Better Call Saul S03E04: “Sabrosito”

Dos Mitades

This is America! Here the righteous have no reason to fear!

La naturaleza de Better Call Saul como precuela de Breaking Bad encuentra una de sus mayores expresiones en este capítulo. Lo habíamos discutido con anterioridad – de cómo se debatía (no siempre con éxito) entre ser dicha precuela y contar una historia propia, aunque cronológicamente anterior, con un tono y un lenguaje distintivos. En “Sabrosito”, ambas narrativas tienen su oportunidad. Ambos lenguajes. Ambos tonos. Y ambas narrativas encuentran un punto en común.

Mike Ehrmantraut.

Sabrosito” es uno de esos capítulos en los cuales el protagonista, el hombre que le da el título a la serie, no aparece sino hasta la mitad de su metraje – sin que dicha ausencia se sienta particularmente dañina. Esto no es un insulto a la historia de Jimmy o a sus personajes, sino más bien una demostración de lo buena que puede llegar a ser la serie incluso cuando su protagonista no está en escena, siempre y cuando los personajes y circunstancias que sí lo están sean personajes y circunstancias bien desarrollados. Afortunadamente para todos, lo que sucede en la primera mitad del capítulo es de altísimo nivel: no solo seguimos ahondando en la forma cómo trabaja Mike y su particular código de honor, sino que también adquirimos la oportunidad de vislumbrar una dimensión más profunda de la relación entre Gus Fring y el Cartel (y, además, de Gus hacia sus trabajadores fuera del negocio del narcotráfico en sí). La guinda de la torta es que todo esto no se siente innecesario ni forzado – es, hasta cierto punto, la dirección natural e inevitable de la historia. Sabemos que Jimmy terminará convertido en Saul (y luego en Gene), aunque no sabemos bien el por qué ni el cómo. Sabemos que Gus termina metido en una lucha de poder contra Hector Salamanca, sabemos que decide vengarse contra Don Eladio de manera magistral, y sabemos que Mike termina trabajando para él. Desde el cold opening, en la atmósfera amarillenta y polvorienta más allá de la frontera, hasta el encuentro entre Mike y Gus en plena oscuridad e iluminados solo por la luz eléctrica, “Sabrosito”” cumple con creces la promesa de acercarnos inevitablemente a los sucesos de Breaking Bad.

El ya mencionado cold opening se sitúa temporalmente varios años después de que Don Eladio ordenara a Hector Salamanca asesinar al amigo/pareja de Gus ante sus propios ojos – con una relación de negocios relativamente normalizada, en donde el “negocio” de Fring prospera más allá de lo que tanto Eladio como Salamanca podían haber previsto en su momento. Dicho flashback también profundiza la rivalidad aciaga entre Fring y Salamanca, este último sintiendo evidente envidia del éxito del hombre de los pollos. Su “regalo” a Don Eladio, la mascota que le da nombre al capítulo y los numerosos rollos de dinero obtenido con el tráfico del producto, palidecen ante lo conseguido por Fring (y la simpática polera de “Los Pollos Hermanos”), por lo que no es tan absurdo comprender que una de las primeras medidas que Hector tome después de lo sucedido durante el capítulo anterior sea, precisamente, ir a presionar a Fring. Es una oportunidad de oro para poder humillar a su odiado rival y poder ejercer directamente poder sobre él.
La escena es maravillosamente tensa porque uno ignora cuál será el destino de los trabajadores de Los Pollos Hermanos y de los consumidores dentro del local, víctimas civiles atrapadas en un conflicto más antiguo y más sangriento de lo que podrían imaginar; el hecho de que la comitiva de Salamanca sea, precisamente, la comitiva de Salamanca hace pensar que lo peor para esta gente inocente puede estar al alcance de la mano. Afortunadamente para ellos también se encuentra presente Nacho Varga (¿se acuerdan de él?), quien disuade a uno de los matones de Salamanca de impedirle la salida a una madre con su hijo.
Luego de que Gus logra distender en algo la situación, soportando las imposiciones de Hector y logrando que él y sus hombres se retiren del local, observamos la otra dimensión Fring: por sus apariciones en Breaking Bad sabíamos que se preocupaba minuciosamente de mantener las apariencias en cuanto a su fachada de civil se refiere, y que si eso incluía ser un jefe atento y dispuesto a realizar trabajos serviles, lo haría – pero en esta ocasión somos testigos privilegiados de cómo actúa cuando los dos mundos que pretende mantener separados colisionan cuando menos se lo espera. El discurso que les ofrece a sus trabajadores al día siguiente de la irrupción de Salamanca y sus matones es magistral en su idea y en su ejecución, sin que la gran mentira que rodea al granito de verdad termine privándolo de verosimilitud, calmando las preocupaciones de sus empleados, desviando cualquier posible atención sobre su otro negocio y, dicho sea de paso, azuzando un poco el espíritu patriótico – y recibiendo, incluso, una pequeña ovación de su pequeña audiencia. Lo tiene todo, y un actor del calibre de Giancarlo Esposito logra que un discurso así no se sienta sobreactuado ni absurdo.


