Game of Thrones S07E06: “Beyond the Wall”

Una fina capa de hielo

Cuando se acerca cada final de temporada de Game of Thrones, es una costumbre tener un capítulo “épico” como clímax. Hay excepciones, por supuesto: en la primera temporada, el capítulo del clímax no contuvo una secuencia particularmente costosa sino que giró en torno al momento definitorio del tono de la serie (la ejecución de Ned Stark), y en la quinta temporada los momentos épicos se repartieron en dos capítulos (lo sucedido en Hardhome, por un lado, y Daenerys sobre Drogon, escapando de la arena de Meereen, por otro) – pero más allá de esos hechos puntuales, que el clímax narrativo de cada ciclo de la serie esté acompañado de un capítulo que rompe los esquemas sobre lo que está permitido realizar en televisión en cuanto a escala y a presupuesto. Año tras año, Game of Thrones se convierte más y más en una megaproducción hollywoodense en formato televisivo – y este año no fue la excepción, con una secuencia impresionante hace un par de capítulos atrás (apodada por la producción como “the loot train attack”, que es un epíteto bastante soso para una escena tan impresionante) que nos dejó boquiabiertos a muchos.

Pero, de alguna manera, este capítulo se siente extrañamente decepcionante a nuestros ojos. Tal vez eso sea una opinión extremadamente minoritaria en relación a la cantidad de gente que ha mostrado su adoración a través de redes sociales o en diversas páginas de la web – pero consideramos que la honestidad es saludable y necesaria. En honor, entonces, a la honestidad que le debemos a nuestros lectores, es que nuestras opiniones sobre “Beyond The Wall” son harto menos positivas que las de otros.

No es que uno quiera criticar por cualquier razón a la serie o de lanzarle insultos gratuitos en un intento inútil de llamar la atención – intentamos, siempre lo más posible, ofrecer las razones de por qué opinamos como opinamos. Este caso no será la excepción.
Lo que suena como una forma de ponerse el parche antes de la herida, no es sino un extenso disclaimer antes de formular algo que es, esencialmente, una opinión. Todo esto es una materia de opinión, y una advertencia como la anterior quizás sea superflua – se subentiende que todo lo referido en esta reseña del capítulo representa el pensamiento solo de quien escribe y nadie que la lea está obligado a compartir el razonamiento o las conclusiones.

Sea como sea, es momento de entrar de lleno al capítulo y ver analizar por qué nuestra reacción fue menos positiva que la esperada.

El punto de partida es el guión. Allí reside la gran mayoría de nuestros reparos. Tal vez sea porque la existencia de un punto de cierre específico para la serie (octava temporada, séptimo capítulo) significa que están obligados a ocupar el tiempo que les queda para cerrar la mayor cantidad posible de tramas que los showrunners consideren superfluas al “conflicto central” de la serie -a saber, la guerra contra el Night’s King– y que no pueden darse el lujo de tomarse capítulos completos para mostrar la minucia del diario vivir, o los detalles que antes abundaban en la serie; o tal vez sea porque Benioff y Weiss están abrumados, cansados y solo quieren terminar pronto con una serie a la que le han dedicado casi una década completa de sus vidas, para bien o para mal. Más allá de cuál sea la razón específica, la cantidad de “atajos narrativos” que han tomado esta temporada para avanzar la trama ha sido considerable – y quizás el mejor ejemplo esté en este capítulo. A eso le sumamos el comportamiento errático o inconsistente de ciertos personajes, y nos queda la sensación de que el espectáculo visual toma prioridad por sobre la construcción de una narrativa consistente y verosímil. Si la gente quiere ver ejércitos, dragones y a dos ciertos personajes unirse románticamente, entonces eso le daremos a la gente.
No hay nada de malo en ello, intrínsecamente: todo está en cómo se lleve a cabo.

