American Gods S01E01: “The Bone Orchard”

Cuando se tiene un proyecto de la magnitud de “American Gods” (por años considerado infilmable y atrapado en el development hell), y cuando se considera el calibre de los nombres encargados de sacarlo adelante -Bryan Fuller (creador de “Pushing Daisies” y showrunner de “Hannibal”, entre otros); y el mismísimo Neil Gaiman, escritor de la novela que se adapta-, era difícil no sentir esa mezcla entre emoción y preocupación, considerando no sólo lo anterior, pero también elementos como el actual clima socio-político en EE.UU., o el hecho de que se modernizaría el libro, de una historia publicada en los albores del siglo XXI a una ambientada en la época actual -con todos los cambios que eso implica-, etc.

Sin embargo, el cauteloso optimismo se vio recompensado con creces ya que “American Gods” demostró en su primer episodio ser todo y mucho más de lo que esperábamos, sacando lo mejor de los involucrados en su producción, entregándonos papeles y actuaciones que desde ya podemos decir se volverán icónicas, y en general entregando la que probablemente sea la serie más relevante en cuanto a sus temas en la actualidad.

Tras un violento prólogo relatado por Mr. Ibis (Demore Barnes) que nos cuenta la llegada de un grupo de vikingos a América, quienes sortean una serie de desventuras y sacrificios con tal de conseguir el favor de Odin. Y no bien el “Padre de Todo” los envía a casa, su efigie se mantiene en costas americanas, lo que es un primer aperitivo en torno a la mitología y modus operandi de la novela y su adaptación, donde las diversas deidades gozan de manifestaciones físicas dependientes de la adoración y la fe de aquellos que creen en ellos. Esto también importa porque nos deja en claro que, al igual como la construcción misma de EE.UU. como nación, esta es una historia enraizada en la inmigración, nuevamente levantando la serie para estar a la altura del clima político no sólo en el país del norte, pero en todo el mundo.

Tras el prólogo, la historia salta al presente donde conocemos a nuestro protagonista, Shadow Moon (Ricky Whittle), quien se encuentra en prisión y se apresta a ser liberado. Shadow ansía volver a ver a su esposa Laura (Emily Browning), sin embargo, como le cuenta a su amigo Low-Key Lyesmith (Jonathan Tucker), siente que una tormenta se avecina. Y claro, esto no sólo se manifiesta físicamente, pero es parte de todo un simbolismo que se materializa visualmente (la figura del nudo en la soga para ahorcar que se repite desde el prólogo y hasta el final), y también en la vida de Shadow: la tormenta es la muerte de Laura en un accidente que significa que lo suelten antes de prisión, y además es su encuentro -aparentemente fortuito- con el misterioso Mr. Wednesday (Ian McShane en un papel que ya se perfila como el definitorio de su carrera).

Todo podría parecer mucho para un solo personaje, pero Ricky Whittle entrega una interpretación magnífica, no sólo para llevar sobre sus hombros el peso de la trama, pero además haciendo suyo un rol que era mucho más silente y reflexivo en las páginas de la novela. Pero como eso no sirve necesariamente para la TV, la serie toma la idea inteligente de darle más agencia y una voz más potente, las cuales Whittle utiliza para construir un personaje que funciona igual de bien que el protagonista del material de origen, matizando algunos elementos, potenciando otros, pero manteniendo la reflexión de una forma que funciona para la televisión. Sus diversas reacciones así dan cuenta, desde su reacción en la prisión cuando le comunican la muerte de Laura, pasando por su encuentro con Wednesday en el avión, el trato en el bar temático de cocodrilos, o su aparición en el funeral de su esposa.

Y ya que mencionamos a Wednesday, quedémonos con el personaje, no sólo para elogiar la fenomenal actuación de Ian McShane, pero además para comprender la forma en que este rol contrasta y complementa a la figura de Shadow -lo que resulta ideal considerando que ambos son la dupla a la que seguiremos mayormente en esta primera temporada-. Claro, Wednesday y su personalidad también juegan constantemente con la verdadera naturaleza de su personaje -no la spoilearemos aquí para quienes aún no han leído el libro-, y resulta evidente que la serie está consciente de esto, ya que sin lugar a dudas, en el momento en que Shadow (y la audiencia no familiar con el material de origen) tomen conocimiento de lo que verdaderamente está ocurriendo, de pronto muchas cosas tendrán sentido.

