Una mujer fantástica (2017)

 





Una mujer fantástica.
Año: 2016.
Director: Sebastián Lelio.
Producción: Juan de Dios Larraín, Pablo Larraín, Sebastián Lelio,
Gonzalo Maza.
Guión: Sebastián Lelio, Gonzalo Maza.
Elenco: Daniela Vega, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera, 
Francisco Reyes.
Música: Matthew Herbert.
Fotografía: Benjamín Echazarreta.
Duración: 104 minutos.
País: Chile.

Comentar “Una Mujer Fantástica” no me pudo llegar en un mejor momento. Hace sólo dos días le pregunté a un abogado si podía ayudar en un procedimiento de rectificación de nombre y sexo en partida de nacimiento de una persona trans, y su primera pregunta fue cuántos años tiene la persona. ¿Por qué?, pregunté. Y entonces me dijo que si era niño, eso era pura manipulación de los padres. La verdad la propuesta quedó hasta ahí. Si una persona piensa que dentro del “fenómeno” trans existe una ventana, por pequeña que sea, a la manipulación, entonces la desinformación es total. Y eso que hablamos del sector alto capitalino, educado y con, calificativo que siempre me desagrada, mundo. Pero esa desinformación no es solo del mundo privado, sino también de nuestras autoridades. Dos semanas han pasado desde que la Comisión de Derechos Humanos del Senado (presidida por una verdadera intolerante a las diferencias) mutilara parte importante de la ley de identidad de género, volviéndola no aplicable a menores de edad. Para todos ellos, es la nueva película de Sebastián Lelio. Si bien “Una Mujer Fantástica” no da argumentos a esas personas para salir de su pésima percepción de la situación de los trans (es una película que busca conmover mas que convencer), al menos es una buena cachetada y un llamado a tierra.

Se trata probablemente, de la película chilena más esperada del año. Tres años después de su aclamada “Gloria” Sebastián Lelio repitió el camino de entrada, Berlín, donde se llevó un reconocimiento por el guión que preparó con Gonzalo Maza, además de críticas transversalmente favorables por la brillantez de su cinta. Pero además Lelio repite otra fórmula potente, la de centrar su relato en el de una mujer impresionante. Si antes fue Gloria (interpetrada magistralmente por Paulina García), hoy damos paso a Marina (Daniela Vega, que recordarán por “La Visita”), una chica trans que se ve enfrentada al peor de los escenarios. Luego de una noche de excesos con su pareja ya estable Orlando (Francisco Reyes) y un recorrido urgente a la Clínica, toda la tranquilidad que tenía por entonces su vida se viene abajo. Cuando su pareja muere, deberá volver a enfrentar sus peores monstruos: la discriminación, la violencia, incomprensión, intolerancia, el miedo, y una larga lista de etcéteras que me podrían tener fácilmente hasta mañana. En un país discriminatorio por esencia, el verano de luces que Marina había encontrado en un hombre decente y tranquilo, pero que en especial la amaba, directamente se oscureció.

¿Qué hace entonces a esta película tan interesante? En una frase, la capacidad de Sebastián Lelio de capturar. Primero, capturar la esencia del problema. La violencia, a veces silenciosa, a veces más expresa, contra el mundo trans, tan bien retratada en esta familia de clase alta acomodada que soluciona, como acostumbran, las cosas bajo su propia ley y con una impunidad que desespera. Algo que sólo podemos definir como mala educación, “educación” de esa que te da la familia y no la educación mal entendida que consiste en la Universidad que pagan los papás. No deja de ser curioso que, el más intolerante, es el joven de 30-35 años que anda, claramente, en nada. Pero no dejemos de lado la violencia que viene de la autoridad, en aquella detective que busca (aunque reconoce sin sentido), una interpretación ilógica en el caso, y que vulnera incluso la dignidad misma de la persona, en “procedimientos” vejatorios en el SML, como el que afecta a los trans cuando dicho organismo debe ratificar el “diagnóstico” cuando las personas trans quieren rectificar el nombre y sexo.

Lelio captura además la esencia del tránsito, y esa capacidad hermosa que tiene Marina de entrar al sauna de hombres, con la llave de Orlando, volviendo a ser lo que antes era o se le impuso, pero manteniendo siempre su feminidad. Por eso su actuación es hermosa y conmueve mucho más de lo que conmovía “La Visita. Aunque haya usado la palabra recientemente, es digna. Marina, pese a su pequeña “recaída” en el mundo del cual Orlando la había rescatado, que de todas formas le ratifica su increíble poder de atracción. 

Por último, Lelio captura la belleza de Santiago, una ciudad hermosa que se muestra de forma elegante, limpia, que no distrae, y que nos invita a abrir los ojos y valorar la ciudad que habitamos. Mención especial a la banda sonora de Matthew Herbert, un increíble invitado internacional en un largometraje de mucha proyección, y que probablemente sea el postulado nacional a los premios en el extranjero.

Como dijimos, ya conocemos la exitosa fórmula de entrada de Lelio en esta película. Sólo falta determinar el resultado. Su salida. Hoy por hoy, podemos silenciosamente incorporar “Una Mujer Fantástica” al catálogo trans más selecto del cine. Ese donde duerme “Laurence Anyways”, o en nuestro país “Naomi Campbel”.  Su estreno, el 6 de abril en pantallas nacionales, es una invitación al diálogo, y un llamado a que este país cambie. El cambio, les recuerdo, empieza muchas veces en casa. Por eso vaya con el desinformado y aunque duela, con el maleducado. Quizás de una vez por todas entienda por qué fue necesaria una Ley Zamudio, y por qué es urgente la Ley de Identidad de Género. 

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