Castlevania (Season Review)

Hace 10 años Warren Ellis (Transmetropolitan, Iron Man: Extremis, numerosos otros comics y un par de novelas) era anunciado como el escritor de una película animada de Castlevania que sería lanzada directa a DVD. Una película basada en el juego Castlevania III: Dracula’s Curse y que duraría 80 minutos. Ellis se juntó con Koji Igarashi, quien por aquellos entonces era el productor general de la saga en Konami, para asegurarse que la película se ajustara con el canon de la saga. Todo parecía viento en popa: una de las franquicias más valoradas de la industria tendría por fin una adaptación (para adultos) escrita por uno de los autores más alabados de la industria de los comics y asegurándose que fuese fiel al espíritu de los juegos. ¿Qué podría salir mal?

Pasaron los años. Cambió la plana ejecutiva de Konami (y con ella, las prioridades de la compañía), Igarashi fue transferido a otra división para luego dejar Konami en el 2014 y el proyecto pareció congelarse por completo, desapareciendo del ojo público prácticamente por completo. La película de Castlevania parecía estar condenada a ser un sueño incumplido, esa eterna promesa que duele recordar.

Hasta que a principios de este año, pasando casi desapercibida dentro de la actualización de su parrilla programática, Netflix anuncia el lanzamiento de “Castlevania, Season 1 Part 1”. Así de escueto todo. Por supuesto, los detalles comenzarían a salir pronto a la luz: producida por Adi Shankar (quien también estuvo involucrado en Dredd y The Grey, entre otras), y desarrollada por Frederator Studios (los mismos de Adventure Time), la serie sería una adaptación de Castlevania III: Dracula’s Curse, escrita por Warren Ellis, y -en palabras del propio Shankar- “R-rated as fuck”. ¿Suena conocido?
Al parecer el proyecto original de Ellis e Igarashi volvía a cobrar vida.

Y así, el 7 de julio del presente año, los 4 capítulos que componen esta temporada de Castlevania aparecieron en Netflix. ¿Habrá valido la pena? ¿Está la serie a la altura de las expectativas creadas por una década? ¿O será una más de las numerosas adaptaciones de videojuegos que fracasan a pesar del talento involucrado?
En nuestra humilde opinión, Castlevania es un éxito. Probablemente la mejor adaptación occidental de videojuegos hecha hasta el momento – pero no está exenta de problemas y es, incluso, decepcionante en ciertos respectos.

La historia se inicia en Valaquia, al sur de Rumania, durante el año 1455: el momento en el que Lisa (Emily Swallow) conoce a Vlad Drácula Ţepeş (Graham McTavish), el sangriento y solitario Conde de la región. En vez de tenerle miedo, ese temor reverencial que parece dominar a la población,  Lisa acude al Conde en busca de ayuda; mientras la población es presa de sus supersticiones y creencias ilógicas, Lisa pretende llevarles conocimientos y ciencia – y, por lo que ha escuchado, Drácula posee tecnología y conocimientos arcanos dentro de su castillo. Conocimientos que podrían ayudar a quienes más lo necesitan. Es esa valentía y esa nobleza lo que convence a Drácula de no solo perdonarle la vida sino que de acogerla en su hogar. Es primera vez que alguien trata así al Conde – y, como contraparte, es primera vez que el Conde trata a alguien así.
20 años después, Lisa Ţepeş arde en una hoguera frente a la Catedral del pueblo; la amarga recompensa por haber llevado el conocimiento y la ciencia es haber sido considerada una bruja, una consorte del Diablo. El poder de una orden religiosa fanática dispuesta a no ceder su control sobre una población temerosa de una deidad invisible se expresa en la brutal ejecución de una mujer cuyo único interés fue siempre proteger al más débil. Mientras su cuerpo comienza arder entre las llamas, intenta dedicar sus últimas palabras al Conde que inesperadamente terminó por amar: “Don’t hurt them, they don’t understand! I know it’s not your fault, but… if you can hear – they don’t know what they’re doing. Be better than them, please!
Pero Drácula, quien se encontraba recorriendo el mundo como un humano más (tal como en su primer encuentro Lisa le había sugerido), solo se entrega a la ira por completo una vez que se entera de lo sucedido: les da un año a la gente del pueblo para abandonar sus casas e irse, o su venganza será implacable.

Obviamente la gente del pueblo no hace caso al cabo de dicho año, y así es como cae la sangrienta sombra de Drácula sobre Valaquia.

