Dustin O’Halloran and Hauschka – Lion (2016)

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Hace mucho tiempo que quería escribirles de Dustin O’Halloran.  Simplemente no había llegado la película correcta. Si bien el joven compositor norteamericano ocupaba un lugar importante en mi colección, lo cierto es que no podía encontrar un binomio buena película / buen soundtrack que me permitiera presentarles un trabajo que no tuviera “peros”. A veces el reproche era al mismo O’Halloran, por ejemplo, por la aparición de material preexistente como sucede en “Like Crazy”, la mejor a mi juicio. A veces el reproche era al medio, por no confiar en difundir películas independientes, como sucedió con “Umrika” el año pasado, película ni siquiera fue escuchada en nuestro país (y que nosotros incorporamos en el listado de las 25 mejores bandas sonoras independientes del 2015). A veces, simplemente, se trataba de producciones que no satisfacían ni remotamente las expectativas, como sucede con la muy mala “Breathe In”. Parecía simplemente que la película no llegaba. Y no queríamos exponerlo a mostrar algo que no se podía recomendar.

Y fue entonces que apareció “Lion”. Una película que como dijimos hace unos días a propósito de “Loving”, es para el gusto de toda la familia. Si bien en muchos aspectos es débil, su banda sonora es lo que a todas luces resalta. Basa en un hecho real, cuenta la historia de Saroo Brierley (Dev Patel), un pequeño niño indio que sumido en la pobreza, se extravía del pequeño poblado donde vive y termina, al paso de unos años, siendo acogido por una familia en Australia. Sin saber quién verdaderamente es y con el surgimiento de Google Earth, comenzará una búsqueda por su historia y el poblado de su madre que en el fondo es una búsqueda de la propia identidad. Lucha que en el caso de las personas adoptadas, tiene siempre el peso del agradecimiento o dolor que puede generar la búsqueda de la familia biológica en quienes desempeñaron el rol de padre. En este sentido, la actuación de Nicole Kidman es merecedora de todas las alabanzas y nominaciones que ha concentrado hasta ahora.

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Parecíamos entonces haber encontrado la película. Puede no ser un blockbuster pero es uno de los estrenos importantes del 2016.  Con objeciones claro, como la historia de amor que acompaña la segunda parte del film (¿alguien puede decir en qué aporta?) o no manejar bien por momentos el suspenso (es evidente que Saroo encontrará tarde o temprano a su madre). Pero “Lion” es una película totalmente cargada de emoción, con una estética interesantísima, pero por sobre todo, con una increíble banda sonora. Al menos por pergaminos no se queda. En lo que va del año, la banda sonora de “Lion” ya ha estado nominada a los Golden Globes y Critics Choice Awards (perdiendo en ambos casos ante la incuestionable “La La Land” de Justin Hurwitz que comentamos en su momento).  Hoy se encuentra en carrera por los BAFTA y muy probablemente sea una de las 5 seleccionadas para competir como la mejor banda sonora en los premios de la Academia. La decisión estaba tomada.

En “Lion”, O’Halloran se une a Hauschka (a.k.a. Volker Bertelmann), compositor y pianista alemán que también pertenece a esa camada de prodigios alemanes que están dando sutiles pasos al mundo de las bandas sonoras. Para muestra, el caso de Nils Frahm en la increíble “Victoria” que tenemos la deuda de comentar.  Traer a colación 2 compositores de renombre era una apuesta arriesgada de Davis. En principio, cada compositor narraría una parte de la historia de Saroo. Pero Hauschka y O’Halloran eran amigos de la vida, y decidieron unir fuerzas. Una idea que con el tiempo parecía correcta, porque la historia cobra sentido sólo en su totalidad, ¿se imaginan la primera mitad con un soundtrack con sonidos más indios al estilo “Slumdog Millionaire”? ¿Para luego dar paso a algo más moderno con Saroo en Melbourne? No calzaba bajo ningún punto de vista. “Lion” es una película de viaje, de introspección, de un solo camino: la vida. Debía haber siempre una misma línea musical, poniéndose a trabajar en dicho sentido ambos compositores.

Pero como les contar, si de hablar de O’Halloran se trataba, no podía ser cualquier trabajo. Tenía que convencerlos de estar frente a uno de los mayores talentos en esta nueva camada de compositores. “Lion”, por mucho tiempo, me pareció que podría tratarse (otra vez) de una cinta inapropiada. Y no por poco virtuosismo. Simplemente, corría la mitad de la película y pensé “esta película tiene un increíble tema central, pero poco más”. Y es cierto. Cuesta recordar un tema tan efectivo, emotivo y compañero como “Lion Theme”. Basado en una increíble melodía de piano, a la que luego se incorporan distintos instrumentos de cuerda, rápidamente queda memorizada por el telespectador. En todas sus variantes y apariciones dentro de la película parece dar en el clavo. En “River” descansa más en instrumentos de cuerdas y una sutil percusión, que se transforma en instrumentos más electrónicos que no distraen de la melodía principal. Lo mismo sucede en “Family”, “Searching for Home”, etc. Aunque repetitiva, nunca agota, lo que debe, principalmente creo, a su elegancia.dustin-ohalloran-and-volker-bertelmann

Pero con el tiempo, la “insistencia” en un tema principal tiene mucho sentido. No podía ser de otra forma, además, pues aunque Saroo busca encontrar su propia vida, su esencia es una sola. Puede faltar una pieza que le dé sentido, pero Saroo es y seguirá siendo el mismo. La música de él en India debe necesariamente ser la misma de él en Australia. Toda su vida ha sido un viaje, que tendrá un desenlace incuestionable y único, que le ayudará a conocer su historia pero no cambiará quien en definitiva es (algo que se reafirma en el diálogo final con Kidman, donde se refiere a ella como su verdadera madre).

Pero lo cierto es que el soundtrack de “Lion” es más que un efectivo y emotivo tema principal. Y mi atención se centro en la película en aquella escena en que Saroo, ya casi rendido, da con su casa. Se trata de “Memories”, tema que en el disco no se luce como esperamos, pero que es totalmente efectiva en pantalla. Es cierto que la forma “azarosa” en que dan a entender que encuentra su pueblo cuesta creerla, pero ver como la melodía de O’Halloran y Hauschka acompaña la mirada de Saroo en la medida que avanza por la pantalla y cómo recorre hacia atrás la propia vida, es increíble. Su cierre, además, es la prueba de la paz y tranquilidad que le entrega el descubrimiento, pues las dudas sobre el estado actual de su madre (y en especial el reproche por la pobreza con que ella debe vivir v/s las comodidades que él goza) no lo estaban dejando vivir. Por recomendar, también “Lost (Part One)” (aunque similar a los primeros trabajos de O’Halloran), “A New Home” y “Train” (aquella con que Saroo se aleja 1600 kilómetros de los suyos).

Sin dudas, uno de los soundtracks del año. Elegante como pocos, hablamos de una de las cartas favoritas de cara a los premios de la Academia que se anunciarán dentro de poco.

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