Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. S04E03: “Uprising”

agents-of-shield-uprising-a

Buscando cura para el miedo

Tercer capítulo al hilo en que Agents of S.H.I.E.L.D. no baja su nivel de forma considerable. No es que merezca un premio por ello, pero sí es agradable ver cómo la serie parece estar alcanzando ese buen equilibrio que tuvo durante su segunda temporada (a nuestros ojos, todavía su mejor ciclo aún cuando existan mejores capítulos individuales posteriores) entre buena acción, ritmo acelerado y momentos pausados de caracterización. Si bien la temporada anterior no fue mala para lo que es la serie, sí tuvo un leve dejo de oportunidad perdida o de decepción considerando la temática tratada – pero, al menos hasta ahora, la temporada actual no ha tropezado de manera evidente. Esta consistencia se puede apreciar más notoriamente en el personaje de Robbie Reyes/Ghost Rider – quien, incluso si su cráneo no está literalmente envuelto en llamas, sigue siendo uno de los puntos más iluminados de esta serie de capítulos. El casting de Gabriel Luna ha sido inspirado y aunque quizás no tiene la presencia escénica de -tan solo como ejemplos- un John Hannah, un Kyle MacLachlan o un Powers Boothe, sí se desenvuelve con naturalidad y prestancia, haciendo completamente suyo el rol. Bien ahí Marvel.

La trama del capítulo en sí no es nada verdaderamente especial, pero Uprising funciona a pesar de lo pedestre, o, quizás siendo un poco más generosos, utilizando lo relativamente cliché de sus situaciones para reforzar la caracterización de sus personajes. El resultado es más que simplemente la suma de sus partes, y eso siempre es bueno para shows como Agents of S.H.I.E.L.D.
En primer lugar tenemos la narrativa que le da el título al capítulo y que motiva gran parte de su desarrollo: una serie de apagones masivos -deshabilitando no solo el alumbrado público sino que todos los artefactos electrónicos- en distintas ciudades del mundo son atribuidos públicamente a un grupo de Inhumans protestando contra la discriminación y el registro obligatorio de gente con superpoderes después de la entrada en vigencia de los Acuerdos de Sokovia; la situación rápidamente se torna peligrosa porque no faltan los individuos que aprovechan instancias como esas para dar rienda suelta a sus impulsos más reprimidos y simplemente a generar el caos sin temor a represalias, por lo que los disturbios, motines y saqueos empiezan a propagarse por las ciudades afectadas. Obviamente los apagones no fueron provocados por los Inhumans sino que por el grupo paramilitar Watchdogs, introducido durante la temporada anterior (y que es el mismo grupo que Daisy anda cazando), utilizando como chivo expiatorio a un grupo inocente de personas con la intención de justificar cualquier eventual acción violenta contra éstos. Este “marco” narrativo -que, como ya dijimos, no tiene demasiado brillo por sí mismo- permite enfocarnos en historias y contextos más reducidos que se conectan con la historia principal, cada una a su manera: la más directa y cercana de todas es, por supuesto, la de Coulson, Mack, Fitz y Yo-Yo, quienes deben resolver directamente la crisis de los apagones antes de que la violencia se escape de las manos y arruine por completo la intención de hacer que S.H.I.E.L.D. vuelva a la luz pública antes de que incluso sea anunciada; en el medio tenemos la continuación directa de la crisis de May y de los esfuerzos por salvarla antes de que sea demasiado tarde (conectándose con la trama principal gracias a un predecible apagón en el peor momento posible); y, por último, la menos conexa de las tramas es la de Daisy y Robbie/Ghost Rider, aunque de igual manera logre encontrar cierta resonancia temática aunque tenga una perspectiva relativamente distinta.

