Las 25 mejores series animadas de los 60’s

Como ya habrán notado, en Revius nos gusta mucho la animación, tan así que ha sido varios los episodios de nuestro podcast dedicados a la materia. Y para qué hablar de la gran cantidad de reseñas en el género disponibles en la página.

Es por eso que en esta ocasión nos hemos propuesto la titánica tarea de recorrer década tras década para enumerar las mejores series animadas que tienen por ofrecer, lo que nos permite no sólo rememorar aquellos grandes éxitos que todos conocen, pero además ir en rescate de ciertas joyas de culto -y no tanto-, a veces olvidadas por el paso del tiempo.

Antes de comenzar nuestro viaje por la década de los 60’s, queremos dejar en claro algunos de los criterios tomados en cuenta al momento de elaborar los listados:

  • La lista no cuenta con una enumeración por orden de preferencia, por lo tanto no es un ranking de series.
  • La lista se enfoca primordialmente en series animadas “occidentales”. Optamos por dejar fuera el animé porque creemos que se merece un tratamiento en particular separado de las demás series -en otras palabras, estamos desde ya anunciando que realizaremos el mismo ejercicio de compilar listas analizando lo mejor del animé, década por década-.
  • Optamos por partir en los 60’s debido a que marcó la masificación de la TV a nivel mundial (sin ir más lejos, el caso de Chile es ejemplar producto del mundial del 62), así como el gran advenimiento de la TV a color en EE.UU. Adicionalmente, ésta misma proliferación llevó a un boom de la animación, aunque muchas veces destacando más por cantidad que por calidad.
  • Los criterios para incluir series en las listas tienen que ver con la popularidad de las mismas (masivas o de culto), su importancia histórica o cultural, la innovación que introdujeron al medio, entre otros.

Sin más preámbulo, pasemos a la lista correspondiente a los 60’s.

 

Popeye the Sailor (Popeye, el Marino) – 1960

Al llegar la década de “la paz y el amor”, Popeye ya era una creación establecida y que gozaba de varios años de popularidad. Desde su incepción en las tiras cómicas en 1929, pasando por su salto a la popularidad con los primeros cortos animados producidos por Paramount y Fleischer entre 1933 y 1957, Popeye se destacó inmediatamente de forma masiva, por lo que no era de sorprender que, una vez popularizada la TV, los antiguos cortos comenzaran a ser exhibidos fuera de los teatros de cine (una tendencia común en la década).

Para capitalizar aún más en el éxito, Paramount, ahora en compañía de King TV, realizó una nueva serie de Popeye exclusivamente para la TV que contó con 220 episodios que se produjeron todos en apenas 2 años (entre múltiples estudios de animación), lo que derivó en un producto de deficiente calidad audiovisual, lo que de todas formas no importó mucho considerando el éxito financiero y de rating de que gozó el famoso marinero de un ojo adicto a la espinaca.

 

The Flintstones (Los Picapiedras) – 1960

Ah, familias disfuncionales, la piedra básica que sostiene a la industria televisiva estadounidense, particularmente a las sitcoms. Y fue una de éstas, “The Honeymooners” (uno de los shows más populares de los 50’s), la que serviría de base para el nacimiento de Los Picapiedras, la primera serie animada en ir por horario prime en la TV norteamericana (y la única en hacerlo de forma exitosa y competitiva hasta que casi 30 años después, una amarilla familia de Springfield repetiría la gracia).

The Flintstones no sólo se transformaría en la serie televisiva más popular y profitable hasta la llegada de Los Simpsons, pero dejaría su marca indeleble en la cultura pop, no sólo por ser un show que retrataba bien a la clase trabajadora norteamericana de los 60s -en su peculiar ambientación prehistórica con dinosaurios y otras criaturas al servicio del hombre y la narrativa-, pero además por tratar temas más adultos en una época en que no se esperaba que la TV -y mucho menos la animación- lo hiciera.

Para aquellos que todavía ansíen más de Los Picapiedras, DC Comics lanzó un exitoso nuevo comic que rebootea a la familia n°1 de Piedradura, manteniendo todo lo que la ha convertido en un clásico, a la vez que moderniza parte de la narrativa para incorporar temas contemporáneos y dota a la serie de un humor particular y grandes dosis de crítica social.

 

Mister Magoo – 1960

Otra serie que continuó la tendencia de la década de reutilizar personajes más antiguos fue “Mr. Magoo”, quien trajo de vuelta al cegatón personaje creado para el cine por Millard Kaufman y John Hubley, y que hubiera ganado 2 premios Oscar en 1956 y 1957.

