Wonder Woman (2017)

WONDER WOMAN

País: USA
Año: 2017
Género: Acción, Superhéroes
Duración: 141 minutos
Título en Español: Mujer Maravilla


Elenco: Gal Gadot, Chris Pine, Connie Nielsen, Robin Wright,
Danny Huston, David Thewlis, Saïd Taghmaoui, Lucy Davis,
Ewen Bremner, Eugene Brave Rock, Elena Anaya, Ann Wolfe.

Director: Patty Jenkins 
Guión: Allan Heiberg, Zack Snyder, Geoff Johns.
Música: Rupert Gregson-Williams

Cuesta recordar una película, especialmente un blockbuster, que tuviera que soportar tanta presión y escrutinio público a lo largo de su desarrollo el último tiempo como fue el caso de “Wonder Woman” -sí, incluso más que The Force Awakens”-. La película dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot tuvo que soportar la presión de tener que enmendar el rumbo del universo fílmico de DC, que ha tenido mayormente reacciones negativas de la crítica y ambivalentes en la audiencia, así como también tuvo que aguantar cuestionamientos provenientes del sexismo imperante en Hollywood producto de ser la primera película de superhéroes con una protagonista en más de 10 años, la primera que forma parte de un universo compartido, y además, la película con mayor presupuesto de la historia a cargo de una directora, que además llevaba 14 años sin dirigir películas (dice mucho del machismo de Hollywood que se cuestionara a Patty Jenkins pese a que su única película, “Monster”, fue un éxito de taquilla y le valió una miríada de premios que incluyen un Oscar y un Golden Globe, mientras que existe una plétora de directores hombres que dan el salto de películas indie -de todo tipo de calidad- a grandes blockbusters, sin que nadie diga nada).

Ante estas circunstancias tan complejas, da más gusto todavía el poder escribir que “Wonder Woman” es todo y más de lo que uno esperaba, ya que el equipo encabezado por Patty Jenkins logró en una sola cinta no sólo la aclamación de la crítica, la adoración de los fans y el éxito económico asegurado que permiten validar el proyecto de WB y DC (además de “salvar” una temporada de blockbusters que había sido muy baja). Pero además, y quizás lo más importante, es que lograron hacerlo con una película que es fiel al espíritu y la caracterización de la heroína más importante de los comics, lo que genera una cinta que se asemeja a las 2 primeras cintas de Superman protagonizadas por Christopher Reeves, más que a cualquier cinta moderna -especialmente las del universo fílmico de DC, caracterizadas por su seriedad y oscuridad-.

Y no bien no estamos ante una película perfecta -pocas lo son-, lo cierto es que las pocas fallas que tiene la película en su ejecución son menores en el gran esquema de las cosas, no sólo porque la cinta funciona mejor como un todo orgánico, pero también porque el logro cinematográfico mismo que significa ver una película de la Mujer Maravilla de la calidad que tiene ésta termina por eclipsar cualquier problema menor. Y claro, también ayuda que la película es increíblemente divertida, muy dinámica, con las dosis justas de drama y humor, y que descansa sobre los hombros de dos increíblemente carismáticos protagonistas: la Diana de Gal Gadot (revalidando su carácter como la MVP del universo fílmico de DC), y el Steve Trevor de Chris Pine (sin dudas el mejor de los Chris -Pine, Evans, Hemsworth y Pratt-, al menos en lo que a calidad actoral se refiere).

Tras un breve prólogo que nos reintroduce a Diana trabajando como curadora en el Louvre -y nos recuerda que comparte universo con Batman-, la película comienza oficialmente en un flashback que nos lleva a Themyscira y nos deja caer de lleno en el mundo de las amazonas, longevas guerreras que han existido desde la antigua Grecia, y que viven en su paraíso terrenal en aislamiento luego de que la revuelta de Ares, el dios de la guerra, contra el Olimpo, causara estragos en el mundo antiguo. Estas escenas nos presentan una versión particular de las amazonas que se nutre de diversas fuentes a lo largo de los 76 años de publicación de Wonder Woman, pero que se mantienen fieles al espíritu mismo de estas guerreras, y que al mismo tiempo nos introducen a la pequeña Diana, a la vez que vemos su crecimiento rodeada de imponentes figuras, como su madre, la reina Hippolyta (Connie Nielsen), o su tía, la general Antiope (Robin Wright).

