American Gods S01E03: “Head Full of Snow”

A lo largo de nuestras 2 reseñas hasta ahora hemos sido bastante enfáticos no sólo en elogiar -justamente- a la serie por lo conseguido hasta ahora, pero también en señalar que no existe nada similar (ni que se le acerque) actualmente en la televisión, tanto desde un punto de vista audiovisual -el gran plus que significa tener a Bryan Fuller de productor ejecutivo y mente creativa-, como desde un punto de vista narrativo, mal que mal, estamos hablando de la que probablemente sea la más querida novela de Neil Gaiman.

Y esto también se vislumbra en el noto del episodio y la narrativa, que fluctúan en algo que podríamos definir como una predecible impredecibilidad que dota a “Head Full of Snow” de una tensión inevitable, particularmente de parte de la audiencia -y asumimos, especialmente de aquellos que no han leído el libro-, a la vez que el capítulo fluctúa entre escenas oníricas, peculiares atracos bancarios y escenas de sexo brillantemente filmadas.

Un ejemplo genial es en el prólogo del capítulo, donde en lugar de ver la llegada a América de una deidad como en los 2 predecesores, ahora vemos la introducción en la época actual de Anubis (Chris Obi), quien viene en busca de la pobre Sra. Fadil (Jacqueline Antaramian) para llevarla a la próxima vida, producto de la adoración que ésta le rindiera a los antiguos dioses egipcios cuando niña, antes de comprender y entregarse al Islam. La escena no sólo presenta una vez más toda la fortaleza visual del show -por ejemplo, en toda la secuencia donde Anubis pesa su corazón con la pluma, como dicta el mito egipcio-, pero también juega con la tonalidad ya mencionada. La serie toma la decisión acertada de no transformar la muerte de Fadil en algo morboso -optando por enunciarla, sin siquiera mostrarla-, y en lugar de eso, juega más con la visita de Anubis y el tono respetuoso, calmado y de gentileza que existe entre la visita del dios de la muerte -quien no hace más que cumplir con su deber-, y la digna resignación de Fadil al descubrir su destino y que sus nietos no podrían probar su comida.

La escena inicial marca de cierta forma la pauta en relación con el tono del episodio, y de ahí en más todo funciona a la perfección, continuando la gran tarea adaptativa que el show está realizando, tomando todo aquello que hizo a la novela original ser lo que fue, y adecuándolo no sólo al formato televisivo -lo que funciona bien en la página no siempre lo hace en la pantalla-, sino que también a los tiempos que vivimos (hay diferencias abismales entre el EE.UU. de 2001 pre-9/11 vs el de 2017).

Ejemplos claros de esto se pueden ver, por mencionar algunos, en las interacciones que tienen Shadow y Wednesday en la residencia de Czernobog y las hermanas Zorya. En el caso de nuestro protagonista, lo vemos interactuar de forma casi calcada a como ocurre en el libro con la menor de las hermanas, Zorya Polunochnaya (Erika Kaar). Y no bien ésta no tendrá el cabello blanco como en el libro, el propósito de la escena está reflejado de manera casi exacta en la serie: el brindarle protección a Shadow en la figura de la luna (un dolar de plata de 1922), luego de que éste -inadvertidamente- se desprendiera de la protección “solar” que ya se le había entregado (la moneda de Mad Sweeney, de la cual hablaremos un poco más adelante).

El contraste a lo anterior se ve en la interacción de Wednesday con Zorya Vechernyaya, ya que no bien el libro siempre dotó de un aire de flirteo a los intercambios entre ambos, ahora la serie lo lleva a una conclusión lógica, no sólo entregándonos algunas tiernas escenas románticas que no estaban en los libros -pero que se sienten ad-hoc a lo que sabemos de Wednesday y su encanto-, pero además desmitificando la forma en que la televisión norteamericana ha tratado el romance entre personajes y actores de avanzada edad, usualmente dejado para las risas, restándole validez. Aquí también vale la pena alabar la actuación de Cloris Leachman como la mayor de las hermanas Zorya, quien presenta un rango increíble que va desde la ternura, la sorpresa, la admiración y, finalmente, el miedo al notar que parte del flirteo había sido parte del plan de Wednesday.

Y a propósito de desmitificar, bien vale la pena hablar de la escena que tiene a la mayor cantidad de gente comentando el episodio: el interludio protagonizado por Salim (Omid Abtahi) y el Ifrit -o Djinn- (Mousa Kraish). Este capítulo siempre fue uno de los más llamativos en el libro, por lo cual existía cierta expectativa respecto a cómo la serie iría a presentarlo -si es que lo haría-, considerando que presenta una escena de sexo entre dos hombres (o un hombre y un genio) provenientes del medio oriente, algo que todavía es considerado casi un taboo, tanto en EE.UU. como en el mundo árabe. Sin embargo, “American Gods” se aproxima al material de origen no sólo con el respeto que amerita (la escena ocurre de forma casi calcada al libro), pero además con un enfoque que dota de completa normalidad a la escena de sexo entre ambos personajes. Y esto es refrescante no sólo por la buena forma en que está filmada la escena (el climax, literal y figurativo, es uno de los puntos altos del capítulo), pero también por el simbolismo que tiene el presentar con la ya mencionada normalidad una secuencia con todo el significado que representa. Fuller y cía. han hablado en reiteradas ocasiones de la importancia de la serie y de lo diverso de su elenco y los temas que tocan, por lo cual había una visión de tratar una escena de sexo homosexual de la misma forma con que se haría una escena heterosexual -que a estas alturas, y por el “destape” impulsado por canales como HBO, han llegado a veces incluso a convertirse en fuente de tedio, y casi una formalidad y requerimiento para que un show sea calificado como “adulto” (i.e. “Game of Thrones”)-.

