Marvel’s Daredevil – Season 2 Review (Tercera Parte)

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Al final del capítulo 9 de Daredevil, la parte intermedia de la estructura general de la segunda temporada había llegado a su fin, no sólo con la debacle que se cierne sobre Nelson & Murdock -profesional y personal-, pero además se produjeron variados cambios de status quo entre los diversos personajes: Elektra se apronta a abandonar la vida de Matt; nuestro héroe no sólo no sabe bien cómo reaccionar ante el resurgimiento de Nobu y los planes de The Hand, pero en general ante la montaña rusa emocional que ha sido su vida el último tiempo; y mientras Karen continúa su búsqueda por la verdad de lo ocurrido con Frank Castle, el mismo Punisher ahora se encuentra en libertad tras haber sido liberado por Wilson Fisk de la cárcel.

Es harto que digerir y mucho que analizar, por lo mismo, resultaba interesante ver de qué manera la serie se las iba a ingeniar para lograr hilar tan disímiles hilos en una trama coherente.

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Si hubiera que describir “The Man in the Box”, el décimo capítulo de la temporada, bien podríamos citar a Stefon, el ya clásico personaje de Bill Hader en SNL. Y es que este episodio tiene de todo: Ninjas, niños drogados que gozan de un aire diabólico, un enfrentamiento entre Matt y Fisk, bootleg Oscar Isaac, asesinatos en masa, café de máquina barato, los sai de Elektra, un título que hace referencia a un gran tema de Alice in Chains. Es un capítulo ambicioso, que duda cabe, pero es un gran testamento a la labor de toda la producción, particularmente de los nuevos showrunners Doug Petrie y Marco Ramírez, quienes son capaces de lograr articular de gran forma elementos tan diferentes entre sí, consiguiendo un balance bastante especial, considerando la mezcla en cuestión; todo a la vez que se desmarcan un poco de la labor de la primera temporada, principalmente respecto a qué elementos de la vida de Matt y cía. se verán potenciados.

No, no es un resultado perfecto, y hay elementos que de aquí al final de temporada nunca terminarán de cuajar tan bien como uno quisiera. Pero estuvieron cerca, y considerando lo ambiciosas de las proyecciones y la escala de esta temporada, es imposible no sacarse el sombrero ante tan buena labor.

Como dijimos, este es un capítulo verdaderamente sobrecargado y a ratos cuesta poder centrarse en algo por mucho rato considerando la velocidad con lo que todo avanza en el episodio. Pero si hay un foco claro en el episodio, éste es sin duda alguna Matt, quien llega a un verdadero momento bisagra respecto a su vida, como lo evidencia la conversación en el techo del hospital con Claire. El sistema legal le ha fallado -el juicio de Punisher, el descubrir que Fisk es ahora quien dirige la prisión-, sus relaciones personales le han fallado -Elektra, Foggy, Karen, Stick-, y básicamente todo lo que él creía haber conseguido se esfuma ante su vista: los efectos de la convicción de Fisk, la muerte de Reyes, la libertad de Castle, no sólo se terminó su relación con Karen y -aparentemente- su amistad con Foggy, pero éste último terminó baleado gracias al atentado en la oficina de la fiscal. Y sin importar cuantas verdades la buena de Claire pueda dejar caer sobre él, Matt ya ha tomado su decisión, nutrida por la mezcla de ansiedad, miedo, angustia y aprensión: el cortar todos sus lazos con el mundo y dedicarse 100% a la vida de vigilante, todo con tal de detener tanto a Castle como a The Hand, y tratar de evitar el daño colateral y los perjuicios que, eventualmente, podría causarle Fisk.

Y ya que hablamos de Wilson, vale la pena volver a comentar no sólo lo sorpresivo de su retorno esta temporada, sino además su último enfrentamiento con un Matt que no podía hacer más que sucumbir ante el peso de su némesis, a riesgo de delatar su naturaleza como el justiciero que lo dejó tras las rejas (lo que seguramente le habría significado una muerte segura considerando donde se encontraba). Fisk hace su salida de la temporada prometiendo volver a futuro -probablemente en la temporada 3 más que en “The Defenders”-, pero dándole a Matt el susto de su vida, tan así que termina siendo en catalizador definitivo para la toma de la decisión comentada el párrafo anterior.

