Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. S04E02: “Meet the New Boss”

(ABC/Jennifer Clasen)

Un equipo que confía…

La imagen es importante. En muchos casos, comienza a formar el juicio que tenemos respecto a algo o alguien, una suerte de primer trazo en el bosquejo que paso a paso vamos dibujando. Primeras impresiones, caras visibles, rostros – todo ello apunta a lo perceptible casi de inmediato, con la pura vista, sin todavía tener que entrar a conocer en detalle lo que está detrás. La imagen importa, nos guste o no. Y aunque podríamos debatir sobre si debiera ser lo predominante, sobre si la importancia que posee esta sobredimensionada o no, la cuestión es relativamente sencilla: S.H.I.E.L.D. poseía un problema de imagen que debía ser solucionado lo más pronto posible. En cierto sentido, podríamos decir lo mismo de Agents of S.H.I.E.L.D.

No deja de ser curioso cómo el mismo evento (la revelación de HYDRA infiltrando S.H.I.E.L.D.) tuvo consecuencias absolutamente opuestas dentro de la narrativa como fuera de ella, más allá de lo obvio respecto a la historia ficticia que está contando: dentro de esta historia, la reaparición de HYDRA significó la destrucción de S.H.I.E.L.D. casi por completo tanto material como ideológicamente – la destrucción de sus bases, armas y tecnología, por un lado, y la absoluta pérdida de confianza por parte del resto de la gente. Al mismo tiempo, dicho plot twist significó el momento preciso en el que la serie comenzó a tomar en serio su potencial y por fin, luego de semanas (meses) de irregularidad tanto en tono como en calidad, se volvió algo verdaderamente digno de seguir semana a semana. Todo lo sucedido con posterioridad, nuevamente tanto fuera como dentro de ella, deriva en cierta medida de dicho evento, consecuencias a largo plazo ineludibles: S.H.I.E.L.D. operando en las sombras con (casi) total independencia, libertad y falta de accountability; la serie optando por deshacerse (mayormente) de la estructura “caso de la semana” en favor de la serialización, y lidiando (para bien o para mal) con su reputación, tanto pre como post-plot twist.

Detalles más, detalles menos, llegamos al capítulo de la serie de esta semana: “Meet the New Boss.” El título no puede ser más explícito: si bien en la apertura de la temporada solo oímos murmullos y menciones indirectas al nuevo Director de S.H.I.E.L.D., es en este capítulo en el que podemos tener nuestro primer vistazo a su persona. Y, quizás de forma sorpresiva, nuestra primera impresión es… extrañamente positiva. Jeffrey (el nombre de pila del nuevo Director) es un sujeto jovial y preocupado de la apariencia, claramente con el “don de la palabra” y capaz de jugar el mismo juego de los políticos hasta poder tenerlos en la palma de su mano. Si su introducción indirecta durante el capítulo anterior había sido ominosa (por la excesiva burocracia y la separación del Team Coulson), en este capítulo dichos temores parecieran esfumarse por la personalidad accesible de Jeffrey – aunque, por otro lado, semejante afabilidad puede fácilmente dar paso a las sospechas del espectador. En vez de un cuadrado, aburrido y dictatorial burócrata nos encontramos con un carismático y jovial “héroe americano” que parece dispuesto a causar una buena impresión.
Dicha buena impresión se ve claramente ayudada por un buen guion. “Meet the New Boss” debe tener uno de los guiones más sólidos de toda la serie, cortesía de Drew Z. Greenberg (guionista con vasta trayectoria en TV, incluyendo esta misma serie, Arrow, Buffy y otras más) quien no pierde tiempo en detalles superfluos ni relleno excesivo. Los momentos dramáticos funcionan, los momentos humorísticos (como Simmons aceptando la teoría de los “fantasmas” o el “I can do May… I can do that, May” de la Agente Piper) también funcionan e incluso el guión presenta un grado de “autoconciencia” suficiente para burlarse de frases clichés dichas por los personajes; el ejemplo de esto último en cuestión: el “interrogatorio” entre Daisy y Robbie, particularmente la reacción de la primera ante lo dicho por éste. El “we’re not so different, you and me” es tan cliché y sobreutilizado que es maravilloso ver cómo la serie lo da vuelta con líneas como: “wow, listen to you – take yourself seriously much?” y especialmente con el “you’re enhanced – and you just said that we’re not that different. I’m sorry, but you just said that… like 10 seconds ago” de Daisy. Bien ahí, derribando clichés sin preocuparse de nada y bien por Chloe Bennet aplicando dotes comédicas repentinamente sin que se note forzado. El guion, sin embargo, de poco sirve si no tiene una buena ejecución y en este caso la tiene… en su mayoría. Pero partamos por lo bueno: el personaje en sí de Jeffrey es encarnado por Jason O’Mara y lo hace de gran manera. Su carisma natural, acompañado de su físico hacen que sea bastante creíble como un Agente-vuelto-Director. Por otro lado, la química (no en un sentido romántico, aclaramos) entre Chloe Bennet y Gabriel Luna también es palpable así que ambos se complementan bien en las escenas que comparten en este capítulo, con dos personajes “atormentados” que a pesar de esto no pierden su humanidad. El tiempo dedicado a Fitz y Mack esta semana también está bien utilizado, mostrándonos la cercanía entre ambos personajes y cómo han ido orgánicamente desarrollado su amistad desde aquellos momentos en que nuestro querido científico escocés luchaba contra su daño neurológico y el trauma emocional de lo sucedido con Simmons. Por otro lado, el descenso de May hacia la paranoia debido a la “infección” del final del capítulo anterior también está bien logrado, haciendo que Ming-Na Wen pueda actuar un poco más que lo usual – y su escena final de este capítulo es verdaderamente efectiva, considerando lo estoica y reservada que usualmente es.

