Mr. Robot S03E01: eps3.0_power-saver-mode.h

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But none of that’s true. The truth is… I’m the one to blame.”

Ha pasado más de un año desde que la segunda temporada de Mr. Robot llegó a su fin, fundiéndose a negro y con un sorpresivo vistazo a tres personajes lejos de donde la mayor parte de la historia se desarrolla. La temporada fue un tanto divisiva, con un evidente problema de ritmo en sus primeros capítulos (más extensos que lo usual y, sin embargo, más enfocados en explorar el deteriorado estado mental de su protagonista en vez de responder las interrogantes planteadas al final de la primera temporada) y un tono laberíntico, una ruptura intencional de forma y estructura en diversos momentos, y  meta-referencias abundantes. Para muchos la serie -y su creador, Sam Esmail- había desaparecido bajo las olas de su propia pretensión, incapaz de recobrar el tono preciso del primer ciclo (igualmente misterioso pero un tanto más veloz, anclado al enigma principal de “¿quién es Mr. Robot?”) que le trajo tanta aclamación. Por ende, la tercera temporada estaría bajo incluso mayor presión: ¿sería capaz de encauzar nuevamente la narrativa fragmentada y traer de vuelta a los espectadores que huyeron? ¿O profundizaría el quiebre estilístico con lo anterior, volviéndose cada vez más inescudriñable con el paso de las semanas, dejando atrás a todo aquél que no esté dispuesto a soportar sus vicisitudes?
Power Saver Mode” (estilizado como “eps3.0_power-saver-mode.h”), el primer  capítulo de este ciclo, responde esas interrogantes de una manera que solo podría salir de la mente de Sam Esmail: tanto ambas como ninguna. A modo de introducción, porque hablaremos de ello a medida que avancemos en la reseña, lo anterior significa que no pierde la sensación de paranoia e ignorancia intencional que permea la serie y que hace que Mr. Robot sea Mr. Robot, que estilísticamente sigue inmaculada como siempre pero que la intencional ofuscación de ciertos elementos no convencerá a nadie que ya no esté convencido. En otras palabras, Mr. Robot no es una serie para todos – y ello no está mal.

Los primeros minutos del capítulo están dedicados a la introducción de un nuevo personaje a la serie, interpretado por el gran Bobby Cannavale (Vinyl, Boardwalk Empire) y cuyo nombre sería “Irving” si nos dejáramos llevar por la tarjeta de presentación que deja en el parabrisas de un auto – porque nadie menciona expresamente su nombre en todo el capítulo. Más allá de las cuestiones sobre su identidad el personaje cautiva inmediatamente, sin duda ayudado por el carisma de Cannavale (y por su look como sacado de los 70s, si no fuese por el auricular bluetooth que lleva constantemente en su oído) y por su particular forma de expresarse. “When we lose our principles, we invite chaos,” le dice a la adolescente que lo atiende en el local de comida rápida Red Wheelbarrow y que se niega -porque así son las reglas- a darle ahora su milkshake gratis. Más allá de las reglas, están los principios. Allí están los cimientos. Reglas y leyes serían solo letra muerta si no tuviesen principios rectores detrás – e incluso, en ciertos casos, se le atribuiría una responsabilidad moral a la desobediencia de leyes y reglas manifiestamente injustas.

When we lose our principles, we invite chaos.” El caos sobreviniente después de la traición interna. El caos. Nueva York a oscuras. Un joven sangrando en el suelo de un edificio abandonado luego de recibir un impacto de bala. Una joven sufriendo ataques de pánico cuando descubre que está siendo seguida por el grupo que asesinó a su pareja cuando dejó de serles útil y traiciona su confianza. El mundo al borde del desorden, con problemas financieros y un cierto conglomerado pretendiendo agarrar el poder supremo a través de maquinaciones en las sombras. El caos.

