Arrow S05E08: “Invasion!”

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Antes de hablar del episodio en sí, o de su lugar en el esperado crossover con las demás series del universo televisivo de DC, vale la pena mencionar lo más importante que significa éste octavo capítulo de la quinta temporada, a saber, el ser el centésimo episodio de la serie. Y ésto no sólo porque significa una cantidad increíble de beneficios económicos, como el hecho de haber entrado el show en sindicación, pero además porque no cualquier programa televisivo logra llegar a tan codiciada cifra, lo que no es más que un enorme testamento al legado de “Arrow” como show, mal que mal, estamos hablando del bloque fundacional y el eje mismo de lo que ha sido el proyecto televisivo de DC, lo que no sólo ha dado lugar al universo de The CW que comparte con “The Flash”, “Legends of Tomorrow”, “Vixen”, “Constantine” ySupergirl” (así como la pronta a estrenarse “The Ray”); pero además porque su éxito no sólo ha permitido la proliferación de otras series de DC como “Gotham”, “iZombie”, “Lucifer” o “Preacher”, pero además ha entregado una alternativa válida tanto a lo que significa el universo fílmico de Marvel, como a las mismas películas de DC las cuales han resultado tan divisivas desde que se estrenara “Man of Steel”.

 Y no bien “Arrow” ha pasado por muchos altos y bajos a lo largo de 100 capítulos, es innegable discutir el impacto que la serie ha generado en la cultura pop desde su estreno el 2012. Por lo mismo, llegar a semejante hito, y en medio de un evento tan importante como es el crossover con sus series hermanas, era una tarea importante para la serie protagonizada por Stephen Amell, ya que existía la responsabilidad y el deber no sólo de honrar la trayectoria del show hasta ahora, pero además de cumplir con las obligaciones para con el crossover.

El resultado final en “Invasion!” es uno sin lugar a dudas espectacular. No estamos sólo ante a uno de los mejores, si no el mejor, capítulo de “Arrow” hasta ahora (testamento a la mejoría de la quinta temporada), pero además hacemos frente a una hora televisiva que avanza sustancialmente la trama del crossover y que supo encapsular, casi como un microcosmos, lo mejor que la serie -y por extensión el universo compartido- tienen por ofrecer. Sí, el episodio podrá haber sido quizás más episodio 100 que punto intermedio del crossover, pero es difícil discutir ante un resultado final que raya en la perfección.

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Respecto a la premisa del episodio, esta no sólo es una extensión de lo visto esta semana en “The Flash”: el secuestro de Oliver, Thea, Sara, Ray y Diggle por parte de los Dominators; pero además es un tipo de narrativa muy tradicional de los comics y que nos ha dado algunas de las historias más icónicas de DC Comics. Nos referimos obviamente a la clásica instancia donde el héroe debe hacer frente a una realidad idílica donde su vida no sólo es perfecta, pero ya no tiene que soportar los sacrificios y rigores habituales en su línea de trabajo. Lo hemos visto en “For the man who has everything” (y su grandiosa adaptación animada en “Justice League Unlimited”), y también en “Perchance to Dream”, uno de los mejores episodios de “Batman: The Animated Series”. Y si bien Supergirl” adaptó de forma bastante irregular la primera historia, “Invasion!” es, por lejos, un mejor intento por parte de la misma producción de ponernos en un escenario similar, siendo no sólo Oliver quien se enfrenta a su vida ideal, pero además todos sus compañeros abducidos.

Este último punto importa porque la serie perfectamente podría haber hecho lo mismo centrado sólo en Oliver, mal que mal, es el personaje principal. Mas Berlanti y cía. toman la más que inteligente decisión de ampliar el foco del episodio, lo que genera algo mucho más especial, ya que no se trata sólo del protagonista quien debe lidiar con la decisión de dejar atrás o no este mundo perfecto mediante la decisión de si todo el sacrificio realizado hasta ahora valió o no la pena, pero además de si están preparados para el acto mismo de abrazar la realidad por sobre la ficción, quizás un último sacrificio necesario no sólo para restablecer las circunstancias ordinarias, pero también para finalmente hacer las paces con todos los hechos ocurridos hasta ahora, lo que no sólo se vuelve indispensable para seguir adelante, pero que además se relaciona de gran manera con la trama misma de la quinta temporada de la serie.

