Mr. Robot S02E12: eps2.9_pyth0n-pt2.p7z (Season Finale)

mr-robot-python-pt-2-a

Tantas cosas dependen

so much depends
upon

a red wheel
barrow

glazed with rain
water

beside the white
chickens.

(William Carlos Williams, 1883-1963)

A veces es difícil admitir que nos equivocamos; que toda nuestra palabrería aparentemente conclusiva en verdad no conducía al lugar, al espacio, al concepto o idea que aseguramos en su momento; que tal vez fuimos temerarios o, por otro lado, demasiado cobardes en nuestro juicio; que creíamos tener la razón cuando, honestamente, no la teníamos. En este caso, sin embargo, es anticlimáticamente sencillo: nos equivocamos. Pensamos, la semana pasada, que “Python pt. 1” se había visto mermado por el hecho de ser una primera parte de un capítulo transmitida separadamente de su segunda parte y conclusión. Pensamos que su narrativa intencionalmente obscura y oblicua se vería dilucidada, en parte, por la narrativa de la segunda parte. Pensamos que la clave para descifrar el simbolismo de todo estaba ante nuestros ojos y que solo esta semana lo descubriríamos, como si hubiéramos recién recuperado la vista.
Pero nos equivocamos. No contábamos con Sam Esmail, nos dejamos llevar por nuestras propias expectativas sobre lo convencional en una serie de televisión y esperamos una conclusión que pensamos sería cierta (no en detalles específicos, sino en ideas; una suerte de tonalidad o estructura que supusimos estaría allí) pero nos traicionamos a nosotros mismos en una búsqueda de algo que jamás estuvo. O quizás estuvo, pero lo apreciamos mal.
El punto es – nos equivocamos. “Python pt. 2” ofrece respuestas, pero… ¿son las respuestas que esperábamos? ¿O tan solo nos deja con más y más preguntas?

Solo el tiempo tendrá la palabra definitiva sobre la segunda temporada de Mr. Robot, pero incluso desde nuestra humilde tribuna podemos ofrecer algunos elementos para su evaluación (que pueden o no ser considerados por el lector). Habiendo finalizado la temporada, es tiempo de sacar cuentas y de ver desde dónde hemos caminado en este viaje, en dónde nos encontramos y, por supuesto, hacia dónde vamos. Con este ciclo de Mr. Robot es levemente más complejo responder, al menos, una de esas preguntas.
Dilucidar desde dónde empezamos el viaje es relativamente sencillo: el enfoque un tanto más reducido y específico de la primera temporada le jugó a favor y sus aparentes falencias eran (hasta cierto punto, y dependiendo del espectador) perdonables considerando que era el inicio de la historia y la novedad de su estética podía compensar lo relativamente predecible de parte de su narrativa. La seriedad del inminente hackeo a Evil Corp era un ancla narrativa para diversos hilos – la fragilidad de la psiquis del protagonista (y su carácter de narrador no confiable) convirtiéndose en la segunda ancla narrativa, uniéndose a través de Elliot a la primera. La búsqueda de identidad era importante. La potencial revolución era importante. Lo demás solo estaba para darle un cierto color y cierta verosimilitud al mundo circundante.
La segunda temporada de la serie se apartó de lo anterior – para bien o para mal. La expansión (ambiciosa) de su narrativa se vio acompañada por la expansión del tiempo para contarla -de 10 capítulos pasamos a 12, con un par de ellos de larga duración- y dicha decisión fue absolutamente crucial. Consideramos que la primera parte de la temporada tuvo ciertos problemas de ritmo que no se vieron ayudados por los capítulos de larga duración; esto, sumado al “anticlimático” final de temporada anterior provocó que muchos espectadores perdieran la paciencia. “¿Por qué seguimos perdiendo tiempo en la introspección de Elliot? ¿Qué pasó en esos 3 días que Elliot no recuerda? ¿Dónde está Tyrell?” y otras preguntas más fueron lanzadas en su momento, y la serie no se dignaba a responder. Sí jugaba con forma, con estructura, con la cuarta muralla, el rol del espectador y las convenciones de los dramas televisivos, pero las respuestas (¡las respuestas!) que el espectador ansiaba no estaban por ningún lado. A lo anterior le sumamos el rol incrementado de Darlene y la Fsociety, el de Angela en Evil Corp, el de Joanna Wellick y -en especial- el de Phillip Price y sus maquinaciones inconmensurables (junto a/en contra de Whiterose), la serie parecía perder el rumbo entre tantos destinos distintos… y a eso, además, le agregamos a los nuevos: a Ray, a Susan Jacobs, a Dom DiPierro. La serie intentó abarcar demasiado, al parecer, con resultados dispares.
Además, empezó a caer en la tendencia de introducir elementos específicos para luego olvidarse de ellos, o relegarlos a la irrelevancia temporal – si es que la serie está apostando a una estrategia muy a largo plazo, entonces es probable que dichas cuestiones, eventualmente, adquieran un verdadero significado. Pero hasta ahora, cuestiones como la trama de Ray en la cárcel parecen relleno, el personaje de Susan Jacobs una oportunidad desaprovechada (y un conveniente atajo narrativo) y efectos como la “superposición con glitches” entre Elliot y Mr. Robot -hace un par de capítulos- una suerte de red herring o pista falsa. En ese sentido, es difícil no entender a quienes critican esta temporada desde la perspectiva de la frustración: en vez de atender a los mismos misterios que la serie lentamente (recalcando dicha palabra) introduce, prefiere introducir más y más mientras se mira el ombligo. No dejan de tener razón.

