Bikes vs Cars (2015)

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Bikes vs Cars.
Año: 2015.
Director: Fredrik Gertten. 
Género: Documental.
Guión: Fredrik Gertten.
Productores: Margarete Jangard, Elin Kamlert, WG Film.
Música: Florencia Di Concilio.
Duración: 90 minutos. 
País: Suiza.

¿Qué tienen en común Sao Paulo, Toronto y Los Ángeles? Un caótico sistema de transporte basado en el automóvil. Eso se traduce en una pésima calidad de vida y en atochamientos que implican traslados diarios de hasta 3 horas dentro de la ciudad. ¿Y qué tienen en común Copenhagen y Amsterdam por su parte? Una ciudad que basa el transporte de sus ciudadanos en la bicicleta, y donde las calles han sido recuperadas como espacios de participación. La lucha entre ciclistas y automóviles es la trama central de la segunda presentación de “fiiS revelados”, que en esta oportunidad, tuvo la participación como invitado especial de “Ciudades Inteligentes”, organismo dependiente de la Subsecretaría de Transporte, cuyo objetivo es construir mejor movilidad en nuestro país, a través de propuestas innovadores que permitan formar cohesión social vía participación permanente de los ciudadanos en la construcción y perfeccionamiento del sistema de transportes. Una apuesta clave en Santiago, toda vez que el documental de Fredrik Gertten nos hace sentir más cercanos a las grandes ciudades americanas que a las europeas. ¿Estamos a tiempo de revertir este caótico ritmo donde creemos que todo se soluciona construyendo más carriles en las autopistas?

Las ciudades modernas, en su mayoría, tienen un defecto de origen. Están simplemente mal diseñadas y su crecimiento es dispar, siendo ello motivado principalmente por intereses que en la mayoría de los casos distan de los intereses sociales. En una especie de disputa entre los distintos actores, cada un con sus propias complejidades, los pocos espacios disponibles caen en manos del mejor postor. En la mayoría de los casos, en temas de transporte, el mejor postor es la industria automovilística. A partir de ello, las políticas públicas se definen desde la perspectiva del automóvil: menos atochamientos o tacos, más espacios de estacionamientos, menor costo de las autopista, etc. ¿Qué voz tienen que cantar los ciclistas en este escenario? “Bikes vs Cars” elige a una serie de activistas de ciudades donde la bicicleta ni siquiera entra en la planificación urbana. Esto sucede a todas luces en Sao Paulo, donde no existían hasta entonces ciclovías o carril bici. Quienes optaban por este sistema de transporte más tranquilo y menos contaminante se exponían, a su riesgo, a convivir con los demás actores, todos los cuales no tenían cultura de respeto al ciclista. En Estados Unidos y Canadá la realidad no es distinta. Mientras en California se busca recuperar lo que era el mejor sistema de transporte público del mundo, en Toronto asume un Alcalde que abiertamente anuncia medidas de ayuda a los conductores movilizados. ¿Puede una ciudad sostenerse de esta manera el tiempo? La respuesta es clara, no. Todo país necesita un sistema público de transporte efectivo que motive dejar el vehículo en el hogar, además de incentivos al transporte en medios que generen menos contaminación, en su sentido natural como visual. “Bikes vs Cars” nos muestra el impacto que tiene en la vida un modelo económico centrado en una verdadera obsesión por los automóviles, donde el automóvil es símbolo de riqueza, y la gran aspiración de la clase media. Pero lo anterior no muestra sino el egoísmo con el cual entendemos el hecho de vivir en ciudad. Simplemente los invito a pararse en una esquina y revisar cuántos vehículos transitan exclusivamente con un pasajero a diario en nuestra ciudad.

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“Bikes vs Cars” cuenta con la ventaja de tener un mensaje y guión claros. Es un panfleto a favor de la bicicleta, y acierta. Logra sentir como propios los logros de los activistas, cuando al mismo tiempo provoca emoción al ver cómo en Europa el problema del transporte es un tema del pasado, y todos entienden el rol activo que tienen que cumplir en construir una mejor ciudad. Ese es el fondo del asunto. Necesitamos un nuevo concepto de ciudad, donde peatones, ciclistas, pasajeros del transporte público y automovilistas convivan y compartan los espacios, pero de acuerdo a una directriz previa que busque mejorar la vida de todos. Es cierto. Nadie puede obligar a otro a subirse a una bicicleta, pero sí podemos hacer más fácil la vida para aquellos que tomen la decisión. En especial cuando sabemos que el camino contrario es oscuro. Ensanchar autopistas sólo se traduce en continuos aumentos de la demanda de ellas, y así, cada nuevo metro cuadrado dedicado al automóvil significa un aumento de los tiempos de transportes.

En lo visual, notables son las escenas en las cuales somos verdaderos pasajeros de la bicicleta. En primera persona, vemos los riesgos que corren los ciclistas, y cómo la sociedad no está preparada para que coexistan unos y otros. Además, el salto de una ciudad a otra, de un testimonio a otro, logra perfectamente continuidad aún cuando crucemos distintas realidades y jurisdicciones. La banda sonora de Florencia Di Concilio es otro de los puntos notables de este largometraje, en un rubro donde son pocas las mujeres que reciben oportunidades. Lamentablemente, hay momentos en que el guión, claro desde un comienzo, pierde brevemente el enfoque, en especial por criticar el interés legítimo de ciertas clases sociales de adquirir vehículos. Es cierto que el cambio debe venir desde todos los ciudadanos, pero el mango del sarten lo tienen las autoridades en sus manos, y en sus decisiones no debe influencia el lobby de las marcas de automóviles. Mientras no otorguemos una alternativa sustentable, eficaz, económica y limpia a los ciudadanos, es difícil que se bajen del auto. Y este es el gran problema que vive Chile con el Transantiago.

En síntesis, “Bikes vs Cars” tiene varios aspectos que la hacen recomendable. Es un documental político, no esperen otra cosa. En especial respecto de sus crítica a la industria del automóvil, quienes impunemente han destruido nuestras ciudades, sin pagar costo alguno. La invitación termina siendo muy clara: los espacios se construyen desde la comunidad, como promueve la gente de “Ciudades Inteligentes”. Porque hay algo claro. Ningún país ha solucionado su problema de transportes públicos mediante la utilización del automóvil, y creemos que Santiago todavía está a tiempo de darse cuenta de ellos. Hablamos de sentarnos a pensar la ciudad que queremos en 20 años. Y así veremos que el incentivo del uso de la bicicleta no es un problema de pocos sino de todos. Los dejamos invitados a revisar nuestra cobertura de la nueva sección de este fiiS dedicada al cine, llamada “fiiS revelados”. 


<p><a href=”https://vimeo.com/139735098″>Bikes vs Cars</a> from <a href=”https://vimeo.com/wgfilm”>WG Film</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

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