de moldear la realidad con la voluntad pura. No es primera vez que Mr. Robot introduce vagamente conceptos sacados de la ciencia ficción: en la conversación entre Whiterose y Dom DiPierro de hace unos capítulos atrás, por ejemplo, se refirió a realidades paralelas. Ahora bien, es difícil saber si las palabras de Whiterose deben tomarse más como una mención metafórica, una licencia poética, o si está hablando literalmente: en este último caso estaríamos ad portas de un cambio de proporciones inconmensurables en el tipo/género de la serie, introduciendo de lleno elementos fantásticos en una serie que se ha mantenido -con ciertas licencias- lo más posible dentro de lo verosímil. ¿Estará el espectador dispuesto a enfrentar una realidad totalmente distinta a lo que conoce? ¿O lo tomará como una suerte de traición al (aparente) ethos de la serie y las expectativas creadas? Hasta ahora, es todo especulación – pero no deja de ser llamativo el que haya sido Whiterose, en ambos casos, el transmisor de dichos elementos de sci-fi.
Eso sí, más allá de la posibilidad que dichos elementos ya mencionados tendrían de aparecer en la serie, algo debe haberle dicho Whiterose a Angela para que ésta se comporte de forma tan extraña al visitar a su abogada y desistirse de su misión de hacer pagar a Evil Corp por su responsabilidad en el caso de Washington Township. No sabemos qué, pero asumimos que lo descubriremos pronto.

Los segmentos de Elliot, en cambio, son menos frustrantes – en un principio. La secuencia en la que puede observar a Mr. Robot actuar sin que éste se dé cuenta (emulándonos a nosotros, en cuanto espectadores, incapaces de moldear y afectar la narrativa en sí) resultan intrigantes: el menú del restaurante (Red Wheelbarrow, una vez más), el código en ROT-13, el acertijo en sí, la dirección – todo ello nos retrotrae a esos momentos en los que la serie funciona(ba) mejor, como una suerte de thriller detectivesco contemporáneo.  Todo ello cambia, por supuesto, una vez que reaparece en persona Tyrell Wellick. Aquí es cuando el manto de dudas cae nuevamente sobre nosotros, ¿es esto la realidad o es otra alucinación de Elliot? ¿Es el verdadero Tyrell o, de alguna manera, es otra manifestación de la fragmentada psiquis del protagonista? No hay nada claro hasta ahora. Solo sabemos que Elliot pierde la compostura y Tyrell lo calma diciéndole que la Fase 2 está lista y que funcionó. Es tiempo de ver su obra.
Aquí el capítulo (y Sam Esmail) juega descaradamente con nosotros: la canción de cierre es Earth Angel, la versión de Marvin Berry & the Starlighters que salió en Back to the Future. Y no es la única canción de dicha película presente en el capítulo: la canción que suena mientras Angela viaja en auto con la pareja desconocida es Night Train de Jimmy Forrest y la que suena en el taxi que toman Elliot y Tyrell es Time Bomb Town de Lindsey Buckingham – ambas pertenecientes a la banda sonora de BTTF. ¿Será simplemente un guiño a la audiencia, o el foreshadowing de un giro en la trama? Por ahora, queda a interpretación del espectador.

Así las cosas, Python pt. 1 es evidentemente un capítulo incompleto. Su tono y su estructura poco convencionales (mind awake, body asleep) son difíciles de tragar si no tenemos a la vista esa luz que nos indica el final próximo del túnel. En todo caso, pensamos que la segunda parte y final será algo lo suficientemente arriesgado como para que ocurra una de dos cosas: o funciona la serie toma un rumbo absolutamente inesperado, revitalizándose en el proceso, o bien fracasa en el intento y el espectador, ofendido, decide no verla más. Se siente como uno de esos momentos en que todo está en juego. Esperemos por lo mejor.

Mind awake, body asleep. Mente despierta, cuerpo dormido. Cuando despertemos por completo, ¿en qué realidad nos encontraremos?

Observaciones varias:

  • Todavía no sabemos qué pasó con Trenton y Mobley.
  • Tampoco sabemos si Darlene sobrevivió al ataque o no. Asumimos desde ya que Cisco está RIP.
  • ¡La niña en el interrogatorio opera un Commodore 64! Menos mal que no le falló completa e inesperadamente en medio de las preguntas.
  • Si hay alguien que -en teoría- está moldeando la realidad mediante su propia voluntad, es Phillip Price. A menos que la Fase 2 sea, precisamente, romper los planes de Price de manera sorpresiva antes de que éste se dé cuenta.

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