Sherlock S04E02: “The Lying Detective”

sherlock-the-lying-detective-a

El Valor de la Distracción Intencional, o Las Cosas Ocultas a Plena Vista

Vaya capítulo, ¿no?

De alguna manera, en más de algún sentido, hemos sido todos engañados. Después de una seguidilla de capítulos más enfocados en “el pasado oscuro de Mary Watson” en desmedro de un misterio complejo para resolver, Sherlock viene y nos sorprende con un capítulo que logra mezclar el tono de las primeras temporadas con el desarrollo emocional de los personajes en estos últimos años – y cuyo resultado es sencillamente espectacular. Si en la reseña del capítulo anterior me permití ser relativamente negativo y expresar por qué dicho capítulo no me había fascinado tanto como a mucha otra gente, espero que en esta ocasión me permitan alabar casi desmedidamente este capítulo, porque honestamente creo que está dentro de los mejores de la serie, un top 3 de altísima calidad y difícil acceso.
Por supuesto, estimado lector, ud. está en el completo derecho de estar en desacuerdo conmigo, pero le advierto (amablemente) que es muy difícil que logre cambiar mi opinión al respecto.

¿Tanto así? Sí, sin duda. “The Lying Detective” es 1 hora y media de hábil distracción intencional (en inglés, misdirection) casi de principio a fin, no solo mostrándonos lo poco confiable del estado mental actual de Sherlock sino que haciéndonos partícipes de ello, derrumbando nociones preconcebidas, subvirtiendo expectativas, haciendo que nuestra propia perspectiva como espectador de la serie se sienta poco confiable. Un triunfo multifacético y que en manos menos hábiles habría sido una suerte de tutti-frutti desagradable – afortunadamente para todos, el guión de Steven Moffat (uno de los mejores que ha escrito para la serie), la dirección de Nick Hurran, la fotografía de Neville Kidd y la edición de Yan Miles están a la altura de las circunstancias. Quizás incluso más allá.
Y, obviamente, las actuaciones: a los siempre confiables Cumberbatch y Freeman debemos agregarle la gran labor de Toby Jones como Culverton Smith, un personaje absolutamente retorcido que Jones interpreta con facilidad y que prácticamente se roba cada escena en la que aparece, y también destacamos el trabajo de alguien más… pero eso lo dejaremos para más adelante.

Como ya mencionamos, “The Lying Detective” está siempre jugando con nuestras expectativas y nociones preestablecidas – el inicio mismo del capítulo es un buen ejemplo de ello, con un Watson en plena sesión con su psicóloga (quien, en una primera subversión de expectativas, no es la terapeuta a quien había visitado en ocasiones anteriores), luego con la aparición de Mary (simplemente una alucinación o, más bien, la manifestación corpórea de una parte de la psiquis de Watson) y, por último, con la persona que conduce el Aston Martin y que -con gran batahola- va a buscar a Watson (no es Sherlock sino la gran Señora Hudson). Esa secuencia en sí es un microcosmos del capítulo en general, advirtiendo al espectador que cualquier noción preconcebida que posea al momento de empezar a verlo, debe desecharla de inmediato.
La intención de distraer intencionalmente también se hace presente en la escena introductoria de Culverton Smith, por supuesto: no solo la actuación de Toby Jones es oscuramente carismática, magnética, prácticamente diseñada para lograr que el espectador se centre en él y solo él (ayudado, por supuesto, por tomas en las que él domina el cuadro, o en las que el precario estado de su dentadura salta a la vista) mientras el resto de los asistentes a su “confesión” se mantienen difusos, en las sombras, mal enfocados o vistos solo desde lejos, completamente fuera de foco. Especialmente Faith, la hija de Culverton, de quien solo podemos distinguir escasamente que es blanca, de cabello rubio, que usa lentes y camina con bastón; pero sus rasgos están relativamente fuera de nuestro alcance. No podemos ver bien, con detalle y detención, su rostro.