La cuestión es que todo esto parece golpear el espíritu de Mike Ehrmantraut. Es el mundo en el que se desenvuelve ahora, una cloaca en donde escurre lo peor de la naturaleza humana, donde todo lo que hace parece reducirse a dañar y destruir – y la serie se encarga de transmitir que su vida fuera de ello es opresiva y aletargada. Perfectamente podrían mostrarla como apacible, tranquila, segura, pero no: es solitaria, oscura, repetitiva más allá de lo soportable, deprimente, una modorra existencial que no puede abandonar. Ni siquiera pasar el tiempo con lo que le queda de familia (su nuera y su nieta) parece servirle de mucho, lo que es algo que ellas notan en la expresión y el comportamiento del viejo Mike. Algo no anda bien en él.

Quizás sea esa la razón por la cual Mike no solo acepta hacerle el favor a Jimmy en este capítulo, sino que sigue trabajando esporádicamente con él incluso después de que Jimmy McGill pasa a ser Saul Goodman – no olvidar que nuestra primer vistazo de Mike en este universo fue cuando tuvo que ir a “limpiar” la casa de Jane de evidencia después de su infausta muerte. Quizás no solo sea pagar un favor con otro favor, sino que sea realmente algo necesario para mantener su conciencia tranquila (dentro de las circunstancias); como él mismo dice: “nice to fix something, for once”.
Afortunadamente para todos, el favor que le debe a Jimmy es uno de esos grandes momentos de comedia que Better Call Saul nos ofrece con relativa regularidad, para balancear la ineludible oscuridad de lo sucedido y lo que está por suceder. ¿Quién hubiera pensado que un simple taladro podría causar tanta gracia? E incluso más allá de lo estrictamente humorístico de la secuencia, también nos otorga una toma maravillosa, con Mike y su taladro en una mitad del plano, y Chuck con su “molestia” al otro lado. Hasta en momentos así, la fotografía de la serie brilla.
El motivo de la “visita” de Mike era tomar ciertas fotografías de la casa de Chuck, probablemente para armar una narrativa en juicio sobre el frágil estado mental del mayor de los McGill, pero Mike termina haciendo algo más: copia la dirección de algo desde la libreta de direcciones. En el momento, ignoramos qué sería eso, pero probablemente tengamos la película un poco más clara al momento en que el capítulo finaliza.

Mientras Gus y Mike intentan, por su parte, mantener separados los mundos en los que habitan, sus dos facetas inconexas – uno para desviar la atención, otro para mantenerse existencialmente sano… pero Kim Wexler parece haber entrado de lleno al juego de Jimmy McGill. Sea porque también siente que su propia carrera está en juego si deja pasar esto, o bien por un sentido profundo de lealtad y unión hacia Jimmy, lo resultante es que están juntos en esto. Luego de que Kim llamara una por una a las distintas empresas de reparación hasta dar con la que contrató Chuck (una puesta a prueba de la paciencia de cualquier persona), Jimmy usa la información que consigue de esa manera para enviar a Mike a tomar las fotografías (y, de paso, reparar la puerta en cuestión). De allí, es momento de enfrentarse a Chuck y Howard en una audiencia pre-judicial ante la Asistente del Fiscal de Distrito Hay, situación que se presta para que la tensión entre ambos hermanos salga a flote. La discusión sobre la vaguedad/especificidad de ciertos términos descriptivos es claramente una cuestión de estrategia jurídica (destrucción de la cinta, destrucción de propiedad, etc.) y termina dando paso a una situación relativamente humillante para Jimmy: el tener que pedirle disculpas a su hermano, mirándolo a los ojos, por su actuar violento – siendo esta demostración de arrepentimiento una cuestión necesaria para que se entienda que el victimario es consciente de lo antijurídico y de por qué corresponde un castigo/consecuencia por ello. A pesar de lo anterior, Jimmy aprovecha la oportunidad para poder enviarle un mensaje velado a su propio hermano: “because… you’re my brother and no one should treat his own brother like that. Not ever.

La expresión del rostro de Chuck revela que captó el mensaje… pero no está interesado en absoluto en darle la razón a su hermano. Así que respecto al daño que Jimmy debe indemnizar, le agrega especialmente el valor de la cinta – hasta los centavos.
Su soberbia después de la audiencia se extiende incluso hasta a Kim, a quien trata condescendientemente cuando se refiere a si los contenidos de la cinta se harán o no públicos ante el tribunal del Colegio de Abogados (“but Kim, you should be aware, because I believe this will be your first disciplinary hearing… the Bar Association’s standard of proof is far more lenient than what you’re used to”), incluso admitiénole a Kim que la cinta que Jimmy destruyó era una copia y no la original. Eso que Howard intentó negar es inmediatamente rebatido por el propio Chuck. La cinta original está en un lugar seguro, bajo candado.

Y mientras Chuck y Howard se retiran, confiados en que siguen teniendo las de ganar, Kim le dice una sola palabra a Jimmy: “bingo.”
Sonrisas.

Algo traman esos dos.

Observaciones varias:

  • El nombre del local de Hector (“El Griego Guiñador”) y la mascota, Sabrosito, son en honor a Don Eladio. La sorpresa aquí es enterarse que Don Eladio tiene sangre griega.
  • Siguiendo con Don Eladio: es un recurso poético que la toma que abre el capítulo, con él nadando en su piscina sea el reflejo de su última toma en Breaking Bad – su rostro inerte flotando bajo el agua de esa misma piscina, luego de morir a manos de Gus Fring.
  • Luego de que Mike dice “nice to fix something, for once” inmediatamente corta a una toma de Mike en su trabajo leyendo una revista de reparación. Humor visual.
  • You’re the Ansel Adams of covert photography”. Jimmy McGill y sus líneas brillantes.

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