Y claro, qué mejor forma para canalizar lo anterior que mediante la perversa fantasía a la cual los Dominators someten a todos nuestros héroes, debiendo rechazar una existencia aparentemente perfecta -aunque llena de inconsistencias-, con tal de regresar a un mundo real plagado de problemas. De nuevo, la decisión de la producción de ampliar el foco es una verdaderamente brillante, ya que nos permite analizar no sólo la reacción y las circunstancias de Oliver dentro de este mundo, pero además la de otros personajes que han atravesado tantas o más dificultades. Y no bien las tramas de Ray y Digg se resuelven de forma relativamente más simple, pese a las implicancias más que obvias de las transformaciones de sus vidas en esta realidad -Ray está comprometido con Felicity e intentando comprar Queen Consolidated, mientras que Diggle se volvió Green Arrow, acompañado también por Felicity, pero una que a todas luces es una representación de una faceta distinta del personaje de Emily Bett Rickards-; son las tramas de Oliver, Sara y Thea aquellas que nos golpean emocionalmente de forma más fuerte, particularmente la de la menor de los Queen, no sólo por el rol de arma secreta emocional que hace tiempo tiene Willa Holland en la serie, pero además porque tras haber soportado la muerte de sus padres, los conflictos con Oliver, la muerte de Sara (2 veces) y la de Laurel, y la revelación de ser hija de Malcolm Merlyn, cuesta no entender la decisión de Thea por querer quedarse en esa realidad -y así también lo entiende Oliver-, con independencia del posterior cambio de idea.

Por ser el centésimo episodio de la serie, uno esperaba algo especial de “Invasion!”, y afortunadamente “Arrow” no decepcionó, particularmente armando un episodio que es una verdadera carta de amor a la historia del show, con el retorno de la gran mayoría del elenco de la serie, destacando no sólo las presencias más relevantes que son las de Susanna Thompson como Moira Queen (quizás la pérdida más importante y que más se ha sentido en el show hasta ahora), Jamey Sheridan como Robert Queen (a quien básicamente no veíamos desde la primera temporada), Katie Cassidy como Dinah Laurel Lance (en su retorno al universo tras la muerte de Laurel el año pasado, y que marca además el inicio del misterio respecto al eventual regreso debido al nuevo contrato de la actriz con The CW), así como algunos otros rostros conocidos, entre los que destacan Malcolm Merlyn (John Barrowman) y Damien Darhk (Neal McDonough), ambos personajes que están haciendo -o harán- de las suyas en “Legends of Tomorrow”. Y claro, también hubo atención por traer a algunos personajes, incluso cuando las agendas de sus actores no permitieron que dijeran “presente”: es así como no sólo vemos a Deathstroke y a Andy Diggle -ambos enmascarados-, pero también a Roy Harper y a Tommy Merlyn, ambos modelos digitales realizados utilizando fotografías y metraje de Colton Haynes y Colin Donnell, respectivamente.

Es tanta la atención al detalle que incluso sets antiguos regresan, como lo fuera la mansión de la familia Queen en las afueras de la ciudad, o el edificio de Queen Consolidated/Palmer Technologies/Smoak Technologies (a su vez, parte importante de la trama como el punto focal por el cual nuestros héroes pueden retornar al mundo real).

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Pero además de lo que estos retornos significan per se, lo más importante son las posibilidades narrativas que permiten y que significan aquellos cambios a este mundo de fantasía que son tan difíciles de dejar atrás: así, por ejemplo, podemos destacar la relación de Thea tanto con Robert y Moira Queen, como con Merlyn, gozando de todo el cariño y apoyo que muchas veces le fue negado -o que ella misma evitó-; un Quentin Lance que no sólo sigue en la policía, pero que además no es un alcohólico y que ahora goza de un gran relación con Oliver como su futuro yerno; o una Sara que no sólo puede disfrutar de su hermana, pero que además demuestra un nivel de confianza y seguridad consigo misma y su orientación sexual que en el mundo regular no vimos hasta haber pasado bastante tiempo en su compañía.