En la misma vena de otras series como Popeye, “Mr. Magoo” también sufrió de disminución en la calidad de la animación debido a problemas presupuestarios y al trabajo con distintos estudios con tal de cumplir ciertas cuotas de episodios. Aún así, el show sólo ayudó a aumentar su popularidad y, como en tantos otros casos, contribuyó a que el personaje se volviera conocido a nivel mundial.

 

The Alvin Show (El Show de Alvin y las Ardillas) – 1961

Otro de los grandes hits de los 60’s fue la unión de mercadotecnia y animación, normalmente en series que adaptaban todo tipo de propiedades (una tendencia que continúa hasta hoy). En el caso de Alvin y las Ardillas, se trataba de una versión para la televisión de personajes creados como un gimmick musical para vender discos, y desarrolló -dentro del límite de lo que se estaba haciendo- a los personajes de Alvin, Teodoro y Simón.

Lo cierto es que si bien la calidad del acto musical dejaba mucho que desear, la influencia de los personajes y la serie es innegable hasta el día de hoy, tan así que tan recientemente como el año pasado, todavía teníamos que aguantar películas live action de las ardillas.

 

Top Cat (Don Gato y su Pandilla) – 1961

Curiosamente, y pese al impacto que ha tenido en la cultura pop -especialmente latinoamericana-, Don Gato apenas tuvo 30 episodios y duró menos de un año al aire entre 1961 y 1962.

Las aventuras de Don Gato, Benito, Cucho, Panza, Espanto y Demóstenes estaban enmarcadas en el dominio que Hanna-Barbera ejerció en la animación durante la década, especialmente gracias a su uso del trope de los “funny animals” que tan popular ha sido en EE.UU. desde los orígenes de la animación.

Como dijimos previamente, Don Gato ha tenido un gran éxito e impacto particularmente en Europa y Latinoamérica. Tan así, que incluso la película animada que se hizo del personaje, estrenada el 2011, fue co-producida entre México y Argentina, lo que no hace más que reforzar el impacto internacional en contraste con el paso, un tanto sin pena ni gloria, que tuviera en EE.UU.

 

The Yogi Bear Show (El Show del Oso Yogi) – 1961

Siguiendo con Hanna-Barbera y los funny animals, las desventuras del Oso Yogi en el parque Jellystone tampoco tuvieron una duración muy extensa, mas su impacto en la cultura pop, especialmente en EE.UU., ha sido inconmensurable. Tan así que desde la orden inicial de 33 episodios en los 60’s, Yogi y Boo-Boo han tenido diversos revivals e iteraciones a lo largo de todas las décadas sucesivas, siendo la más reciente la película live action del 2010.

Como parte del legado de la serie, también se remarca el hecho de que Yogi, así como otras series de animales de Hanna-Barbera, contaba con varios segmentos protagonizados por otros personajes. De esta forma, tanto el león Melquiades (Snagglepuss en inglés), como el pato Yakky Doodle (un rip-off ordinario en voz y humor, mas no en look, del Pato Lucas), tuvieron sus debuts en el show de Yogi, todo lo cual no hace más que demostrar la popularidad del género y de la productora que cobijó estas series durante los 60’s.

 

The Jetsons (Los Supersónicos) – 1962

Tras el éxito arrollador de Los Picapiedras, Hanna-Barbera volvió al ataque con una sitcom un poco más adulta, pero ya no ambientada en la prehistoria, sino que en el futuro del año 2062, para presentar a la disfuncional familia de Súper (George), Ultra (Jane), Lucero (Judy), Cometín (Elroy), Astro y Robotina.

Influenciada tanto por la carrera espacial entre EE.UU. y la U.R.S.S., el optimismo científico y futurismo de la época atómica y la arquitectura googie, Los Supersónicos resultaron ser un éxito moderado para el estudio (en comparación con Los Picapiedras). Aún así, la serie consiguió no sólo un revival durante los 80’s que permitió tratar temas más amplios con una mejor calidad de animación, pero además una película que permitió darle un cierre definitivo a la historia en los 90’s.

Al igual que los Picapiedras, y que muchas otras propiedades de Hanna-Barbera, los Supersónicos volverán de la mano de DC Comics y su iniciativa para revitalizar estas tan conocidas propiedades animadas, ahora en formato comic.

 

Beany and Cecil (Benito y Cecilio) – 1962

Basado en un show de marionetas de los años 40’s, Benito y Cecilio tuvo una breve duración de apenas 26 episodios durante 1962, donde abandonó un poco el aspecto educacional de su show original y lo reemplazó por el uso de parodia política y crítica social, lo que era toda una novedad para una serie animada de la época.

