Lo mejor y lo peor del 2016 en TV

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El gran regreso a la forma de Game of Thrones

Luego de una frustrante quinta temporada (con momentos derechamente malos), Game of Thrones volvió este año de gran manera. Subsanando -en la medida de lo posible- los tropiezos narrativos de su temporada anterior, el sexto ciclo de la serie se aprovechó de su status de “principio del fin” para mover ágilmente diversas tramas y personajes (en contraste directo con el ritmo parsimonioso del ciclo anterior) en preparación a lo que será el último tramo de la saga.
Destacamos el capítulo “The Door“, dirigido por Jack Bender, que nos proporcionó una escena tan magistral como desgarradora (el origen y triste final de Hodor) y -por supuesto- los dos últimos capítulos de esta temporada, “Battle of the Bastards” y “The Winds of Winter“, ambos dirigidos por Miguel Sapochnik – quien ya había estado al mando del mejor capítulo de la temporada anterior (“Hardhome“). Mientras “Battle of the Bastards” es un espectáculo épico de proporciones difícilmente antes vistas en la televisión, “The Winds of Winter” es un verdadero tour de force que en manos menos hábiles se habría sentido demasiado pretencioso o demasiado disperso, pero que de alguna manera logra cuajar en uno de los capítulos más redondos de toda la serie: el maquiavélico plan de Cersei, la venganza de Arya, el viaje de Daenerys, el verdadero parentesco de Juanito Nieve y la llegada (por fin) del Invierno a Westeros son todos momentos dignos de recordar y que dejan a cualquier fanático de Game of Thrones realmente expectante por lo que sucederá a continuación.

Ah, y la música de Ramin Djawadi no se queda atrás tampoco: “Light of the Seven”, la pieza que acompañó el inicio de “The Winds of Winter” es, sin duda, una de sus mejores composiciones. Todo bien.

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Stranger Things, el gran fenómeno de 2016

Cuando todos creían que la nostalgia ochentera ya se encontraba en retirada, Netflix saca un inesperado as bajo la manga de la mano de los hermanos Duffer, provocando uno de los grandes fenómenos del año y de la cultura pop del último tiempo: Stranger Things.

Tres niños más una misteriosa muchacha con poderes sobrenaturales en la búsqueda de su amigo perdido luego de una partida de Calabozos y Dragones, es la premisa con la que Stranger Things se presenta rememorando los clásicos de ciencia ficción de los 80 como E.T. y The Goonies, mezclando además el suspenso de las obras de Stephen King, dando como resultado un producto adorable y adictivo, en donde el misterio planteado en el primer episodio cumple con atrapar al espectador para no soltarlo hasta el episodio final, planteando ademas nuevas interrogantes de cara a nuevas temporadas.

Utilizando argumentos y recursos mas que probados, el valor de los hermano Duffer con Stranger Things es refrescar una propuesta exitosa en el pasado y que actualmente se encuentra entregada hace rato a los films sobre futuros distópicos o universos fantásticos con personajes grandilocuentes y heroicos. Así, en Stranger Things los fenómenos paranormales vuelven a un pequeño pueblo de Indiana en donde los protagonistas son un grupo de inocentes y carismáticos niños. Quizás este sea el elemento mas llamativo o vistoso de la propuesta: la notable performance del pequeño elenco principal, en donde destacan principalmente Millie Bobby Brown interpretando maravillosamente a “Eleven” y Gaten Materazzo como Dustin, el corazón del grupo de amigos.

La mezcla de géneros, desde la ciencia ficción hasta el suspenso, pasando por la comedia y el romance; actuaciones notables y personajes queribles a mas no poder; guiños y referencias a los clásicos de ciencia ficción de los 80; una banda sonora ad hoc a la época con “Should I Stay or Should I Go” de los Clash como punta de lanza; y un sin numero de elementos nuevos para acrecentar el bagaje y merchandising de la cultura pop hacen de Stranger Things uno de los golazos del 2016, asegurando además una nueva entrega para este nuevo año.