Y claro, en el centro de todo está la boda de Oliver y Laurel, algo que no sólo concretaría la afamada relación de los personajes en los comics, pero que además es el foco en general de las interacciones de gran cantidad de personajes en la realidad alterada. La boda refuerza que Oliver es el centro de atención, pero son los sucesos alrededor de ella lo que permite integrar de forma tan buena a los demás personajes y desenvolver la trama de la forma en que lo hace.

Y como evento social importa además porque el permitir la confluencia de tanto personaje no sólo es un buen pretexto para el episodio, pero también es lo que permite que Thea decida en un comienzo mantenerse ahí. Mal que mal, y pese a ya haber caído en cuenta de lo que ocurría, su decisión se relaciona con un grupo de necesidades humanas de evitar volver a someterse al dolor y la pena que significan el sacrificio de abandonar dicha realidad falsa, ya que esto lleva aparejado volver a revivir las muertes de sus seres queridos. De nuevo, es una decisión comprensible y así lo ve Oliver; pero al mismo tiempo, nuestro héroe sabe que la existencia misma de lo que han estado experimentando es una extensión per se del poderío de los Dominators. Es por eso mismo que Oliver decide hacer frente a lo que ocurre y escapar de esa idílica prisión, porque está consciente de los sacrificios que debe hacer y de los que ya ha hecho para llegar hasta donde está. Ni siquiera la apelación de Thea a la “recompensa” (casi un cielo personalizado) que se merece por todo lo cumplido, es suficiente para convencerlo, esto debido a que Oliver no sólo ha racionalizado el propósito de su misión, pero además sabe lo que debe hacer para salvar el día una vez más. Y es esto mismo lo que finalmente termina convenciendo a Thea para escapar de dicha realidad y enfrentarse a todo lo que los Dominators harán por evitar que eso ocurra, a saber, enviar a Merlyn, Deathstroke y sus soldados con Mirakuru, y a Darhk y los hombres de H.I.V.E. a enfrentarse a nuestros héroes, en lo que es una de las mejores escenas de acción de la serie (kudos como siempre a James Bamford, el coreógrafo de acción de la serie y director de varios de sus mejores episodios incluyendo, era que no, esta centésima entrega).

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Mientras nuestros héroes intentan escapar del control de los Dominators en el espacio, quienes se quedaron en Tierra tienen no sólo la misión de tratar de hallar donde están Oliver y cía., pero además de proteger Star City ante la ausencia de su héroe n° 1. Así, mientras Felicity, Cisco y un excesivamente entusiasta Curtis tratan de solucionar el primer problema, es éste último, junto a Ragman y Wild Dog, y acompañados de Flash y Supergirl, quienes no sólo deben proteger la ciudad, pero además derrotar a una nueva villana apodada “Cybergirl”, quien cuenta con una pieza tecnológica robada que resulta crucial para dar con el paradero de los abducidos.

Ésta última es una trama simpática, no bien se ve relegada en cuanto a importancia respecto de lo que ocurre en el espacio. Y si bien más de alguno podría tener algún reparo respecto a no haber involucrado más a los Dominators en lo que ocurre en la Tierra, la premisa misma del episodio justifica lo anterior, ya que no sólo dota de un contenido emocional importante al crossover (algo que no ocurrió con tal magnitud y eficiencia en “The Flash”), pero además presenta una demostración exacta del poderío mismo de estos alienígenas, no sólo mediante la creación de la realidad ficticia, pero además en la forma en que vemos su poderío espacial gracias a la flota de naves que persiguen a nuestros héroes al escapar, y que sin lugar a dudas los habrían destruido de no haber mediado la oportuna intervención de la Waverider comandada por Citizen Steel, dejando el crossover encaminado hacia su resolución en “Legends of Tomorrow”.

Como ya dijimos, “Invasion!” no es sólo un gran punto medio para el crossover propiamente tal, pero mayormente es una increíble celebración de todo lo que ha sido “Arrow” hasta ahora, haciéndose cargo tanto de lo bueno como lo malo, celebrando el legado y la inventiva de una serie que nos ha dado mucho y que, tras este episodio -y en general lo que va de la quinta temporada-, no demuestra señales de detenerse. Salud por “Arrow” y sus 100 episodios, y esperamos poder estar aquí para comentar muchos más -y por qué no, otros 100-.