El show además tiene la distinción, junto a Los Picapiedras y los Supersónicos, de ser las primeras tres series animadas producidas completamente en color por la cadena ABC, lo que representa todo un avance tecnológico para la época.

 

The Hanna-Barbera New Cartoon Series – 1962

 

Nuevamente Hanna-Barbera y sus funny animals salen a la palestra, y es que la ya mencionada fórmula de animales antropomórficos resultó tan exitosa y profitable durante los 60’s que el estudio no hizo más que responder a la demanda de la población por esta clase de caricaturas que no sólo eran graciosas y relativamente baratas de producir, pero que además apelaban de forma casi universal a toda la población.

Enmarcado de este contexto es que el estudio lanzó esta tan aptamente titulada serie donde básicamente no hacían más que presentarnos nuevas series protagonizadas por nuevos animales, en este caso, por el Lagarto Juancho (Wally Gator), la tortuga D’Artagnan (Touché Turtle and Dum Dum) y Leoncio, el león, y Tristón (Lippy the Lion and Hardy Har Har).

Tras la realización de 52 episodios que componían 2 temporadas, esta serie gozó de mucho éxito, particularmente en la sindicación en estaciones regionales de televisión debido a que el formato independiente de cada personaje permitía jugar un poco con la emisión sin problemas, fuera de forma separada, en episodios de media hora, o incluso insertando las series en otros shows, como ocurriera en los 80’s y 90’s, demostrando la vigencia de la labor de Hanna-Barbera en la animación.

 

Jonny Quest – 1964

No cabe duda que Hanna-Barbera fueron los grandes dominadores de la animación durante la década, y dentro de esta hegemonía, se hace necesario destacar la diversificación a la que el estudio apuntó, facilitada en gran medida por el éxito de sus caricaturas cómicas protagonizadas por animales.

Bajo este contexto es que llegó a las pantallas en 1964, “Jonny Quest”, una serie de acción y aventuras que apuntaba a un público un poco más crecido gracias a sus temáticas, así como a un estilo de animación mucho más realista y maduro, gracias al trabajo de Doug Wildey (conocido por su trabajo en Atlas Comics -precursor de Marvel- donde creara a The Outlaw Kid), quien originalmente fuera contactado por el estudio para realizar una adaptación animada del personaje de radioteatros, Jack Armstrong. Al no poder asegurar los derechos, el estudio utilizó el trabajo de Wildey, así como la influencia de las revistas de vanguardia científica de la época, los comics de Doc Savage, e incluso las películas de James Bond, todo lo cual confluyó para dar vida a Jonny Quest, su padre el Dr. Benton Quest, Race Bannon, Hadji y Bandido (quien no fue creado por Wildey, sino por el animador Dick Bickebanch, lo que justifica su apariencia más caricaturesca).

No bien la serie sólo duró una temporada de 26 episodios entre 1964-1965, su impacto cultural y económico ha dejado su huella hasta el día de hoy. El éxito que el show consiguió mediante la sindicación le permitió ser económicamente viable y permanecer en la retina de la gente durante décadas, lo que le facilitó no sólo sumar un par de películas animadas, pero también una secuela durante los 80’s (considerada como una segunda temporada de 13 episodios), así como una secuela/revival en los 90’s que sumó 52 episodios a la historia de Jonny y cía. Actualmente, los personajes de la serie forman parte de “Future Quest”, comic de DC que ha generado un universo compartido entre todas las series de acción de Hanna-Barbera y que se encuentra en la gran mayoría de listas de los mejores comics del 2016.

 

Underdog – 1964

Nacido como un gimmick para vender cereales, la popularidad del personaje llevó a su creador, el novelista W. Watts Biggers, a hacerse de los derechos de su creación y abandonar el estudio de publicidad donde trabajaba, uniéndose con otros creadores para producir la serie animada que se prolongaría durante 124 episodios, capitalizando la popularidad del género de superhéroes, especialmente en una época donde se producía un resurgimiento de éstos gracias a lo que se conoce como la edad de plata de los comics -producto de la reinvención de los héroes de DC como Green Lantern, Flash y The Atom, y al nacimiento del universo de Marvel de la mano de Lee, Kirby, Ditko y cía.-.