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“.380”, el undécimo episodio de la temporada, cumple de alguna forma una labor similar a “The Man in the Box”, respecto a la intención de ir unificando las diversas temporadas del segundo ciclo para formar un todo, más o menos, coherente. No bien su antecesor hizo la mayor parte de la tarea en cuanto a ordenar las piezas, “.380” se concentra más en mover dichas fichas de cara al final de temporada, no sólo mediante la proactividad de varios personajes (como Claire tras hartarse de la naciente corrupción en el hospital, lo que la pone en destino hacia su participación en “Luke Cage”), pero además actuando como el cierre fáctico de la trama de The Punisher, dejando las apariciones de Frank Castle en los próximos capítulos más como un epílogo y un cameo glorificado, que otra cosa.

Reforzamos nuestro punto anterior en torno a Punisher mirando la participación de Frank Castle en este episodio, no sólo salvándole la vida a Karen en más de una ocasión, pero además mediante su aparente despedida, su última confrontación con Matt y su investigación en torno a la conspiración alrededor del misterioso Blacksmith. De particular importancia resultan las escenas con Karen, no sólo porque son del mejor material de Jon Bernthal y de Deborah Ann Woll en la serie, pero además porque sirven para trazar un paralelo interesante respecto a Karen, especialmente tras la escena en el restaurant.

Y es que así como hemos mencionado en reiteradas ocasiones la forma en que Karen y Elektra presentan una representación de la dualidad de Matt, de alguna forma, las relaciones de la asistente legal tanto con Murdock como con Castle también sirven para presentarnos las dos facetas presentes en Karen Page: Matt representa tanto el secretismo y las mentiras, como la seguridad que implica el no enfrentar la verdad; por otro lado, Frank es la honestidad llevada al punto de la brutalidad, lo que se ve reflejado en cada acción que representa. Ante esto resulta fácil ver el cómo Karen puede proyectar su personalidad e inseguridades en ambos hombres -como se lo sacan en cara tanto Ellison como el mismo Castle-, todo esto privado del contexto romántico que subyace a la dualidad Karen-Elektra y sus relaciones con Matt.

Claro, el mismo Frank está al tanto de esto, siendo toda la secuencia que tiene lugar en el restaurant más que evidente. Castle no sólo sabe de la proyección de Karen, como le hace ver; pero además, siempre como parte de su honesta brutalidad y sus caracteres paternales, le hace ver su error a la “periodista” de una forma muy propia de Punisher: en primer lugar, mediante el monólogo sobre la forma en que las personas que más queremos son aquellas que más nos pueden herir, donde aquella facultad es uno de los riesgos a los que las personas se exponen cuando deciden abrirse hacia el amor de otras, y lo que ella y Matt sienten es eso, como Frank pudo atestiguar durante sus interacciones con ambos durante el juicio; pero Frank va más allá, porque la lección en torno a la charla con Karen se relaciona con nunca dar por hecho o por asegurado el amor y las relaciones con otras personas, no por haber peleado o haberse dicho cosas dolorosas con Matt significa que deba abandonar la posibilidad de aquella relación. Frank, el padre, da lugar a Frank, el esposo, al referirse a su fallecida mujer y a la forma en que él cambiaría cualquier cosa con tal de poder volver a sentir algo respecto a su amada, aunque fuera el dolor tan particular que sólo una persona que nos ama es capaz de infligirnos.

La segunda lección es una aún más brutal y directa: pese a la persecución con Grotto -que tan lejana se siente-, Karen ha continuado proyectando una imagen mental de que Frank es tan sólo un hombre malentendido, pese a lo violentos de sus métodos. Por lo mismo, el usar a Karen como carnada, seguido de la posterior gresca con los hombres del Blacksmith es una declaración de principios por parte de Punisher, es una forma de dejarle en claro a su -hasta ahora- aliada que ese es el verdadero Frank, que ni sus métodos ni su juicio estuvieron nublados por posibles secuelas psiquiátricas como se quiso hacer ver en el juicio. Hacerle ver sus errores no es sólo una forma de Frank de alejarla de cara a lo que se vendría, pero también una llamada de atención que vuelve a reforzar las enseñanzas que Castle le quiere dejar.