Los dejamos invitados a seguir con la cobertura del crossover en su conclusión en “Legends of Tomorrow”.

Notas al cierre:

  • La breve aparición de Merlyn en el mundo de fantasía es la primera aparición de John Barrowman esta temporada, y la misma sirvió para reforzar algo que veníamos sosteniendo hace tiempo: “Arrow” necesitaba tomarse un respiro de la presencia constante de Merlyn, ya que así sus apariciones gozan de mayor impacto.
  • Hay un hecho importante en cuanto a la duplicidad de roles de Felicity que se ve plasmado en el mundo falso, donde básicamente la Felicity comprometida con Ray no pareciera ser la misma que la Felicity que trabaja con John. Es un detalle menor, pero que -como mucho en la realidad falsa- se presta para análisis y especulación, especialmente tras la aparición de Felicity en la escena final de la fantasía, donde la vemos no sólo apoyando a Oliver, pero de alguna forma como un recordatorio de todo aquello -y aquellos- que Ollie perdió producto de su cruzada. No sabríamos si es poner una lápida definitiva a “Olicity” como han querido ver algunos, pero ciertamente no es un detalle azaroso.
  • Siguiendo con esta misma secuencia, hay que decir que, pese a lo buenos de los efectos, se notaba a luces que los modelos de las caras de Roy y Tommy eran recreaciones digitales sobrepuestas sobre otros cuerpos. Aún así, realmente se agradece la intención de la producción por incorporar a ambos personajes en la realidad falsa.
  • A propósito de Tommy, la mención a que ahora es un médico en Chicago es una referencia al actual trabajo de Colin Donnell en la serie “Chicago Med”.
  • En un episodio plagado de grandes escenas de acción, Sara se llevó el honor de tener las 2 mejores: la pelea contra Deathstroke, y la lucha con Darhk, donde termina sacándose la espinita clavada, mediante el asesinato del líder de H.I.V.E. usando una flecha de la misma forma en que Darhk lo hiciera para matar a Laurel.
  • Un gran detalle que delata la realidad falsa: hay un sol rojo en el cielo nocturno, emulando la marca que los Dominators llevan sobre su frente.
  • El episodio comienza con Oliver corriendo, lo que había sido hasta ahora una característica de todos los season premieres de la serie, pero que no se hizo en la quinta temporada para reservarlo para el capítulo 100.
  • El colgante de Laurel no sólo es una referencia textual a Black Canary, pero se trata del mismísimo logo del personaje en los comics.
  • Las secuencias del mundo de fantasía estuvieron cargadas de diálogo de las 4 temporadas anteriores, por lo cual tratar de expresarlas todas sería casi copypastear gran parte del guión.
  • Como regalo de bodas en el mundo falso, Thea le obsequia a Oliver un hozen, que no es más que la misma piedra tallada que Oliver le diera a su hermana en el primer capítulo de la serie.
  • La posibilidad de hackear tecnología alienígena usando lo disponible en la Tierra estira la suspension of disbelief incluso más allá que cualquier otra cosa en el episodio, pero lo dejaremos pasar por la imitación que Curtis hace de C-3PO (y la reacción de Cisco al descubrir que el Team Arrow también tiene a alguien habituado a realizar referencias de películas).
  • La compañía que creó la fuente de poder que Felicity y cía. necesitaban era Van Horn Industries, misma que en los comics pertenece a la familia del superhéroe conocido como Gunfire.
  • La estación de policía tenía de vuelta el retrato original y varios recortes de prensa de la primera temporada.
  • ¿Otro elemento importante del pasado de la serie que hizo acto de presencia en la realidad falsa? El helecho que solía estar en la antigua base de operaciones de Oliver.
  • La villana en Star City era LeTonya Charles, aka, Cybergirl, una villana comúnmente asociada, era que no, con Cyborg.
  • La ausencia de Artemis del crossover es señal más que clara de su traición hacia el Team Arrow y su alianza con Prometheus.
  • Vale la pena mencionarlo: este es el primer episodio en mucho tiempo sin flashbacks.

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