Y es la ejecución la que consideramos deficiente. No, los dragones y los ejércitos siguen siendo impresionantes (la producción del capítulo y de la serie en general está a niveles superlativos, allí hay poco qué criticar), la fotografía del capítulo en los parajes invernales más allá del Muro es hermosa, las actuaciones siguen estando a un muy buen nivel y la música en los momentos cruciales estuvo precisa (nuevamente Ramin Djawadi a la altura de las circunstancias). Por allí no tenemos problemas. Es, entonces, pura cuestión netamente de guión.

El capítulo se estructura en tres partes distintas, siendo la principal la expedición de los “siete magníficos” hacia las tierras al norte del Muro. Por otro lado tenemos lo sucedido en Dragonstone entre Daenerys y Tyrion, que termina uniéndose con la trama principal al final del capítulo y, por último, las diferencias entre Arya y Sansa en Winterfell – parte que es, a nuestro juicio, de lo más débil del capítulo. Incluso podríamos tildarla de superflua en el mejor de los casos, insoportable el resto del tiempo. Recalcamos que no es problema de Maisie Williams ni Sophie Turner (ni Aidan Gillen, porque es el personaje que interpreta al que detestamos), quienes hacen lo que pueden con el material que les entregan. No, aquí el problema es, otra vez, estrictamente de guión: prácticamente todo lo sucedido en Winterfell en esta temporada pareciese estar construido para darle algo qué hacer a los personajes que se encuentran allí, y poder generar algo de tensión dramática injustificada. ¿Que Jon ni siquiera se ha dignado a reportar del progreso de su situación en Dragonstone a su hermana (básicamente su representante en Winterfell)? ¿Que Sansa, a sabiendas de que no puede confiar en Littlefinger, termina confiando en Littlefinger por “razones”? ¿Que ninguna de las dos hermanas es capaz de decirle a la otra qué es lo que les ha pasado en todo ese tiempo en las que han estado separadas, en vez de andar con ambigüedades y descripciones vagas? ¿Que la memoria de Arya es extrañamente selectiva, olvidando la reacción desgarradora de Sansa sobre la tarima cuando el monstruo de Joffrey decidió ejecutar a Ned Stark, desechando los consejos de la misma Sansa y de Cersei? ¿O cuando ella misma sirvió a Tywin Lannister, ocultando su identidad para sobrevivir en Harrenhal? Esas cosas importan. Son el sustento de la narrativa, le otorgan la fuerza y la conexión para sobrevivir y configurarse a sí misma, elevándose de su existencia como mera colección secuencial de escenas disparatadas. Si un obvia todas esas dudas -que ni siquiera son rebuscadas, saltan a la vista al momento de ver el capítulo- entonces encontramos un conflicto entre hermanas que se reduce a formas distintas de ver la vida (pragmatismo vs inflexión en creencias, básicamente), pero la cuestión está en que no tenemos por qué obviar esas dudas. Es un acto de ilusionismo: funciona si ignoras todo aquéllo en lo que no funciona.

En Dragonstone las cosas andan un poco mejor, con una buena discusión entre Daenerys y Tyrion que parte siendo sobre la inevitable reunión que tendrán con Cersei y desemboca en las formas de ganar una guerra y gobernar. Son momentos que están dentro de lo mejor del capítulo, precisamente porque los personajes se comportan como racionalmente uno esperaría que se comportaran: Tyrion detesta a su hermana pero no pretende subestimarla, y todavía quiere a su hermano a pesar de estar en bandos opuestos, y si cree en Daenerys es porque cree que es capaz de evitar caer en el mismo comportamiento de los monarcas anteriores (algo que estuvo cercano a suceder cuando quemó vivos a los Tarly); por su parte, Daenerys posee la suficiente confianza en sí misma y en sus dragones como para desestimar algunos consejos de Tyrion (aquellos con los que está en desacuerdo) y desconfiar de él por ser Lannister, más allá de sus declaraciones de lealtad. El problema está en que la transición desde esa parte de la conversación a “hay que hablar el tema de la sucesión” es un poco… forzada. Quizás no está al nivel de lo sucedido en Winterfell, pero tampoco es uno de los momentos más brillantes de la serie.

