Terminator 2: Judgment Day (1991)

 TERMINATOR 2: JUDGMENT DAY

País: USA
Año: 1991
Género: Acción / Ciencia ficción
Duración: 137 minutos
Título en español: "Terminator 2: El Juicio Final"

Elenco: Arnold Schwarzenegger, 
Linda Hamilton, Robert Patrick, 
Edward Furlong. 

Director: James Cameron 
Guión: James Cameron y William Wisher
Música: Brad Fiedel
Dirección de fotografía: Adam Greenberg
Trailer

 

El 3 de julio se cumplen 16 años desde el estreno comercial de T2: Judgement Day, filme que conquistó la taquilla mundial en el año 91’ con la continuación de la historia de Sarah Connor y su hijo y futuro líder de la resistencia, John Connor. Es interesante remontarnos a la fecha porque, luego de todos estos años, las últimas noticias que tenemos de la ahora franquicia creada por James Cameron son que su director original planea hacer 4 secuelas de Avatar, mientras que Emilia Clarke, la última Sarah Connor, desechó regresar para una secuela después de la decepcionante última película.

Es imposible hablar de Terminator sin hablar de James Cameron. Como planteaba Cristóbal en su reseña del primer filme, lo de Cameron y Terminator es cine de autor, una idea que hace sentido tras dos décadas de silencio nuclear y pesimismo latente en Estados Unidos, y sobran los ejemplos literarios que se hacen cargo no sólo de darle una fecha al fin de la humanidad, sino que también intentan salvarla de varias maneras. En este caso, Cameron se encarga de “terminar” con el sueño de Reagan con una de las escenas más crudas de la saga, donde Sarah repite su sueño una y otra vez en el que la humanidad es aniquilada por el contraataque nuclear, imagen que adornan familias en un campo de juegos.

T2 también es una pieza clave de su época por el gran trabajo de efectos especiales a cargo de Industrials Light and Magic, algunos que han envejecido muy bien y son los responsables de la brutalidad visual del T-1000 de Robert Patrick, y de darle coherencia al miedo por el Día del Juicio Final y el alzamiento de las máquinas. Es impresionante la creatividad con que se usó el recurso con el correr de los minutos de la cinta, enriqueciendo de gran forma al villano de la película y su característica de estar compuesto por metal líquido, lo que le permite tomar la forma de cualquier organismo que toca. Siguiendo en el apartado técnico, el trabajo práctico en las persecuciones es sobresaliente, donde cada escena de exteriores aporta algo más al constante juego de gato y ratón que caracteriza la historia, y la escena de persecución del camión camino a la acerera es probablemente una de las más extraordinarias escenas de acción de los 90’s.

En T2 la protagonista sigue siendo la Sarah Connor de Linda Hamilton, atormentada por saber que el destino de la humanidad está en sus manos y el de su hijo, y sufriendo las consecuencias de la violencia a la que fue víctima 10 años antes. Dedicando su vida a intentar evitar la creación de Skynet, Sarah termina siendo internada en un complejo psiquiátrico, mientras que John Connor no sólo es presa de su familia tutora, sino que también de los comienzos de década y sus cliché. El cambio en la dinámica de su predecesora es el rol que tendrá el T-800 de Arnold Schwarzenegger, esta vez protegiendo a Connor de la amenaza de un cyborg más poderoso, el T-1000, en un plot-twist valioso que pocos pudieron disfrutar en la época gracias a que el trailer reveló dicha característica. Aún así, es interesante la construcción de dicha tensión por Cameron hasta el encuentro de Sarah y el T-800, en una de las tantas muestras de gran dirección en el filme.

Es interesante saber que el personaje de Edward Furlong, con el correr de los minutos, no sólo se hace cargo de su futuro como líder del grupo que forma junto a su madre y el Terminator, sino también desprecia la vida a la que fue condenado una vez que lo separaron de su madre. Lo que termina por formar el carácter de John es una de las tantas ironías de la película: su relación con el T-800, el único con el que puede abrir sus emociones porque entiende su destino y la responsabilidad que su madre le ha inculcado desde que nació, y a su vez, el Terminator gana la capacidad de aprender gracias a John, y con ello, su intento de entender la vida humana le entrega una nueva capa al personaje de Arnold, enriqueciéndolo con respecto a su predecesora y siendo el corazón de la película, en uno de los mejores trabajos del hombre clave de la era del one-liner.

Cameron logra no sólo aumentar las apuestas de su predecesora, sino que profundizar en el apartado de ciencia ficción. Como decíamos, la relación de Arnold y John se encarga de la esperanza, y Sarah nos muestra el otro lado de la moneda, siendo el motor de la violencia con el fin último de salvar al planeta (y a John) de su destino. La dicotomía John/Sarah se enriquece con el peligro que provee la amenaza del T-1000, un gran villano a la altura de Arnold.

Dejando atrás las evidentes paradojas que prefiere obviar en pos del desarrollo de la trama, ambas entregas de Terminator de James Cameron exceden las expectativas de una película de acción y ciencia ficción, en especial su secuela, que es un gran relato humano y que fuera de todo pronóstico entrega un mensaje de esperanza al rol que puede tener una persona con respecto al valor de la vida, cubierta de una espectacular capa de acción, efectos prácticos y especiales, sin contar 4 grandes interpretaciones de sus protagonistas. Es una lástima que James Cameron se olvidara de la esencia de sus mejores trabajos y tomara partido por tecnología. Al menos nos dejó varios testamentos para respetar su trabajo como director de cine.

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