Arrow S05E17: “Kapiushon”

Si algo podemos decir respecto a “Kapiushon”, es que es un episodio brutal. Brutal en cuanto a lo violento, oscuro y gráfico del capítulo -lo que es mucho decir para la serie-; y brutal en cuanto a la honestidad. Y es esta brutalidad, sumada a la gran revelación en torno a Oliver que es forzada por Chase -que nuestro héroe disfruta matar-, son algo que sin lugar a dudas resultarán divisivos para la audiencia, y es que no bien a nosotros nos gustó el episodio y creemos que fue uno de los más fuertes de la temporada en todo sentido, si nos podemos poner en el lugar de otros que puedan opinar lo contrario; aún así, alabamos la audacia de la producción con este episodio que constantemente fluctuó entre lo que podía ser el mejor episodio de la serie, o quizás un desastre de proporciones, y por lo mismo, dice demasiado del estado actual de la serie y su renovada calidad y optimismo el ser capaces de sacar adelante un capítulo como este.

Claro, en temporadas anteriores también se dio que la serie tomaba decisiones de este tipo (recordemos la bomba atómica del año pasado) y los episodios posteriores debían hacerse cargo de las consecuencias dentro del límite de la posibilidades, y pese a que normalmente lo hacían, aún así existía esa sensación negativa que permeaba los finales de temporada -y para muchos, se traspasaba hacia la valoración del resto de la temporada-. Entonces ahora que llegamos a un punto así, y de cara a lo que será el arco final de este ciclo, donde la gran prueba que tendrá “Arrow” para terminar de revalidarse en este año de revancha, es justamente no repetir los errores de años anteriores respecto a esta clase de decisiones -convengamos que lo ocurrido esta semana no es tan polarizante como los últimos años-, y además el lograr salir adelante con las consecuencias de este hecho.

Y claro, el gran secreto de Oliver que Prometheus logra extraer es uno interesante, no sólo por el hecho de que los cercanos de nuestro héroe no lo conocían, pero además porque perfectamente podemos afirmar que ni el mismo Ollie estaba al tanto de esto, o al menos no de forma consciente. Mal que mal, y aquí los flashbacks ayudan, no sólo hemos visto paulatinamente la evolución del niño mimado que se convirtió en vigilante, pero además la del hombre que se convirtió en un asesino. Y esto no podría ser más obvio que 2 instancias: la tortura del hombre de Kovar, y la que Oliver creía fue la muerte del mismísimo Kovar. Durante ambos pasajes, y pese a las respectivas advertencias de Anatoly, Ollie dejó escapar el monstruo interno -amparado en la supuesta separación entre sus 2 mitades, mediante el uso de la capucha verde- y procedió a asesinar a ambos cuando no tenía la necesidad de hacerlo. Fue una decisión consciente, y que en el argumento de Prometheus, fue algo por gusto.

Y claro, podemos desde ya suponer que el argumento hecho por Chase eventualmente se caerá, no sólo por un tema de no darle la razón al villano -o la necesidad de nuestro héroe de probar lo equivocado del juicio de su némesis-, sino además por llegar a asumir que nuestro héroe siempre fue un asesino serial, ya que de lo contrario la trama en general no tendría mucho sentido, y eso es algo que ni la serie ni Oliver se pueden permitir, más en un panorama de querer cambiar y mejorar sin repetir los errores del pasado.

Además, como ya dijimos, aun queda mucho paño por cortar, y pese a lo que vimos esta semana o a la decisión de Oliver de terminar con toda su operación justiciera al final del capítulo, tenemos la sensación de que algo más va a cambiar de ahora en adelante. No sólo en lo que será la recuperación de la motivación de Oliver para combatir a Prometheus, pero también mediante la forma en que la serie tratará de demostrar que Chase estaba en lo incorrecto. Aquí no resultaría descabellado suponer que lo que ocurra en los flashbacks demostrará medianamente el por qué el Oliver de la primera temporada no era tan brutal como lo vimos esta semana en Rusia.

Aunque claro, y fuera de lo que pueda pasar en Rusia, también está el factor importante -quizás el más relevante de todos- que significa la presencia de Diggle, Felicity y el resto del Team Arrow, no sólo por sus capacidades, pero además porque son ellos quienes sacan lo mejor de Oliver. No es exagerado el sostener que fue el haber conocido a Dig y Felicity quienes terminaron de motivar el cambio en nuestro héroe, lo que seguramente también irá de lo mano con lo que ocurra en los flashbacks -mal que mal, recordemos que éste es su último año, por lo cual la producción seguramente querrá despedirlos con un evento significativo, más allá de lo que sea la revancha entre Oliver y Kovar-.