mr-robot-python-pt-2-b

Pero, por otro lado, no hay nada como Mr. Robot actualmente. Ni siquiera Fight Club, su más cercana comparación (hasta el punto de homenajear/literalmente copiar otro de sus puntos importantes en el capítulo de esta semana, como mencionaremos más abajo) se le asemeja en cuestiones de estética: mientras la película de Fincher parecía oscura, sucia, retorcida, como una mezcla del grunge con lo electrónico del nuevo milenio, Mr. Robot es -a ratos- gélidamente minimalista, una mezcla casi a lo Kubrick de lo clásico y lo futurista, una mirada “no tan” cyberpunk, “no tan” distópica de aquéllo que podría suceder en nuestro mundo. Es una suerte de sci-fi arraigada en nuestros días, pero a través de un filtro altamente estilizado: el trabajo visual de Sam Esmail, Tod Campbell y demases es superlativo, imprimiendo a la serie una estética propia e inigualable, nutriéndose de diversas fuentes pero logrando identidad. En ese sentido, incluso considerando los traspiés de su narrativa, el lenguaje visual y la temática en sí, su “tono”, sigue siendo completamente cautivante. Homenajes a películas, series y libros, su juego con estructuras, sus personajes complejos y -ya mencionado- lo simplemente bien que se ve hace que sea difícil detestarla por completo. Hay tantas cosas rescatables que quizás por lo mismo duelen tanto los tropiezos; uno está acostumbrado a su nivel alto que son tan notorias sus falencias. La apreciación en general de la serie depende de tantas cosas, de tanto depende…