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Marvel es mejor en Netflix: Daredevil y Luke Cage

El 2016 fue otro año prolífico para Marvel Studios y su universo expandido, particularmente gracias al éxito de taquilla y crítica de “Captain America: Civil War” y de “Doctor Strange”. Sin embargo, ambos filmes comenzaron a dejar en evidencia la fatiga de la fórmula Marvel en cuanto a su capacidad de maravillar a las audiencias: sí, a estas alturas estamos acostumbrados a espectáculos satisfactorios, pero quizás demasiado seguros en cuanto a sus expectativas y a tomar riesgos.

Es por esto mismo que es la faceta televisiva de Marvel la que sacó la hora principalmente este año. Es así que podemos contar no sólo la excelente segunda temporada de “Agent Carter”, pero también el gran retorno de “Agents of S.H.I.E.L.D.” en su cuarto ciclo tras una extenuante y un tanto decepcionante tercera temporada.

Pero por sobre todo, es en la sociedad entre Marvel y Netflix que la “casa de las ideas” encontró sus mejores adaptaciones este año gracias a “Daredevil” y “Luke Cage”, ambas series que se han beneficiado del formato episódico para serializar historias simulando el formato de los comics, a la vez que cuentan con una independencia para contar historias maduras y más serias, pero sin abandonar tanto las conexiones con el universo conectado, como un sentido de estética audiovisual propio y significativo que muchas veces se echa de menos en los filmes. Si a esto sumamos el estreno el 2017 de “Iron Fist” y la esperada “The Defenders” -así como a la posibilidad de ver la serie de The Punisher antes de fin del año-, lo cierto es que el futuro (y las mejores historias) de Marvel parecen estar, por ahora, en manos de Netflix.

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Black Mirror y “San Junipero”

Mucha gente esperaba que la serie creada por el gran Charlie Brooker alguna vez volviera a las pantallas – pero pocos esperaban que lo hiciera a través de Netflix. Y aunque su más reciente temporada (que cuenta con 6 capítulos en vez de 3, como las dos anteriores) no estuvo exenta de críticas negativas, hubo un capítulo en especial que se llevó la aclamación de la crítica y de gran parte de la audiencia: “San Junipero“, protagonizado por Mackenzie Davis y Gugu Mbatha-Raw, es tal vez el capítulo más esperanzador de una serie caracterizada por sus finales oscuros y desoladores. Pero no solo el ligero cambio de tono es lo que lo hace resaltar, sino que también su matizado y complejo tratamiento de una historia de amor entre dos mujeres, la inevitabilidad de la muerte, el dilema ético de poder trascender dicha muerte, la maravillosa actuación de Davis y Mbatha-Raw y, por supuesto, la excesiva ambientación ochentera – al mismo tiempo un reflejo del peak de una era, como una exageración que deja entrever que no todo es como parece. Incluso considerando lo humanamente emotivo y evocador de su desarrollo, el final del capítulo nos entrega suficientes elementos como para considerarlo mucho más agridulce que lo esperado – algo muy Black Mirror, sin duda.
Incluso más allá de “San Junipero“, la 3° temporada de la serie vuelve nuevamente a deslumbrar al espectador con las posibles pesadillas tecnológicas de un futuro no muy lejano: la obsesión por cultivar una imagen diseñada para cautivar al resto del mundo llevada a su máxima y escalofriante expresión en “Nosedive“, la deshumanización totalitarista-militar en “Men Against Fire“, lo absolutamente terrorífico del final de “Shut Up and Dance” con el lado más oscuro del pánico moral y un mensaje similar en “Hated in the Nation“, criticando de lleno al odio de la chusma en redes sociales. Si es que hacia allá vamos, entonces definitivamente nuestro futuro no será muy brillante.

