Editorial: “Halloween para principiantes: Hombres lobo, tiburones, secuelas horrorosas y Tim Burton” (1º Parte)

Es octubre, y los vientos de Noche de Brujas empiezan a poblar los supermercados buscando abastecer de azúcar los hogares del mundo, en tanto La Gran Calazaba se prepara para entregar regalos a los niños de corazón realmente sincero. Mientras muchos usan los días previos para decidir el atuendo que vestirán el 31 de octubre, este mes en Revius los usaremos para comentar algunas películas de “horror” (concepto mucho más amplio que el “terror”, en opinión de este servidor) con la perspectiva de alguien que ha visto prácticamente nada del género. Salvo un par de notables excepciones, que fueron vistas para el podcast o por cultura general, esta es mi historia actual con el tema:

Lo que abrió mi interés por el género indudablemente fue IT. Sé que las últimas tendencias en redes sociales y sitios especializados ha sido bajar la nota que le han dado a lo último de Andrés Muschietti (luego de haberla establecido como una de las mejores adaptaciones de Stephen King, pero así es la hiperbolizada crítica de cine actual), pero en mi caso me entretuvo mucho, y me ayudó a entender que hay algo más que jump scares en el género. Debe ser también porque no estoy saturado de niños resolviendo problemas sobrenaturales (no he visto Stranger Things). Aquí las reflexiones en torno a la última película con Pennywise asustando menores.

Ahora que nos sinceramos (?), es momento de hablar de las películas de este edición:

Hombres Lobos se educan sobre Hombres Lobos gracias a películas de Hombres Lobo.

El apartado licántropo de esta edición está enmarcado por una feliz casualidad. Mi idea es ver un par de las películas clásicas de monstruos de Universal, y partí con THE WOLF MAN de 1941. La película narra la historia de la maldición del Hombre Lobo y establece las reglas básicas del monstruo: transformarse en la luna llena, su debilidad es la plata, y la muerte de un Hombre Lobo traspasa la maldición a quien lo mató (y fue mordido por la bestia). Una película a todas luces bien hecha, con bonita fotografía y trabajo de puesta en escena, y un actor carismático para interpretar al trágico Hombre Lobo. Tanto Lon Chaney Jr. (El Hombre Lobo) como Claude Rains (su padre) brillan en los protagónicos, mientras que Maria Ouspenskaya hace lo que puede con su personaje-interés romántico. Bela Lugosi tiene un papel demasiado breve, pero de todas formas deja su marca en la historia. Muy recomendada.

Lo que no esperaba es que la siguiente película hiciera mención expresa a la anterior. Llegué a AN AMERICAN WEREWOLF IN LONDON de John Landis por Edgar Wright, que habitualmente la cataloga como “la mejor película de la historia” (criterio dinámico para Wright). Y es buen referente el director de Shaun of the Dead para explicar las cosas buenas de la película: excelentes efectos prácticos y maquillaje para las escenas donde el Hombre Lobo ataca a sus víctimas, destacando especialmente la transformación misma, que es brillante. Alta dosis de humor para apaciguar el “horror”, donde el trabajo de cámara para que sea el lente quien personifique al Lobo me pareció notable. Volviendo al humor, Landis tiene varias armas para hacer la historia entretenida, tanto con el uso de un soundtrack cargado a canciones sobre la luna como con la interpretación de David Naughton del Hombre Lobo y Griffin Dunne como su amigo no-muerto, y unos últimos 15 minutos verdaderamente divertidos (donde convenientemente el clímax de la película se vive en un cine porno). Como decíamos al principio, “Un Hombre Lobo Americano en Londres” hace exclusiva mención a “El Hombre Lobo” de 1941, replicando sus reglas y siendo la única fuente de educación del protagonista sobre la materia, algo que siempre me gusta en el cine. Muy recomendada.

Mockumentaries, Tim Burton y secuelas horrorosas

“Who do I have to fuck to get off this boat?”
Uno puede ver cómo el orgullo de Sigourney Weaver se destroza al decir esa frase en ALIEN: RESURRECTION, en una película que, debo decir, en sus primeros 20 minutos me mantuvo interesado. La única película Alien que me faltaba por ver después se vuelve el desastre que termina siendo, y la vergüenza de la franquicia. Guión pésimo, especialmente mala dirección, edición escandalosa (que hace reír, viendo el lado positivo), efectos especiales que hacen ver a la original muchísimo mejor, y la eterna pregunta de cómo Sigourney y Winona aceptaron estar en esta película. Evitar, a menos que quieran ver todas las películas de la saga.

Hablando de Winona, “SWEENEY TODD: THE DEMON BARBER OF FLEET STREET” me interesó por el pequeño clip de Johnny Depp que mostraron en los Oscars del 2008, la noche en que Daniel Day-Lewis se llevase su segunda estatuilla por interpretar a Daniel Plainview. La disfruté harto. Me gustó la estética y la oscuridad de la historia. Las interpretaciones son sólidas, particularmente Johnny Depp, y esperaba ver un poco más de Alan Rickman, pero la historia necesitaba la mayor cantidad de minutos posibles para el verdadero villano de la película y afianzar la tragedia en que se convierte. La música tiene cosas buenas y malas, pero de todas formas no molesta mayormente. Recomendada.

En cuanto a películas sólidas, y casi como previa a “Thor: Ragnarok” (película que inexplicablemente tiene una preventa UN MES antes mientras Blade Runner 2049 no), vi “WHAT WE DO IN THE SHADOWS“, el mockumentary neozelandés de Taika Waititi y Jermaine Clement. Simpática y modesta película, con un entretenido uso del concepto de documental falso para narrar la historia de un puñado de vampiros y los problemas que apareja la vida eterna en el mundo contemporáneo. Hay un par de buenas bromas, y el tono en general es interesante, pero no me pareció la extraordinaria y divertida película que muchos vieron en ella. Cosa de gustos, supongo. De todas formas recomendado filme.

Un apartado para escualos soberbios

Siempre he respetado a Spielberg, pero no crecí con él. No le tengo mayor cariño a ninguna de sus películas, porque generacionalmente Marty McFly fue mi Indiana Jones, y cuando me tocó ver Jurassic Park no le encontré mayor encanto, más que su trabajo de realización (materia para otra review).
JAWS es una obra maestra. No solo expone lo que sería después el esqueleto de los blockbusters veraniegos (o invernales en mi hemisferio), sino que muestra lo gran director de cine que es Spielberg, que cuaja grandes interpretaciones de personajes muy bien escritos, escenas geniales, una cinematografía que se quisiese cualquier autor de la época, y un John Williams que no vamos a venir a descubrir aquí.
Jaws me asustó con su inmensidad, y me hizo temer por la vida de los tres valientes encargados de enfrentarlo. La hora final es una inigualable carta de presentación de uno de los directores que marcaría las décadas venideras. No puedo esperar para seguir viendo las películas que me he perdido de Spielberg.

En la próxima edición: EVIL DEAD y JOHN CARPENTER.

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