De más está decir que el show es completamente exitoso en cumplir todo lo que se había propuesto con esta escena, combinando el erotismo con que está filmada con las misma intensidad e impredecibilidad que permea a todo el episodio, incluso para aquellos que sabíamos que la historia terminaría con el Djinn efectivamente cumpliéndole un deseo a Salim: al tomar su identidad y sus pertenencias, y dejarle todo para que éste lo reemplazara como taxista, el genio básicamente le consiguió a su amante la libertad que éste tanto ansiaba, dejando atrás el hastío de su vida como vendedor reluctante, así como las presiones familiares que lo llevaron a EE.UU. en primer lugar.

Lo anterior además funciona como una crítica notoria a la inhabilidad de la mayoría caucásica de EE.UU. de distinguir entre los ciudadanos y los individuos de otras etnias, razas o nacionalidades. Y esto se relaciona también con la conversación entre Shadow y Wednesday en la fotocopiadora -y a su vez, con el diálogo en el auto-, respecto al hecho de que EE.UU. como nación no sabe realmente qué es ni qué quiere ser, por lo cual se engaña a sí misma en creer cualquier cosa que quiera creer con tal de llenar ese vacío. Eso explica el por qué existen tantas interpretaciones de Jesus (que a juzgar por las noticias del casting, las veremos eventualmente esta temporada), y al mismo tiempo le da fuerza a la premisa central de la serie y el libro: que la creencia en algo lo hace real. Por eso Shadow puede hacer que aparezca nieve, o como le dice Wednesday, elegir creer que la nevazón se produjo porque él pensó tanto en la nieve que al creer en ella, la materializó.

Y finalmente, pese a la premisa central de un conflicto entre viejos y nuevos dioses, o a la historia de Shadow, el tema central de la serie gira en torno a la creencia, y al poder que ésto tiene en la gente, al punto de haber llegado a fundarse un país como EE.UU., con todo lo bueno y lo malo que tiene, sostenido por aquel pilar.

Notas al cierre:

  • Para los interesados en profundizar más sobre la realización de la escena de sexo del episodio, los invitamos a visitar el siguiente link. 
  • Antes de la emisión de este episodio, Starz nos regocijó con la noticia de que la serie ya fue renovada para una segunda temporada.
  • Shadow retó a Czernobog a una revancha en las damas, la cual terminó con victoria para el primero, pero sin invalidar la anterior victoria del dios eslavo. Por tanto, Czernobog ayudará a Wednesday en su causa, pero una vez terminado el asunto, éste podrá utilizar su martillo para acabar con la vida de Shadow.
  • Mad Sweeney retornó esta semana, tras haber descubierto que la moneda que le entregó a Shadow era su amuleto de la suerte -lo que ha causado que el Leprechaun sufra toda clase de desventuras, incluyendo la hilarantemente sorpresiva muerte del conductor que le había ofrecido un aventón en la carretera-. Sweeney se encontró a duras penas con Shadow y Wednesday, pero se enteró a las malas que Shadow había dejado la moneda sobre la tumba de Laura.
  • Dicho sea de paso, la canción que sonaba antes de la muerte por empalamiento facial del conductor que ayudó a Sweeney era “I’m into something good” de Herman’s Hermits. Vimos lo que hicieron ahí.
  • Y sorpresa, sorpresa! (a menos que hubieran leído el libro) Laura está de vuelta del más allá! No spoilearemos las circunstancias que rodean su regreso, sin embargo, el episodio dejó bastante claro que la moneda de Mad Sweeney tuvo algo que ver con ésto -y aquí es donde de pronto se vuelven relevantes las palabras de Zorya Polunochnaya sobre la protección del Sol que Shadow había conseguido, y abandonado-.
  • A propósito de la menor de las Zoryas, no bien la tradición eslava habla de 2 hermanas (relacionadas con las “estrellas del alba” -Venus- y del atardecer -Mercurio-) que deben vigilar al sabueso infernal Simargl, algunas fuentes mencionan a una tercera hermana, aunque sin darle un nombre. Es de aquí donde se basó Gaiman para crear a Zorya Polunochnaya como una tercera hermana que representara a la estrella de la medianoche.
  • Shadow admitiendo a regañadientes que le gusta el chocolate con malvaviscos es un gran momento.
  • Otra genial secuencia fue todo el “robo” del banco orquestado magistralmente por Wednesday, no sólo por lo hilarante de la ejecución, pero porque también se conecta con el tema central del episodio: fue la creencia de la gente de que él efectivamente era un guardia de seguridad, lo que hizo posible que se pudieran quedar con todo el dinero de la gente engañada.
  • Homenaje a la barwoman/mesera de Jack’s Crocodile Bar.
  • El título del capítulo viene extraído de una parte del tema “Moonlight Mile” de los Rolling Stones.
  • “I was using that!”
  • “What have you done?”
  • “I do not grant wishes”
  • “You got your white Jesuit-style Jesus, you got your black African Jesus, you got your brown Mexican Jesus, you got your swarthy Greek Jesus”
  • “What a beautiful, beautiful thing, to be able to dream when you’re not asleep.”

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