La niña de tacones amarillos (2016)

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La niña de los tacones amarillos.
Año: 2016.
Director: María Luján Loioco.
Guión: María Luján Loioco.
Fotografía: Martín Frías.
Elenco: Mercedes Burgos, Manuel Vignau, María Fernanda Domínguez,
Emiliana Di Pasquo, Lucas Gauna.
Duración: 74 minutos.
País: Argentina.

En un abandonado pueblo del norte de Argentina llamado Tumbaya, Isabel (Mercedes Burgos) empieza a florecer. De poquísimos habitantes, la belleza que ha alcanzado en su juventud no pasa desapercibida. Menos para el grupo de trabajadores que violentamente irrumpe en la ciudad pero que a la vez le da un nuevo aire. Se trata de una población flotante que revitaliza el comercio y que trae nuevas caras a un pueblo donde nunca pasa nada. Personas jóvenes y otras no tanto, que irán por una temporada a construir un lujoso hotel, el cual además promete ser la fuente de trabajo para mucho de los pobladores de Tumbaya, hoy condenados a esperar pasar los días. Vendiendo empanadas junto a su madre, Isabel conocerá a Manuel (Manuel Vignau), un obrero que verá en esta inocente muchacha una oportunidad de hacer su estadía más amena. Con un discurso más que aprendido, encandilará a Isabel con el falso progreso de la ciudad. Hablamos no sólo de un abuso por la edad que dista entre ambos, sino también por la historia de vida de Isabel. Ella poco ha conocido de la vida, apenas ha salido del pueblo, no ha tenido romances, y el poco tiempo libre que tiene lo pasa con una amiga, con intereses bastante distintos a los suyos. Lamentablemente, la llegada de los afuerinos coincide con el despertar sexual de Isabel. Es innegable que Manuel se aprovecha de su posición, pero también es cierto que ella se siente atraída por el muchacho. Nosotros como telespectadores sabemos que todo es una gran mentira, pero ella deberá caer para darse cuenta.

2180334La fotografía de Martín Frías capta a la perfección la soledad en la que vive Isabel. Su núcleo familiar está armado, pero en su pueblo no hay vida. Pero así como los exteriores están perfectamente reflejados, también lo hace la intimidad. María Luján toma la arriesgada decisión de reflejar relaciones sexuales verticales, y sin miedos muestra cómo pierde su virginidad con Manuel. Al hacerlo, lo su lente es elegante y no morboso, aun cuando todo es muy explícito, y por ello el público es capaz de observar con respeto actos tan macabros como la utilización de un ser humano por otro. Porque digamos las cosas como son. Al menos respecto de Manuel Isabel se siente atraída, pero también es cierto que lo que uno y otro cree que está haciendo es totalmente distinto. Mientras él mira otra pueblerina con la cual pasar el tiempo y encandilar, Isabel cree encontrar el amor de su vida y quien la rescate de Tumbaya. Por ello, María Luján es humana al no criticar a Isabel sino humanizarla. Mostrarla como una víctima de decisiones de otros, que no es capaz de entender a su edad. Nadie nos enseña a cruzar el camino a camino a la adultez, cuando dejamos de ser niños y empezamos a formar lo que será nuestra vida futura. En este camino hay caídas y riesgos, e Isabel parece haber unido todos con sus actos (que ya son el comidillo de los pocos habitantes). Pero esto sólo refleja que en una sociedad enferma como la nuestra, su belleza fue su condena, nada más contingente al movimiento #NiUnaMenos que vimos hace poco en Latinoamérica, donde el abuso de Manuel parece justificarse en un consentimiento que no es tal de Isabel.

La primera película de ficción presentada en “fiiS revelado” fue un acierto. En esta ocasión contamos con la presencia de Carolina Rudnick, Presidenta de la Fundación LIBERA contra la trata de personas y esclavitud en todas sus formas. Curioso parecía un momento que fuera ella quien lo presentara, pero luego todo cobró sentido. El abuso de Manuel y el posterior abandono hizo que Isabel caiga en un espiral del que no saldrá. Lo muestra esa escena final. Recién víctima de una violación por parte de uno de los dueños del hotel, apenas en la jornada siguiente Isabel mira con atención a un turista que se avecina en el pueblo gracias a los nuevos alojamientos. Parece que estará presa en su pueblo de por vida, condenada a ejercer la prostitución a falta de mejores oportunidades. Y eso la convierte en una esclava. Porque como bien dijo Carolina, acaba de ser instrumentalizada y cosificada por otros. Su belleza y su juventud terminaron siendo su condena, nada más absurdo, al ser aprovechadas por personajes inescrupulosos y verdaderos delincuentes. Y desde hoy en adelante, salvo alguna aparición heroica que no podemos descartar, jornada tras jornada ejercerán sobre ella un verdadero dominio, y dejará de ser dueño de sus decisiones para ejercer las que otros tomen en su nombre.

Los dejamos invitados a revisar toda nuestra cobertura de “fiiS revelado” en el siguiente enlace.

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