No habría de sorprender entonces que “Underdog” se nutriera de aquel género, especialmente la historia de Superman, a quien no sólo le debía gran parte de sus poderes, pero también su historia, considerando que Underdog era en realidad Shoeshine Boy, un perro lustrabotas que cuando se necesitaba, se transformaba en superhéroe. No bien la caricatura fue exhibida fuera de EE.UU., no tuvo tanto éxito como en su país de origen, donde no sólo se mantuvo en el aire durante casi 10 años, pero también tuvo numerosos comics, radioseriales e incluso una película live action que pasó sin pena ni gloria por las pantallas hace 10 años.

 

The Porky Pig Show (El Festival de Porky) – 1964

Considerando el ya mencionado dominio de Hanna-Barbera durante la década, era razonable esperar una respuesta por parte de los actores originales del boom de los funny animals. Así, mientras Disney estaba enfocado en el aspecto cinematográfico, Warner Bros, por su parte, se encontraban en una posición compleja puesto que en 1963 habían cerrado su estudio de animación, lo que los ubicaba en clara desventaja. Aún así, y amparados en la popularidad casi eterna de sus personajes, el estudio generó un show compilatorio anclado a la figura de Porky -y a una increíblemente pegajosa canción-, en el cual se exhibían episodios de los Looney Tunes producidos entre 1935 y 1963.

No bien el material no era completamente original, no fue impedimento para alcanzar niveles de popularidad y de reposicionar a los grandes clásicos de la animación de Warner, no sólo durante su duración original hasta 1967, pero también en posteriores reediciones en los 70’s -donde se recolorearon caricaturas en blanco y negro, con dispar resultado-, y en los 90’s, donde el trabajo de restauración digital le entregó una nueva dimensión a estos clásicos animados. Todo lo anterior facilitó que Buggs, Lucas y cía. fueran disfrutados por nuevas generaciones, prolongando su popularidad hasta el día de hoy.

 

The Magilla Gorilla Show- 1964

Dentro de todo lo que se puede reconocer a Hanna-Barbera durante la época, claramente su capacidad de innovar es una de éstas, ya que en lugar de contentarse con el dominio casi completo que el estudio tenía en el ámbito de la animación, prefirieron mantenerse ocupados inventando nuevos personajes creando un catálogo y un universo especial que, con justa razón, ha perdurado en el tiempo.

Entre estas series que iban refrescando la pantalla se encontraba el Show de Magilla Gorilla, otro compilado de cortos que no sólo incluía al personaje titular, pero también a otros personajes, Punkin Puss y Mush Mouse, y el Conejo Ricochet y el Coyote Droop-a-Long, los cuales no pegaron tanto en cuanto a sus conceptos y a la forma en que se veían opacados por el propio Magilla. Esta situación llevó incluso a que más avanzada la década, este show se combinara con el de Pepe Potamo, tras una adquisición por parte de ABC, potenciando a estos segmentos en desmedro de los otros de menor calidad ya mencionados -misma situación ocurrió con las caricaturas que acompañaban a Pepe Potamo: Casioso y Achú, y los Mosqueteros del Rey -Viva, Bravo y Hurra-.

 

The Atom Ant/Secret Squirrel Show – 1965

No bien tanto la Hormiga Atómica como el Inspector Ardilla dieron sus primeros pasos como shows separados -siguiendo la costumbre de Hanna-Barbera de unirlos con otros cortos como Squiddly Diddly (el pulpo Manotas), o the Hillbilly Bears (los Osos Montañeses)-, finalmente terminaría primando la estrategia que ya había funcionado con el caso anterior: el tomar ambas series principales y más populares, y unirlas en un solo show para capitalizar.

Y la estrategia nuevamente le daría resultado al estudio, lo que sería una decisión más que inteligente si consideramos que, pese a ser funny animals en estricto rigor, tanto Atom Ant como Secret Squirrel comenzaban a desviarse de la tradición y la simpleza de sus predecesores, todo mediante la introducción de tramas un poco más complejas y con narrativas levemente continuas, lo que no era de sorprender si consideramos la influencia que los medios más populares de la década estaban ejerciendo sobre las caricaturas: así, mientras la Hormiga Atómica era una historia de superhéroes (tomando inspiración de Superman, Batman y The Atom); el Inspector Ardilla (aka, Agente 000), junto a su fiel acompañante Morocco Topo, se nutrían de la influencia de James Bond, así como de filmes noir y dramas de los años 30’s -Ugarte de “Casablanca” es el claro template de Morocco Topo, mientras que Sonrosado, el némesis del Agente 000, era una mezcla entre Auric Goldfinger y Sidney Greenstreet de “El Halcón Maltés”-.