Pero el carácter paternal-pedagógico de Punisher no termina ahí, ya que lo volvemos a ver hacia el final del episodio, cuando Frank evita -a su manera- que Daredevil pueda cruzar aquella línea de la cual no sería capaz de volver (y con la cual tanto luchó la temporada pasada), todo tras la sugerencia de Matt de acabar juntos con la vida de Blacksmith y sus hombres, mientras se aprestaban a una lucha de proporciones en el barco que utilizaban para contrabandear heroína. De ahí en más, el desenlace de dicha escena, con los hombres de Blacksmith muertos y la presunción de muerte de Frank no hacen más que cerrar la relevancia misma de esa trama, dejando para el próximo episodio el desenlace del enfrentamiento final contra el responsable de la muerte de la familia de Frank, que se siente más como un epílogo de su trama durante toda la temporada más que otra cosa.

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“The Dark at the end of the Tunnel” no es sólo un episodio con un título ominoso, pero además éste refleja a la perfección lo que estábamos exponiendo a propósito del capítulo anterior, en torno a lo que significa el final de la trama de Frank Castle.

Con la “last stand” sobre el bote, la muerte de casi todos los hombres del Blacksmith y el hecho mismo de que, hasta donde concierne a la policía y el público en general, Frank Castle está muerto; resultaba más que razonable sostener, como lo hicimos, que el climax de la trama de Punisher había concluido. Lo único que quedaba era el epílogo, el conocer quién era verdaderamente el famoso traficante que competía “de tú a tú” con Madame Gao y que había convertido en un infierno la mera existencia de Castle. Y ese hombre no resultó ser otro que… ¿el coronel Schoonover? (inserte reacción de comercial de Clue). Claramente resulta polarizante el hecho de que el gran villano tras la tragedia de Castle era un personaje incidental que apenas tuvo unos 5 minutos en pantalla hace varios capítulos, con independencia de que se tratara del gran Clancy Brown (indicador claro de que estábamos ante alguien que no tenía buenas intenciones, como sabemos quienes hemos seguido su carrera como actor) o de los vínculos militares que lo unían con Castle. El show optó por una decisión que buscara sorprender y tomar desprevenida a la audiencia más que otra cosa, lo que genera la divisiva reacción (sin mencionar la cantidad de interrogantes que quedaron en el aire en torno a la operación de Schoonover, sus motivaciones -¿qué pasó en Kandahar?- o el modus operandi).

Sin embargo, y dejando esto de lado, lo más importante al respecto no se trata tanto de la revelación final en sí (“amar la trama más que el desenlace”), pero del último duelo, a falta de una mejor expresión, entre Karen y Frank, no sólo contextualizado por el enfrentamiento en el dinner y la muerte presunta del vigilante, pero también por el hecho de que Castle se aprovechó de la situación y de las ansias de llegar a la verdad de Karen, para volver a utilizarla como carnada contra Schoonover (recordar que Frank reconoció a algunos de sus camaradas en armas antes de la explosión) y salvarle la vida en el último momento y de una forma muy apropiada para el personaje. Karen podrá haber intentado un desesperada apelación final por evitar que Castle continué su cruzada con los métodos actuales -más por su constante proyección que por verdadera confianza en Punisher a estas alturas-, pero sus suplicas llegan a oídos sordos mientras Castle no sólo despacha de un certero disparo a Schoonover (en pleno discurso malvado!), pero posteriormente se hace con el completo arsenal que su antiguo oficial superior guardaba en un cobertizo, mal que mal, su cruzada continuará -con una serie de Netflix propia ya en camino-.

En el otro gran frente, Matt no sólo debió hacerse cargo de las ansias homicidas de Elektra dirigidas contra Stick, pero además contra el ataque de The Hand y una revelación aún más grande, mejor ejecutada que la del Blacksmith, aunque no exenta de sus propios problemas: Elektra es en realidad “Black Sky”, la entidad que tanto persigue el grupo liderado por Nobu y que, supuestamente, les permitirá conquistar el mundo y derrotar a The Chaste de una vez por todas.

