Arrow S05E15: “Fighting Fire with Fire”

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Si hubiéramos tenido que apostar, todas nuestras fichas estaban sobre el hecho de que Adrian Chase era Vigilante. ¿Cómo no podía serlo? No sólo por ser su alter ego en los comics, pero también por la similitud en sus voces en la serie, o la conveniente forma de desaparecer el fiscal de distrito antes de las apariciones del antihéroe armado que le hace la competencia a Oliver y cía. en  Star City.

Y sin embargo, “Arrow” vuelve a hacer lo imposible -como casi toda esta temporada- y nos sorprende con un giro en su trama que si bien nos descoloca de frente durante nuestra vista de “Fighting Fire with Fire”, se trata de un giro que, al analizarlo, tiene mucho sentido. Porque sí, en retrospectiva, Prometheus no podía ser otro que no fuera Adrian Chase. Pero la serie jugó con nosotros dentro y fuera de pantalla -recordar las, en su oportunidad citadas, entrevistas donde Josh Segarra hablaba al respecto-, incluso en este mismo capítulo, donde hasta el último minuto nos hizo creer que Chase era Vigilante y no Prometheus. Este mismo episodio que comentamos tuvo muchos momentos así, todos los cuales nos llevaban a pensar que se revelaría que Chase era Vigilante, para súbitamente sorprendernos con el duelo entre este último y Prometheus, y la posterior revelación del rostro de Chase bajo la máscara del villano que ha atormentado al Team Arrow durante toda la temporada.

Una jugada magistral pero que, como dijimos, tiene asidero y que hace mucho sentido en retrospectiva. Cuántas veces vimos la inestabilidad mental y las tendencias violentas de Chase aflorar durante la temporada -y que erróneamente atribuimos a Vigilante-; cuántas veces vimos al fiscal desaparecer de forma previa o hacer comentarios que terminaban aludiendo a ataques de Prometheus. Las pistas siempre estuvieron ahí, mas la serie nos llevó a pensar que significaban algo, cuando en realidad era lo contrario. Un engaño magistral que hizo que la gran revelación sobre la identidad del villano golpeara como lo hizo, y que se pudiera racionalizar y analizar en retrospectiva, funcionando a la perfección en ambos casos; mal que mal, ¿quién más podía ser? En otras palabras, otra muestra de ingenio por parte de la producción en una temporada magistral.

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Es cosa de comenzar a hacer una lista de sospechosos -como lo hicimos muchas veces- para darse cuenta que difícilmente podía ser otra persona y que no tuviera el impacto emocional para alterar y asombrar a la audiencia y a los personajes cuando llegue el momento de que tomen conocimiento. Dentro de los caracteres nuevos de la temporada difícilmente podía ser otro (en alguna ocasión mencionamos a Susan Williams como sospechosa, pero su juego pasaba por otras instancias); y fuera de Chase, el único caso donde podía funcionar es si se tratara de un personaje de otras temporadas y que fuera alguien familiar para el elenco y la audiencia (no por nada muchos tenían teorías que apuntaban tanto a Slade Wilson como a Tommy Merlyn, e incluso a Talia al Ghul). Por eso es una gran revelación, porque no podía ser nadie más.

Pero también funciona porque no bien se mantiene el misterio sobre su identidad para quienes no somos la audiencia, la serie decide -contrario a otras temporadas- no sobreextender demasiado el misterio. El aumento en la intensidad y violencia de Chase, se ve reflejado a la perfección en su escena secuestrando a Susan al final, lo que demuestra que se acabaron los juegos y que de ahora en adelante la confrontación entre el villano y Green Arrow alcanzará nuevas alturas (lo que queda en evidencia en el adelanto de la próxima semana, el cual no spoilearemos).

Dejando de lado la gran revelación de “Fighting Fire with Fire”, y pese a que este episodio trataba sobre el drama político de la administración edilicia de Oliver, lo cierto es que quienes resultaron más relevantes fueron Thea y Felicity, por distintas razones. En el caso de la primera, vemos que continúa transitando el camino que comenzara la semana pasada, recurriendo a más manipulaciones y chantaje para ayudar a Oliver -lo quiera éste o no-, lo que permite mantener las comparaciones que se hicieran respecto a lo mucho que se está pareciendo a su fallecida madre. La justificación de Thea reside en la necesidad de mantener a su hermano como alcalde, cueste lo que cueste, considerando todo el bien que éste está haciendo -o tratando de hacer-. Sin embargo, sabemos que la lógica del personaje de Willa Holland tiene muchos problemas, especialmente porque todos estamos conscientes que forzar las cosas como lo está haciendo Thea, mediante cometer crímenes y chantaje, justamente le quita valor a lo que pueda terminar realizando Oliver (claro, también está todo el tema sobre la ética de ser un vigilante y un político, y cuál es la labor más importante para nuestro héroe, por lo cual el tema queda enunciado, pero no es tratado mayormente).