Por eso es que (en teoría) no sorprende cuando una mujer blanca, de cabello rubio, usando lentes y caminando con bastón aparece en Baker Street, relatando el incidente de la “confesión” y la nota ensangrentada, proponiendo el misterio de resolver cuál era el nombre que Culverton Smith pronunció. No sorprende porque no conocemos bien los rasgos de Faith – y el vistazo a ella en la escena de la confesión es tan breve que es relativamente razonable asumir que son la misma persona. Y si hay diferencia de detalles, diferencia de rasgos, si algo no cuadra, es porque Sherlock está horriblemente drogado y su perspectiva no es de confiar. Así que el episodio nos guía por un camino predefinido y logra que bajemos las defensas. Hábil. Quizás no tan sutil pero hábil.

Ese camino involucra, dicho sea de paso, “resolver” el misterio antes de cumplida la primera media hora del capítulo. Es, tal vez, el elemento más controvertido de “The Lying Detective” – más de alguno habría preferido alargar dicho misterio, extenderlo más allá de los 20 minutos que efectivamente dura, hacer que sea una parte importante de la duración del capítulo. No creo que sea algo descabellado, hasta cierto punto lo entiendo.
Pero, al mismo tiempo, creo que funciona bien narrativamente; es, en cierto nivel, otra subversión de expectativas. La cuestión no es tanto resolver el misterio en sí sino que, una vez ya resuelto, Sherlock y Watson sean capaces de probar que Culverton Smith es un asesino en serie. ¿Tienen una confesión que conste en algún instrumento fidedigno? ¿No? Entonces lo crucial es obtenerla antes de que Smith mate a alguien nuevamente. Allí radica gran parte de la tensión: asumimos (para bien o para mal) que la deducción de Sherlock es correcta, ergo, que el comportamiento de Culverton no es más que una fachada poco sutil para esconder su perfidia y que, por lo tanto, esperamos cualquier desliz para poder aprovechar y que nuestros protagonistas triunfen una vez más. Aunque, si lo pensamos un poco mejor… ¿acaso Sherlock no está drogado hasta más no poder? ¿Acaso su perspectiva ya no es de fiar? ¿No está alucinando? Si es así, entonces, ¿por qué asumimos que su deducción es la correcta? El episodio juega, una vez más, con dichas preguntas en el subconsciente del espectador. No confirma ni niega nada, solo se preocupa por continuar adelante mientras el debate se desarrolla internamente.

sherlock-the-lying-detective-d

El camino también involucra ver más y más de Culverton Smith mientras mantiene dicha fachada – nuevamente alabamos a Toby Jones, quien parece estar destinado a interpretar siempre a villanos escalofriantes, y que se luce en este capítulo. Por lo que se dio a entender, Jones basó parte de su interpretación en un monstruo de la vida real: Jimmy Savile, longevo presentador de radio y TV británico, y también uno de los pederastas más infames del Reino Unido, con cientos de víctimas a lo largo de cinco décadas. Si bien Culverton Smith no es un pederasta (y la serie no da ningún indicio de que lo sea), sí comparte con Savile su carácter de figura pública, su incursión en la filantropía y -como consecuencia de lo anterior- la sensación de “intocable”. En tal sentido, el desarrollo de Culverton Smith en el capítulo es una versión ficticia de (y un comentario a) lo sórdido de Savile, criticando en particular el tratamiento de la gente en general hacia este tipo de figuras: el hecho de que sean tan famosas, tan “admiradas”, significa que muchos hacen la vista gorda cuando cometen actos oprobiosos o derechamente ilegales; a esas alturas, o es un secreto a voces y nadie hace/dice nada, o bien su actuar se racionaliza y se le exime de culpa de alguna manera. Es una situación triste para las víctimas y, en el caso de Smith, para quienes sepan indirectamente de su predilección mortal – puestos entre la espada y la pared, amenazados (sutilmente) con despidos y con la certeza de que difícilmente les crean si deciden contar la verdad.
Otros detalles coincidentes entre Smith y Savile son: la libertad con que ambos circulan por los hospitales desde eligen a sus víctimas (a Smith le entregaron públicamente un llavero con todas las llaves del hospital, permitiéndole un acceso sin límites, mientras que el modus operandi de Savile era hacerse amigo de los directores de los recintos de salud para conseguir dicho acceso ilimitado) y, curiosamente, la predilección de ambos por la morgue del hospital – aunque, en el caso de Savile, dicha predilección era algo muchísimo más perturbador.
Ahora bien, la interpretación de Toby Jones es verdaderamente creepy incluso más allá del paralelo con Jimmy Savile: sus manerismos, su dentadura, sus apariciones televisivas repartidas a lo largo del capítulo, su horrible sentido del humor, su perturbadora risa y, en particular (dentro de todo lo que hemos nombrado), la escena en la que pretende darle muerte a Sherlock. Todo es escalofriante allí, especialmente dos de sus líneas: “maintain eye contact, maintain eye contact…” mientras asfixia al detective (con gestos que parecen revelar un cierto placer sexual al quitarle la vida a otro humano) y el horripilante “I like to make people into things, then you can own them”. Piel de gallina – y aplausos para Toby Jones.

