Supergirl S02E17: “Distant Sun”

Antes de hablar del episodio que nos convoca esta semana, se hace necesario referirnos someramente al crossover musical entre “Supergirl” y “The Flash”. Y no sólo por el factor novedad o lo entretenido e inusual de dicho capítulo -muy bien ejecutado, dicho sea de paso-, pero más bien porque, tal como nos dejó en claro el episodio anterior, la narrativa de “Supergirl” iba a continuar ahí, por lo cual ver dicho crossover se vuelve un ejercicio fundamental de cara a entender completamente lo que ha ocurrido en la serie -porque convengamos que el “previously on” de esta semana no aclaró mucho las cosas para quien quisiera haberse saltado el musical-.

Para recapitular la parte importante del crossover: la misión de Music Meister se trataba de entregarles una lección a Kara y Barry y ayudarlos con sus respectivas vidas amorosas, ya que esta encarnación del personaje no es más que un viajero interdimensional que se mueve a lo largo del multiverso ayudando, mediante su peculiar forma de ser, a quienes lo necesiten. En el caso de Kara, la lección se relacionaba con aprender a perdonar a Mon-El por haberle ocultado que era el príncipe de Daxam, y el lograr comprender su punto de vista en torno al por qué no decidió sincerarse antes con Kara respecto a quien verdaderamente era.

Pero fuera de apelar al lado más compasivo de Supergirl, lo cierto es que, tal como discutimos la semana pasada, hay pocos motivos para justificar a Mon-El y más cuando se trata de continuar forzando a Kara en una relación en la que la audiencia tiene prácticamente nula motivación, además de considerar la casi inexistente química entre Melissa Benoist y Chris Wood, quien pese a todo su carisma, no puede convencernos completamente de los deseos de cambiar de su personaje. Entonces, pese a lo bien ejecutado del musical, la resolución se vuelve frustrante no sólo porque la serie desperdicia esa instancia sólo para retornar a un status quo a todas luces forzado, pero también porque se podría haber aprovechado la oportunidad para haber innovado en la narrativa y la lección que Music Meister quería entregar, mal que mal, por qué haber malgastado la chance en Mon-El, cuando la serie podría haber renovado la relación de hermandad entre Kara y Alex, más considerando la forma en que han descuidado aquel elemento que siempre fue uno de los más fuertes e importantes en el show -y es que seamos serios, no hay motivo por el cual Alex habría dejado sola a Kara y haber permitido que Mon-El fuera quien viajara junto a J’onn a la Tierra-1-.

Dejando de lado la frustración con la porción narrativa del crossover respecto a “Supergirl”, pasemos ahora al episodio de esta semana -y otro tipo de frustración-. Partamos nuestro análisis de “Distant Sun” por lo más evidente: este fue un muy mal capítulo. Habíamos tenido episodios decepcionantes esta segunda temporada -especialmente durante el período post-hiato de fin de año-, y otros irregulares con algunos elementos que los podían redimir, pero esta semana, ni siquiera las pocas buenas cosas son capaces de levantar el nivel de este episodio. Y como venimos diciendo hace mucho, gran parte de estos elementos negativos pasan por Mon-El.

Lo hemos dicho hasta el hartazgo: con independencia del carisma y la actuación de Chris Wood, Mon-El no está a la altura de las circunstancias. El daxamita no sólo personifica todo lo opuesto a Kara -lo que es un golpe de aquellos tras su preponderancia después de haber tenido a Superman en la serie, con todo lo que eso significa-, pero además la serie nos lo ha forzado no sólo mediante la relación con Kara que a todas luces no ha funcionado, pero adicionalmente, mediante la entrega que se le ha hecho de valioso tiempo en pantalla y que ha sido increíblemente excesivo, muchas veces opacando a Kara o a Alex como ocurre, sin ir más lejos, esta semana. Y esto es un problema grave, porque Mon-El no sólo está ocupando demasiado tiempo al aire, pero la serie lo está haciendo centrando las tramas en él y no como un elemento narrativo al servicio de la trama, la historia u otros personajes, sino que de a poco Mon-El ha ido acaparando roles y características que habían estado repartidas entre Kara, Alex, Winn, James, J’onn y Cat.