Finalmente, esto no es más que sacarle provecho a esa herramienta narrativa que son los flashbacks de una forma que el show no había hecho antes. O más bien, refinando su funcionamiento: mejorando su calidad, dándoles un renovado sentido de importancia y fortaleciendo esa conveniencia que significa el trazar paralelos entre la narrativa del pasado y la del presente. Y no bien a veces la coincidencia puede ser mucha -como en este episodio-, hay lecciones importantes que adoptar, y en ese sentido, este capítulo es un fiel reflejo de lo que hemos visto en la temporada. Cosa de mencionar, por ejemplo, lo que ha ocurrido con Talia y la forma en que ésta contribuyó a canalizar toda su ira y traumas en liberar un monstruo interno, en lo que se suponía que sería una forma de separar su lado bueno y malo. Claro, tanto nosotros como la serie sabemos que las cosas no son tan así -cosa de ver las constantes advertencias de Anatoly-, pero al final todo esto importa porque enriquece y dota de mayor complejidad a Oliver como personaje, así como todo el proceso de su transformación -tan así que no debería de sorprender si Talia resulta ser quien movía las cuerdas de Prometheus en lugar de colaborar con él, o si acaso la hija de Ra’s pasa a ser la antagonista principal el próximo año-.

Photo: Robert Falconer/The CW — © 2017 The CW Network, LLC. All Rights Reserved.

Siguiendo con los flashbacks, vale la pena mencionar la trama de esta semana, que se sintió como una culminación de toda la historia de Rusia que se iniciara con el momento en que Oliver conoció a Anatoly -mencionado esta semana-, y que luego escalaría tras la promesa realizada a Taiana, que fue lo que llevó a nuestro héroe a Rusia en el primer lugar. El final de los planes de Kovar, la transición de poder en la Bratva, el ascenso de Oliver a capitán, todo confluyó en este episodio, y en la forma que se truncan los planes del personaje de Dolph Lundgren de hacerse con el control de toda Rusia. Claro, nosotros sabemos que Kovar está vivo, pero si esto no fuera así, este capítulo podría ser el final definitivo de la trama sin problemas, faltando sólo el regreso de Oliver a Lian Yu para reencontrarnos con él como ocurriera al momento de su rescate en la primera temporada, mas si consideramos que aún restan 6 episodios.

No sólo los flashbacks se sintieron como corolario de esa narrativa, pero el capítulo en general marcará un antes y un después en lo que ha sido el viaje desde el comienzo de la serie, y tanto la evolución de Oliver a lo largo del tiempo, como el estado donde se encuentra hoy. Por eso el contraste entre su tortura a manos de Chase y lo visto en los flashbacks importa, porque en Rusia vimos la peor cara de nuestro héroe, mientras que en el presente, vimos lo mejor: no sólo su estoico aguante a la tortura a que lo somete Chase, pero además su decisión final de renunciar tras reconocer una verdad en sí de la cual no estaba del todo al tanto, es justamente una señal de todo lo que ha crecido como personaje. De ahora en adelante, su misión es culminar la evolución del último año, y lograr conciliar sus mitades de la forma en que el Oliver de hace 5 años nunca fue capaz de hacer, sea porque no quiso o no pudo. Y es aquí donde se encontrará radicado el éxito final de esta temporada, lo que confiamos que la serie pueda hacer, después de todo, este año no nos han dado razones para dudar.

Notas al cierre:

  • Merlyn regresó esta temporada, aunque ahora en modo flashback, sin alterar la continuidad, y dotando a los flashbacks de un poco de urgencia a medida que éstos se acercan a la historia de la primera temporada.
  • Quien también retornó fue Evelyn, y debemos decir que por un momento sí pensamos que estaba arrepentida y que había muerto, sólo para luego revelarse que seguía trabajando junto a Prometheus. Bien jugado.
  • Considerando que este episodio salió apenas un día después del crossover musical entre “The Flash” y “Supergirl”, nunca está de más destacar la capacidad del Arrowverse para poder contar historias tan diametralmente opuestas entre sí.
  • Dentro de todo, el MVP del capítulo en materia de actuación fue por lejos Josh Segarra, quien sigue dando todo de sí en cada escena que tiene como Morrison/Chase/Prometheus.
  • Por cierto, dice mucho del villano que eligiera su nombre por el hecho de que Prometeo fuera quien desafió a los dioses -en este caso, Green Arrow como el dios protector de Star City-, y al mismo tiempo, que obviara la parte sobre la justificación de Prometeo en la mitología: el poder llevar el fuego, representando la luz y el conocimiento, a la humanidad. Aunque claro, también podemos argumentar que quizás Oliver ha logrado conocer algo más sobre sí mismo para darle mayor sentido.
  • RIP mamá de Taiana.

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