El primer episodio, titulado “Witchblood”, se encarga de poner en marcha en conflicto que subyace a la serie (y, en verdad, a la saga completa): el odio de Drácula por la raza humana. Por un lado humaniza al Conde, alejándolo de la versión “encarnación del mal” que el juego original -en su minimalista, casi inexistente, historia- utilizaba como antagonista principal y otorgándole una razón específica y potente para su comportamiento; por otro lado, nos muestra lo absolutamente monstruoso de su venganza en escenas que no escatiman en mostrar el lado brutal de las fuerzas infernales. En otras palabras, logra que el espectador empatice con el dolor de Drácula pero no al nivel de justificar sus atrocidades. Bien ahí.
Al mismo tiempo, nos ofrece un antagonista secundario y tan monstruoso como el Conde: el Obispo (Matt Frewer), el hombre que condena a Lisa a la hoguera; un hombre tan fanático como ambicioso, es el fiel representante de una Iglesia soberbia que abandona la doctrina del amor al prójimo en búsqueda del control terrenal – un tirano con sotana.

La brutalidad del ataque de Drácula en el primer capítulo da paso a la primera aparición del protagonista del juego y, por ende, de la serie: Trevor (Richard Armitage), último vástago del Clan Belmont. Esta adaptación mantiene del material original el elemento de la desgracia y el desprestigio injusto que los Belmont han debido soportar, pero le agrega a Trevor una caracterización que simplemente no existía -por la época y las limitaciones técnicas del medio- en Castlevania III: Dracula’s Curse, convirtiéndolo en un ejemplar más de ese arquetipo llamado “reluctant hero” (héroe reticente o reacio, traducido al español): el sujeto que a pesar de tener la oportunidad, el poder y prácticamente la responsabilidad de salvar al mundo, no quieren saber nada de ello y solo quieren llevar una vida normal. Trevor Belmont solo quiere que lo dejen en paz. Va vagando de pueblo en pueblo, bebiendo en sus tabernas y durmiendo a la intemperie – una vida sencilla y sin preocupaciones.

El segundo capítulo, “Necropolis”, es la introducción propiamente tal a Trevor (más allá de su breve aparición al final del capítulo anterior), a su forma de ser, a su motivación o falta de ella y del microscópico cambio que se produce en él una vez que se encuentra con los Speakers (Oráculos, en la traducción a español), una orden nomádica de sabios, y le salva la vida al Anciano (Tony Amendola), el líder de dicha orden. Es, también, el capítulo más débil de los cuatro: le dedica un tiempo considerable -por la escasa duración de cada entrega- a una pelea en la taberna que podría ser más corta y la caracterización de Trevor no es de las mejores, prácticamente en el límite entre lo “amargo-sarcástico pero interesante” y “estereotipo trillado del lobo solitario-lacónico-cool”. Se agradecen los pequeños detalles, eso sí, como su queja al tener que entrar a Gresit vía una cloaca o la frase que lo resume y que se convierte -de alguna manera- en el símbolo de su arco narrativo: “I don’t care”.

Labyrinth”, el tercer capítulo, nos introduce a Sypha Belnades (Alejandra Reynoso) – uno de los personajes principales del juego original y que en esta versión es, además, la nieta del Anciano que se encontraba desaparecida en las catacumbas del pueblo de Gresit. La escena de su rescate, su condición de petrificada y la existencia de un cíclope es toda una gran y maravillosa referencia al momento en el que uno la rescata en el juego original. Más allá de lo referencial, la batalla contra el cíclope es uno de los puntos altos de la serie en cuanto a animación, superado tan solo por una escena del capítulo final: todo lo que uno esperaba de una adaptación de un juego caracterizado por combatir contra poderosas criaturas malévolas, realizado de forma fluida y estilosa en un par de minutos.
El resto del capítulo continúa con la caracterización de una Iglesia prácticamente corrompida y buscando un chivo expiatorio a quien culpar por la aparición del ejército de Drácula (a sabiendas de que fue la actuación del Obispo la que desencadenó todo) para así afianzar su control; en este caso, el Obispo derechamente amenaza con ir a linchar a los Oráculos y le ofrece a Trevor restaurar la reputación del apellido Belmont si abandona el pueblo antes de que anochezca. La nobleza de Trevor de a poco se hace notar cuando decide quedarse y enfrentar a la Iglesia, ordenando a los Oráculos esconderse en las catacumbas bajo la ciudad: para el hombre que suele decir “I don’t care”, de alguna manera el bienestar de esta gente inocente realmente parece importarle.