Y fuera del mensaje negativo que significa el recentrar la serie en un personaje blanco y heterosexual en un show que se encontraba marcado por la diversidad en el centro de su historia y sus personajes (James pasó a ser casi un pie de página a estas alturas), lo cierto es que no hay un motivo narrativo que justifique la preponderancia que se le ha dado a Mon-El, más cuando ha sido tan mal recibida por crítica y audiencia. Claro, se puede explicar quizás en la forma en que utilizar a un personaje nuevo es algo que libra de expectativas y de bagaje a la producción, en contraste con los demás roles ya establecidos, pero lo cierto es que esa alternativa no es más que especulación basada en una visión simplista que podría o no tener la producción, o al menos los guionistas -tan al punto que ni siquiera el retorno de Kevin Smith a la silla de director fue suficiente para salvar el material esta semana-. Sea cual sea la razón, lo concreto es que el foco en Mon-El le está haciendo mal a la serie, y no sabemos si realmente serán capaces de subsanarlo en lo que queda de temporada (uno podría esperar que el hiato que se viene durante abril pudiera servir para encausar el rumbo extraviado, pero no somos tan optimistas).

Hemos hablado tanto de Mon-El que se podría pensar que estamos obviando discutir la trama, pero lo cierto es que ésta no sólo pecó de simple -Rhea envía un llamado intergaláctico para que algún cazador de recompensas pueda acabar con la vida de Kara, pensando que con esto bastaría para “recuperar” a Mon-El-, pero transformó una premisa que podía haber sido interesante (basados en los duelos de Supergirl con ambos cazadores), en una trama que no sólo giró en torno a Mon-El y su drama, pero que además tomó a una antagonista -Rhea- que se perfilaba como un personaje con matices, y lo transformó en una estereotípica villana que bordea en ser una caricatura, tal como lo demostraron casi todas sus acciones, incluyendo el asesinato de Lar Gand.

 Photo: Robert Falconer/The CW — © 2017 The CW Network, LLC. All Rights Reserved

Quisiéramos hablar de otras cosas para tratar de salvar el episodio parcialmente, pero lo cierto es que “Distant Sun” palidece en absolutamente todo punto de vista. Como dijimos, es poco lo que Smith puede hacer con la dirección, considerando el material con el que trabaja, más considerando que el fuerte del director son los diálogos y las conversaciones, y este capítulo tuvo uno de los peores guiones de la serie en este acápite.

Ni siquiera la trama de Alex y Maggie, que muchas veces nos ha salvado capítulos, está a la altura esta semana, todo gracias a una historia donde la mayor de las hermanas Danvers actúa demasiado extraño, además de obsesionarse con tratar de reconectar a Maggie con su ex para que puedan hacer las pases. Y no bien la escena de la conversación honesta entre ambas en el departamento de Alex es por lejos lo mejor del episodio, todo lo que rodeó a esa trama fue demasiado extraño como para poder rescatarla.

Así las cosas, “Distant Sun” es uno de los peores capítulos de la serie, y lamentablemente llega en un punto donde no sabemos si fue un accidente o la capitalización de los peores elementos que ha tenido la temporada, particularmente su irregular segunda mitad. De verdad esperamos que cuando el show regrese el 24 de abril, sea con ánimos renovados y que logre encausar sus tramas de cara al final de temporada, ahora que todo da para pensar que Rhea será la gran villana de fin de ciclo.

Notas al cierre:

  • Kevin Smith aprovechó el regresar a la silla de director para traer de vuelta el portal de su instancia anterior dirigiendo en la serie.
  • El gran momento del episodio quizás fue la reacción de Winn luego de que Mon-El hiciera una referencia a “Star Wars”.
  • A propósito de la galaxia muy, muy lejana, los soldados daxamitas tenían mucho de Darth Revan en su diseño.
  • Lynda Carter también volvió esta semana, aunque en apariciones vía Skype que no aportaron mucho, salvo mostrarnos al final cuál es su verdadera apariencia (no negaremos que su mirada a la cámara en su última escena fue un tanto sospechosa, pero de verdad que no sabemos si fue intencional o no).
  • A propósito de lo anterior, Carter confirmó vía twitter que su personaje pertenece a los Durlans, una de las razas alienígenas más conocidas de DC Comics, con personajes integrantes de la Legión de Superhéroes (cuyo anillo nuevamente fue exhibido por la serie), y otros que se han enfrentado a los Linternas Verdes.
  • Kara, Winn y James juegan Catan, ‘nuff said.
  • RIP Lar Gand, we hardly knew ya.

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