Más allá de lo anterior, otra parte considerable del capítulo está dada por el deterioro de la relación entre Watson y Sherlock – una cuestión que, fiel al espíritu narrativo de la hora y media en cuestión, tampoco está exenta de giros y sorpresas. Lo primero es, normalmente, la incapacidad (normal) de John Watson de sobreponerse a la muerte de Mary, no solo acudiendo a una -distinta- psicóloga, sino que también alucinando con su esposa muerta; al menos el capítulo opta por desechar cualquier intento de explicación sobrenatural y claramente enfocan dichas apariciones como una manifestación de la mente de Watson, tan solo una parte de su personalidad. Dicha decisión resulta hábil, ya que a lo largo del capítulo vemos a John discutiendo con “Mary”, algo que no es más que John discutiendo consigo mismo, y el resultado es una suerte de exteriorización de sus propios procesos mentales, una forma de ver -por fin- sus monólogos internos – cuestión que no habíamos tenido la oportunidad en ocasiones previas. Bien ahí, Sherlock.
Por su parte, el detective que le da el nombre a la serie se encuentra en un muy mal lugar mental-emocional, consumiendo habitualmente droga (cocaína, en un guiño a las historias de Conan Doyle) en el departamento de Baker Street junto a Wiggins, el químico/drogadicto que apareció en “His Last Vow” la temporada anterior; tan mal que, en un arrebato de histrionismo shakespereano con una pistola, Wiggins decide dejar Baker Street aduciendo que Sherlock se volvió loco. Nuestra primera impresión es pensar que Sherlock está así por no poder sobreponerse (tampoco él) a la muerte de Mary, al rechazo de Watson y el que éste lo responsabilice por la muerte de su mujer – y algo de verdad hay en ello. Mucho más tarde, nuestra percepción se ve reforzada cuando Sherlock le dice a Smith que desea morir, momentos antes de que el asesino en serie comience a estrangular al detective. Hasta ese instante pensamos, tal vez, que el deseo de muerte de Sherlock, junto a la culpa sobrecogedora ha causado estragos en la interna del protagonista, pero…

sherlock-the-lying-detective-c

Resulta que es un plan. Uno peligroso y sujeto al azar, pero un plan, después de todo; uniendo dos cabos sueltos, matando dos pájaros de un tiro: cumplir con el encargo póstumo de Mary Watson y conseguir la confesión de Culverton Smith. Elemental, mi querido Watson.
Lo del encargo póstumo de Mary es revelado en una secuencia de gran edición, dividiéndose entre Watson viendo el video y Sherlock siendo atacado por Smith en el hospital, y aquí nos permitimos un poco de orgullo al mencionar que acertamos con el significado de “go to hell, Sherlock” en el video de Mary en nuestra reseña de la semana pasada: no era un insulto, sino que una petición, instándolo a ir “al infierno” para lograr que Watson lo rescatara. Salvar a Watson significaba ponerse en peligro y lograr que Watson lo salvara a él. Awwww.