Y es “Python pt. 2” el ejemplo perfecto de esa incongruencia y esa tensión, de ese nivel alto con los elementos frustrantes, de lo intencionalmente nebuloso con recibir igualmente respuestas. Porque, no nos engañemos, sí recibimos respuestas en este capítulo – tan solo que hay otras que siguen permaneciendo en el aire, por lo que la sensación imperante bien podría ser de decepción.
De alguna manera seguimos ignorando con precisión qué sucedió en esos 3 días que Elliot no recuerda y dónde estuvo Tyrell Wellick a lo largo de la temporada. Solo tenemos un vistazo al inicio del hackeo del 9 de Mayo a Evil Corp y sus consecuencias, pero no su desarrollo. En este capítulo, sin embargo, aprendemos (con menor o mayor precisión) otras cuestiones: en primer lugar, que Darlene sobrevivió el ataque de la Dark Army (no así Cisco); que Scott Knowles era la persona enviándole a Joanna los misteriosos regalos; que Tyrell Wellick definitivamente estaba vivo y no era una alucinación o la personificación de otro fragmento de personalidad de Elliot; que de alguna manera Dom DiPierro logró identificar la mayor parte de la operación de la Fsociety y el hackeo del 9 de Mayo, colocando en el centro de todo a Tyrell (y luego a Elliot); y, por último, que la “Fase 2” involucraba hacer estallar el edificio donde se encontraba el respaldo en papel de todos los datos de Evil Corp.
Podríamos dedicarle unas palabras a cada uno de dichos puntos:

Darlene sobreviviendo al ataque: si bien eliminar a una protagonista de una manera tan brutal pero extrañamente desapegada (o, literalmente, distanciada) hubiera sido una jugada arriesgada, el capítulo revela que no sufrió daños físicos. Mentales, en cambio… no debe ser fácil ver cómo le estalla la cabeza a balazos a una persona, y mucho menos a alguien cercano.

Scott Knowles es el remitente de los regalos misteriosos: tal como lo sugerimos en las observaciones varias de la semana pasada, el responsable del “sufrimiento” de Joanna Wellick a lo largo de la temporada era Scott Knowles. Al menos esto dio pie a una de las mejores escenas del capítulo, en la que Scott -en un estado absolutamente deplorable, con una depresión claramente ayudada por el alcohol- le dice directamente a Joanna que todo lo que hizo fue para que ella sintiera lo mismo que él cuando se enteró que su esposa (que estaba embarazada) murió a manos de Tyrell: una pequeña luz de esperanza para poder extinguir inapelablemente. La escena mantiene su nivel cuando Joanna reacciona ante esto: por primera vez algo de humanidad en su rostro, un ápice de empatía, una sensación de dolor que se ve completamente borrada cuando abre la boca y le dice a Scott que bien muerta está su esposa. Crueldad pura (nada nuevo viniendo de Lady Macbeth) que se ve reflejada en la reacción furiosa de Scott, un violento espejo no solo de la muerte de su esposa (acostada y siendo sofocada por un hombre) sino del fetiche sexual de Joanna. Tres momentos unidos en una misma imagen – y la reacción de Joanna en el suelo, una vez que Scott detiene su golpiza, es absolutamente ambigua. ¿Algo más que dolor? Probablemente. En todo caso, al menos la (relativamente) irrelevante trama de Joanna esta temporada tiene un payoff decente: manipulando -una vez más- a su novio para que inculpe directamente a Knowles en la muerte de su esposa, liberando de responsabilidad a Tyrell. ¿En qué quedará esto? Como siempre, habrá qué esperar.

Dom DiPierro identificando la red de la Fsociety: las escenas de interrogatorio entre Dom y Darlene se desarrollan como uno espera, con Dom intentando sacar información mediante un poco de empatía y Darlene no cayendo en dicho truco (a pesar de que, sabemos, hay más que un cierto grano de verdad en lo que Dom dice). Al menos Grace Gummer y Carly Chaikin llevan bien la escena. Las cosas mejoran -al menos desde cierto punto- cuando Dom decide llevar a Darlene directamente a la pizarra donde está todo el mapa conceptual del plan de la Fsociety; primero, la elección musical acompañada del slow motion calzan perfecto; segundo, el vistazo mismo de Darlene a dicha pizarra es, en primer lugar, un vistazo directo  a la cámara, directo a nosotros. Es una de esas tomas en las que, al menos en un primer momento, solo podemos imaginar lo que están viendo y la gravedad del asunto. Queda dado a nosotros, al menos por un instante. La guinda de la torta está en la reacción de Darlene: “you’ve got to be fucking kidding me.” Quizás sea por la precisión del mapa conceptual ante ella, o quizás sea porque Dom puso a Tyrell en el centro de todo en vez de Elliot – una reacción que sería como “me estás bromeando que a pesar de todo el trabajo que hiciste, fallaste en la conclusión”. Lo demás, queda en el aire.