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El discreto regreso de The X-Files

El anuncio del retorno a la pantalla chica de una de las series de culto más queridas, ese fenómeno cultural de los 90s llamado The X-Files, fue un importante golpe mediático. A pesar de lo divisivo del final de la serie y la bajísima calidad de la película “I Want to Believe“, los fans todavía estaban expectantes por saber qué había sido de los queridos agentes Mulder y Scully. Lamentablemente hubiese sido mejor no saberlo, porque la décima temporada de The X-Files tuvo más momentos malos que buenos. De los 6 capítulos que componen dicho ciclo, el primero y el último estaban dedicados a “avanzar” la trama del mytharc de la serie (la invasión alienígena) y lo hicieron – de una forma confusa y ridícula, cayendo en clichés en vez de hacer cosas nuevas. Casi una parodia de sí misma, con un cliffhanger frustrante para terminar la temporada y la sensación de habernos hecho perder el tiempo.
De loss 4 capítulos restantes, solo uno realmente sobresale – “Mulder and Scully Meet the Were-Monster“, escrito por el siempre brillante Darin Morgan, es una hilarante meta-examinación de la serie en sí, del fenómeno cultural y de las implicancias de ser humano en el mundo contemporáneo. No se toma en serio en absoluto, y en una temporada donde otros “ciertos” capítulos lo hacen hasta el punto de lo intragable, esa irreverencia de “Were-Monster” resulta invaluable.

Lástima que una serie con temporadas tan esenciales haya decaído tanto. Si es que una undécima temporada es inminente, es difícil esperar que arreglen el entuerto que ellos mismos crearon.

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Westworld, el caballo de batalla de HBO

La nueva serie de HBO fue la apuesta de dicha cadena para ser la “sucesora” de Game of Thrones una vez que ésta terminara – una apuesta relativamente arriesgada puesto que el tono de la serie no puede ser más distinto al de GOT y aún así, es difícil ocupar el lugar de un fenómeno cultural como lo ha sido la adaptación televisiva de los libros de George R.R. Martin. A cargo de esta titánica labor están Jonathan Nolan (hermano y colaborador habitual de su hermano Christopher, además de ser el creador de la serie Person of Interest) y su esposa Lisa Joy (quien fue guionista de Pushing Daisies Burn Notice) y un elenco estelar que incluye a Sir Anthony Hopkins, Ed Harris, Jeffrey Wright, Evan Rachel Wood, Thandie Newton y James Marsden – nombres con amplia trayectoria y (en algunos casos más que otros) de bastante talento. ¿Funcionó la apuesta? Honestamente, sí. Con algunos baches a lo largo de sus 10 capítulos, momentos que no funcionaron tan bien como lo esperaban y uno que otro desarrollo forzado, pero funcionó al fin y al cabo. En cierto sentido, Westworld no se parece tanto a Game of Thrones sino más bien a otra popular (y divisiva) serie: LOST. Esa sensación de ser una laberíntica construcción a base de misterios tras misterios, en donde uno nunca sabe por completo la verdad del mundo que rodea a los personajes y que los guionistas hasta parecen vanagloriarse mientras nos ofrecen pistas falsas para luego sorprendernos con revelaciones puede jugarle a favor o en contra – y aunque durante ciertos capítulos la sensación de avance en cuanto a la trama y el desarrollo de personajes fue escasa (en desmedro de “agregar más y más misterios”), la verdad es que la temporada terminó de gran manera, otorgándole a los capítulos anteriores distintos significados e interpretaciones a las que uno realizó en primer momento.
Alabamos, a su vez, la performance de los actores y actrices ya mencionados anteriormente con una mención especial para Sir Anthony Hopkins, quien demostró una vez más toda su calidad actoral. Siempre es bueno ver a un actor de su nivel actuar en proyectos que estén a su altura, más allá de los productos estrictamente comerciales, y la verdad es que Westworld se vio plenamente mejorada por su presencia.

Esperemos que la segunda temporada (a estrenarse recién el 2018) logre solucionar algunas deficiencias narrativas y así alcanzar el potencial que sabemos que posee. Los elementos están allí, solo falta pulirlos un poco más. Tenemos esperanza.

