Hans Zimmer and Benjamin Wallfisch – Blade Runner 2049 (2017)

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Más difícil que reemplazar a Vangelis, parece ser el dicho. Quien fuera el designado para componer la música de la secuela de “Blade Runner” (1982) no sólo tendría que enfrentar las expectativas de una de las producciones más esperadas del año (y con mayores recursos), sino lidiar con ser la continuación de una de las bandas sonoras más icónicas de la historia del cine y que nosotros comentamos en su momento. Una música que llega a ser el alma de la película, que potencia (o modifica) todas las emociones, y que para algunos, ha trascendido tanto o más que la cinta de Riddley Scott.

El primer designado al efecto fue la mano derecha de Denis Villeneuve, Jóhann Jóhannsson, con quien trabajó en “Prisoners”, “Sicario” y “Arrival” (en el link de cada una, pueden encontrar nuestro comentario a esos notables trabajos). El compositor de cabecera del canadiense participó en el proyecto desde su origen pero no todo iba a la perfección como se esperaba. Villeneuve rápidamente se dio cuenta que un compositor como Jóhannsson no correspondía con el perfil de la película, y por el contrario, para respetar la historia debía respetar su música. Por ello, aspiró a un sonido más a lo Vangelis.  La honestidad del comentario es evidente. Los que seguimos a Villeneuve y Jóhannsson podemos imaginar lo difícil que debe haber sido tomar la decisión de eliminar al compositor de Islandia, pero también podemos entender su lógica. Era una decisión donde lo emotivo pasaba a segunda plano frente a lo racional. Las primeras críticas están muy divididas en esta materia. Escuchando el disco, es claro ver los homenajes al sonido de Vangelis, por ejemplo, en “Mesa”, con el característico sintetizador CS-80. Pero, ¿es la banda sonora de “Blade Runner 2049” un buen soundtrack? Esta entrega de la columna de bandas sonoras buscará otorgar argumentos para responder de forma negativa esa pregunta, y criticar el resultado final entregado por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch.

Antes de hablar del resultado, no podemos olvidar que, querámoslo o no, estamos ante una banda sonora que se hizo a última hora. Hans Zimmer era la apuesta lógica, por ser un compositor con mucha experiencia en grandes producciones, y quizás uno de los pocos, capaz de construir un resultado al menos razonable en un corto período de tiempo. De hecho, la sola presencia de Zimmer, que venía de ser uno de los mejores shows de Coachella, podría justificar en cierta medida la salida de Johánnsson. Pero Zimmer es un perro viejo, y sabía que la tarea era difícil. Por ello, invitó a participar a Benjamin Wallfisch, con quien cooperará recientemente en “Dunkirk”, asesorando primero, y luego adaptando “Enigma Variations” como cierre de la nueva cinta de Nolan. Juntos también estuvieron el año pasado en la interesantísima banda sonora de “Hidden Figures”. Acudir a “Dunkirk” en su música en este momento es muy interesante. Como pueden leer en nuestra reseña completa, “Dunkirk” es la prueba fiel de cómo una banda sonora bien pensado, con tiempo y formando parte de la historia, puede llegar a la perfección. La nueva película de Nolan, y sus casi 2 horas de constante tensión, no serían nada sin la técnica propuesta por Zimmer. Todo lo contrario parece pasar en “Blade Runner 2049”, donde salvo 2 o 3 piezas, la música aporta poco o nada. En su constante lucha interna por respetar el legado Vangelis e innovar, termina ahogándose en la orilla, haciendo una analogía con la película.

Imaginamos que no fue difícil convencerlos. A pesar del poco tiempo, hablábamos de la continuación de una película que marcó una época y una secuela que en principio promete hacerlo. Además, por supuesto, del siempre bien recibido dinero. Material tampoco faltaba, sea por el mundo creado a partir de la novela de Philip K. Dick, sea por la verdadera “cultura” Blade Runner que existe hasta hoy. Quizás ello explique que el resultado sea muy instintivo y honesto, pero no por ello virtuoso. La música no distrae, pero tampoco aporta. Le faltó riesgo y se nota, pues Zimmer y Wallfisch sucumbieron directamente en la trampa que consiste en decir que todo lo que no fuera Vangelis era falta de respeto. Nada nuevo escucharán en su música, o quizás todo lo contrario: escucharán cosas que ya muchas veces hemos escuchado. Por ejemplo, “Joi” y “Rain” es idéntica a la música de “Ex-Machina”. No sólo eso. Busca evocar las mismas emociones, humanizando al sistema de inteligencia artificial hasta hacernos dudar de quién es persona y quién no.

Es por esto que a la hora de valorar el disco, tenemos que sentarnos con un lápiz y papel, y decir qué cosas se deben comparar con Vangelis, y cuáles no. Dentro de estas últimas, cuáles valen la pena y cuáles, por el contrario, se perderán como lágrimas bajo la lluvia. Dentro del sonido “Vangelis”, además de la mencionada “Mesa”, no debemos olvidar “Tears in the Rain”, que en “Blade Runner 2049” parece ser “Tears in the Snow”. En cuanto al respeto por el estilo Vangelis, aprueba con buena nota, y es un cierre musical interesante para vincular la pregunta existencial de ambas cintas que, no olvidemos, tienen 35 años de diferencia.

En cuanto a lo nuevo, invito a distinguir como ya dijimos, entre lo novedoso y lo que no lo es. Ya hablamos de la humanidad de Joi en el tema que tiene su nombre y “Rain”. Ambos son una oportunidad muy desaprovechada, pues no olvidemos que “Blade Runner” trata de humanos eliminando otros “humanos” que no consideran humanos, invitando a cuestionarnos qué define la humanidad. Para Villeneuve en su cinta, son los actos, y no sólo hablamos de K, sino también de la compañía de Joi. Hasta dónde este sistema operativo similar al de “Her” era humana era una excelente pregunta y musicalmente no se aprovecha acudiendo a figuras de otros compositores. De hecho, respecto de los replicantes, parece ser un tema abordado musicalmente sólo en la mencionada “Tears in the Rain”, algo a lo menos curioso (y que solo puede explicarse por la urgencia del trabajo) si consideramos que Villeneuve precisamente con “Arrival” el año pasado humanizó de cierta manera la ciencia ficción. Por eso no queda sino elegir una pista que vale la pena escuchar, y es aquella del clímax de la película: “Sea Wall”. 10 minutos musicales que pese a todo se valoran más en el cine que en el disco, en especial por la fotografía de Roger Deakins. Zimmer y Wallfisch están bien, muy bien podríamos decir, pero es el mínimo que se podría exigir a los compositores de una producción de esta envergadura.

En síntesis, la banda sonora de “Blade Runner 2049” no disgusta pero falta esencia. La paleta de colores visual de la película no llega a su música. Termina pareciendo un híbrido de muchas buenas experiencias, partiendo por la de Vangelis, unidas a última hora por referencias recientes de la ciencia ficción. Por eso, la salida de Jóhannsson no puede sino interpretarse como un error. Confirmada recién en julio, a meses del estreno, y con una cláusula de confidencialidad que nos impide saber lo que verdaderamente sucedió (aunque como dijimos, no dudamos del motivo de la decisión del director), lo único que queda por esperar es que en algunos años, llegue un “Rejected Score” a nuestros oídos, viendo cómo Jóhannsson habría dado sonido a “Blade Runner 2049”.

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