El verdadero alcance de la Fase 2: el hecho de que significara hacer estallar un edificio con respaldo en papel de las bases de dato de Evil Corp (documentos financieros y legales, títulos, escrituras, etc.) se siente un tanto decepcionante. ¿Este era el “gran” plan de Mr. Robot y la Dark Army? ¿Algo tan burdo? Ahora bien, está claro que post-9 de Mayo, dichos respaldos de papel es lo único que le va quedando a Evil Corp como sustento para poder reconstruir sus bases de datos, pero honestamente pensamos –mea culpa– que el gran plan involucraba algo con la Ecoin, una manipulación verdaderamente a escala global con consecuencias potencialmente catastróficas. Así las cosas, la “Fase 2” se trata de volar un edificio con información financiera, algo directamente sacado del clímax de Fight Club (¿se acuerdan de Project Mayhem?), por lo que sería otro guiño de Esmail a dicha película.

Tyrell Wellick está vivo y es capaz de disparar: aquí entramos ya al clímax del capítulo. Desde su aparición en el capítulo anterior, se especuló con que no sería “el verdadero” Tyrell Wellick sino que simplemente otro alter ego de nuestro protagonista. Las escenas finales del capítulo juegan con dicha idea, con un monólogo de Elliot en esa dirección, apostando a que el disparo de Wellick no podrá hacerle nada porque no es más que una alucinación (tal como los disparos de Mr. Robot al inicio de la temporada no pudieron dañarlo). Pero una resolución en tal sentido habría sido demasiado convencional, demasiado esperable, demasiado simple para una serie que parece regocijarse en lograr que sus espectadores tambaleen en la oscuridad mientras buscan el camino correcto. Así que Wellick dispara.

Y por unos segundos, el silencio sepulcral es lo único que llena el espacio vacío entre las cosas. Hasta que Elliot se toma el abdomen y ve la mancha de sangre que empieza a fluir desde su cuerpo hacia sus manos, Mr. Robot empieza a parpadear y su existencia comienza a desvanecerse de a poco. Sus últimas palabras (por ahora) no dejan de tener algo de razón: sí le advirtió a Elliot que podría pasar y Elliot no escuchó. En ese sentido, es su propia culpa. Además… estaba planeado. Wellick le iba a disparar a cualquiera que interfiriera con el plan, aunque fuera Elliot. Así que Elliot cae y de a poco todo se va a negro.

mr-robot-python-pt-2-c

Mientras Darlene ve el gran mural con el mapa conceptual que conecta a los diversos involucrados en el hackeo a Evil Corp, Dom le menciona el método que la serpiente pitón ocupa para cazar presas: esperando oculta el momento preciso para atacar en vez de hacerlo  temerariamente, revelándose a la rápida. Es difícil no pensar en Sam Esmail y la serie en sí en ese momento, prefiriendo un enfoque mucho más pausado, a largo plazo, que revelar todo a la primera. Quizás esos elementos que mencionamos antes que parecían irrelevantes realmente terminan adquiriendo importancia en un año (o dos años) más, o quizás no. Se da el lujo de abandonar a un par de personajes que tanta relevancia tuvieron en la primera parte (como Angela) tal vez con la promesa implícita de un futuro rol por cumplir. Pero ahora, en el momento, estamos en la oscuridad.
Allí, tal vez, radica otro de los ejemplos de la tensión y la incongruencia inherentes a (la segunda temporada de) Mr. Robot: se precia de jugar a largo plazo y fija su vista en el futuro, utilizando -simbólicamente- la figura de la carreta roja, elemento central del poema de Williams citado en la apertura y cuyo lenguaje escueto deja mucho a la imaginación de quien lo lee y lo interpreta, al mismo tiempo que evoca una imagen congelada en el tiempo, un presente estático antes de convertirse en pasado y perderse eventualmente en las mareas del tiempo. Lo eventual y lo presente luchando constantemente. Y la carreta roja puede ser el poema en sí, puede ser la imagen de un recuerdo paternal, la imagen de un futuro que se quiere evitar, el nombre de un restaurante en cuyo folleto alguien escribió un código, el título de un diario de vida con el pensamiento de un joven plasmado por completo, o simplemente una carreta roja en sí. Depende, depende…

