Samurai Jack S05E08: “XCIX”

¿Por dónde empezar a hablar de “XCIX”?

Es un capítulo que nuevamente hace buen uso de la libertad que entrega “Adult Swim” para tratar temas -y hacer bromas, especialmente bromas– más adultas que las que Tartakovsky y cía. podían cuando el show iba por Cartoon Network. Al mismo tiempo, es una entrega que capitaliza uno de los elementos que ha resultado más divisivos luego de su emisión: convierte a Jack y a Ashi en una pareja, materializando una de las posibles rutas en las que los destinos de ambos personajes podían ir -como constantemente dijimos a lo largo de la temporada-.

Por otro lado, es un episodio muy autocontenido, el cual se siente de alguna forma casi como un relleno de cara a lo que será el enfrentamiento final con Aku. Pero también es un episodio un tanto inconsistente, especialmente en lo apurada que se siente la evolución de la relación entre nuestros héroes, ya que por mucho que el show hubiera ido de a poco anunciando sus intensiones a lo largo de los 7 capítulos anteriores, dejar que todo el desarrollo de la relación descanse sobre los hombros de un solo capítulo no es una muy buena decisión, ya que la trama se siente apurada y no tiene suficiente espacio para respirar.

Todo lo anterior configura para poder afirmar que “XCIX” se ha vuelto un episodio increíblemente divisivo -la pura lucha entre los que están a favor y en contra de la relación entre Jack y Ashi, por diversos motivos, daría para varios artículos solos-. ¿Es el episodio más bajo de la temporada? Creemos que sí, mas es imposible no sólo alabar la consecuencia, compromiso y determinación de Tartakovsky y cía. en sacar adelante un capítulo cómo este con la reacción que seguramente anticipaban por parte de la audiencia; pero además mencionar que, incluso un episodio “bajo” de un show como “Samurai Jack” se encuentra ampliamente por sobre la media de la animación occidental, lo que no es más que un testimonio a la increíble calidad creativa de todos quienes trabajan en la serie.

Ya hablando en profundidad del episodio, lo que más llama la atención durante su ejecución es la mezcla entre el humor un tanto juvenil -a falta de mejor palabra- y lo tiernas/inocentes de gran parte de las interacciones románticas entre Jack y Ashi. Claro, considerando los orígenes y desarrollos de ambos personajes, no sólo resulta adecuado mencionar que la vida romántica/sexual no sólo no fue una prioridad para ninguno, pero probablemente ambos son bastante neófitos en dichas lides, por lo tanto, no bien la ejecución fue bastante apresurada, los elementos que apuntan a una relación un tanto adolescente entre ambos -vale decir, una mezcla de romanticismo desmesurado, sumado a una exudación considerable de libido- se sienten adecuados.

Y es justamente lo anterior lo que le permite a la serie ir alternando durante el metraje entre extremos que pueden parecer tan opuestos, como por ejemplo, hacer una broma sobre la espada de Jack “punzando” a Ashi, para luego pasar a unas tiernas y nerviosas miradas mientras tratan de que sus manos no hagan contacto a bordo del camello gigante que los lleva por el desierto.

En parte todo esto también funciona no sólo por la confianza y determinación ya mencionadas por parte de la producción, pero además porque desde el comienzo queda bastante clara la dirección hacia la cual se moverá la trama del capítulo, por lo tanto, dejando claro el destino, el episodio invierte mayor tiempo en la forma en la cual llega a él (aka, el método “amar la trama más que el desenlace”).

Claro, no todo es romance y/o bromas a lo largo del episodio, y el capítulo en general está dividido en 2 setpieces bastante interesantes per se: la primera es sobre el ya mencionado transporte en el desierto, en la cual un grupo considerable de tigres humanoides intenta acabar con nuestros héroes en una secuencia muy bien animada y muy divertida gracias al humor visual que implican las camisetas de los tigres, cada una con una letra, por lo cual van formando frases; y la segunda -relacionada con el opening-, es el encierro de Jack y Ashi en una nave espacial estrellada que funcionaba como prisión para un organismo compuesto de seres similares a sanguijuelas, y que permite no sólo hacer bastantes referencias tanto a los juegos de la saga “Resident Evil”, como a las películas de “Alien”.

En general ambas secuencias -y sus breves interludios, como Jack y Ashi en el oasis-, funcionan bien tanto desde el punto de vista audiovisual (siempre impecable), y en cuanto a los propósitos de la trama: mostrar a Jack y Ashi en pie de igualdad tanto en cuanto a sus habilidades de lucha, como en su inocencia respecto a temas amatorios.

Claro, las objeciones que se pueden tener sobre la relación entre ambos, o la evolución de la misma son muchas (para qué hablar de la cantidad innecesaria de fan service durante las escenas en que Ashi estaba desnuda), y mucho se puede discutir en torno a si la serie requería o no de esta trama -nosotros siempre fuimos particularmente parciales respecto a que nos gustaba más la idea de una relación maestro/aprendiz, pero tampoco nos oponemos a este resultado en general-; aún así, cuesta no sólo el no elogiar a Tartakovsky y los suyos por haberse apegado a su decisión creativa y haberla sacado adelante, aunque fuera de forma imperfecta, sino que también vale la pena decir que, considerando las limitaciones que existían durante la transmisión de las temporadas iniciales (otros tiempos, otro canal, otra era de la animación, etc.), cuesta no sacarse de la mente la idea de que Tartakovsky siempre quiso hacer algo así con la serie, por lo cual recién está capitalizando ideas que seguramente existían hace más de 10 años.

Y pese a todo esto, y las diferencias que se puedan tener de todo tipo como las que ya expresamos, cuesta no aplaudir un episodio con la audacia de terminar con una secuencia extendida de sus protagonistas en un beso que no sólo sabemos hacia donde conduce si consideramos las bromas en el episodio, pero que además lo hace al ritmo deEverybody Loves Somebody” del gran Dean Martin.

Notas al cierre:

  • Considerando la cantidad de tiempo que Jack pasa caminando en silencio, el hecho de que pueda hacer esto junto con Ashi es otra gran señal de complemento entre ambos (porque si algo nos enseñó “Pulp Fiction”, es que sabes que encontraste a alguien especial cuando puedes disfrutar el silencio en su compañía).
  • Si la morsa que vendía pescado en el bazaar les resultó conocida, es porque su voz fue cortesía de Billy West, quien interpretó a una miríada de personajes en “Futurama”, incluyendo al Doctor Zoidberg, cuya voz es exactamente igual a la de la morsa.
  • La escena donde Jack hace 2 versiones de su tradicional sombrero, ahora rojo, para él y Ashi, debe ser por lejos la más tierna.
  • En contraste, la escena donde Jack literalmente succiona el veneno de la herida de Ashi en su pierna, es algo que no podría haber sido exhibido en otro lado que no fuera “Adult Swim”.
  • El enemigo compuesto de sanguijuelas llevaba por nombre “Lazarus 92”.
  • El opening fue levemente modificado para ilustrar el retorno del look clásico de Jack.
  • Este capítulo contiene una gran referencia visual a la otra gran obra de Tartakovsky: “Dexter’s Lab”.
  • Dice mucho del humor del capítulo que Jack luchara durante todo el episodio por cómo hacer funcionar el dispositivo secreto -con forma ovuloide-, para que posteriormente, al lograr hacerlo andar, tanto él como Ashi terminaran salpicados de la sustancia de la que estaba hecho Lazarus 92.
  • “Actually, it’s a gi.
  • “Ashi, you’re naked!”

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