El Cristo Ciego (2016)






El Cristo Ciego.
Año: 2016.
Director: Christopher Murray. 
Género: Drama.
Guión: Christopher Murray.
Producción: Augusto Matte, Thierry Lenouvel.
Elenco: Michael Silva, Bastián Inostroza, Ana María Henríquez,
Mauricio Pinto. 
Dirección de Arte: Angela Torti. 
Dirección de Fotografía: Inti Briones. 
País: Chile.
Duración: 85 minutos.

Michael (Michael Silva), en su plena infancia, vive una experiencia que marcará su fe. En un simbólico árbol del desierto de Chile, le pide a su mejor amigo que lo clave un rústico clavo. Directo en la palma, como a Jesús en la cruz. Aún cuando oró inmediatamente y quiso comunicarse con Cristo, sólo en la noche llegó respuesta. El mismo árbol en el cual horas antes derramó su sangre, ahora ardía (a.k.a. zarza ardiente). Dios le había hablado. Y lo que le había dicho, es que Dios vive en cada uno de nosotros. Todos tenemos a un “Dios” dentro.

Han pasado muchos años. Michael sigue viviendo en el desierto, todavía en compañía de su padre. Con 30 años, casi la edad de Cristo, decide comenzar su peregrinaje. Un amigo de infancia, el mismo que lo clavó en su especie de cruz, ha sufrido un accidente. De la Tirana a Pisagua, descalzo, Rafael cruza el desierto y la Pampa del Tamarugal para sanar a su amigo por medio de un milagro. En el camino, se encuentra con personajes propios del norte. Y propios de Chile a la vez. Michael no discrimina. Al igual que Cristo, recibe al recaudador de impuestos, a la prostituta, encarnados ahora por el drogadicto, el anciano, el sicario. A ellos, les recita parábolas en cada una de sus estaciones. Como el mismo Michael cuenta, hablamos de un artesano del desierto, creyente, que viene a contar la historia de Jesús como nadie la había contado. Si bien Michael recibe distintos tipos de reacciones por parte del público, lo cierto es que rápidamente se hace de un grupo importante de seguidores. Ellos además le permiten cuestionarse, su fe, y eso lo humaniza. ¿Hay algo más humano que las dudas de Cristo en la cruz? ¿Hay algo más humano que las dudas de Michael en su camino? ¿Hay algo más humano que el mismo Michael?

La clave de “El Cristo Ciego” es convencer. Los actores que no son profesionales, cuentan historias propias. Y se sienten reales porque lo son. Aunque esto sea ahora tendencia en el cine reciente chileno, quizás en ninguna película van a ver “actuaciones” más naturales que las seleccionadas por el equipo de Murray. Son todos personajes y rostros irrepetibles. Ante este escenario, Michael Silva, como actor profesional, se acopla de manera perfecta. Él es del norte. No le vienen a contar historias del desierto de nuestro país o de las mineras, las ha vivido en carne propio. Además, Silva es igual de creyente que su personaje, aun cuando cree de otra forma. No cree en el Dios que tenemos todos dentro, algo mucho más de religiones orientales, sino cree en modelos más clásicos. Pero entiende el camino de Cristo, y ello potencia su interpretación que es sin dudas la más destacada que le hemos visto en pantalla grande.

La película termina siendo buena excusa para mostrar problemáticas de nuestro país. ¿Por qué todos nuestros personajes están dañados? ¿El joven que no tiene figura paterna, la drogadicción, sicarios que no han podido redimirse, mujeres violentadas, y en general el abandono? ¿Es así realmente Chile? ¿Qué hacemos con esta violencia, no silenciosa pero que termina siempre siendo acallada en un Chile desconocido? Además cuestiona la fe, desde la perspectivo del nortino. Ese pueblo a quien la soledad parece condenarlos a aferrarse a cualquier cosa. Porque la fe, como se entiende en el norte, es muy distinta a como se entiende en el resto del país. En La Tirana y sus alrededores, en ese lugar determinado y aislado del mundo, la fe se vive desde una perspectiva íntima y no de acuerdo a los patrones que dan las organizaciones que profesan la fe. Una fe que en especial en el desierto, perdura eternamente. Y que se expresa con colores, que se oponen de manera perfecta a los patrones del desierto.

Por destacar además, la fotografía, era que no, de Inti Briones. Briones captura la luminosidad del desierto y la honestidad de la pobreza, que se ve en esos rostros tan bien elegidos y presentados por Murray y su equipo. Todo esto la vuelve una película para que Chile vea a Chile, y los creyentes vean a su fe. Sin duda un paso adelante desde “Manuel de Ribera” (2009), película con la que ganó SANFIC y que si bien también estaba muy rodeada de misticismo, no tiene el impacto que “El Cristo Ciego” produce en sus telespectadores.

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