En el epílogo de todo, nuestras expectativas se ven desafiadas una vez más. De alguna manera Angela y Tyrell están ambos al tanto del plan, ambos al tanto de lo inevitable de lo sucedido. Tyrell declara su amor por Elliot – ¿amor como de hermanos? ¿Amor como de novios? ¿Amor como de un fiel a su deidad? Preguntas sin respuestas, solo la extraña sensación de que incluso la incapacitación momentánea y eventual recuperación de Elliot es parte de un plan que él aparentemente ideó y sin embargo es el único en no saber en qué consiste.
Y luego dos desaparecidos reaparecen en otro lugar, lejos de la urbe monolítica de Nueva York, bajo el sol de Arizona. Discutiendo sobre la posibilidad de poder volver atrás las cosas, antes de que todo eso sucediera. ¿Qué tan tangible? ¿En sentido metafórico o literal? ¿Es otra referencia a los conceptos de ciencia ficción que la serie ya había acariciado? Preguntas sin respuestas, pero la larga toma única que desemboca en conversación (como el espejo del epílogo de la temporada anterior, esta vez en tonos claros y potencialmente optimistas) se rompe con una simple pregunta, quizás un mensaje, quizás un portento de momentos aciagos por venir: “do you have the time?

Tantas cosas dependen. La apreciación de la serie depende de qué tan involucrado esté uno en sumergirse en la profundidad de la madriguera del conejo y esperar a ver qué está del otro lado, depende de la tolerancia a ciertos cánones estéticos, a la ruptura de convenciones, a la experimentación (dentro de ciertos límites) en desmedro de lo convencional. La apreciación del capítulo depende de la tolerancia a respuestas que pueden no ser las esperadas, depende del gusto por narrativas oblicuas, de la paciencia con tramas parsimoniosas, depende de tener un gusto más por el misterio en sí que la resolución de éste. Es factible que la segunda temporada de Mr. Robot sea vista con el mismo lente que la segunda temporada de True Detective o algunas temporadas de LOST: una decepcionante secuela que termina por probar que concentrar tanto poder en una sola persona no lleva a buen puerto, o una serie de momentos prometedores acompañados de tantos misterios que ni los creadores conocen las respuestas a ellos por lo que se siente casi como un engaño al espectador, respectivamente. En la humilde opinión de quien escribe, este ciclo de Mr. Robot se asemeja más a LOST que a la S2 de True Detective – no hay nada que sea tan vergonzoso o risible como en dicha temporada, y aunque sea frustrante (momentáneamente), muestra suficientes rasgos de su verdadera calidad que es difícil no querer continuar adelante. Aún cuando está la real posibilidad de que la conclusión no sea la que esperamos.

Tantas cosas dependen de otras, tanto depende, y -en estos casos- muchas cosas dependen del espectador. Allí está la última palabra.

