Jagten -The Hunt- (2012)




Jagten.
Título en idioma alternativo: The Hunt.
Año: 2012.
Director. Thomas Vinterberg. 
Productores: Morten Kaufmann, Sisse Graum Jorgensen, 
Thomas Vinterberg.
Guión: Tobías Lindholm, Thomas Vinterberg.
Elenco: Mads Mikkelsen, Alexandra Rapaport, Thomas Bo Larsen, 
Annika Wedderkopp.
Música: Nikolaj Egelund.
Cinematografía: Charlotte Bruss Christensen.
Edicion: Anne Osteud, Janus Billeskov Jansen.
País: Dinamarca.
Duración: 115 minutos. 


No hace mucho tiempo, Chile se estremeció con la historia del jardín Hijitus de Vitacura. Un grupo de familiares de un acomodado sector de la capital, acusaba a Juan Manuel, el “tío” de computación, de haber abusado de casi 100 menores de edad. Tras 18 meses en prisión preventiva (medida cautelar que debiese operar de manera muy excepcional en nuestro sistema penal), Juan Manuel fue declarado inocente en un caso que a la postre, terminó pareciendo el montaje perfecto con el cual un ex fiscal reconocido públicamente, quería saltar a la política. Lamentablemente, la víctima que eligió él fiscal Schilling para su proyecto era una persona con problemas, algunos dirían mentales, la presa perfecta que para su acusación con tanta connotación social. ¿Alguno podría dudar del relato de los menores, que acusaban a esta extrañísima figura que era Juan Manuel? Los detalles de este macabro hecho pueden leerlos en este reportaje de Rodrigo Fluxa para la Revista El Sábado, el reportaje que he leído en una revista local que más me ha estremecido en mi vida.

Una historia tan impresionante como la anterior fue la que Thomas Vinterberg llevó a pantalla el 2012, participando en el Festival de Cine de Toronto y Cannes. Se trata de Jagten, que llegó a nuestro idioma como “La Cacería” en latinoamérica o “La Caza” en España. Lucas (Mads Mikkelsen) ejerce el rol de asistente en un jardín infantil de un pequeño poblado de Dinamarca. Un personaje curioso a los ojos de la comunidad, dado que en esta sociedad absurda, es mirado con extrañeza que un hombre esté al cuidado de niños (mucho más si además, es un hombre solitario y triste). Pese a sus problemas sentimentales (un divorcio reciente y la imposibilidad de ver a su hijo con regularidad), Lucas es un miembro establecido en la comunidad, en especial en su club de cacería, lo que en su círculo social es sinónimo de haber alcanzado madurez (“volver hombre”). Dentro de ese grupo está Theo (Thomas Bo Larsen), su mejor amigo, quien también vive problemas dentro de su matrimonio. Lo de este último parece bien cotidiano: Theo es incapaz de asumir que a su edad y con 2 hijos, ya no puede irse de fiesta todas las noches. Por el contrario, debe ayudar en cosas tan cotidianas como llevar a su hija Klara (Annika Wedderkopp) al jardín, tarea que muchas veces hace Lucas al pasar por su casa. Es entonces cuando Klara empieza a desarrollar una relación de afecto hacia Lucas que no es normal, motivada principalmente por la violencia/ausencia de su padre, la cual desencadena en un beso de ella hacia Lucas que haría explotar todo. Literalmente.