El mejor capítulo de la temporada es, para nosotros, el último: “Monument”. Desde el inicio, con el ataque de las fuerzas de Drácula, pasando por Trevor aceptando su rol como heredero del Clan Belmont y terminando con la aparición de uno de los personajes más queridos de la saga: Alucard (James Callis). Si bien Alucard, nombre real Adrian Ţepeş, también es uno de los personajes principales de Castlevania III: Dracula’s Curse, su aparición más icónica fue en Castlevania: Symphony of the Night en 1997, juego para la PlayStation que cambió por completo el estilo de la franquicia. Su diseño en la serie está basado en el diseño que Ayami Kojima creó para dicho juego, y aunque se sienta un tanto anacrónico respecto a la época en la que la serie transcurre (Symphony of the Night, en cambio, se ambienta a finales del S. XVIII), en verdad es tan icónico que para mucha gente ése es el diseño de Alucard – al menos en comparación a su primera aparición.
El combate entre Trevor y Alucard es, sin duda, el punto alto de la serie: en animación, en dirección y hasta en voice acting deja la vara alta. ¡Incluso hay una referencia explícita al Symphony of the Night en uno de los ataques de Alucard! Sin duda, una joya.
Al mismo tiempo, la conversación entre uno de los demonios y el Obispo al inicio del capítulo es otro de los momentos altos: con un cielo rojo de fondo, prácticamente augurando el baño de sangre que se vendrá, las capas de mentiras del Obispo van cayéndose a pedazos y queda al descubierto como el hombre corrupto y malvado que realmente es. Cuando el demonio le dice “lies? In your house of God? No wonder he’s abandoned you… but we love you. We love you.” a uno se le pone la piel de gallina. La aparente muerte de un hombre malvado viene en forma de un “beso” – una forma de aceptación, por parte de un ejército demoníaco, de alguien que solo hizo el mal. Una irónica muerte, a decir verdad.
Con todo, el capítulo no tiene ningún punto realmente bajo: Trevor aceptando su destino y convirtiéndose en el hombre que estaba llamado a ser es un momento triunfal, sumado a la buena animación en las batallas. La revelación de que la leyenda del “guerrero durmiente” proviene del futuro y se refiere a Alucard porque los Oráculos pueden “percibir” información tanto del pasado como de sucesos que todavía no acontecen también está bien realizada aunque pasa un poco desapercibida con tantas cosas sucediendo al mismo tiempo.
Así, en prácticamente 80 minutos, Trevor, Sypha y Alucard se unen con la misión de derrotar por fin a Drácula y salvar Valaquia.

Y la temporada termina.

Se siente un tanto anticlimático y, para ser una “temporada”, claramente pareciera ser una película dividida en cuatro partes. Por cómo se desarrolló la trama y el punto en el que queda todo, esta “temporada” no pasa de ser una suerte de preludio a la aventura principal: el viaje hacia el Castillo de Drácula y el enfrentamiento propiamente tal contra el Conde. En ese sentido, deja con gusto a poco.
Al mismo tiempo, algunas partes del guión no son demasiado sutiles  y algunos personajes no están suficientemente desarrollados (Sypha en comparación a Trevor), lo que en una serie con pocos capítulos de corta duración se siente mucho. Asimismo, en una saga conocida por su cantidad de canciones memorables -algunas de ellas verdaderos clásicos de la música de videojuegos-, la banda sonora de la serie está muy al debe; Trevor Morris no es un mal compositor (incluso siendo nominado a un par de Emmys) pero su trabajo en Castlevania está lejos del nivel de la franquicia y lejos de su propio mejor nivel así que esperamos que para la segunda temporada mejore, y también podamos escuchar alguna que otra referencia a la música de los juegos.
Por último, más allá de lo buenas que fueron las escenas de combate, el resto de la animación es un tanto rígida y limitada: los personajes difícilmente mostraban todo el rango de emoción que las situaciones requerían y fueron más bien salvados por el buen nivel del voice acting. En este último caso quizás la parte más débil fue Matt Frewer como el Obispo – pero más por el bajo volumen con el que dijo sus líneas más que por la actuación propiamente tal.

Con todo, Castlevania en Netflix es una serie prometedora. ¿Es frustrante que termine en lo que es básicamente el prólogo y haya que esperar quién sabe cuánto para saber cómo se desarrollará verdaderamente la historia? Sí. ¿Tiene problemas? También, pero casi todos ellos son solucionables – y a la luz de la calidad (o falta de ella) de gran parte de las adaptaciones de videojuegos, estas críticas se sienten ligeras. Esperamos que, con la mayor cantidad de capítulos confirmados para su segunda temporada (8 en vez de 4) Warren Ellis pueda estructurar de mejor manera la narrativa, logrando esa mezcla precisa que todos esperamos entre el desarrollo de personajes, la construcción del mundo en el que está ambientada y el avance de la trama. Al menos, con esta temporada, incluso con sus fallas evidentes, la cosa promete – ahora tan solo depende de Ellis, Shankar y Frederator superar no solo las expectativas del espectador sino que la vara que ellos mismos dejaron en un buen lugar. Costó, pero por fin tenemos una adaptación que le hace justicia al material original.

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