Game of Thrones S07E07: “The Dragon and the Wolf” (Season Finale)

Tras una temporada más corta de lo habitual y que había dejado entrever bastantes fisuras narrativas y logísticas en la serie, las expectativas que rodeaban el final de ésta eran altas no sólo por lo que significa un episodio de esta magnitud y todo lo que estaba en juego en la trama, sino también porque, con una duración de casi hora y media, este episodio -el más largo de la serie hasta ahora- se prestaba para poder subsanar esos problemas que habían aquejado a un séptimo ciclo que se mostró impredecible en cuanto a su ritmo, pero no en cuanto al desarrollo de su trama propiamente tal.

Afortunadamente para nosotros lo anterior se logra, al menos parcialmente, en aquellos momentos que realmente importan. Sí, los saltos temporales y disparidades en las velocidades de viaje a lo largo y ancho de Westeros siguen ahí para quien quiera comentarlas o hacerse cargo de ellas; pero mayormente el tiempo extra esta semana le permitió a la serie ejecutar y cerrar sus tramas de una forma efectiva y eficiente, dejando muy pocos hilos pendientes de cara al ciclo final, los que mayormente son desarrollos nacidos de este capítulo.

Y claro, ayuda mucho que estas resoluciones fueran mayormente satisfactorias -o en el caso de Littlefinger, MUY satisfactorias-; no será suficiente para expiar los diversos problemas que se sintieron en la temporada, mas estos poco importaban ya al momento en que el Rey de la Noche, montando a Viserion zombificado, se abalanza contra el Muro destruyendo todo a su paso y permitiéndole a su ejército adentrarse en Westeros, lo que vino a coronar un episodio -probablemente el mejor de la temporada- que fue toda una montaña rusa emocional y que nos dejó ansiosos de cara a la larga espera por el ciclo final, que según algunos llegaría recién el 2019 (!).

Aún así, y antes de analizar más en detalle los eventos de “The Dragon and the Wolf”, no deja de ser curioso a modo de balance que, pese a que han transcurrido 7 episodios, técnicamente no pasó mucho a lo largo de la temporada. Claro, tenemos a Daenerys y cía. ya asentados en Westeros, se perdieron un par de casas importantes en lo que quedaba de los Martell y Tyrell, y el balance de poderes ahora cambió un poco gracias a lo que significa la muerte y resurrección de Viserion; mas en el gran esquema de las cosas, la serie sigue casi en el mismo punto que al comienzo de la temporada, aunque ahora con una narrativa más directa, agilizada y enfocada -para bien y para mal-, considerando que el gran conflicto es uno solo, y que salvo algunos personajes, todos apuntan a confluir en el norte.

Lo anterior es en parte un problema que suele aquejar a las penúltimas temporadas de series cuando tienen una fecha de expiración definida, ya que la necesidad de preparar el esperado final genera que la planificación muchas veces no de los resultados esperados. Un botón de muestra es, por ejemplo, lo ocurrido con Viserion: el Rey de la Noche y sus fuerzas necesitaban algo para cruzar al otro lado del Muro, y para obtener esto, la temporada tuvo que preparar una trama -el viaje de Jon y cía., y el rescate proporcionado por Dany que le costó un dragón- que atrasó la narrativa general hasta llegar al punto de entregarle esta herramienta para equiparar la lucha y permitirle entrar a Westeros para la confrontación de la temporada final.

Y aún así, el dragón y la destrucción del Muro, no bien facilitan el conflicto, sólo cambian el status quo en apariencia ya que la gran batalla aún está por venir, y la serie nunca iba a lanzar la gran guerra antes de su ciclo final. Por lo tanto, muchos de los acontecimientos que movieron la temporada generaron una ilusión de movimiento narrativo -ayudada por la velocidad mágica de movimiento de los personajes- que nos entregaron la sensación de progresión cuando, en realidad y en estricto rigor, todo se hizo en preparación de la temporada final. Y no sería descabellado sostener que la temporada, por diseño, fue hecha así, lo que ayudaría a justificar el por qué muchos capítulos tuvieron grandes escenas de batalla que en años anteriores se reservaban para alguna ocasión especial, ya que fueron varias las instancias donde la pura sensación de espectáculo sirvió para elevar la calidad de los capítulos -y maquillar las grietas-.