“Jagten” es una película que invita a cuestionarse un sin fin de temas, pero en especial me gustaría abordar el tema que gira en torno al derecho o no del público cuestionar el testimonio de la víctima, situación que ha tomado importancia el último tiempo a propósito de la violencia de género. Quienes, como yo muchas veces, nos mostramos alerta pero no juzgamos anticipadamente a la gente, somos muchas veces acusados de lo peor. Como si no jugársela por un culpable fuese complicidad con el autor del delito o indiferencia que termina siendo un consentimiento a la violencia. No. Todo lo contrario. Lo que queremos gente que toma esta postura es que no exista mas gente inocente en las cárceles como el tío del jardín Hijitus (que estuvo 18 meses en prisión preventiva), el consejero del Banco Central, o aquellas historias llevada a la pantalla grande como los 4 de Memphis. Casos que, con excepción del último probablemente, pasan al olvido. Porque cuando uno ve “Jagten” en grupo y les dice “esto es lo mismo que Hijitus”, todos responden “¡verdad! se me había olvidado ese caso”. Y así, todos caemos en un círculo vicioso donde la verdad que más conviene al público, quiéranlo o no, es la que todos adoptan, independiente de cuánto cierto hay en ella, o siquiera si escucharon a las partes o ser informaron de los antecedente mínimos.

Otro tema interesantísimo en “Jagten”, al igual que hiciese en su momento “Atonement”, es cuestionar la inocencia de los niños, mostrándolos como seres capaces de lanzar las más crueles acusaciones por no sentir que la atracción hacia los adultos es (naturalmente) no mutua. Claro. “Jagten” se ve más “real” que “Atonement” y por eso impresiona. Pero el fondo en uno y otro caso es el mismo. Notable en este sentido es la actuación de Klara, quien vuelve real el proceso que ella misma vive a propósito de su acusación, cuestionando además los distintos roles que cumplen personajes en la sociedad a propósito de las denuncias de acoso sexual, como el del entrevistador o psicólogo que primero recoge el relato, demostrando cómo los niños pueden ser influenciados a decir lo que quieren que digan los adultos, además de un nefasto efecto que ello produce en los mismos niños, reflejada por un lado en la actitud de Klara cuando el fenómeno ha explotado de tal manera que no puede recordar qué es cierto y qué no, y por el otro, en la actitud de los demás niños que caen en este espiral de acusaciones (al igual que en Hijitus), quienes no debemos olvidar, son también víctimas de nuestra sociedad.

Por eso, si hay una clara invitación que tiende Vinterberg en “Jagten” es a tomar posturas. ¿Qué rol o papel jugarías en un caso así? ¿Podrías cuestionar el tratamiento que decide hacer la directora del jardín infantil? ¿Serías como ella? ¿Qué tan exagerada encuentras la reacción de la comunidad? ¿Con cuál Lucas te identificas más, con el que recibe estoico los primeros actos de violencia o el que toma las riendas de su drama con la pelea en el supermercado o encarando a sus acusadores, muy simbólicamente, en la iglesia durante noche buena? ¿Podrías cuestionar a Theo, quien debe optar entre creerle a su pequeña hija o a su mejor amigo? En especial este último tema, ¿puede un ser humano sobrellevar una mochila tan pesada? En pocas palabras, ¿cuál de todos los trajes de la película de Vinterberg es el que mejor te calza? Todas preguntas que llevan a otra pregunta de fondo, ¿hasta dónde creemos a la verdad judicial?, legítima duda reflejada en el disparo de la escena final. Existe todavía un grupo en la comunidad de Lucas, que quizás no cree en su culpabilidad pero quiere dejar latente que todavía tienen un ojo encima. Para algunos, un temor justo en lo que padece una epidemia de constantes destapes de abusos a menores. Para otros, una exagerada reacción de quienes tienen intereses comprometidos.

“Jagten” se cuela dentro del top 3 de las películas de Thomas Vinterberg, sin lugar a dudas. Muestra a Mikkelsen en su máxima expresión (actuación que lo llevó a ser elegido el mejor actor en Cannes), y se vuelve un clásico inmediato del cine dramático danés. Una película que se debe recomendar, ver y re-ver. Sobre todo cada vez que aparezca una acusación fuerte, donde no tenemos los antecedentes para tomar posturas. Lo que queremos es que se haga justicia. Pero no a todo precio. Menos el de juzgar anticipadamente a gente inocente.

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