Aún así, y pese a su unión, el paso del tiempo tendría destinos dispares para ambos personajes: así, mientras la Hormiga Atómica tendría subsequentes apariciones menores con los años en otras series de Hanna Barbera; el Inspector Ardilla, por su parte, además de los cameos obligatorios, tendría un revival en los años 90’s como un segmento en “Dos Perros Tontos”, bajo el título de “Super Secret Secret Squirrel”, el cual contó con 13 episodios que trataron de actualizar la premisa de la serie a una época moderna, aunque con resultados dispares.

Thunderbirds – 1965

Dejando de lado la animación tradicional, pasamos ahora al reino de las marionetas para hablar de “Thunderbirds”, la serie inglesa de culto que debutara en esta década de la mano de sus creadores, Gerry y Silvia Anderson.

Con un presupuesto de más de 30.000 libras esterlinas de la época por episodio, “Thunderbirds” relataba la historia de la familia Tracy, encargados de Rescate Internacional, organización secreta y filantrópica que se dedica a evitar desastres en todo el mundo gracias al trabajo de sus vehículos especiales, conocidos como Thunderbirds. Cada episodio de larga duración era dividido en entregas más cortas, y se caracterizaba por tratar temas adultos, serios y con mucha crítica social, todo lo cual estaba casi a años luz de lo que la mayoría de la animación tocaba en esta época.

No bien el show tuvo problemas para alcanzar el mercado estadounidense que derivarían en su cancelación -más motivos para ser de culto-, sí gozó de amplia popularidad en la esfera inglesa, así como en el resto de Europa, más Asia y Latinoamérica. Su influencia en el campo de la fusión de técnicas de animación, así como en el desarrollo de efectos especiales fue tal que influenció tanto a la industria de stop motion inglesa (piensen en “Wallace & Gromit” por ejemplo), como a integrantes del equipo detrás de Star Wars -a la vez que su estilo visual sería replicado mediante CGI en “Star Wars: The Clone Wars”-. Desde su estreno en los 60’s, la serie ha gozado de diversos revivals en variados formatos: desde un animé, pasando por radioseriales, películas live action, y series animadas, lo que no hace más que reforzar su status como una de las grandes contribuciones que las islas británicas hicieran a la cultura pop durante esta década.

 

Space Ghost (El Fantasma del Espacio) – 1966

No bien a estas alturas la gran mayoría lo recuerda por su late show noventero en Cartoon Network -y que dio nacimiento a “Adult Swim”-, vale la pena acordarnos que el Fantasma del Espacio fue uno de los principales héroes de acción de Hanna-Barbera en los 60’s.

Creado por el ícono de los comics y la animación, Alex Toth, el Fantasma del Espacio era un superhéroe galáctico quien, acompañado de sus sidekicks Jan, Jace y Blip, protegía el cosmos de villanos como Zorak, Brak o Moltar, en aventuras cargadas de acción y que se nutrían bien de la ciencia ficción y del trabajo de los comics de la época (la influencia de Green Lantern es tal que, con el tiempo, diversos retcons establecieron que el Fantasma no es sino uno más de un integrante de un cuerpo de policías galácticos, tal cual ocurre con el héroe esmeralda de DC).

Tal como dijimos, con el tiempo la percepción pública del personaje cambió luego de su genial late show en los 90’s, mas diversos creadores que crecieron durante dicha década han abrazado el amor por el personaje y lo han tratado de devolver a instancias más serias, como lo ha hecho DC Comics, tanto en una celebrada miniserie del año 2005, como más recientemente en las páginas de “Future Quest”, el comic que lo hace compartir universo con personajes como Birdman, Jonny Quest o los Herculoides.

 

Cool McCool – 1966

Nacido de la mente de Bob Kane -el creador “oficial” de Batman- y de productor Al Brodax, “Cool McCool” era una serie que trataba las aventuras de su héroe titular, un agente secreto que, pese a contar con un gran abanico de habilidades, se caracteriza más por su torpeza y la forma humorística con la cual resuelve sus casos.

Tomando prestados elementos del género de superhéroes y, sobre todo, el de espías (además del factor Bond, notoria es la influencia de “Get Smart” y de “The Prisoner”), “Cool McCool” supo aprovechar bien el zeitgeist de la época, combinando no sólo las fuentes que mencionamos, pero también el formato animado que mejor funcionaba, a saber, segmentos cortos a lo largo de media hora, donde no sólo se veían las aventuras del agente secreto, pero también historias centradas en su padre, el policía Harry McCool.