La resolución de dicho conflicto al final del episodio revela lo gran actor que es Martin Freeman, y lo injustamente eclipsado que resulta a veces por Benedict Cumberbatch: pasando de lo ligeramente comédico (el ringtone del celular de Sherlock cuando recibe mensajes de Irene Adler) a lo profundamente emotivo (su “confesión” a la manifestación de Mary), Freeman se luce, sin duda. No requiere histrionismo, no cae en la sobreactuación, sino que su rostro refleja el dolor de una pérdida incuantificable, la felicidad sincera por la oportunidad que la vida le está dando a su amigo y la frustración porque dicho amigo no aprovecha dicha oportunidad – todo al mismo tiempo. Cuando le dice “just text her. Phone her. Do something while there’s still a chance because that chance doesn’t last forever. Trust me, Sherlock, it’s gone before you know it. Before you know it!” uno sabe que dichas palabras salen de lo más profundo de su corazón y de su estómago. Es amor, dolor y rabia en una sola frase. Y luego confiesa su “infidelidad” (más de palabra que de obra, pero infidelidad al fin y al cabo), y admite que si bien no es el hombre que Mary creía que era, precisamente el punto es -y siempre fue- que estar con Mary hacía que él quisiera llegar a ser ese hombre. Difícil no emocionarse con un momento así – más si (tal vez un tanto morbosamente) consideramos la separación en la vida real entre Freeman y Abbington ocurrida hace poco.

Todo lo anterior (y el constante teasing de un potencial 3° hermano Holmes a lo largo del capítulo) confluye en una maravilla de escena final, en la que se nos revela no solo que el potencial 3° hermano Holmes era, en verdad, una hermana, sino que ella era la misma mujer con la que Watson engañó a Mary, la misma mujer que se hizo pasar por Faith acompañando a Sherlock, y la misma que se hizo pasar por la psicóloga a la que Watson acudió. Euruos (¿o Euros?) Holmes, con una sonrisa desquiciada, ojos relativamente desorbitados y una pistola cargada.

Oh, he’s making a funny face. I think I’ll put a hole in it.Bang. Brillante forma de terminar el capítulo, o mejor dicho brillante capítulo, recuperando toda la esperanza que habíamos perdido con los anteriores. Ahora todos estamos impacientes por saber qué es lo que trama la hermana Holmes y cómo termina esta historia. Ojalá no decepcione.

Observaciones varias:

  • Well, then, John Watson… get the hell on with it”. Difícil no emocionarse con algo así. Una hermosa escena con una gran guinda de la torta.
  • Homenaje gigante a Mrs. Hudson, con momentos maravillosos a lo largo del capítulo: la revelación de que era ella quien conducía el Aston Martin, su “I’m the widow of a drug dealer, I own property in Central London, and for the last time, I’m not your housekeeper!” es glorioso y también su “get out of my house, you reptile” dirigido a Mycroft.
  • Hablando de Mycroft, otra maravilla de la edición en el momento en el que su sugerencia de “cómo poder disculparse con Lady Smallwood” es “respondida” por Eurus-disfrazada-de-Faith diciendo “sex”.
  • Who are you talking to?”, “Piss off!”
  • Otro buen homenaje a los cuentos de Conan Doyle está en la línea “your life is not your own, keep your hands off it” que Sherlock dice. Al mismo tiempo, una línea contra el suicidio y, por otro lado, una suerte de foreshadowing (porque la vida de Faith, a quien estaba suplantando, no era precisamente la de ella).
  • Siguiendo con el tema del suicidio, otra gran escena es la de Sherlock en el puente: “taking your own life… interesting expression, taking it from who? Once it’s over, it’s not you who’ll miss it. Your own death is something that happens to everyone else.” Sherlock tiene experiencia con eso – en ambos lados del velo.
  • “Miss Me?” puede ser un juego de palabras. No solo “¿me extrañas?” sino que, también, “Miss (señorita) Yo”, o “una Holmes mujer”.
  • En el mismo sentido, la frase “oh, Big Brother is watching you” que Eurus menciona cerca del principio termina siendo más literal que lo que Sherlock imagina en ese momento.

sherlock-the-lying-detective-e

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s