Las Plantas (2016)

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Las Plantas.
Año: 2016.
Dirección: Roberto Doveris.
Guión: Roberto Doveris.
Producción: Rocío Romero.
Fotografía: Patricio Alfaro.
Arte. Antonia Garretón, Natalia Mardones.
Elenco: Violeta Castillo, Mauricio Vaca, Ernesto Meléndez,
Ingrid Isensee, Juan Cano, Simón Mercado.
Compositor: Violeta Castillo, Ignacio Redard. 
País: Chile.
Duración: 90 minutos.

Corría mediados de septiembre y una película chilena escandalizaba un festival en la lejana Rusia. Como luego contara su propio director, Roberto Doveris, la cosa casi llegó a las manos. Por medio de un traductor, rápidamente se enteró del problema. La presencia de primeros planos directos donde se mostraban penes había encolerizado al conservador público ruso. Es cierto, la película pudo estar mal catalogada (sólo para mayores de 14). Pero el objetivo de esta columna es comentarles por qué “Las Plantas” es mucho más que una película con un desnudo polémico, así como por qué debe ir a verla olvidándose de una polémica que (esperemos) no se vaya a dar en nuestro país.

Florencia (Violeta Castillo) es una chica de 17 años. En plena adolescencia, le toca asumir una carga pesadísima. Mientras su madre está internada en la clínica aquejada por una compleja enfermedad, los recursos económicos se han acabado. Por ello, la persona encargada de cuidar a su hermano, quien está en estado vegetal, no puede seguir cumpliendo su trabajo. De la noche a la mañana, Florencia deberá pasar de ser una niña a una mujer. La pregunta es si su cuerpo, al igual que los de las plantas, ha alcanzado la maduración sexual suficiente para asumir la tarea. Porque si sigue siendo una niña por dentro, no dará abasto con todo el peso que recaerá sobre sus hombros, y ello desbordará en otros aspectos de su vida. Por el contrario, si toma el rol de mujer madura, encargada de mantener a su hermano y cuidar el hogar, debe estar segura que por dentro los cambios van en paralelo. La forma que propone Doveris para presentar esta dicotomía es precisamente la sexualidad. Florencia, la niña, disfruta bailando con sus amigos a un costado del Crowne Plaza. La transición la comenzará con los encuentros casuales por internet, donde poco a poco explorará su sexualidad. La culminación o floración será cuando se aleje totalmente de sus amigos y sus experiencias sexuales lleguen a un extremo.

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La propuesta de Doveris, como vemos, es clara y sencilla. Es un drama real, sin extremos absurdos, y que se basa precisamente en que muchos jóvenes entran en el mundo sexual. Por ello los invito un poco a “deshojar” el escándalo armado en Rusia. Nadie podría molestarse por una película donde se aborde la sexualidad de los jóvenes, ¿cierto? De ellas hay montones, muy exitosas por lo demás. La molestia entonces se reconduce al hecho que Doveris haya mostrado en primer plano una masturbación masculina. Y hacer escándalo por ello es absurdo y retrogrado. Debe existir un fuerte reproche a nuestra sociedad, que tolera con total naturalidad el desnudo femenino pero se escandaliza con el masculino. Y de la mano, un fuerte rechazo al machismo imperante en la mayoría de los espectadores, moldeado precisamente por las películas que el mundo del cine acostumbra entregarnos, pues parece ser que lo que en el fondo molesta, además de la escena explícita de la masturbación, sea que por primera vez una mujer, representada en Florencia, tome las riendas del asunto. Que sea ella quien tenga el control sexual en sus encuentros con hombres, marcando los ritmos y la forma de satisfacerse.

Es de esperar que en una cultura conservadora como la nuestra (obviamente, no tanto como la rusa), la película de Doveris genere una fuerte polémica en su estreno. Basta considerar el ridículo grito al cielo que políticos de derecha han realizado sobre el libro de 100 preguntas de sexualidad adolescente para imaginar qué diría Ossandon y Cia. si vieran esta película. Simplemente, no están invitados. La discusión les queda grande. Porque podríamos decirle todas las cosas notables que tiene “Las Plantas” y ustedes nos responderían “pero sale un pico”, olvidando por completo que la película de Doveris refleja algo absolutamente real. La sexualidad como la viven los jóvenes hoy. No es artificial, para nada. Muestra los encuentros casuales coordinados por internet, qué hacen los jóvenes cuando los padres no están en casa, y una larga lista de etcéteras.

Las plantas se estrena en pantallas el 20 de octubre. Probablemente sea catalogada para mayores de 18 años, pero una ventana de esperanza se abre para quienes quieran y no puedan verla. En paralelo, se hará el lanzamiento del DVD. Quienes cumplan con la ridícula barrera etaria legal (ridícula porque precisamente es una película para que la vean los jóvenes), verán que el morbo era decorativo. Que “Las Plantas” era una gran producción nacional. Que los desnudos no son gratuitos y que hasta en lo erótico lo hace bien. Haber armado polémica con esto es no entender nada de cine, del para qué sirve y qué pretende. Pero aun mas. Polemizar por esto es no entender nada de la vida.

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