La línea amarilla (2016)

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La línea amarilla.
Año: 2016.
Directores: Gonzalo Barceló y Martin Baus.
Guión: Gonzalo Barceló y Martin Baus.
Elenco: Samuel Buzeta y María Olga Matte.
Producción: Soledad Trejo.
Fotografía: Francisco Jullián.
Arte: Felipe Morales. 
Montaje. Valeria Herández.
Música: Camilo Herrera.
Sonido: Rodrigo Andrade.
Duración: 77 minutos.
País: Chile.


El miércoles pasado en el Cine Arte Alameda tuvimos la oportunidad de ver “La Línea Amarilla”. Se trataba de una función única donde se iba a proyectar la película que recientemente fuera estrenada en el Festival de Cine de La Serena, luego de muchos años en producción. Un proyecto interesantísimo por donde se le mire. Financiada con la modalidad crowdfunding a través de Ideame (pueden ver el video que invitaba a aportar en el siguiente enlace), “La Línea Amarilla” resalta por la juventud de su equipo, una increíble apuesta musical, y por superar la siempre desafiante barrera de la codirección. Gonzalo Barceló y Martín Baus logran presentar una película con una sola línea clara, y donde la idea al menos, está bien clara y muy lograda. Podrá gustarles o no el resultado final, pero al menos en su concepto, el largometraje no se cae. Y en el cierre final de la historia tampoco.

Andrés (Samuel Buzeta) es un joven de 22 años recién llegado a Santiago. Trabajando en un café administrado por un extranjero, oculta grabadoras de voz en los servilleteros de un café donde trabaja. Ello le permite lograr una dualidad que marca su vida de forma impresionante, pues puede estar sólo y “acompañado” a la vez a la perfección. Como espectador u oyente de vidas ajenas, Andrés no se involucra con nadie. La verdad no se muestra muy bien por qué lo hace pero algo es muy cierto. En sus grabaciones encuentra lo que en su vida hoy no tiene: alguien que le cuente algo. Una tarde, al llegar a su departamento cerca de Tobalaba, un hombre en un estado violento le preguntará por Mónica (María Olga Matte). Si bien en un principio Andrés se hará el desentendido, rápidamente llegará a la conclusión que por quien le preguntan es por la especie de “conserje” de su edificio. Un claro síntoma del aislamiento que vive Andrés, quien hasta entonces había pasado al lado de ella un millón de veces sin preguntarle su nombre. La historia de Mónica y este misterioso hombre parece ser la de una relación tortuosa, y sin darse cuenta, Andrés se verá involucrado en ella. Entre los dos hay una historia común. Se trata de dos formas de entender la soledad y enfrentarla. Dos formas de mantenerse cómodos en la distancia de sus vidas con las de los demás, pero al mismo tiempo estar deseosos de afecto. Por lo mismo, la figura de Mónica produce un terremoto total en la tranquilidad de Andrés. Por primera vez, esta historia que también llegó a su vida por los oídos, en la puerta de su propia casa, le hace ser protagonista del relato de los demás. Ya no sólo escucha, sino se involucra. Pasa de ser un espectador a un personaje partícipe. Del pasivo al activo. Una fuerte transición que llega en un momento complicado de su vida, y que se traduce, como bien dice el título, en cruzar una línea. En Mónica encontrará una figura que mezclará de forma perfecta la carencia afectiva familiar con incluso tensión sexual. La respuesta a muchas cosas estaba 2 pisos más abajo de la pila de cassetes que tiene apilada.

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Como ya dijimos, uno de los elementos a destacar en “La Línea Amarilla” es el trabajo del compositor Camilo Herrera, a.k.a. Dinovo. Incorporado en las etapas iniciales del proyecto, la conexión entre la música y la historia es perfecta. Pueden llevarse una idea al ver el trailer que tenemos más abajo. Su trabajo además era desafiante en lo intelectual, porque Hererra debía abordar una película donde el elemento sonoro es clave. La vida de Andrés gira en torno a los cassetes y sus audífonos. ¿Cómo musicalizar entonces su vida? La respuesta a la que llega Herrera es darle a la melancolía un toque no dramático. Y el resultado es notable.

Sobre las cosas que nos nos convencieron, puede estar principalmente el inicio de “La Línea Amarilla”. Es natural que una película demore en mostrar sus credenciales. Es natural también que todo el rompecabezas cobre sentido a medida que avanza la trama. La pregunta es por qué el inicio de “La Línea Amarilla” debe ser tan abstracto, tan rodeado de mística, si la historia -y esto lo decimos en el buen sentido-, carece de ella. Es la historia de un joven como cualquier otro, solitario, con escasa relación con sus padres, que vive en Santiago por su cuenta, encerrado en su mundo, disfrutando de escuchar conversaciones ajenas. Descolocar en un comienzo a los espectadores, esperando que conecten con la trama a los 20 minutos, es un arma de doble filo. Acá se pasa la prueba, pero lo cierto es que habrá un nicho de espectadores a los cuales les costará enganchar con la película de Barceló y Baus. Porque en un comienzo descansa mucho en la estética, muy buena por lo demás, sin dotarle contenido sino avanzan los minutos.

Atentos. “La Línea Amarilla” no tiene proyectado una salida por salas nacionales, por lo que la oportunidad de verla consiste en adquirir el DVD o esperar que los inviten a un nuevo festival. Siempre está la opción de conseguirse por ahí el enlace de Vimeo. Estaremos avisando de nuevas proyecciones.


<p><a href=”https://vimeo.com/124768978″>Trailer La l&iacute;nea amarilla</a> from <a href=”https://vimeo.com/user28121959″>La l&iacute;nea amarilla</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

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