 

George of the Jungle (George de la Selva) – 1967

Una de las series animadas más exitosas de los años 50’s y principio de los 60’s -y precursora en su llegada a la TV- fue “The Rocky and Bullwinckle Show”, creada por Jay Ward y Bill Scott, la cual aprovechó de forma inteligente tanto el género de los funny animals, como el boom que se venía por las historias de espías en plena Guerra Fría. También ayudó a popularizar el formato de utilizar 3 cortos en espacios de media hora para generar mayor contenido y abaratar algunos costos de animación, lanzando no sólo la serie de la ardilla voladora y el alce, pero también a Mr. Peabody y Sherman, y a Dudley Do-Right.

Debido a la importancia y popularidad de esta series, llegado su término, tanto Ward como Scott se lanzaron a la conquista de la TV con un nuevo show, el cual llegaría en la figura de “George of the Jungle”, una parodia a Tarzan que no sólo mantenía el formato de cortos animados -compartía espacio con Tom Slick y Super Chicken-, pero que además tenía uno de los presupuestos más elevados para la época (la serie se producía y animaba en Hollywood con veteranos del género, en lugar de enviarla al extranjero para abaratar costos, como se estila hasta el día de hoy). Lo anterior generaba una calidad tal que sus productores no escatimaron en gastos con tal de mantener dicha virtud, lo que lamentablemente terminaría pasándole la cuenta, ya que la serie fue cancelada tras apenas 17 episodios producto de haber agotado su presupuesto.

Aún así, el show dejó una marca indeleble en la animación, lo que derivó no sólo en una película live action durante la edad de oro de Brendan Fraser (que incidentalmente, también interpretó a Dudley Do-Right), pero en un par de revivals animados, siendo el más reciente del año 2007.

 

The Herculoids (Los Herculoides) – 1967

Siguiendo la vena de las demás series de acción de Hanna-Barbera, el estudio volvió a tener un éxito en 1967 con Los Herculoides, un grupo de protectores espaciales compuesto por los humanoides Zandor, Tara y Dorno, y las poderosas bestias Zok (un dragón espacial), Igoo (un gorila de piedra), Tundro (un híbrido entre triceratops y rinoceronte que dispara roca explosiva), y el dúo de Gloop y Gleep (2 criaturas protoplásmicas).

Las historias se beneficiaban no sólo del boom de la ciencia ficción de la década -tanto en inspiración como en audiencia-, pero también en los comics de superhéroes y en el trabajo que el mismo estudio había realizado, donde ya se había anunciado la existencia de un universo compartido levemente conectado, como atestigua la aparición de Los Herculoides en un episodio del Fantasma del Espacio (de alguna forma adelantándose a lo que está haciendo actualmente DC Comics con estos personajes).

Los Herculoides estuvieron al aire entre 1967 y 1969, para posteriormente tener un revival/secuela en los años 80’s, volviéndose así una de las más longevas y prolíficas series de acción de Hanna Barbera.

 

Birdman and the Galaxy Trio- 1967

La otra gran creación inmortal de Alex Toth, y que como el Fantasma del Espacio, también es más recordado por varios debido a su serie en Adult Swim –“Harvey Birdman, attorney at law”– que por sus aventuras originales. No bien la serie, siguiendo la costumbre de la época, incluía segmentos con otros personajes -el Trío Galaxia-, estaba claro que el rol central correspondía a Birdman, el superhéroe alado dotado de poderes derivados del dios Ra, quien acompañado de su halcón Vengador, combatía a las fuerzas del mal.

Al igual que Space Ghost, Birdman le debe mucho al resurgimiento del género de superhéroes durante los 50’s y 60’s, pero también al género de espías, logrando de forma inteligente combinar ambas sensibilidades en un producto que se volvería en uno de los más populares de su estudio.

Además de la ya mencionada serie parodia en Adult Swim, Birdman es también uno de los personajes principales de Future Quest, el ya mencionado comic publicado por DC que no podemos sino recomendarles a todos, fanáticos o no de estos personajes, ya que no por nada fue nombrado habitualmente en las listas de los mejores comics del 2016.

 

Las Aventuras de Hijitus – 1967

Creada por el dibujante español-argentino Manuel García Ferré, Hijitus fue la primera serie animada concebida en latinoamérica e ideada para un formato televisivo.

Basada en personajes creados por Ferré para la emblemática revista “Billiken”, la serie narraba las aventuras de Hijitus, un niño de la calle que habita la ficticia ciudad de Trulalá, donde ayudado por su perro Pichichus y su amigo Oaky, combate al Profesor Neurus, esto debido a que Hijitus posee la habilidad para transformarse en un superhéroe.

