Alien: Covenant (2017)

 ALIEN: COVENANT

País: USA / Reino Unido
Año: 2017
Género: Thriller / Horror / Ciencia Ficción
Duración: 122 minutos

Elenco: Michael Fassbender,
Katherine Waterston, Billy Crudup,
Danny McBride, Carmen Ejogo,
Jussie Smollett, Demián Bichir. 

Director: Ridley Scott 
Guión: John Logan y Dante Harper
Música: Jed Kurzel
Dirección de fotografía: Dariusz Wolski
Trailer

 

La nueva película de la saga sobre los Xenomorphs volvía a la carga con su padre a la cabeza. Revisemos los detalles. (Si bien no contiene SPOILERS, detalla algunos sucesos de la película. Si prefiere mantenerse fuera de todo adelanto, regrese luego de verla).

Una nave de colonización va en rumbo a Origae-6, planeta donde la tripulación y sus pasajeros asentarían una población de humanos. Pero luego de un desperfecto en la Covenant, y tras recibir una llamada de auxilio de un planeta que pareciese reunir las condiciones para la colonización, el nuevo capitán de la nave, Oram (Billy Crudup), decide enviar un pelotón a investigar el lugar. Como era de esperarse, las cosas no resultan bien, y eventualmente los Xenomorphs aparecerían para atacar a la tripulación, pero esta vez con un giro inesperado: David (Michael Fassbender) se encuentra en aquel planeta, y tendrá un rol clave tanto en el desenlace de la película, como con la historia de la saga completa.

Si la franquicia de Alien tenía una característica que la determinaba frente al resto, es que cada uno de los 5 filmes predecesores se sentía distinto, y aportaba algo al todo de la historia. “Alien” era horror, “Aliens” era acción, “Alien 3” tomó riesgos, “Alien: Resurrection” tomó más riesgos de los que debería, y finalmente “Prometheus” no habló tanto de los Aliens, sino del origen y los creadores. “Alien: Covenant”, para todo efecto, vuelve a tocar el tema del origen y los creadores, pero ya no de la humanidad, sino de los Xenomorphs, en una arista que probablemente pudo ser interesante sino se hubiese basado en un plot-twist que vimos venir a lo lejos, y que marca el final de la película, dejando un amargo sabor de boca no solo en la ejecución de dicho desenlace, sino en cómo Ridley Scott decide meterse de lleno en la fundación de la serie de filmes, y en una explicación del todo innecesaria a la premisa misma de la saga, creando a un villano con nombre y apellido para los horrores ocasionados por estas criaturas.

El otro problema de la película está ligado al anterior: es predecible. Existe una base de cada película de Alien, y se cumple en Covenant. Eso hace que gane y pierda, porque lo que no tiene de novedoso, lo tiene de efectivo. En ese sentido, “Alien: Covenant” está hecha para servir a dos maestros, tanto al que busca el horror – y en menor medida, la acción – que promueven los trailers, como para el que quería ver la secuela de Prometheus (y que probablemente haya sido la arista que más le interesaba a Scott). La gran porción de la película está destinada a esas respuestas que dicen relación con David y el destino de la doctora Shaw, mientras que la acción y horror están condensadas en un apurado tercer acto, y donde los trailers hicieron un gran trabajo mostrando buena parte de dichas escenas. De todas formas cumplen con su función en la película.

El guión nuevamente se sirve de la estupidez de la tripulación para hacer avanzar la película. Si bien cada actor está en un correcto tono en la película, ninguno destaca particularmente, salvo el doble rol de Fassbender a cargo de David y Walter, su contraparte más avanzada en el Covenant, que tiene una decente disputa con él en cuanto a las capacidades que se reprimieron en la versión más reciente del robot. Un mérito innegable para Covenant es el apartado de la fotografía, donde Dariusz Wolski, a estas alturas director de fotografía de cabecera de Scott, sobresale con su precioso trabajo. Algunas dudas dejaron las escenas de CGI, particularmente la animación del Xenomorph en un par de secuencias.

“Alien: Covenant” no es terrible, ni es grandiosa. El nivel de frustración que deje al espectador tiene mucho que ver con la estima que se le tenga a la saga. Como “monster movie”, es una satisfactoria experiencia. Como película dramática, su guión deja mucho que desear. Y como parte de la saga, es un paso atrás, una mirada a lo que fue, y no a lo que puede seguir siendo. Un ejercicio de nostalgia que no responde a las necesidades de la buena ciencia ficción que siempre intentó proponer, incluso en sus intentos fallidos.

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