Partiendo por esta última, la alianza pasivo-agresiva entre Robbie y Daisy continúa, y en esta ocasión al menos ambos son más partidarios a hablar que a atacarse mutuamente. De hecho, la única pelea que tienen sucede cuando defienden a Gabe, el hermano menor de Robbie, del ataque de unos desagradables amotinados. La acción aquí, si bien no es de lo mejor que hemos visto en la serie, al menos sí sobresale de la media – y ello se debe al trabajo del director Magnus Martens (quien ya había colaborado con Marvel en un capítulo de Luke Cage y que también dirigió un par de capítulos de la serie Banshee). Tanto desde un punto cinematográfico como desde el coreográfico, el par de peleas que aparecen en este episodio no destiñen para nada y cada una posee su encanto específico: la de Daisy/Robbie vs. los maleantes es mucho más brutal y rabiosa, mientras que la del Team Coulson vs. los Watchdogs cerca del final del capítulo es más un deleite visual en cuanto coreografía y a técnica, con pequeños detalles ingeniosos que resaltan la personalidad de cada personaje involucrado.
Más allá de la acción, la trama de Daisy y Robbie contiene otra pieza del gran puzzle de la temporada: el tío de Robbie y Gabe, Elias Morrow, quien trabajó en para la empresa Momentum (allí donde también trabajaban los “fantasmas” de los capítulos anteriores). El capítulo solo se encarga de mencionarlo y no profundizar, claramente jugando el juego a largo plazo, avivando de a poco pero constantemente las llamas del misterio de la temporada y solo revelando lo justo y preciso cada capítulo. De esa manera el espectador sabe prácticamente lo mismo que los protagonistas, y en cierto sentido se siente partícipe de la investigación misma – algo que contrasta (por ahora, al menos), con las temporadas anteriores de la serie, en las que siempre teníamos al menos un par de escenas en las que el antagonista movía -metafóricamente- las piezas del tablero y hasta comentaba sus próximas jugadas, ya fuera en términos vagos o explícitos (el Clarividente/Garrett en la S1, Whitehall en la primera mitad de la S2, Malick y Hive en la temporada anterior). Hasta ahora en esta temporada tan solo tenemos vistazos a ciertos antagonistas, pero ignoramos por completo quién está tras ellos y cuál es su verdadero objetivo; al menos es un cambio relativo de ritmo para lo usual. Además de lo estrictamente relacionado con la gran trama de la temporada, las escenas de Daisy en el capítulo sirven para que ésta lentamente comience a “recuperar” su humanidad luego de abandonar voluntariamente S.H.I.E.L.D. y el contacto regular con sus colegas y amigos; y si bien Robbie y Gabe están lejos (por ahora, al menos) de ser partners de Daisy y lograr una verdadera conexión con ella, al menos sirven para que podamos descubrir un poco más de los hermanos Reyes. La conversación entre Daisy y el joven de la silla de ruedas es cordial pero no necesariamente amigable – Daisy se nota incómoda, temerosa quizás de revelar su verdadera identidad o de comenzar a tener una conexión real (ergo, un potencial punto débil) con alguien más, y claramente no se esperaba que Gabe se diera cuenta de quién era ella en verdad. Que esté en una silla de ruedas no significa que no sea perceptivo. Y el punto es que, a pesar de las primeras impresiones, es Gabe quien “cuida” de Robbie, manteniéndolo centrado, anclado a su humanidad y su bondad – por eso su ultimátum a Daisy cerca del final del capítulo: la percibe (quizás erróneamente, pero no sin justificación) como una mala influencia para su hermano mayor. Y quizás Daisy, en ese estado de auto-odio en el que lleva sumida desde hace tiempo, encuentra su justificación perfecta para irse sin avisarle a nadie, sin haber formado una conexión, sin un nuevo punto débil.

La segunda de las historias presentes en el capítulo es la de May, y sin duda es la más inmediatamente tensa de todas ellas. Si bien todas las tramas en esta semana, en menor o mayor medida, tienen un elemento de correr contra el tiempo (Daisy y Robbie intentando llegar a Gabe antes que los maleantes; los intentos de salvarle la vida a May; resolver el tema de los apagones antes de que el Presidente saque los militares a la calle) es ésta quizás la más urgente y directa de todas: si no alcanzan a encontrar una manera de detener la crisis de May, literalmente morirá de miedo. Dentro de toda esta tensión (un tanto cliché, claro) hay una buena noticia para todos: vuelve John Hannah como el Dr. Radcliffe a nuestras pantallas. Siempre es bueno eso, especialmente cuando comparte escenas con actores que no se encogen ante su presencia. En esta ocasión es Elizabeth Henstridge la encargada de ser la contraparte y aunque por lo tenso y crucial de la ocasión no se le puede sacar demasiado el jugo a Simmons y Radcliffe compartiendo escena, de igual manera nos quedamos contentos. Al menos alcanzan a salvar a May a último minuto gracias a la fuente de energía de AIDA (que, convenientemente, estaba magnéticamente protegida). May vuelve a la normalidad pero tendremos que esperar a ver si es que esto último tendrá alguna consecuencia duradera para ella.