Es una revelación sorpresiva para todos los involucrados -menos el siempre sereno y pragmático Stick-, pero que deja muchas preguntas en el aire, tanto sobre los alcances y habilidades que podría tener Elektra, como por lo que The Hand busca hacer. Hay que decir que Matt no entiende lo que ocurre más que nosotros, pero su fe ciega tanto en la bondad de Elektra como en seguir creyendo que el misticismo de The Hand no son más que cuentos (pese a todo lo que ha presenciado), terminan siendo el motor que moverá la trama de ahora en adelante.

“The Dark at the end of the Tunnel” viene a reflejar en su título lo ocurrido finalmente con los viajes a lo largo de la temporada de Castle y Elektra, todo mientras el show suelta dos bombas narrativas que, si bien funcionan particularmente bien en cuanto a los efectos emocionales que tienen en los personajes de la serie, no resultan de igual forma desde un punto de vista estructural o narrativo, o al menos no al mismo nivel que el show nos tiene acostumbrados. Sin embargo, la mesa queda servida de cara al gran final, a la vez que la trama en sí ha quedado depurada de casi todo lo que no involucre la resolución del conflicto entre Matt, Elektra y Stick, contra The Hand.

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Y así es como llegamos a A Cold Day in Hell’s Kitchen”, un frenético final de temporada que saca a relucir tanto lo bueno como lo no tanto de esta temporada, a la vez que son más las preguntas que quedan sin respuesta, sin lugar a dudas de cara a lo que será tanto la próxima temporada, como “The Defenders”.

Aún así, y como se desprende de nuestro exhaustivo análisis, la segunda temporada se puede considerar un éxito rotundo (como si la confirmación del tercer ciclo no fuera indicador suficiente). El show logró capitalizar un nivel de ambición y de construcción -o ampliación- del mundo que Netflix está construyendo en su rincón del MCU, de formas insospechadas, todo mediante la introducción de personajes vibrantes y que se roban la película -como Elektra o Frank Castle-, así como la profundización de muchos otros que ya son parte importante de este proyecto (nuestro trío de protagonistas, sumados a Wilson Fisk y un par de personajes menores). Es cierto que en un par de oportunidades, particularmente durante la recta final, podría parecer que la ambición de la serie funciona como un arma de doble filo si tenemos en mente tanto las interrogantes irresolutas como aquellas soluciones que no fueron del todo satisfactorias, o los problemas de estructurar una temporada con tantas y tan variadas aristas como resultó ser esta (cosa de pensar en la cantidad de tramas o de hilos narrativos que fueron introducidos pero que, o no llegaron a ningún lado, o que fueron subsumidos por las tramas grandes y más importantes).

Habiéndose cerrado la trama en torno a Frank Castle en el episodio anterior (pese al glorioso y conveniente cameo de Punisher durante la lucha final), el final de temporada se dedica casi en su totalidad a solucionar el embrollo en el que Matt, Elektra y Stick se han metido, todo en su lucha contra The Hand y Nobu, quienes claramente no aceptan que se les negara la posibilidad de hacerse con el control de Elektra, con independencia de que seguimos en la oscuridad -pun intended- respecto a qué es lo que se supone hace como “Black Sky”. Por lo mismo, y tras haber declarado a Daredevil como su enemigo público n°1, deciden secuestrar a una serie de personas -Karen nuevamente entre varios- todas con conexiones con el diablo de Hell’s Kitchen, de forma de utilizarlos como carnada para dar con el paradero de “Red”. De más está decir que Matt salvará el día -minimizando el número de bajas- antes de enfrentarse a los ninjas, pero curiosamente y pese a lo que podría parecer en el papel, el secuestro en sí no es lo más importante, pese al involucramiento de Karen. Y es que como dijimos previamente, este final de temporada no sólo está centrado en poner término a la trama en torno a The Hand, pero además permite que sean Matt y Elektra los motores mismos de la narrativa, no sólo por su rol pivotal en la acción y el desarrollo, pero además entregándoles el mayor desarrollo personal del capítulo, todo de la mano del tiempo en pantalla.

