Arrow S05E16: “Checkmate”

Para comenzar a comentar este episodio, hablemos un poco de Talia. Primero, vale la pena elogiar la inclusión de la más conocida de las hijas de Ra’s esta temporada, no sólo por el condimento extra a los ya buenos flashbacks, pero además por la labor de Lexa Doig, que ha mantenido una interpretación que se siente consistente con lo realizado por Katrina Law en el show. Segundo, tenemos que comprender y aceptar por parte de la serie un poco de conveniencia narrativa en torno a lo ocurrido con Talia y su debut en el show, así como la aparente inhabilidad de Oliver por unir los puntos y comprender que la mujer que lo había entrenado en Rusia era hija de Ra’s. Claro, no hubo mención de Talia en el presente de la serie, y la única vez que la vimos fue como niña en “Legends of Tomorrow”, por lo cual uno podría excusar el que Oliver no estuviera al tanto de lo que ocurría (convengamos que Ollie suele ser el último en darse cuenta de las cosas que pasan), así como atribuir todo lo que pasó a una herramienta narrativa que solemos ver en los comics todo el tiempo.

Y aún así, podemos dejar pasar esa conveniencia porque la trama y la revelación funciona muy bien. Funciona en cuanto a la presencia de Talia en el pasado y presente de la serie, y funciona en base a los hechos de la tercera temporada y la lucha de Oliver contra Ra’s. Porque claro, Talia podría haber estado lejos y bajo cierta desavenencia respecto a su padre, pero eso no significa que no tuviera afecto por él, ni que estuviera exenta de sentir ira y deseos de venganza contra el responsable de la muerte de Ra’s, más cuando toma conocimiento de que fue alguien entrenado por ella, básicamente haciéndola parcialmente responsable de lo ocurrido -al menos bajo sus ojos-.

Todo lo anterior funciona y dota a la revelación de que Talia estaba trabajando con Prometheus de una consistencia y lógica interna que, pese a descansar sobre algunos elementos un tanto frágiles, se siente adecuada y con suficiente sentido como para resonar en cuanto a la narrativa interna de la serie, dejándonos ahora con 2 fuertes antagonistas, ambos complejos adversarios y con historias enraizadas en la historia del show y el factor que Oliver jugó en las tragedias de los dos. Y ahí es donde está la clave del capítulo y de la temporada, aclarando la narrativa de forma correcta y haciendo que todo no sólo calce, pero que funcione en una lógica de los 5 años de serie, todo mediante los diversos antagonistas y relaciones adversariales que Oliver ha enfrentado en esta temporada: Prometheus, Talia, Anatoli y Evelyn, todos marcados por el impacto que el personaje de Stephen Amell tuvo en sus vidas.

Y de alguna forma esto es comprensible, mal que mal, Oliver es el protagonista de la serie, por lo que claramente las cosas van a propender a girar en torno a él. Pero afortunadamente, y en contraposición a las últimas temporadas, la serie verdaderamente se ha visto comprometida a presentar una alternativa narrativa bien fundada respecto al show, funcionando como una reflexión al respecto. Y sí que debemos alabar la consistencia con la que esto se ha realizado a lo largo de esta excelente temporada -sin puntos bajos tras 16 episodios-, misma la cual se mantiene este episodio mediante la disposición de Oliver al final del capítulo: he aquí un hombre que sigue cambiando, y que continúa teniendo fe no sólo en su nueva forma de ver la vida, pero también en creer que esto será suficiente para arreglar todos los problemas y pecados de su pasado, y lograr proyectar todo esto hacia el futuro, mal que mal, es justamente eso lo que genera la confianza en que el Team Arrow logrará salvar el día.

Claro, están los usuales momentos de duda y de oscuridad de Oliver, pero la serie ha sabido emplearlos de forma inteligente durante la temporada, por lo cual se han vuelto tolerables, justamente porque dejaron de ser la norma. Y bueno, también está todo lo realizado por Prometheus, los golpes -literales y metafóricos- infringidos contra Ollie, y su posterior encadenamiento, instancia en la cual toda duda se desvanece, porque las circunstancias mismas de su encierro lo llevan a renovar su fe y comprender que necesita creer que el Team salvará el día, porque finalmente es eso lo que seguramente tendrá influencia en la eventual derrota de Prometheus.

Y ya que estamos hablando de Prometheus, bien vale la pena referirnos a Adrian Chase ahora que ya estamos en un mundo donde sabemos que el fiscal de distrito es en verdad el villano de la temporada. Justamente su posición como fiscal le permite una cierta impunidad en su actuar, no sólo por lo que significa esconderse en plena vista, tener una cercanía con Oliver, y poder obstruir o despistar a la policía, todo lo cual se ve amplificado por la estoica intensidad de la actuación de Josh Segarra, que ciertamente le permite diferenciarse de lo que fue la labor de Merlyn, Slade, Ra’s al Ghul o Damien Darhk. También hay una capacidad muy psicopática de calcular fríamente cada movida que le ha permitido mantenerse siempre por delante de nuestros héroes, y la única vez en que éstos tuvieron la mano ganadora -mediante involucrar a la esposa de Chase-, éste salió al paso de la única forma que bajo su plan parece plausible: el asesinato de su cónyuge, de una forma tan sumaria y serena que no hace más que demostrar su naturaleza de psicópata, mal que mal, no fue más que un inconveniente en la ejecución de su plan -que más evidente que la forma en que le dice a Lance que se encuentra en un período de luto-.

Finalmente, y como tercer eje del episodio, tenemos a Felicity, quien continua sumergiéndose en la oscuridad y en todo lo que significa Helix. Lo cierto es que es poco lo que se puede decir, porque básicamente la serie ha continuado el patrón de ir sumergiéndose cada vez más y más en sus redes de conspiraciones e información prohibida, que no hace más que complicar su moralidad, relaciones y justificaciones para con el resto del equipo. A estas alturas, no sabemos verdaderamente hacia donde apuntará esto o si acaso siquiera se resolverá en esta temporada, al menos no sin que tengamos un episodio centrado en la hacker para poder comprender todo, aunque no estamos seguros si eso ocurrirá, más a estas alturas y con la amenaza de Prometheus a full, aunque nunca se puede descartar nada.

“Checkmate” es otro gran episodio en una genial temporada, que no sólo expone la verdadera amenaza que implican los villanos este año, pero que además demuestra una gran evolución narrativa, pese a lo convenientes que puedan resultar algunas explicaciones.

Notas al cierre:

  • Las T-Spheres han mejorado tanto a Curtis como personaje y su rol en el equipo que de verdad cuesta comprender por qué la producción se demoró tanto en desplegar uno de los elementos más característicos de Mr. Terrific -tal como pedíamos semana tras semana-.
  • En serio, pese a lo conveniente de las motivaciones, la escena entre Oliver y Talia en el monasterio fue realmente buena, particularmente la forma en que se va desenvolviendo la sorpresa de que Prometheus había sido entrenado por la hija de Ra’s al Ghul.
  • Sobre Felicity y Helix, da para pensar si acaso la organización -viendo que es mucho más compleja de lo que pensamos en un comienzo- podría devenir en los villanos de la sexta temporada (o incluso, si tienen algo que ver con Prometheus).
  • ¿El verdadero nombre de Chase? Simon Morrison.
  • La escena del rescate de Susan Williams fue una gran secuencia de acción.
  • ¿Opiniones sobre Kacey? Estamos un tanto ambivalentes.

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