En todo caso, significa otra escena de admonición de Daenerys a su Mano (“we will discuss the succession after I wear the Crown”) y que encuentra su reflejo en la decisión de Daenerys de tomar sus dragones e irse al Norte a ayudar a Jon: Tyrion aconseja, Daenerys ignora. Para bien o para mal. Se podrán discutir si las razones de Tyrion para decirle a Daenerys que se quede son válidas o no (en lo personal, a quien escribe le parecen razonables aunque no necesariamente aplicables en un cien por ciento), pero el resultado es el mismo que mencionamos: Tyrion aconseja, Daenerys ignora.

Llegamos al Norte del Muro y aquí está el plato principal del capítulo. Dentro de la estructura tripartita que mencionamos más arriba, esta sección también tiene subdivisiones claras: una primera parte dominada por conversaciones entre dos personajes distintos dentro del grupo variopinto y que “culmina” con un primer ataque de las fuerzas del Night’s King, cortesía de un oso zombie (!) que termina hiriendo gravemente a Thoros. Luego viene una suerte de ”interludio” en el que el grupo debe lidiar con Thoros herido y, tienen la oportunidad de atacar por sorpresa a un pequeño destacamento de un Caminante Blanco y sus zombies, logrando “capturar” al wight que pretenden llevar como prueba de vuelta al Sur y, por último, el clímax del episodio dado por su batalla contra un ejército que los supera ampliamente (y la aparición del Night’s King y su “círculo cercano”). Son tres momentos bien distintos, claramente diferenciados. La primera parte funciona bien en su liviandad: es la oportunidad precisa para poder observar emparejamientos de personajes que nunca han compartido escenas juntos (o no lo han hecho en años, como Gendry con Beric y Thoros) y el rango de emociones va desde lo emotivo -Jon y Jorah hablando sobre sus padres y el legado de ambos- a lo jocoso -las interacciones de Tormund y Sandor, y en general casi todo lo que Sandor le dice al resto- pasando por lo reflexivo -Beric y Jon tratando de dilucidar cuál es su propósito luego de haber revivido ambos-. Son conversaciones que funcionan incluso con el evidente elemento de fanservice que poseen: nuevamente, el problema no es intrínseco sino que está en la ejecución, y aquí la ejecución es buena.

Los enfrentamientos con las fuerzas del mal están bien logrados y ponen marcha un progresivo empeoramiento de la situación para los héroes: desde la herida de Thoros a la resignación de estar rodeados por el enemigo en medio de un lago congelado, las cosas no mejoran nunca, y la tensión va en aumento. Uno sabe que las cosas se irán al carajo, pero no sabe cuándo. Aquí observamos uno de esos grotescos atajos narrativos que mencionamos antes: Gendry es enviado de vuelta al Muro para avisar al resto de lo sucedido y enviar un cuervo hacia Dragonstone. O sea que el único rol de Gendry, más allá del fanservice, era simplemente ser un medio para. Si no estaba allí, no iban a tener a quién mandar de vuelta (¿quizás uno de esos acompañantes anónimos que terminan todos muertos a lo largo del capítulo?), ergo, no podían notificar a Daenerys, ergo, el final del capítulo no sucedía. Es, entonces, una justificación retroactiva que no convence.
Sea como sea, Gendry corre tan rápido que logra llegar al Muro mientras los otros todavía están con vida – antes de que Sandor Clegane lo arruine todo y provoque el ataque de los zombies porque estaba aburrido de la inacción. Estúpido Sabueso.
Aquí la acción y la tensión aumentan (y lo hacen bien): no sabemos quiénes saldrán con vida de esto. Thoros muere congelado mientras esperan, pero el resto se debe enfrentar a la posibilidad real de morir a manos de un ejército de no vivientes. Y el espectador le tiene cariño a personajes como Jorah, Tormund y el Sabueso. Incluso Beric, con esa voz profunda de Richard Dormer. Hay mucha tensión y los héroes tienen las de perder; el momento en el que los zombies agarran a Tormund y están a punto de llevárselo a las aguas congeladas funciona tanto porque la posibilidad real de que muriera es alta (es el clímax de la penúltima temporada) y porque la aparente inacción de Sandor es un reflejo de su escena anterior, incapaz de salvar a tiempo a Thoros. Afortunadamente para todos esta vez reacciona a tiempo y nuestro pelirrojo salvaje preferido vive otro día para seguir amando a Brienne a distancia.

