Los Niños (2016)





Los Niños.
Año: 2016.
Directora: Maite Alberdi.
Género: Documental.
Guión: Maite Alberdi.
Producción: Maite Alberdi, Denis Vaslin.
Dirección de Fotografía: Pablo Valdés.
Montaje: Menno Boerema, Juan Eduardo Murillo.
Música: Miguel Miranda.
Sonido: Boris Herrera, Juan Carlos Maldonado.
País: Chile.
Duración: 80 minutos.

Cuando decides ir a ver “Los Niños” lo haces con miedo. Miedo porque nadie puede quedar indiferente a ver en pantalla un documental que refleje una enfermedad (y por ello sentir mucha tristeza), o miedo porque en una esas podrías salir de en la sala y volverte un espectador totalmente desconectado sin captar la verdadera esencia de “Los Niños”. Todo miedo queda disipado desde la primera escena del largometraje de Maite Alberdi. “Los Niños” es un documental que llena el alma. Una historia de vida que deja el corazón lleno y que te hace reír con los niños, y no de los niños, otro miedo que debo reconocerles y que es una realidad bastante lejana en este (por cierto) muy cómico documental.

Luego de el éxito transversal de “La Once”, Maite Alberdi vuelve 2 años después con “Los Niños”. Un cronograma lógico en su carrera para una documentalista que cuenta historias propias. Si antes fue su propia abuela quien llenaba la pantalla, ahora es su tía (que en unas escenas ya salía en “La Once”) quien se roba nuestro corazón. Ella junto a otros niños síndrome de down que asistena un colegio especial, son los 4 protagonistas captados a la perfección por Alberdi, quien conoce de primera mano sus vidas y no es una historia que le llega de oídas. Esa honestidad, créanme, se nota en el lente, tanto en el relajo que muestran los niños como en lo natural que se presenta la historia. Está Ricardo, perfeccionista y trabajador, que sueña con independizarse. Anita María, la romántica “niña” que luego de la muerte de su padre debe enfrentar a su madre para poder cumplir el sueño de su vida, casarse y formar una familia con Andrés, un “niño” bastante coqueto, reconocido ex-mujeriego, pero que complementa su vida con una fe que impresiona. Finalmente está Rita, la intensa y emotiva “niña” a quien cuesta controlar su ansiedad (en especial con la comida) pero que es todo honestidad. Todos son compañeros hace años, no sólo de salas de clases y cursos, pero sino también de un estilo de vida. Estilo de vida que puede tener muchas virtudes, enseñando habilidades prácticas y herramientas básicas de la vida, pero que por otro lado se ha vuelto una constante repetición que los tiene de una u otra forma cautivos en su propia vida. Sin darse cuenta, el colegio, con la mejor de las intenciones, muchas veces vulnera su principio básica: tratarlo como personas independientes.

Este guión, de la misma Alberdi, es tan potente como los protagonistas. Acompañar a un down debe ser construir ámbitos donde se sientan independientes y autónomos, pero por otro lado, sin olvidar que se trata de gente que tiene capacidades y necesidades especiales, que siempre deben ser tutelados o al menos observados. ¿Qué harías tú si tu hija down dice que está enamorada, y quiere comprometerse con otro niño de su colegio, vivir con él y formar una familia? Es una pregunta honesta que la misma Alberdi responde de forma honesta, acudiendo a las familias de los niños poco pero oportunamente. Cuando la madre de Anita María le dice que no hay “permiso” para casarse, es imposible que el público no sienta la injusticia. El camino fácil era hacernos creer en esta historia de amor sincera, pero Alberdi la complementa inmediatamente con la realidad. Cuando “Los Niños” debe ser dura, es muy dura, sin caer en clichés o lugares comunes que hubiesen hecho el relato quizás todavía más agradable, pero renunciando con ello a realidad. Todos queremos en abstracto que estos niños se vuelvan dueños de sus vidas, pero nuestro cable a tierra nos dice que ello no siempre será posible.

En los aspectos técnicos, poco se puede comentar de “Los Niños”. Simplemente, es un documental sin detalles. Excelente en su fotografía, excelente en su música de Miguel Miranda (de Miranda & Tobar), excelente en los ritmos, las pausas. Excelente en la dosis de alegría y humor. Insisto. Uno no se ríe del down, se ríe con el down. Conmovedor en este sentido fue observar en la función a la que fuimos, que dentro del público precisamente había niños con la misma enfermedad. Alberdi hace un regalo al que pueden ir todos. Antes con “La Once”, hoy con “Los Niños”, lo suyo es un proyecto del que todos pueden sentirse parte, de alguna manera. Si antes porque todos teníamos una abuela como las que se juntaba cada semana, hoy porque todos podemos entender el sufrimiento tras la historia de estos niños. Es un ejercicio democratizador, que merecidamente, ha tenido una difusión inusitada al cine nacional (para qué hablar del mundo de los documentales). “Los Niños” es para todos. Como dice Andrés cuando se despide en la historia, Maite Alberdi “nos hace soñar”. Es, sin lugar a dudas, la mejor documentalista de nuestro país. Si usted vio “La Once” y la encontró buena, esto es todavía mejor. Si usted cree que los documentales de Guzmán o el cine de Larraín es de exportación, Alberdi presenta un proyecto todavía más detallista y cuidado (con mucho sabor a Óscar). No dude en verla mientras esté en pantalla.

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