Como mencionamos, la serie no sólo marcó época debido a la calidad de sus relatos, pero también al factor innovación considerando la novel empresa de realizar esta serie en latinoamérica en aquellos años. El show se convirtió un fenómeno de marketing y cultural a lo largo de todo el continente, lo que derivó no sólo en 73 episodios completos -y uno inconcluso-, pero también una película, numerosos comics e historietas, y una rotación televisiva que ha continuado hasta nuestros días -facilitada por la corta duración de los episodios-.

 

The Banana Splits Adventure Hour- 1968

Con la década aproximándose a su fin, Hanna-Barbera decidió continuar su innovación apostando por uno de los productos más particular de su tiempo: los Banana Splits, un peculiar show, precursor de la mezcla entre animación y live action (exhibiendo diversos cortos animados del estudio), anclado en la figura de un grupo musical compuesto por un perro, un gorila, un elefante y un león.

No bien es mayormente recordado por su pegajosa canción, “The Banana Splits Adventure Hour” no sólo pasaría a la historia por la mezcla de formatos que popularizaría, pero también por algunos de los nombres que trabajaron en el programa: no sólo fue toda la primera temporada dirigida por Richard Donner (director de “Superman”, “The Goonies” y “Lethal Weapon” entra otras), pero también marcó la consolidación televisiva de los hermanos Sid y Marty Krofft, quienes se volvería pioneros en la televisión -principalmente infantil- en los 70’s y 80’s, de la mano de shows como “H.R. Pufnstuf”, “Land of the Lost”, o shows de variedad centrados en los cantantes Donnie y Marie Osmond, o en los personajes de “The Brady Bunch”.

 

Wacky Races (Los Autos Locos) – 1968

Conocida por estas latitudes como “Los Autos Locos”, esta serie nacida como parodia de la película “The Great Race” causó sensación en 1968, primero bajo la promesa -no cumplida- de un show que mezclaría animación con segmentos live action. Ante el fracaso de esta opción, se conservó el formato animado que prolongaría la emisión de la serie a lo largo de 17 episodios, los cuales componían 34 segmentos o carreras.

Además de su particular colorido -señal de que la animación comenzaba a abrazar un poco tendencias que florecerían en los 70’s-, la serie es recordada por su variopinto elenco, donde muchos de los personajes posteriormente pasarían a encabezar series propias o participar de otros shows. Es el caso de los Hermanos Macana -cuya apariencia inspiraría la creación del Capitán Cavernícola-, Penélope Glamour -que protagonizaría “Los Peligros de Penélope”, pese a su ambientación en los años 20’s-, y por sobre todo, a Pierre Nodoyuna y Patán (o Dick Dastardly y Muttley en inglés), quienes se convertirían en unos de los mayores antagonistas de las series de Hanna-Barbera durante las décadas venideras, y que se caracterizarían tanto por la conocida risa del canino, como por la siempre cambiante caracterización del villano -que en su doblaje latino pasó de una influencia francesa a una alemana según correspondiera-.

Recientemente, y como parte de su línea de comics de Hanna Barbera, DC trajo de vuelta a “Los Autos Locos”, como una serie adulta e hiperviolenta ambientada en un futuro post-apocalíptico claramente influenciado por “Mad Max”, lo que no sorprende considerando que parte del equipo de producción de “Mad Max: Fury Road” estuvo detrás del rediseño de los corredores y sus vehículos. Pese a las diferencias con el material de origen, la serie ha mantenido parte del sentido del humor de la original, y ha recibido grandes críticas, como ha pasado en general con los comics de DC y Hanna Barbera.

 

Scooby-Doo, Where are you! (¡Scooby-Doo, dónde estás!) – 1969

Probablemente la serie más popular de Hanna-Barbera -y sin lugar a dudas, la más redituable y profitable-, “¡Scooby-Doo, dónde estás!” no sólo se volvería un fenómeno cultural cuya influencia se siente hasta nuestros días, pero además tendría un rol instrumental en marcar el cierre de una etapa de la animación en los 60’s.