Observaciones al final de la temporada:

  • Nota musical 1: la canción que suena cuando Tyrell y Elliot entran al sitio oculto abandonado de la Dark Army es The Hall of Mirrors” de Kraftwerk.
  • Nota musical 2: la canción que suena mientras Dom lleva a Darlene hacia el cuarto donde se encuentra la gran pizarra con toda la información del caso es “The Moth & the Flame” de Les Deux Love Orchestra, a su vez un cover de “The Moth” de Aimee Mann.
  • Nota musical 3: la canción de los créditos (y el epílogo) es “We’ve Got Tonight”, canción compuesta por Bob Seger pero cantada -en dicha versión- por Kenny Rogers y Sheena Easton.
  • Uno de esos momentos excesivamente meta del capítulo (y la serie) estuvo dado por el inicio de la interrogación de Darlene, en la que Santiago, el superior de Dom, le dice: “this isn’t ‘Burn Notice’. There are no blue skies out there for you. Characters like you are not welcome here.” Sí, Burn Notice es otra serie de USA Network. Meta.
  • Felicitamos a Rami Malek por haber ganado el Emmy como Mejor Actor Principal en una Serie Dramática. ¡Muy felices por él!
  • Como siempre, un agradecimiento sincero a los lectores de las reseñas semanales. Ustedes hacen que uno siempre intente mejorar en su labor, así que esperamos que nuestras reseñas de la segunda temporada hayan sido de su agrado y hayan estado a la altura de las circunstancias. Estaremos atentos a sus comentarios y nos veremos nuevamente -si todo sale bien- el próximo año, para cuando empiece la tercera temporada.

mr-robot-python-pt-2-d

Anuncios

8 comentarios

  • Si bien la temporada se sintió un poco arrastrada, sobre todo en los capítulos donde Elliot trata de neutralizar a Mr. Robot, creo que esperar respuestas y temáticas convencionales de una serie como esta, cae un poco en “pedirle peras al olmo”. La serie más allá de la típica narrativa A-B se nutre de muchos otros elementos (como bien dices se inspira en libros, música, etc) y como espectador simplemente disfruto el capítulo sin pedir tooodas las respuestas (a nadie le gusta tanta exposición)

    Me gusta

    • Muchas gracias por tu comentario! Sí, hasta cierto punto esperar elementos demasiado convencionales en una serie de esta naturaleza es un tanto forzado, pero de igual manera se sujeta (hasta cierto punto) a las reglas de los dramas televisivos. Aunque después subvierta dichas reglas de todas formas jajajaja.

      Me gusta

  • Este capítulo me hizo entrar en un loop. No deja de llamar mi atención que el disparo de Tyrell hacia Elliot sucedió de manera similar a como Mr. Robot relató a Elliot lo que ocurrió la noche del 5/9. Esto me hizo cuestionar si aquello verdaderamente ocurrió, si la escena final, introductoria a la fase 2, ocurre en la realidad, ¿O es que Elliot aún no ha despertado de aquel letargo al cual se introdujo (mind awake, body sleep)?
    Esta serie terminará volviéndonos locos si continúan con este trabajo tan rebuscado, atrapante, esquizofrénico.
    PD: Algunos de los mail que aparecen en la pizarra existen actualmente, e incluso es posible comunicarse con ellos. Ustedes vean.

    Me gusta

    • Muchas gracias por tu comentario! Sería interesante ver si es otra capa de la realidad o no – igual cuando uno trata de alucinaciones y temas afines hay que tener el cuidado suficiente como para no hacer que sea “injusto” o “gratuito” (por ejemplo, hacer el retcon de un capítulo o temporada entera declarándolos que solo fueron “alucinaciones”), pero Esmail ha demostrado que -dentro de todo lo criticable que uno pueda pillarle a la S2- al menos intenta darle un giro nuevo a las cosas que utiliza en la serie, así que una revelación así no sea TAN descabellada. Aunque inevitablmente tenga a espectadores quejándose por ello jajajaja

      Me gusta

  • Gracias por los “reviu” a lo largo de la temporada, ayuda mucho a entender partes que no quedaban claras en los capítulos.
    Nos leemos en la 3° temporada de Mr. Robot

    Me gusta

  • excelente reseña, muchas gracias por todos los datos que aportas, nos leemos en la 3ra!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s