De ahí en más la historia de Diana se adhiere a lo convencional: un piloto americano se estrella en la isla, le comunica a las amazonas de los horrores del mundo exterior (en este caso, la Primera Guerra Mundial), y Diana decide que su deber heroico es ir al mundo exterior y, en este caso, ayudar a poner fin a los actos bélicos, convencida de que era un último intento de Ares por poner fin a la humanidad. Y no bien la misión de Diana está inspirada por este ideal heroico clásico convencida que, en un mundo de dioses reales, acabar con Ares pondrá fin al conflicto, lo cierto es que nuestra heroína pronto descubrirá que las cosas en el mundo de los hombres no son lo que ella pensaba. En este sentido, la decisión creativa de mudar la acción a la Primera Guerra Mundial funciona a la perfección, ya que al ser la primera vez que el mundo contemporáneo vislumbraba un conflicto en semejante escala de violencia, sufrimiento y destrucción (no por nada era, ilusamente, “la guerra para terminar con todas las guerras”), tiene sentido mudar a Diana a esa ambientación no sólo por su misión para derrotar a Ares, pero también porque es un contraste orgánico entre la inocencia e idealismo de Wonder Woman, en comparación con las circunstancias que la rodean, tanto respecto a la guerra misma, como al sexismo rampante de la década de 1910.

Este contraste también ayuda para hacer que Diana -y por extensión, la película- se destaque del cinismo y la oscuridad que fueron omnipresentes en “Man of Steel”, “Batman v. Superman” y “Suicide Squad”. Esto principalmente se logra mediante variados mecanismos: en primer lugar, mediante un impecable estudio y desarrollo de personajes que invita a la reflexión y que dota a Diana de mayor profundidad que la exhibida por otros héroes y villanos del universo; y en segundo lugar, mediante un uso adecuado del humor, en proporción y circunstancias adecuadas (como la inocencia y maravilla de Diana al conocer un mundo nuevo para ella), y sin forzar circunstancias graciosas o frases ingeniosas como muchas otras películas lo hacen.

También ayuda mucho que uno de los fuertes de la película sean sus escenas de acción, las que la dotan de un dinamismo que ayuda que las más de 2 horas de metraje se pasen volando. Desde los combates de las amazonas al comienzo, pasando por la guerra misma (la escena donde Diana irrumpe a la tierra de nadie al ritmo de la canción compuesta para ella por Junkie XL en “Batman v. Superman” no sólo es una secuencia increíble, pero también una que saca aplausos y vítores espontáneos en el cine), y llegando al duelo final del tercer acto, la película y Diana exudan una confianza increíble gracias a una coreografía de pelea que es impresionante, especialmente porque demuestran un estilo de pelea que va más allá del usual “golpear todo con fuerza” que vemos abundantemente en las películas de superhéroes. Diana sabe pelear y lo demuestra.

Esto también se ve complementado por los villanos, el mismo Ares -cuya identidad no spoilearemos-, el general Ludendorff (Danny Huston) y la Dra. Isabel Maru, aka, Doctor Poison (Elena Anaya), quienes son un deleite de ver en pantalla, no bien su profundidad y caracterización es bastante liviana. Su principal motivo de ser es en función de ver brillar a Diana en todas sus facetas: como guerrera sin igual, pero también como una fuente de esperanza, amor y compasión dispuesta a cambiar el mundo. Y no bien el final de la película cae muchas veces en el terreno habitual del espectáculo de efectos especiales que toda película de superhéroes debe tener, su ejecución más íntima y personal, sumado a las dificultades de todo tipo a las que debe sobreponerse Diana, permiten sobrellevar este extremo un poco más débil de la cinta.

Considerando el contexto o la historia de sus personajes (como lo que ocurre con los compañeros de Steve), podría parecer que el material fuera un tanto pesado para un blockbuster como éste; sin embargo la película le saca el provecho a esto para mostrarnos de la forma más pura posible la verdadera cara del heroísmo. Diana está libre de todo cinismo y está aquí para hacer lo correcto y pelear contra las injusticias del mundo, bien sea la apatía de algunos ante el sufrimiento en la guerra que la lleva a cruzar las trincheras, o bien para encarar al sexismo encarnado por un grupo de oficiales militares aristocráticos.

Por eso “Wonder Woman” es una gran cinta, una de las mejores de superhéroes y lo mejor que ha hecho WB/DC desde “The Dark Knight”. Porque no tiene problemas en mostrar a un personaje enfrentando las injusticias y haciendo lo correcto por el solo hecho de hacer lo correcto, sin requerir mayor motivación ni buscando segundas lecturas cargadas de cinismo disfrazado de “realismo”. Y en el panorama actual de este género de películas, y del mundo en general, se valora aún más, especialmente porque refleja la esencia misma de los superhéroes como figuras inspiracionales, y al final del día es lo que realmente vale la pena.

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Un comentario

  • Excelente trabajo el de la directora Patty Jenkins consiguiendo al fin que una película protagonizada por una superheroine llegue a lo más alto. Con “Monster” realizó una gran película y lo ha vuelto ha hacer este 2017 con “Wonder Woman”.

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