Cuando Daenerys llega con sus dragones, nuevamente la reacción es de asombro. Es un momento que impresiona pero -nuevamente- palidece en presentación a la batalla contra los Lannister de hace un par de episodios. Tal vez porque el tono y el enfoque de la escena eran distintos, o por una cuestión de presupuesto – pero sentimos que el impacto de esta aparición fue menos fuerte que el ocurrido con anterioridad. Por supuesto, aquí es cuando hacemos hincapié en el otro grotesco atajo narrativo, ineludible: Gendry no solo alcanzó a correr de vuelta al Muro, contarle al Maestre para que redactara el mensaje y enviar el mensaje a Dragonstone, sino que el cuervo voló desde el extremo norte de Westeros hacia el Sur lo suficientemente rápido como para que Daenerys volara nuevamente hacia el norte y llegara justo mientras la batalla se lleva a cabo. Llega un punto en que la geografía del mundo en el que habitan se vuelve incoherente y las leyes del tiempo y del espacio se tornan irrelevantes cuando antes no lo habían sido (o al menos, no a esta escala). Quizás haya sido la falta de tiempo -en la vida real- para idear un escenario en donde un clímax así no se haya sentido tan forzado, partiendo por ese resultado esperado y construyendo una narrativa en retrospectiva para darle algún intento de justificación. En todo caso es lo que es: si usted, querido lector, no le encuentra ningún reparo, entonces está en todo su derecho.
Las cosas empeoran (nuevamente) cuando el Night King decide participar en el lanzamiento de jabalina en los Juegos Olímpicos de Invierno y, en vez de intentar darle al gran objetivo inmóvil que tiene enfrente (Drogon), decide lanzar la jabalina de hielo hacia el dragón que está volando y girando constantemente (Viserion). Envidiable puntería. Con un doloroso estruendo, Viserion cae mientras su sangre brota furiosa de la herida que la jabalina le propina y así es como Daenerys se queda sin un dragón, sin otro hijo. Es un “simpático” detalle que el dragón que muere es el que lleva el nombre de su abusador hermano (Viserys), mientras que el que ella generalmente monta lleva el nombre de su ex-marido (Drogo) y el otro que sobrevive es el de su buen hermano mayor y… el padre de Jon (Rhaegar). Todo calza, como dirían por ahí.

Mientras el Night King prepara su segunda jabalina, Jon decide ir a enfrentarlo directamente – pero antes es emboscado por un par de zombies y cae al lago congelado. Daenerys se ve obligada a tomar una decisión: huir antes de que el NK logre matar a Drogon, o esperar a que Jon pueda salir a flote (vivo) y escapar todos hacia el sur. Jon no sale a flote. El Night King se apresta a disparar.
Hay que simplemente huir.
Parece que esta vez no tuvo tan buena puntería.