Entrando de lleno a “The Dragon and the Wolf”, lo primero que llama la atención es el ya mencionado paso del tiempo, notoriamente más pausado que en episodios anteriores, lo que tiene sentido considerando el foco aparente del episodio -la cumbre de gobernantes-, pero que al mismo tiempo no hace más que poner en evidencia lo extraño del ritmo de la temporada en general y la forma en que éste afectó a algunas tramas -satisfactorio final y todo, la trama en Winterfell debió haber sido resuelta varias semanas atrás-. Aún así, y pese a otros problemas como el lograr entender en qué momento exactamente Arya, Sansa y Bran planearon lo ocurrido, la revelación de las maquinaciones de los tres Starks restantes y la forma en que “juzgaron” sumariamente y ejecutaron a Littlefinger fue uno de los momentos más satisfactorios del capítulo, además de ser una extraña instancia donde la serie efectivamente premia y castiga a quienes se lo merecen. Para coronar lo anterior, la emocional conversación entre Sansa y Arya donde ambas hermanas recuerdan a su padre y logran por fin hacer las pases con su pasado y presente no hace más que reforzar la clase de lazos que los personajes van a necesitar si quieren sobrevivir el invierno que se avecina y lo que trae consigo.

El más pausado ritmo del capítulo también benefició al gran gancho de la semana, que era la ya mencionada reunión entre Daenerys, Cersei, Jon y sus respectivos séquitos. La forma misma en que estuvo estructurada la escena y las diversas reuniones e intercambios de información donde los personajes exponían sus puntos de vista no hizo más que recordarnos temporadas anteriores y más pausadas de la serie, donde lo que importaba no era tanto la acción y el elemento sobrenatural, sino más bien las luchas de poder en Westeros las que eran matizadas y condimentadas por este mundo fantástico que se dejaba entrever.

En este sentido, una decisión inteligente por parte de la serie es poner a Cersei al centro de todo, no sólo porque el personaje de Lena Headey había adoptado un papel más secundario esta temporada, sino además porque a lo largo del show se ha mostrado como una de las más aptas jugadoras del juego de tronos. Por eso sabíamos de entrada que las posibilidades de que las partes involucradas llegaran a un acuerdo eran casi nulas, y por eso mismo nos parecía extraño que el supuesto arreglo al que todos llegan tras la intervención de Tyrion era, por lo bajo, sospechoso. Como pronto lo sabría Jaime -y por extensión, nosotros-, Cersei nunca tuvo intenciones de cumplir con la palabra empeñada (un contraste con la honestidad y honor extremos de Jon -y por extensión, de los Stark-), en su lugar planificando aún más como destruir a sus enemigos y utilizando la aparente cobardía de Euron Greyjoy para encubrir el plan de traer a Westeros a la Compañía Dorada desde Essos para poder aplastar a sus enemigos luego de que éstos hubieran terminado de combatir en el norte, cualquiera fuera el resultado.

Es una jugada aparentemente maestra por parte de Cersei, y no bien esto termina costándole -por fin- la lealtad de un decepcionado Jaime que va solo camino al norte para unirse a la lucha y cumplir con su palabra, se siente fiel al espíritu mismo del personaje y a la acumulación de hechos y tragedias que han llegado a empujar a la regente de los siete reinos al borde mismo de la locura y de alienar a prácticamente todos. Sin embargo, la serie ha tomado una jugada inteligente en permitirle a la reina mantener algún ápice de humanidad dentro de todo esto (reflejado en un embarazo que aún no sabemos si es tal o no), ya que vuelve impredecibles sus actuaciones en un buen sentido.

Lo anterior además contextualiza las escenas en el Pozo Dragón en un renovado sentido de familia que la serie reencuentra en este episodio y que permea toda su duración. Sean las diversas reuniones y reencuentros antes, durante y después de la cumbre (los hermanos Lannister; los hermanos Clegane; Brienne y el Perro; Pod, Bronn y Tyrion), los eventos en el norte y el fortalecimiento de la “jauría” Stark, las revelaciones (o más bien confirmaciones a estas alturas) de Bran y Sam en torno a la verdadera identidad de Jon “Aegon Targaryen” Snow (todo mientras éste concretaba su relación con su tía Daenerys), e incluso la resolución de Theon de ir a rescatar a Yara tras haber reconciliado su dualidad Greyjoy-Stark luego del perdón de Jon. La series nos está recordando no sólo los viajes de sus personajes a lo largo de 7 temporadas, pero también diciéndonos que son estos vínculos y relaciones los que les permitirán a los habitantes de Westeros sobrevivir el largo invierno cuya presencia va aumentando paulatinamente.

En ese sentido vale la pena hablar de Jaime considerando no sólo que su arco narrativo ha estado constantemente “a los tumbos” desde que se separó de Brienne hace mucho tiempo atrás, pero también porque el aparente quiebre con Cersei lo deja en una posición interesante a la vez que se dirige al norte, sin Bronn y sin ejército. Y no bien es evidente que se apoyará en Tyrion y la misma Brienne en la última temporada, será interesante ver qué clase de arco le queda al personaje de Nikolaj Coster-Waldau, mal que mal, su aparentemente reencontrado sentido del honor tras hablar con Brienne contrasta mucho con la casi inamovible lealtad hacia Cersei exhibida en las últimas temporadas y que lo habían sumergido en un estanco narrativo. ¿Por qué cambiar a Jaime ahora y no antes? Es una buena pregunta cuya respuesta se puede enfocar tanto en la ya mencionada necesidad de estancar las tramas en preparación al final -el ejército Lannister necesitaba una cara conocida y confiable para el público, y no podía ser Bronn ni los Tarly, mucho menos ser Gregor-, así como en el hecho de que a estas alturas tiene más sentido narrativo redimir a Jaime y moverlo hacia donde se encuentra el foco narrativo.