De hecho, siendo bastante honestos, probablemente lo mejor del episodio son las interacciones entre los personajes interpretados por Charlie Cox y Elodie Yung, sacando todo el provecho a la innegable química entre ambos y entregándonos sólido material emocional, todo de la mano de la conexión que ambos personajes comparten y que los hacen ser el uno para el otro, principalmente debido a la forma en que, cuando están juntos, pueden ser sus verdaderos “yo”, sin necesidad de ocultar o aparentar, como les ocurre frente a todo el resto -especialmente a Matt-. Qué más evidente que todo el intercambio donde Matt le propone a Elektra el abandonar todo en sus vidas y marcharse a vivir juntos, y él uno para el otro, sin preocuparse de nada más. Claro, un intercambio así es señal más que clara de que estábamos ad portas a que le ocurriera algo malo a Elektra (no es que el historial del personaje en los comics no ayudara también a anticipar su muerte), lo que sucedería al final del magro combate final contra Nobu -una de las más débiles escenas de acción de la serie, pero que contribuye a que sea el componente emocional lo más fuerte-.

Con Elektra muerta tras sacrificarse para salvar a Matt, y The Hand -momentáneamente- derrotados y con su líder muerto (cortesía de Stick que seguramente estaba al tanto de “Highlander” y sabía como despachar a un inmortal), el día está nuevamente a salvo en Hell’s Kitchen. Sin embargo, la cantidad de muertes y agua corrida bajo el puente, así como el drama personal nos termina entregando un panorama más sombrío y que difiere del tono más optimista con el que cerró la temporada anterior. Es un final que también termina haciendo eco de las lecciones emocionales de Frank Castle (y de Inside Out”), particularmente cuando se trata de valorar el dolor y la tristeza que provoca todo tipo de pérdida, especialmente cuando se trata de valorar el amor, la alegría y no dar por sentado lo bueno que se tiene -más si eres un superhéroe-. Y es por esto mismo que, finalmente, Matt decide revelar su identidad secreta a Karen, porque el sacrificio de Elektra y las lecciones aprendidas le enseñaron no sólo sobre honestidad hacia los seres queridos, pero también a la forma en que hay que aguantar los sacrificios y el dolor de la pérdida si se quiere seguir hacia adelante y perseverar en el amor de alguien.

Así concluye nuestra extensa revisión a la segunda temporada de “Daredevil”. Agradecemos su compañía e infinita paciencia, y desde ya los dejamos invitados a acompañarnos cuando nos mudemos de Hell’s Kitchen a Harlem y seamos testigos de los periplos y aventuras de Luke Cage.

Notas al cierre:

  • “Man in the Box” es una canción que trata sobre la censura, sin embargo existen varios temas prevalentes a lo largo de la canción que se pueden extrapolar a la situación del décimo capítulo, especialmente respecto de aquellas personas que no son capaces de ver aquello que está en frente de ellos.
  • Fisk está encerrado en el bloque D de la prisión. Curiosamente, existe una historia de Daredevil escrita por Ed Brubaker con dibujos de Michael Lark llamada “The Devil on Cell Block D” la cual involucra además a The Punisher.
  • La amenaza de Fisk respecto a destruir completamente las vidas de Matt y Foggy es casi igual al juramento que el mismo Kingpin le hiciera a Matt en “Born Again”, otra emblemática historia de Daredevil que ha sido referenciada constántemente en las 2 temporadas de la serie.
  • Marvel tiene una costumbre de elegir las versiones “Great Value” de otros actores , cuando no pueden elegir otros, o cuando necesitan algo similar: sin ir más lejos, Mack en Agents of S.H.I.E.L.D.”, un personaje que grita “Dwayne Johnson” cada vez que está en pantalla. Por lo mismo, el “Oscar Isaac” pirata del episodio -el actor francés Gilles Marini- es otro más que pasa a engrosar dicha lista.
  • Royce Johnson, el actor que da vida al detective Mahoney, es uno de los héroes “anónimos” de la temporada, gran papel que no sólo brilla en cada oportunidad que tiene, pero además hace ver mejor al resto.
  • La muerte de la fiscal Reyes se sintió casi igual de gratuita que la de Ben Urich en la temporada anterior, aunque siendo honestos, ahora realmente no sabíamos qué más podría haber hecho la serie con el personaje de Michelle Hurd, al contrario de lo que ocurrió con el periodista, quien harta falta hizo en la trama de Karen a lo largo de la temporada.
  • Rosario Dawson se merece todo el amor del mundo por su labor como hilo conductor de las series de Marvel y Netflix hasta ahora (así como por la paciencia que Claire ha tenido que tener -valga la redundancia- con Matt, Jessica y Luke).
  • El -breve- retorno de Madame Gao es un gran detalle, no sólo por el particular carisma de la actriz Wai Ching Ho, sino porque además entrega una conexión con lo que será “Iron Fist”.
  • El uso de Shining Star” de Earth, Wind and Fire es realmente brillante -pun intended-.
  • El rescate que hace Matt de Claire luego que la empujen de la ventana es una de las escenas más tensas de la serie, y si no es porque sabíamos que Rosario Dawson estaría en “Luke Cage”, de verdad que hubiéramos temido por la vida de la enfermera.
  • En los flashbacks de Elektra (que fueron un gran elemento narrativo, en parte por la actuación de la pequeña Lily Chee), la vemos utilizar varias de las mismas maniobras que son movimientos estrella de Matt, lo que demuestra de forma clara las enseñanzas de Stick.
  • Es difícil no considerar que el hecho que The Hand -ninjas- tuvieran una guarida en las alcantarillas, no sea una referencia a las Tortugas Ninja. No debería sorprender que se tratara de una devolución de cortesía, considerando que Kevin Eastman y Peter Laird crearon a Donnie, Leo, Raph y Mikey como un homenaje/parodia a Daredevil (de hecho, se supone que el accidente que deja ciego a Matt es el mismo que genera la mutación en los quelonios).
  • El personaje interpretado por Maya Rosewood dejó una fuerte impresión en su breve aparición, en gran medida ayudada por su brutalidad así como por lo mucho que destacaba su roja cabellera. Muchos creen que se trataría de una proto-versión de Typhoid Mary, otra icónica villana moderna de Daredevil, pero hasta ahora no se trata más de especulación.
  • Al menos por el momento ya no hay más Nelson & Murdock, ya que como vimos, Foggy aceptó la sugerencia de Marci, así como la posterior oferta laboral de la mismísima Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss, repitiendo su papel de Jessica Jones”). Considerando que el estudio de Hogarth usualmente está asociado con Danny Rand, no debería sorprender si vemos a Foggy durante algún episodio de “Iron Fist” el próximo año.
  • Homenaje eterno al incomprendido Turk Barrett.
  • Matt ahora tiene su famoso billy club, cortesía del amigo Melvin, quien también se encargó de darle a Elektra un atuendo más similar a aquel que viste usualmente en los comics, pero manteniendo el toque de pragmatismo y realidad que uno suele agradecer en las representaciones live action de los trajes.
  • El disco que saca Frank hace una mención a “Micro”, también conocido como Microchip, personaje de Marvel que será parte del futuro spin-off de The Punisher.
  • Siguiendo con Castle, que gran momento fue verlo preparar su traje y utilizar la pintura blanca en spray para pintar la calavera en el chaleco antibalas.
  • Aparentemente ahora Karen es periodista así como si nada. Por cierto, si acaso la narración que hace Karen al final se supone que es todo su artículo, le faltó harto para cumplir con las 2000 palabras que Ellison le pidió (es un poco menos de la mitad de la extensión de esta reseña, dicho sea de paso).
  • Elektra volverá en los Vengadores  en la tercera temporada y/o en “The Defenders”.
  • E10: “You are a lot of bad things. Boring is not one of them.”
  • E11: “Do you guys always serve bullshit here or is it just her?”
  • E13: “One thing’s for sure, we’re gonna die”

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