El auge del humano (2016)

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El auge del humano.
Año: 2016.
Director: Eduardo Williams.
Guión: Eduardo Williams.
Producción: Violeta Bava, Rosa Martínez Rivero, Jerónimo Quevedo,
Victoria Marotta, Rodrigo Teixeira, Rodrigo Aceias.
Fotografía: Joaquin Neira, Julien Guillery, Eduardo Williams.
Montaje: Alice Furtado, Eduardo Williams.
Sonido: Milton Rodríguez, Roy Llanes Roncales, Pedro Marinho,
Asunción Gagarín, Tiago Bello.
Duración: 97 minutos.
País: Argentina, Brasil Portugal.

Si hubo dos películas de la competencia internacional que no nos gustaron, esas fueron “The Dazzling Light of Sunset” y “El auge del humano”. Mayor fue nuestra sorpresa cuando la primera de ellas se consagró como la mejor película de la categoría, mientras que la segunda se llevó una mención del jurado. En resumen, ambas películas carecían completamente de guión. Por el contrario, se terminaban tratando de una conexión innecesaria de imágenes e historias, y en ambos casos, al preguntarle a los directores que buscaban de ellas, fueron incapaces de dar alguna respuesta coherente luego de la presentación. Aunque suene duro, en ellas sólo se veía vanidad. Porque la condición mínima para hacer un buen largometraje o documental es articular un buen guión. Y ello no fue siquiera prioridad para estos directores.

Dirigida por Eduardo “Teddy” Williams, en “El Auge del Humano” vemos 3 historias que tienen factores comunes. Se trata de jóvenes en las distantes (no sólo geográficamente) Argentina, Mozambique y Filipinas. Jóvenes donde el trabajo y la tecnología son preponderantes, pero el factor preponderante con el cual son expuestos, es la cotidianidad. El lente de Williams los sigue en sus jornadas diarias, algunas más activas que otras, buscando exponernos qué es lo que hacen, sea por gusto o no. Y aprovecha esos momentos para saltar de una historia a otra. Lamentablemente, y aunque el director lo niegue, cuesta entender las 3 historias como una. Por el contrario, parecen 3 cortometrajes conectados arbitrariamente, con el único objeto de poner en pantalla realidades y paisajes más diversos. Porque al mezclar ideas que podrían funcionar por separado cada una en un corto, era necesario un factor común que no hay. Darle continuidad.  Y esta pregunta no fue capaz de responderla Williams en la ronda de preguntas. De hecho, tampoco pudo explicar su película, y no hablamos de explicar la trama sino su motivación.

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Las películas experimentales son siempre bienvenidas. Cuando tiene sentido que lo sean. Cuando la experimentación se traduce simplemente en complejizar un guión o lo que le expongo al público (y como ellos lo perciben), entonces adorno algo que reconozco débil. Williams ponía en su camino algo que no traspasaba bien, lo mismo respecto de la ausencia de narración. Apuesta arriesgada que exige en todos los casos una historia clara que permita prescindir de ello, y en “El auge del humano” no lo hay. Creo que ello responde a que a todas luces la película se hizo al revés.  Grabamos y después vemos como conectamos . No está mal. Pero es arriesgado. Como la improvisación. Y cuando Williams se puso tanto peso sobre sus hombros, como los elementos que hemos expuesto, el resultado puede ser una obra maestra o un mal largometraje. Y en nuestra opinión, esto se acerca mucho más a lo segundo. Por lo mismo, la discusión final sobre el título de la película fue totalmente artificial. Si vivimos un auge tecnológico que se traduce en un supuesto auge de la humanidad, o por el contrario, la tecnología nos impone trabajos mecanizados y nos oprime, es un debate que se dio por comentar simplemente algo. De hecho, como todas las preguntas, Williams no respondió nada claro cuando se le preguntó esto. E incluso si la conclusión fuese clara, está bastante utilizada. Y ese era otro peso que Williams se estaba poniendo sólo sobre sus hombros sin poder pasarlo bien. En suma, Williams, por absoluta vanidad, quiso hacer mucho más de lo que podía dar.

La sensación que queda es que “El auge del humano” es una película para Williams y nadie más. Para que la entienda él. El resto quedamos perplejos. Sobre todo porque el director tiene la ilusa intención que sea una película para todo el mundo y desde su concepción no va a serlo. Parece que lo importante es decir “hice un largometraje en Argentina, Mozambique y Filipinas” que decir “hice un buen largometraje”. Al menos así lo terminó reconociendo cuando comentó donde quería filmar a continuación. Como un boy scout que colecciona timbres de los países que visita. Lamentablemente, no disfrutar “El auge del humano” hace que nos preguntemos muchas cosas. ¿Cómo puede habernos disgustado tanto y ganar premios en Valdivia y Locarno? Es cierto. Es argumento de autoridad. Pero no creo estar tan perdido. Háganse su propia opinión.

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