agents-of-shield-uprising-c

Por supuesto, el “plato principal” del episodio está dado por los apagones en sí y la solución de dicha crisis en manos del Team Coulson, además de las reacciones de la gente “común” hacia el tema de los Inhumans. Parece que Agents of S.H.I.E.L.D. está básicamente usándolos como un sustituto de los mutantes en el MCU, y los Watchdogs serían el equivalente a los “Friends of Humanity” en cuanto a su odio e intolerancia acompañada de acciones armadas. Eso pasa por no tener los derechos de los X-Men y los mutantes, pero bueno, se hace lo que se puede – y en esta ocasión lo más interesante está dado por cómo otra gente, la común, la gente “de a pie”, se comporta en situaciones de crisis. Algunos se quedan callados y sufren en silencio, y otros deciden culpar al chivo expiatorio de moda; aquí es crucial -y hasta cierto punto, dolorosa- la reacción de la “amiga” de Yo-Yo, quien inmediatamente la rechaza al darse cuenta que es una Inhuman; ante los ojos de la intolerancia importa poco la calidad de persona que eres mientras seas parte de “ellos” y no de “nosotros”. Realmente un odio incomprensible y que, sin embargo, se ve reflejado diariamente en nuestra sociedad – basta con ver la violencia racial, xenófoba, misógina, homofóbica, etc. que nos rodea. Mientras buscaban las respuestas de cómo salvar a May, el Dr. Radcliffe pregunta, de una forma prácticamente retórica, “how do you cure fear?” – y allí está la clave del episodio, en distintas dimensiones. Para May, curar el “miedo” significaba literalmente salvar su vida, y el “miedo” no era sino la reacción psicológica que estaba teniendo a una afección biológica, una parte sobre-estimulada de la sociedad; en el caso de los Watchdogs y la sociedad, curar el miedo (al otro) es también una cuestión de vida, de supervivencia de la comunidad entera – y el problema está dado cuando hay segmentos enteros de la población en que no quieren, sencillamente, dejar de sentir miedo, el miedo que engendra odio, y ese odio que les hace sentir poderosos. Hay un cambio de mentalidad que debe realizarse en ese sentido, siendo mucho más complejo y más demoroso que simplemente inducir un coma.
Al menos las escenas del apagón en sí nos entregaron más desarrollo de personalidad de Yo-Yo (algo que, de nuevo, siempre es bienvenido) y una gran escena de pelea en que el Team Coulson se enfrenta a los Watchdogs frente al generador del Pulso Electromagnético que producía los apagones; aquí el recurso estilístico es claro (“pestañeos” constantes en la imagen) y funciona claramente a su favor, mientras que la coreografía no se queda atrás y vemos cómo realmente los Agentes funcionan como equipo – algo que no está presente en las escenas de Daisy, un contraste evidente. Ah, también nos entregaron algo importante: el crucial aquí fue Fitz, quien logró acertar con la ubicación del EMP gracias al poder de la ciencia, así que eso realmente es un triunfo para todos. Grande, Fitz.

El final del capítulo es agridulce, o más bien esperanzador con una amenaza ineludible que se viene prontamente: S.H.I.E.L.D. vuelve a hacerse pública, al mando de Jeffrey Mace, y su discurso es mucho más inclusivo y conciliador que la visión de Nick Fury en su momento. Obviamente la existencia de los Watchdogs y del financiamiento/alianza que están teniendo con la Senadora Nadeer (Parminder Nagra) en las sombras significa que todas esas buenas intenciones probablemente se vean destrozadas en un futuro más próximo que lejano. El miedo y el odio volverán a hacer de las suyas antes de ser neutralizados. Eso, si es que logran efectivamente encontrar una cura para el miedo.

Observaciones varias:

  • El hermano de la Senadora Nadeer: ¿está muerto dentro de la “crisálida”, o simplemente todavía no termina su “incubación”? La cantidad de correspondencia sin leer en el suelo de su hogar indica que lleva muchísimo tiempo en ese estado, más que cualquier otro Inhuman que hayamos visto, así que la respuesta a la pregunta todavía es ambigua.
  • Mack es incapaz de entender el concepto de las promesas parece, durante su conversación con Yo-Yo.
  • There shouldn’t be any secrets between us”; “Why not? There’s nothing else between us.” Game, set and match Elena.
  • Rudimentary science, yeah, no big deal, just rudimentary science, maybe save the day.” Otro gran momento de Fitz en una larga lista de grandes momentos a lo largo de la serie.
  • Un pequeño agregado a lo de Ghost Rider y su posible razón de ser: según Robbie, de alguna manera podría estar conectado con “vengar” a su tío injustamente inculpado por algo que no cometió y que tal vez, si logra remediar dicho mal, podrá liberarse del demonio. ¿Una esperanza en vano, quizás?
  • Confirmaron que el apellido del Director de S.H.I.E.L.D. es, efectivamente, Mace.
  • Los efectos especiales/maquillaje en el brazo de Daisy cuando se saca el vendaje… muy bien logrado ahí. Qué nervios.

agents-of-shield-uprising-b

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s