Nacida de ideas trabajadas por las leyendas de la animación Joe Ruby y Ken Spears, y con diseños de Iwao Takamoto, “Scooby-Doo” nace como respuesta a un movimiento de padres que protestaba contra Hanna-Barbera ante lo que sentían que era un aumento preocupante de la violencia televisiva, particularmente en personajes como el Fantasma del Espacio y Birdman -las que a la postre serían canceladas por dicha presión-. Es así como el estudio decide reemplazarlas por una serie que, no bien era de terror, era una versión más “family friendly”, apuntando a ser vista en conjunto por padres e hijos. Para esta tarea, la producción se inspiró en los radio teatros tan populares desde los 40’s, pero también en series como “The Archies” (basada en el popular comic), básicamente dando nacimiento al género de grupos de adolescentes resolviendo misterios -muchas veces al ritmo de pegajosa música creada para las series-.

Pero “Scooby-Doo” supo distanciarse de la competencia previa y posterior gracias a su estelar diseño de producción, reflejado en personajes que no sólo supieron capitalizar el zeitgeist época, pero que han sabido soportar el paso del tiempo, como lo demuestran los incontables spin-offs, revivals, secuelas y películas -animadas y live action-, que han mantenido el legado del Gran Danés y de Mystery Inc. vivo hasta hoy.

 

The Pink Panther Show (La Pantera Rosa) – 1969

No deja de ser casi un accidente que la pantera rosa que aparecía en los créditos animados de la película del mismo nombre de 1963, terminaría no sólo encabezando una serie recopilatoria de cortos animados como competencia directa a Hanna-Barbera, pero que además el felino animado casi eclipsaría a la película en cuanto a reconocimiento popular (no falta la gente que cree que los filmes vinieron después de la serie).

Pero el show de La Pantera Rosa justamente se alzaría dentro de la competencia, no sólo prolongando la popularidad de los funny animals durante los 70’s (la serie se emitió con distintos nombres desde 1969 hasta 1980, todo un récord para la época), pero además empujó los límites del formato, no sólo mediante el uso de live action en su recordado opening, pero también mediante el uso de diversos estilos artísticos y de animación, utilizando incluso minimalismo y pop art en varias oportunidades, además de implementar diseños que eran propios y que no copiaban el estilo de WB, Disney o Hanna-Barbera. La serie también tiene la particularidad de ser uno de los últimos shows de cortos animados en estrenar sus entregas tanto en los cines como en la televisión, generando verdaderamente un antes y un después de su estreno.

Claro está que el legado del personaje no muere ahí, ya que diversas series animadas se han realizado desde el término del show original, manteniendo vivo el legado de un show que supo innovar dentro de los límites del formato, y generar un producto que no se siente limitado por la época como tantos otros de aquellos años.

 

Menciones Honrosas:

 

The Beatles – 1965

En una época marcada por la expansión de mercadotecnia, resultaba razonable que una de las mejores bandas de todos los tiempos tuviera una show televisivo producto de la Beatlemania. Y no bien la calidad de la animación y de las historias deja mucho que desear, la serie pasó a la historia no sólo por el uso de las canciones de la banda, pero también por ser la primera instancia donde se utilizaban versiones animadas de gente real en una serie.

 

Spider-Man – 1967

No bien a estas alturas la serie se ha convertido en una fuente inagotable de memes e imágenes de reacción, el show animado sesentero de Spider-Man pasó a la historia más que por su legado en el internet, o la “cuestionable” (siendo generosos) calidad de su animación. En efecto, fue esta serie la que estableció el popular tema de Spider-Man que se volvió sinónimo con el personaje (compuesto por el ganador del Oscar, Paul Francis Webster, y por Bob Harris), a la vez que supo capitalizar a la perfección al personaje apenas 5 años después de que fuera creado por Stan Lee y Steve Ditko.

 

The Superman/Aquaman Hour of Adventure – 1967

Considerando la forma en que la animación, y particularmente Hanna Barbera, sacaron provecho del segundo gran boom de los superhéroes, era razonable esperar algún tipo de respuesta por parte de los grandes nombres. Y no bien ya vimos la respuesta de Marvel, DC no se quiso quedar fuera, por lo cual aprovecharon la existencia de diversos cortos y series animadas -como “The Adventures of Superman”-, para lanzar “The Superman/Aquaman Hour of Adventure”, donde a lo largo de 60 mins, no sólo se exhibían cortos de los héroes titulares, sino de un elenco rotativo de personajes de DC, como Flash, Green Lantern, Hawkman o The Atom. La serie pasaría a la historia no sólo por contar con el trabajo de leyendas de DC como Bob Haney, George Kashdan o Mort Weisinger, sino por pavimentar el camino, no sólo para la colaboración con Hanna Barbera en “Superfriends”, sino también para el dominio total que ha tenido DC en el área de animación desde aquella época.

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