Samurai Jack S05E02: “XCIII”

“Just nuts and bolts”

Transcurrido apenas un capítulo desde el retorno de la serie, ya podemos hablar de una nueva obra maestra por parte de Tartakovsky, todo al referirnos a “XCIII”, el segundo episodio de este nuevo ciclo, un capítulo que no sólo presenta algunas de las mejores, más hermosas y complejas secuencias de acción y animación de la carrera del ya mencionado creador de la serie, todo acompañado de una profundización de los temas introducidos en el season premiere, y que desemboca no sólo en el magistral climax de acción -el duelo entre Jack y las hijas de Aku-, pero también en la muerte de una de éstas a manos del samurai, en lo que es la primera instancia donde vemos el fallecimiento de un adversario no robótico, y todo con la brutalidad que “Adult Swim” le permite a la serie.

Es por eso que quisimos iniciar la reseña con aquel mantra que Jack se repite a sí mismo antes de enfrentar a los diversos esbirros de Aku y que está dotado de múltiples significados en diversas capas de profundidad. En primer lugar, es un metacomentario a las primeras 4 temporadas de la serie, mucho más kid fiendly gracias a su presencia en Cartoon Network y no en el bloque “Adult Swim”. También se refiere a la fórmula de la serie, donde el conflicto entre Jack y Aku era prolongado, lo que forzaba a nuestro protagonista a enfrentarse mayormente a enemigos robóticos, quienes conformaban el grueso de las fuerzas de Aku. Y finalmente se refiere a la justificación que se ha dado Jack durante los últimos 50 años para aplicar la ley del mínimo esfuerzo y perder los deseos de justicia que tanto lo motivaran, mal que mal, todo lo que le envía Aku no son más que “tuercas y tornillos”, para qué hacer más.

Y ahí es donde se encuentra la genial contraposición del episodio, ya que por fin vemos a Jack acabar con un oponente que no es robot, para su gran sorpresa considerando que las máscaras ocultaban la identidad de las hijas de Aku. Claro, el momento para reflexionar es poco en este momento considerando que Jack está herido y las otras 6 adversarias lo persiguen, por lo cual no sólo debe escapar, pero además improvisar un método de acabar con ellas, o al menos ganar valioso tiempo para escapar -lo que consigue gracias a la genial espada-diapasón que le quitara a Scaramouche-; sin embargo, y a esas alturas, la reflexión la fuimos realizando nosotros a lo largo de todo el episodio, y el show mismo con esas poco sútiles (aunque altamente efectivas) escenas del combate entre el lobo solitario y los tigres mutantes, que trazan el paralelo de la lucha -interior y exterior- que aqueja a Jack.

Sin lugar a dudas todo lo anterior encapsula a la perfección un episodio que, nuevamente, justifica -y con creces- la decisión de llevar la serie a “Adult Swim” y sacarle el jugo a la posibilidad de tratar temas más adultos y de forma más gráfica, y si eso conlleva un trabajo de diseño, estética y ambientación que bordea la perfección, entonces nos damos más que por pagados.

Pero claro, las consecuencias de los hechos que le ocurren a Jack, o los conflictos internos dentro de su psiquis no son lo único del episodio. Ya que éste inicia de una particular manera: con el retorno en gloria y majestad de Aku. Y es una tremenda escena extendida, no sólo porque marca un contraste especial -visual y de tono- con el resto del capítulo, pero también porque nos pone por un momento en los zapatos del gran némesis de Jack, a la vez que descubrimos qué ha sido de él los últimos 50 años. Y bueno, podríamos describirlo en una palabra: hastío. Aku se ha hastiado de la rutina que significa no sólo ser el gobernante del mundo -y de toda la adulación que eso conlleva-, pero además se ha aburrido de todo lo que rodea su feudo con Jack. Y es que no bien Aku aparente para el público no estar preocupado por el samurai, lo cierto es que -como le confesa a su yo psicólogo-, el “Shogun de la Angustia” está preocupado, tanto del enfrentamiento sin fin, como del hecho de que Jack no envejece, y que producto de la destrucción de los portales temporales, está atrapado en el futuro, sin ser una preocupación muy grande por su falta de motivación, pero a la vez como un problema constante y molesto, una piedra en el metafórico zapato del villano. Básicamente, Aku se condenó a una eternidad de tensa calma y hastío, y eso lo perturba de sobremanera.

Como dijimos, es una genial forma de iniciar el episodio, ya que presenta un contraste que permite apreciar mejor ambas instancias, a la vez de trazar paralelos entre el diverso estado físico y mental en el cual se encuentran las dos figuras más preponderantes del show. Narrativamente funciona de manera impecable.

Pero si profundizamos un poco más y sumamos todo el aspecto audiovisual, es cuando podemos ya comprender de mejor manera todo lo bueno que está funcionando este revival. El uso de la cámara lenta en momentos apropiados, el juego de luces y sombras en los diversos combates entre Jack y las Hijas de Aku, la animación de la lluvia y su contraposición con las llamas del prólogo extendido de Aku, el diseño mismo del templo donde tiene lugar el duelo final, el combate submarino, la confrontación entre Jack y su yo del pasado dentro de los restos del más nuevo insecto robot de Aku.

Incluso momentos tan accesorios a la trama como lo es la toma de la chinita (o mariquita, o cochinilla, o el nombre que usen en su lugar de procedencia) trepando una hoja para luego emprender vuelo, no sólo es un respiro que le aporta serenidad a la serie, pero que está tan hermosamente animado y presentado, que no hace más que reforzar la atención por el detalle y el cuidado tan propios de Tartakovsky.

“XCIII” es una obra maestra de la animación, un episodio que reafirma y profundiza todo lo que esta nueva temporada quiere hacer para cerrar con broche de oro la historia de Jack, y además es una historia que no sólo sube las apuestas, pero que nos deja al final llenos de incertidumbre y de ganas de saber qué irá a pasar ahora con Jack.

Notas al cierre:

  • No bien le falta ese “que se yo” que tenía la voz de Mako, Greg Baldwin hace un gran trabajo reemplazándolo en el rol de Aku, tal cual hiciera con Iroh en “Avatar”.
  • Considerando que el trabajo de Tartakovsky post-Jack no ha sido muy volcado a la acción -salvo excepciones como “Sym-Bionic Titan” o “Clone Wars”-, resulta refrescante ver no sólo que el hombre no ha perdido el toque mágico, pero que además ha logrado añadir nuevas técnicas narrativas, o refinar otras. Vimos mucha influencia del episodio de Kit Fisto en Mon Cala, o del duelo de Anakin y Ventress en Yavin IV, en algunas de las escenas esta semana, aunque todo de mejor factura y mejor ejecutado, lo que es mucho decir.
  • El desfile de grandes nombres continua esta semana, ahora con la presencia de Chris Parnell -ex SNL- en el elenco, proporcionando las voces de los científicos de Aku. Vale la pena recordar que fue justamente “Samurai Jack” le serie que le sirvió a Parnell como trampolín para potenciar su carrera en el ámbito de las voces.
  • “I’ll find a way. I always have.”
  • “Just nuts and bolts”. Sí, vale la pena mencionarla otra vez (aparte que la interpretación de Phil Lamarr sigue siendo impecable).

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