Lo que más se aproxima a lo anterior es el argumento hecho por Oliver y Digg en torno a la moralidad de las acciones de Thea -y Felicity- las cuales, pese a lo objetables, palidecen en comparación con muchas de las cosas que Ollie ha hecho a lo largo de los años. Mas la posibilidad de ir escalando en la peligrosidad de sus actos, sumado al efecto que éstos tienen en las personas que los ejercen, es lo que termina motivando a Thea para que, al final del episodio, decida renunciar a la alcaldía, afectada por todos los actos cometidos -y la bajeza de los mismos-, pero también por la comparación que realiza con lo que fue su bloodlust en temporadas anteriores, básicamente optando por cortar por lo sano.

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 Por otro lado, el caso de Felicity es uno particular, porque la serie continúa operando bajo una presunción de que la blonda hacker es el centro moral del equipo. Y si bien hemos dicho muchas veces que el personaje de Emily Bett Rickards es el corazón de la serie, el centro moral y ancla del equipo siempre había sido Diggle (con o sin problemas). Por eso mismo cuesta comprar la idea de que el “superpoder” de Felicity es la empatía, no sólo porque eso se ajusta más a Digg, pero porque la serie también ha operado 5 temporadas ya bajo la presunción de que el “poder” de Felicity son sus habilidades cuasi-mágicas detrás de un teclado, por lo cual cuesta conciliar las ideas.

Claro, es casi hacer nitpicking, porque al final del día tanto el arco de Felicity como el de Thea, que las tiene transitando caminos oscuros, han sido un buen contrapunto a los arcos un poco más optimistas de Oliver y Digg, particularmente porque también permite llevar a los personajes a encontrarse con lados de sí mismos que no habían sido explorados antes. Obvia -y lamentablemente- hay un límite que rompe el deseo de lo que se pueden desarrollar estas tramas en personajes secundarios (porque Felicity ya volvió a un rol secundario, en lugar de coprotagónico como el año pasado), y también hay riesgos casi paternalistas en transitar una línea tan compleja, especialmente cuando la contraposición pasa por personajes masculinos y femeninos, pero por ahora la serie ha sabido moverse bien a largo de esta frontera.

Aún así, con Thea fuera de la alcaldía y Felicity embarcándose en su propia trama en torno a Helix, queda sobre la mesa la tarea de la serie respecto a saber conciliar estas narrativas -que tendrán menos peso por no ser el conflicto principal-, y ver qué ocurrirá con el lugar de estos personajes en el panorama de una temporada que ha continuado cambiando -cosa de pensar en las partidas de Artemis y Ragman-. Afortunadamente la serie sigue demostrando una madurez y calidad para sacar adelante el actual ciclo de gran forma, lo que esperamos que se mantenga en la tercer acto de la temporada (porque este capítulo básicamente vino a marcar una separación de actos a ese nivel).

Notas al cierre:

  • Tras la revelación de la identidad de Prometheus, hay una teoría que gana prominencia en internet, cual es, la que se refiere a la posibilidad de que la identidad de Vigilante sea Dorian Chase, el hermano de Adrian y que en los comics también se calzó la máscara del antihéroe. Esto podría significar un segundo giro ubicándonos también en un conflicto entre hermanos, si esto fuera cierto -también sería un gran plot twist si resultara que Josh Segarra estuviera interpretando a dos personajes-. Claro, todo dependerá también de si acaso Adrian Chase es siquiera el verdadero nombre de Prometheus, y si la conexión con Claybourne era tal o sólo un despiste.
  • Thea no sólo se está pareciendo más a Moira, pero había un evidente intento por Willa Holland de canalizar la actuación de Susanna Thompson esta semana.
  • T-SPHERES!!!! por fin!
  • Oliver tomó la decisión, para salir de todo el caos, de anunciar públicamente que Green Arrow había asesinado a Billy Malone y que debía ser perseguido por la policía. Fuera de los paralelos obvios con el final de “The Dark Knight”, resultará intrigante ver qué sale de todo esto al final.
  • Los flashbacks, para variar, sólidos.

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