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El excelente crossover del Flarrowverse

En un año trascendental para el universo televisivo de DC con la llegada de “Supergirl” a The CW, el proyecto encabezado por Greg Berlanti volvió a demostrar una vez más por qué ha resultado tan exitoso como lo ha sido hasta ahora.

Y es que no bien “The Flash” ha luchado un poco en su tercera temporada, todas las demás series han demostrado una notoria mejoría respecto a sus posiciones el año anterior: la ya mencionada “Supergirl” encontró una nueva dimensión narrativa gracias a la libertad que The CW le entrega, lo que derivó, por ej., en una sorpresiva aparición de Superman que se volvió la mejor adaptación del Hombre de Acero en años, o en la trama sobre la revelación de la sexualidad de Alex que ha sido aplaudida por todos; “Legends of Tomorrow” también goza de un renovado entusiasmo y entretención gracias a la libertad creativa; mientras que “Arrow” ha sido el show más que más vigor ha recuperado, gracias a un enfoque “back to basics” que elevó la primera mitad de su quinta temporada dentro de lo mejor que ha hecho la serie -y que vimos en tv este año-.

El epítome de todo lo anterior fue “Invasion”, el crossover entre las 4 series que no sólo marcó un precedente nunca antes visto en la televisión, pero que fue exitoso tanto en su narrativa, como en la proeza técnica que significa coordinar los elencos y tramas de cuarto series, y sacarlas adelante de la forma en que se hizo, en lo que fue todo un éxito crítico y de rating, dejando además las semillas plantadas para futuros crossovers entre todos los shows (y no tendremos que esperar mucho considerando que durante el 2017 veremos un capítulo musical entre “Supergirl” y “The Flash”). Es así como, una vez más, DC sigue demostrando el “Arrowverse” es uno de los mejores universos adaptados de los cuales se puede disfrutar en la actualidad.

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Orphan Black y el Emmy para Tatiana Maslany

Si se trata de grandes y sorpresivos anuncios, fueron pocos los que celebramos más durante este año que el merecidísimo Emmy que se llevó nuestra idolatrada Tatiana Maslany por su labor en “Orphan Black”, reconocimiento que premia no sólo su trayectoria interpretando a todos los clones de la serie, pero además porque destaca y restaca el retorno a la forma que la serie insignia de BBC América tuvo durante el 2016, recuperando el tranco perdido tras una tercera temporada que resultó divisiva y decepcionante para algunos.

Así, Maslany no sólo termina de cimentar su status como una de las mejores actrices de su generación, pero además se prepara con renovado ánimo para lo que será la temporada final de “Orphan Black” durante el 2017.

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Otro año perdido de The Walking Dead

Cuando una serie no quiere ser más que una excusa para eternizarse, pasa lo que ocurre con The Walking Dead: el show cada año nos regala dos cliffhangers, dos grandes episodios, y un alto de capítulos olvidables que no aportan en nada a la “trama” de la serie. Sin ir más lejos en la búsqueda de dinero tras la serie, este año alargaron los capítulos a slots de 90 minutos para vender dos tandas comerciales adicionales. Es difícil pedirle a AMC que, tras 7 temporadas, le de un final apropiado a su gallina de huevos de oro, y probablemente el destino final de la serie solo esté atada a la disponibilidad de sus protagonistas con respecto al show. En ese sentido, salvo uno que otro momento brillante de los buenos actores tras los roles, The Walking Dead estará condenada a no ser más que una dinámica de la repetición para mantener sus groseros ratings en Estados Unidos, y el buen dinero que consiguen con los auspicios.

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Un comentario

  • Westworld fue, en mi opinión, la mejor serie de 2016 por lejos. Me hubiese gustado que en este sitio, que siempre hacen buenos análisis y buenos comentarios port review, hubiera hecho la nota semanal de cada capítulo

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