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¿En donde tambalea el capítulo, entonces? A nuestro juicio, con los “fantasmas”. Hasta ahora es difícil estimar qué los produjo y cuál es su verdadera importancia, ya que el capítulo intencionalmente solo nos otorga fragmentos pequeños de información, contentándose con mantener vivo el misterio al menos por otro capítulo más. Al menos lo poco que sabemos (alguien está detrás de su transformación en “fantasmas”, los “receptáculos” donde estaban prisioneros poseen tecnología avanzadísima, están buscando un “libro” -que al parecer sería el Darkhold, lo que significaría un vínculo concreto con el lado místico de Marvel y, por ende, Dr. Strange– que sería responsable de dicha transformación y, al mismo tiempo, capaz de ayudarlos) es relativamente interesante como para que uno quiera seguir involucrado en ello. El problema es que… de alguna manera los “fantasmas” no convencen. El maquillaje los hace parecer más como mapaches -con todo el respeto que me merecen los mapaches- en vez de apariciones sobrenaturales, o incluso como si estuvieran usando un disfraz de Halloween. No convencen. Esa primera impresión, esa imagen de la que tanto hablamos, no fue lo suficientemente buena.

En todo caso, el resto del episodio lo es, desde los pequeños detalles (¡la escopeta-hacha de Mack vuelve a aparecer! Todos queremos una igual), a lo relacionado con la acción pura (la pelea entre Daisy y Robbie, los efectos del Ghost Rider, el “salto” de Daisy hacia el techo del auto de Robbie) a lo emocional (la paranoia de May, la conversación entre Fitz, Mack y Daisy). Nos detendremos un momento en esto último: afortunadamente el guión permite una demostración mayor del rango que los actores poseen en vez de “encasillarlos” en un solo tipo de personajes, y es bueno ver que Henry Simmons sigue demostrando el verdadero dolor que le produce la situación de Daisy -no solo el hecho de que haya abandonado S.H.I.E.L.D., sino que además intencionalmente les esté robando provisiones- con el puro tono de su voz, como un susurro débil a punto de quebrarse. Fitz, en cambio, es mucho más directo y agresivo, con un tono evidente decepción y amargura: “we’ve all been through terrible things, all of us! And we’ve never turned our back!” Si hay alguien que sabe de malos momentos (porque el universo parece odiarlo) es Fitz, y sus palabras no dejan de tener razón – lo de Daisy es más que simplemente alejarse y estar sola. Es intencionalmente hacerle daño a quienes se preocupan por ella. Es un quebrantamiento explícito de la confianza que alguna vez existió allí.

En ese sentido, la aseveración -casi cliché- de Jeffrey sobre “un equipo que confía es un equipo que triunfa” se refleja tristemente en los sucesos del capítulo: si hay un equipo, entonces la confianza entre sus miembros no está en su mejor momento. Claramente los miembros del (ex) Team Coulson ya no pueden confiar 100% en Daisy; ésta no confía al 100% en Robbie Reyes (y él tampoco en ella) a pesar de su alianza momentánea al final del episodio y -de forma evidente- May no confía en nadie. La “infección” la vuelve un atado de nervios, pensando en que todos están mal en vez de ella, y el resto de los Agentes se ven obligados dolorosamente a reducirla. Es aquí cuando se nos revela (de forma sorprendente) que el Director de S.H.I.E.L.D. es un inhuman – lo que es curioso, considerando su discurso y sus intenciones respecto a la transparencia y primeras impresiones. A pesar de todo, sigue escondiendo secretos; y tal vez allí radique la mayor de las desconfianzas mientras vemos cómo se llevan a May en una camisa de fuerza. Con tanta palabrería sobre la confianza y la transparencia, no sabemos qué va a pasar con May.

Información clasificada.

¿Podremos confiar en el nuevo Director?

Observaciones varias:

  • El capítulo no menciona el apellido, pero el closed captioning en Estados Unidos lo reveló: el nombre completo del nuevo Director es Jeffrey Mace, quien en los comics posee la identidad secreta de “Patriot” y que fue el Capitán América por un tiempo. Si sus orígenes son análogos en la serie, es sencillo comprender por qué decidieron nombrar a alguien como él: una suerte de “héroe americano” fuera de reproche, una cara amable para liderar una agencia que sale de las sombras hacia la luz.
  • Lamentablemente para todos, John Hannah no estuvo en este episodio. Lo extrañamos, Dr. Radcliffe.
  • Mencionaron a nuestra querida Agente Carter. Ojalá podamos volver a verla pronto en alguna otra parte del MCU.
  • You’re an engineer, Mack… and a small tank.”
  • Lo mejor de los “fantasmas” fue el que solo gemía desesperadamente sin poder darse a entender con claridad. Pobre tipo.

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