Considerando que estamos ante el primer capítulo, resulta comprensible que la serie opte por centrarse en sus 2 protagonistas, a la vez que de a poco va introduciendo figuras interesantes como el “leprechaun” Mad Sweeney (Pablo Shreiber) o Technical Boy (Bruce Langley) que profundizan y dejan anunciada la mitología y conflicto de la serie. Respecto a los personajes femeninos, este primer episodio palidece un poco en este acápite, sin embargo, tanto Gaiman como Fuller han prometido mayor prominencia y desarrollo en estos roles que la que estaba en el libro. Aterrizando de nuevo la trama, básicamente podemos identificar 3 figuras importantes en el episodio: Laura, más una presencia que un personaje en sí, siendo un canal por el cual humanizamos a Shadow; Audrey (Betty Gilpin), en un rol visceral considerando la muerte no sólo de su amiga o la de su esposo Robbie, pero además con el conocimiento -y la ira aparejada- de que ambos tenían un amorío; y finalmente está Bilquis (Yetide Badaki), la bíblica reina de Saba, quien como diosa requiere de una adoración mediante el acto sexual, por lo que en una escena sacada directamente de la novela, la vemos saciar sus ansias con un pobre sujeto al cual conoció mediante una app similar a Tinder -es una escena hermosamente filmada, y la más “Fulleriana” de toda la serie, gracias al trabajo del director David Slade y a la interpretación de Badaki-.

Aún así, y pese a lo fiel en general que resulta la adaptación, ésta no olvida en ningún momento que es justamente eso, una adaptación, por lo cual la serie no tiene miedo ni problemas en cambiar algunos elementos o actualizar ciertos pasajes para una mayor comprensión (harto ayuda tener a Gaiman de productor ejecutivo, dicho sea de paso). Podemos ver un claro ejemplo de esto en el encuentro de Shadow con Technical Boy, no sólo en el cambio de apariencia del personaje -ya no la caricatura de un nerd de fines de los 90’s, sino más bien la presencia de cualquier emprendedor de un start-up tecnológico-, pero también en la forma de materializarse mediante unos lentes de realidad virtual.

Finalmente, cambios como estos y la voluntad de adaptarse a los tiempos es algo interesante e importante en una serie que funciona casi como un meta comentario a la misma realidad de sus personajes, particularmente aquellos dioses que han debido acostumbrarse al cambio de los tiempos y su pérdida de relevancia al ser reemplazados por otro tipo de deidades o fuerzas que rigen el destino de la humanidad. Si a esto sumamos la calidad técnica del show y la forma visceral en que exuda confianza, sensualidad y brutalidad en su narrativa, y todo da para pensar que nos espera un viaje de aquellos de ahora en adelante. Esperamos que nos acompañen!

Notas al cierre:

  • Bienvenidos a nuestra cobertura de “American Gods”, lo más nuevo en la particular mente de Bryan Fuller, serie que podemos disfrutar por obra y gracia de Starz, luego de que HBO -quienes tenían originalmente los derechos-, decidieran no perseverar en la adaptación debido a que se enfocarían en “Game of Thrones”. La pérdida de unos en las ganancia de otros (que ciertamente es una línea que se podría aplicar a ambas series).
  • La exquisita técnica audiovisual de Fuller se hace presente en todo este episodio, desde la huerta de huesos -que le da título al episodio- en los sueños de Shadow, las panorámicas a lo largo de EE.UU., o el constante simbolismo a lo largo de la serie (como la forma de barco vikingo invertido que tiene la iglesia donde es el funeral de Laura).
  • Una interesante muestra de modernización en la adaptación, además de mayor agencia para los personajes, viene dada por el hecho de que Bilquis consigue a su adorador (Joel Murray) por una app de celular, en lugar de tener que prostituirse como en la novela.
  • Technical Boy es mucho más violento -era que no- en esta adaptación que en la novela, ahora utilizando a sus pixelados droogies (apodados “The Children”) para intentar “borrar” a Shadow, en lugar de dejarlo en la tranquilidad de su motel como en el libro.
  • Dentro de la seriedad de la adaptación, es bueno ver que no se pierde nada del humor negro que predominaba en la novela de Gaiman, incluso viéndose aumentado en algunos pasajes gracias a las actuaciones y al guión de Fuller y Michael Green.
  • Pablo Shreiber también merece algunos elogios por su actuación en el papel de Mad Sweeney, y para fortuna nuestra, lo veremos en la serie incluso más seguido que sus apariciones en el libro.
  • Comentario relacionado con la adaptación: tras el éxito de “American Gods” y de “Lucifer”, Gaiman ha expresado públicamente que espera que WB/DC cambien de parecer respecto a la adaptación de “Sandman”, llevándola a la televisión para beneficiarse del formato episódico para cubrir tan extensa historia, en lugar de ser adaptada como película. Estamos con Gaiman en estos deseos, one can only hope.
  • “I feel like there’s a fuckin’ ax hanging over my head.”
  • Low-Key: “This country went to hell when they stopped hangin’ folks. No gallows dirt, no gallows deals—”;  Shadow: “No gallows humor,”.

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