Dejando de lado lo anterior, corresponde hablar ahora de la otra gran revelación del capítulo, entregada por Bran y Sam al final: la confirmación oficial e indubitada del parentesco de Jon. Sí, a estas alturas todo había sido confirmado hasta el hartazgo por lo cual más de alguno creerá que era un tanto innecesario; mas la necesidad de clarificar las cosas fue una señal positiva. No sólo porque acallaron algunas pocas voces que aún creían que Jon no era el hijo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark, sino además porque vino con el añadido de la revelación -que debería haber dado Gilly y no Sam-, de que Jon era hijo legítimo de ambos, producto de que el Septón Supremo había anulado el matrimonio de Rhaegar con Ellia Martell, y lo había casado en secreto con la hermana de Ned. El viaje de Bran al pasado nos permite ver el momento, y además conocer que el verdadero nombre de Jon no es otro que Aegon Targaryen (curiosamente el mismo nombre que otro de los hijos de Rhaegar con Ellia que fuera asesinado por la Montaña), el legítimo heredero al Trono de Hierro.

Fuera de entregarnos una nueva ventana a la forma en que funcionan los poderes de Bran, las revelaciones recontextualizan hechos como toda la rebelión de Robert Baratheon (basada en una mentira, así como los años posteriores de guerras, enemistades, asesinatos y demases), pero sobretodo abren ciertos conflictos potenciales entre la naciente relación de Jon y Dany: más allá de la naturaleza incestuosa del vínculo que ambos consumaban en paralelo a la conversación de Sam y Bran (mayormente pasada por alto por todos considerando que está en línea con el comportamiento tradicional de los Targaryen en comparación con, digamos, lo ocurrido con los Lannister), está el hecho de que Jon tiene un mejor derecho sobre el Trono de Hierro que Dany, por lo cual seguramente se abrirá un nuevo flanco de conflicto en el momento que esta revelación se masifique (porque seamos serios, la serie de alguna forma va a explotar esto, de lo contrario, no se habría sacado a colación).

Y así es como volvemos al final propiamente tal, con el Rey de la Noche destruyendo el Muro en su parte más débil, cruzando con su ejército y dejándonos expectantes de cara a lo que vendrá y con angustia por la incertidumbre de lo ocurrido con Beric Dondarrion y Tormund. La Gran Guerra se avecina, y a la serie sólo le quedan 6 capítulos antes del final.

La séptima temporada nos dejó un ciclo exitoso y cargado de espectáculo grandilocuente como no habíamos visto antes en la televisión; pero también con una serie que comenzó a mostrar algunas señales de fatiga y ciertas deficiencias logísticas y narrativas que en algunos pasajes se sintieron con fuerza. A estas alturas sólo nos queda esperar que, cuando sea que llegue la temporada final, la producción sea capaz de reforzar lo bueno y lograr hacerse cargo de todos esos problemas ahora que el show cuenta con un renovado foco y sentido de urgencia.

Notas al cierre:

  • Gracias por habernos acompañado un año más con nuestra cobertura de Game of Thrones, además de habernos aguantado en las dificultades que a veces complicaron nuestra labor. Nos volveremos a encontrar, esperamos más temprano que tarde.
  • Pregunta abierta para quienes, como nosotros, leyeron los libros: ¿Cuánto realmente creen que se ha desviado la serie de lo que sea que vaya a ocurrir en la obra de Martin? Claro, hay diferencias y tramas que están completamente ausentes en la serie, pero si consideramos que al menos el final y los puntos claves del show en estas últimas temporadas vienen del propio Martin, será interesante trazar como evolucionan las diferencias en el momento en que, eventualmente, sean lanzados los próximos libros.
  • A estas alturas, creemos que todos le deben múltiples disculpas a Sansa por haber dudado de ella.
  • Siguiendo con lo ocurrido en Winterfell, volvemos a hacer hincapié en las dificultades existentes en tratar de reconciliar el momento en que los hermanos Stark armaron su plan. ¿En qué momento Bran contó lo ocurrido? ¿Cuánto tiempo supieron Sansa o Arya que Littlefinger estaba tratando de ponerlas una en contra de la otra? ¿Los demás lords sabían todo lo que estaba pasando, o de las habilidades de Bran? De nuevo, la resolución de la trama fue increíblemente satisfactoria, y no esperamos que para sorprendernos así la serie nos cuente todo, pero lo anterior no hace más que poner en evidencia uno de los problemas más graves de la temporada, cual es, el hecho que muchas tramas que funcionaron – o se resolvieron- bien a un nivel general, no resisten mucho el análisis detallado cuando se las pone bajo la lupa.
  • Punto aparte la increíble actuación de Aidan Gillen, especialmente la manera en que canalizó el tránsito de Littlefinger desde la sobreconfianza al patetismo extremo.
  • El que la reunión del episodio tenga lugar en Pozo Dragón no es azaroso y seguramente fue una idea misma de Cersei, un más que claro mensaje a Daenerys de lo ocurrido con su casa y sus símbolos de poder y lo que le va a pasar si decide meterse con ella.
  • Cuesta un poco creerlo, pero Cersei y Tyrion no habían estado juntos desde hace 3 temporadas; por lo mismo, la escena de ambos en King’s Landing fue ideal, no sólo por el completo estado de tensión en que nos mantuvieron -no bien siempre supimos que la “plot armor” de Tyrion lo iba a mantener con vida-, pero además porque la serie nos recordó lo bien que funcionan juntos Lena Headey y Peter Dinklage.-
  • Siguiendo con Lena Headey, probablemente este episodio terminó por asegurarle todas las nominaciones posibles en la próxima temporada de premios. Por lejos fue la MVP de este final de temporada.
  • La decisión de Euron de abandonar la reunión como parte del plan de Cersei es otro de esos momentos que están ahí por conveniencia narrativa, pero que no sostienen mucho el escrutinio detallado. ¿Cersei confiaba en secreto en que traerían algo sorpresivo como para que Euron reaccionara así? ¿Siempre optó por retrasar las negociaciones sólo para posteriormente ceder y poder traicionar a los demás? ¿En qué momento se reunió con Euron? Y un largo etcétera.
  • Pese a que se veían muy parecidos, el actor que interpretó a Rhaegar Targaryen no era Harry Lloyd (quien interpretara a Viserys), sino que se trataba de Wilf Scoldings, conocido por algunos por haber participado en “Skins”. Dicho sea de paso, la actriz que ha dado vida a Lyanna Stark desde la temporada anterior es Aisling Franciosi.
  • Considerando la revelación de la identidad de Jon, de nuevo es interesante trazar paralelos con los libros y lo que ocurre con –SPOILER– el otro Aegon Targaryen que anda dando vueltas en compañía de Jon Connington.
  • ¿Qué opinamos de Tyrion sapeando lo que ocurría con Dany y Jon? La serie encuadró la escena de una forma suficientemente ambigua como para dar a entender que la Mano de la Reina podía tener sentimientos por su soberana, pero al mismo tiempo quizás se trataba de mostrar sus reparos ante lo que la unión podía significar. Muy extraño todo.
  • No bien Bran había actuado de forma errática toda la temporada, al menos ahora sabemos por qué no le dijo a nadie la información pertinente al parentesco de Jon: aparentemente pensaba que no importaba mucho en el gran esquema de las cosas, ya que al no saber sobre el matrimonio de Rhaegar y Lyanna, éste sólo creyó que cambiaba la denominación de Jon, de ser un Snow a ser Sand -el “apellido” de los bastardos nacidos en Dorne-. Fue Sam (Gilly en estricto rigor), quien realizó el descubrimiento que permitió unir los puntos y aclarar la importancia de ser Jon el legítimo heredero al Trono. Claro, lo anterior también se relaciona con los rodeos de la trama para llegar a mover las tramas cuando tenían sentido: la revelación de que Jon es Aegon Targaryen no habría impactado tanto si no hubiera llegado en paralelo a la escena de éste teniendo sexo con Dany.
  • Theon se salvó gracias a su falta de pene. Let that sink in.
  • Como muchos han dicho, la escena final se parece de sobremanera al trailer de la expansión “Wrath of the Lich King” de World of Warcraft, al punto que no creemos que haya sido coincidencia. 
  • Su trabajo es tan impecable que uno lo suele dar por hecho, pero nunca está de más volver a elogiar a Ramin Djawadi por sus composiciones en la serie.
  • A los que siguen esperando el “Cleganebowl”, parece que tendrán que esperar una temporada más.
  • Los integrantes de Mastodon volvieron a salir como white walkers en este capítulo.
  • “Maybe it is all cocks in the end”
  • “Oh, fuck loyalty!”
  • “I’m about to step into a room with the most murderous woman in the world, who’s already tried to kill me twice, that I know of. Who’s an idiot?”
  • “It’s not my place to forgive you for all of it. But what I can forgive, I do.”

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