Ahora bien, Jon sale a flote (al borde de la hipotermia) al rato después, debilitado y presa fácil de las fuerzas del NK. Parece que está todo perdido, pero nuevamente (y por segunda vez en el mismo capítulo) es salvado a último momento por un Deus Ex Machina: ahora es ¡el Tío Benjen! El doble oficial de Marco Antonio Solís solo aparece para salvar a su sobrino, decir que no tiene tiempo para escapar (a pesar de que había espacio suficiente en el caballo para ambos) y luego morir a manos de la horda zombie. Vaya, qué conveniente.
Todo eso nos lleva al momento en el que Jon vuelve al Muro mientras Daenerys espera su regreso con una mirada llena de preocupación y luego se recupera en el barco que allí estaba. Esto sí es para todos quienes querían ver la relación entre Daenerys y Jon, porque claramente la serie ya no oculta la intención de unirlos románticamente, así que en estos momentos Daenerys ve las heridas en el cuerpo de Jon y comprende que eso de que recibió cuchilladas no era figurativo sino real y Jon decide arrodillarse (figurativamente, porque está acostado y débil) ante ella y reconocerla como Reina porque vio que era capaz de poner en peligro a sus dragones y a ella misma solo para ir a rescatarlos. Incluso se toman de las manos, lo que sería bastante bonito si no fuera porque son tía y sobrino.
Ah, algunos lo olvidaban.
De alguna manera el incesto entre Jaime y Cersei es desagradable porque son los “malos” pero es aceptable para Jon y Daenerys por… “razones”. El hecho de que los Lannister hayan crecido juntos toda su vida, mientras que Jon y Daenerys no se conocieron hasta hace un par de capítulos no significa que no sea incesto en este último caso. En fin, hasta ahora solo hay momentos tiernos entre ambos: no sabemos cómo lo van a desarrollar en los pocos capítulos que quedan. Puede que se consume y terminen juntos, sin saber de su parentesco. Puede que se enteren y decidan seguir juntos igual. O puede que termine antes del fin, ya sea por esa causa u otra. Por ahora, lo único concreto es que Daenerys y Jon están más cerca que nunca antes.

El Lobo y el Dragón. Hielo y Fuego. La historia se repite.

Esperamos que con lo anterior hayan quedado claras las razones de nuestra tépida recepción de “Beyond the Wall”. Hace muchas cosas bien, pero se tropieza en algo fundamental. Parece haber sido creado con el final en mente y todo lo demás construido en retrospectiva para llegar a ese punto, aunque las piezas no calcen entre sí como debiera. Cumple en espectáculo, cumple en pequeños momentos, cumple en lo formal – pero tropieza. Ahora solo resta esperar para el final de temporada (el capítulo más largo hasta ahora de la serie, con 1 hora y casi 20 minutos de duración) y luego… la espera hasta el próximo año. La última espera de todas.

Observaciones varias:

  • El capítulo está dirigido por Alan Taylor, quien vuelve a Game of Thrones por primera vez desde la segunda temporada, habiendo pasado por dos películas de Hollywood cuyo nombre posiblemente recuerden (Thor: The Dark World y Terminator: Genisys).
  • Tormund hablando de Brienne es maravilloso. Apoyamos esa unión, si es que se llega a dar.
  • Otro momento jocoso: “Your lips are moving and you’re complaining about something. That’s whinging.”
  • Ahora el Night King posee un dragón zombie bajo sus órdenes. Eso es extremadamente peligroso (por si no se habían enterado). Pobre Viserion, ahora estará obligado a enfrentarse a sus hermanos en la inevitable batalla.
  • Hablando de la muerte de Viserion: “curioso” cómo a Daenerys le importa más la seguridad de Jon que la muerte de su “hijo”.
  • Jon Snow, mal comandante militar. De alguna manera cambia su estrategia a último segundo, fracasa, y es salvado por un Deus Ex Machina una vez más. Está acostumbrándose a ser salvado parece (Los Caballeros del Valle y las fuerzas de Stannis ya lo habían hecho antes).
  • You don’t look much like him, your father. I suppose you favour your mother,” le dice Beric a Jon. Obviamente se refiere a Ned Stark, pero sabemos que en verdad funciona porque no se parece a Rhaegar (su verdadero padre, un Targaryen) sino que a su madre, Lyanna.
  • No deja de ser poético que el oso zombie haya sido derrotado por Jorah de la Casa Mormont, cuyo símbolo es el oso.
  • El título rumoreado del capítulo fue “Death is the Enemy”, línea dicha por Beric durante el capítulo. El título final, “Beyond the Wall”, nos parece inferior en comparación.
  • Ojalá que lo de Winterfell termine con la muerte de Littlefinger, porque de otra manera será un desperdicio insoportable de tiempo (en nuestra humilde opinión).

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