When we lose our principles, we invite chaos.” De alguna manera pareciera ser la representación de la interioridad de Elliot durante este capítulo. Durante las temporadas anteriores vimos cómo Elliot llevaba a cabo, a sabiendas o no, sus planes para hacer caer a E(vil) Corp, los responsables de la muerte de su padre, y así poder “liberar a la gente” de la explotación financiera por parte del conglomerado. Evil Corp como el epítome del capitalismo contemporáneo, con sus tentáculos en prácticamente todo sector económico imaginable, dirigida por individuos más preocupados por aumentar el poder e influencia de la compañía (y la de ellos) que por alguna posible consecuencia derivada de sus actos – era la destrucción de eso, como símbolo, como manifiesto, como real potencial de liberación, lo que motivaba a Elliot (y a su alter ego, Mr. Robot). Al menos hasta que se entera, al final de la temporada anterior, qué es lo que implicaba la misteriosa “Etapa 2” de su plan junto con la Dark Army: hacer estallar -literalmente- el edificio donde se albergan los respaldos físicos, en papel, de toda la info que maneja Evil Corp. Sería la estocada final al conglomerado, pero significaría la muerte de inocentes que se encuentran en el edificio o cerca de él. Y mientras Mr. Robot pretende llevar a cabo de igual manera el plan (recordar el discurso sobre “los 1 y los 0” de la sociedad), Elliot decide que es inaceptable. Principios. Debe haber otra manera de destruir a Evil Corp sin tener que sacrificar vidas inocentes. Recibe un balazo por ello, cortesía de un cada vez más alterado/obsesionado Tyrell Wellick.

When we lose our principles, we invite chaos.” Luego de que Elliot despierta, desorientado, intenta seguir buscando la forma de detener la ejecución de la Etapa 2. Con la ayuda reticente, áspera y nerviosa de Darlene llega al refugio de los hackers y tiene la oportunidad precisa para poder cerrar el acceso backdoor que la Dark Army tenía en Evil Corp. Al menos logra ralentizar un tanto las cosas – lo que no pone muy contenta a la Dark Army. Luego de una persecución tensa por parte del FBI al taxi que Irving se encontraba utilizando en ese momento (y que concluye gracias al ingenio del mismo Irving), y una breve y levemente hostil conversación en Red Wheelbarrow (“you know that bullet we took out of you? We can easily put it right back in. You won. Go home.”) las cosas parecen funcionar: la Etapa 2 se cancela porque, según Irving, Whiterose cree que “los planes viven y mueren según su creador”. Pero Darlene no está convencida – y aunque la reacción inicial de Elliot parece ser mantenerle ocultas ciertas cosas a su hermana (como la participación de Wellick en todo), luego parece internamente encontrarle la razón. Momento para uno de esos monólogos que le dan a la serie su carácter particular, en donde Elliot, casi como en una corriente de la consciencia, da rienda suelta a su rabia.

Y en esta ocasión, aunque la rabia parece estar dirigida hacia los grandes grupos económicos -como siempre- en verdad el destinatario es él mismo. Si el mundo está al borde del abismo es culpa de él y su revolución: creía que estaba liberando a la gente y, sin embargo, solo ha logrado reforzar el control y profundizar la subyugación, vaciándose de contenido la revolución que intentaba propagar y volviéndose un producto más cuya transacción beneficia a los mismos de siempre. Y lo peor de todo: la realización de que el pueblo no solo no se ha liberado a sí mismo, sino que felizmente se ponen de vuelta el yugo que los ata a sus dueños anónimos. “What if instead of fighting back, we caved, gave away our privacy for security, exchanged dignity for safety, and traded revolution for repression? What if we choose weakness over strength?” es lo que se pregunta Elliot – y la elección de imágenes (muy acordes a nuestra endeble situación actual, con Trump, May, represión policial abierta, el Muro, intolerancia, etc.) no es solo para “darle duro” a esa gente y a lo que representan de manera muy poco sutil: lo anterior, sumado a la aparición del “comentarista político de derecha” que había sido visto en las pantallas de TV durante la temporada pasada, sirve para demostrar que los elementos despreciables del fascismo, cuyos símbolos son Trump y May -entre otros- pueden cooptar el mismo tipo de discurso que el revolucionario estilo anarquista al que parece asemejarse Elliot y cuyos ideales aparentemente compartía la Fsociety – una apropiación peligrosa, tendiente a la intolerancia, al miedo y derechamente al odio de aquéllos que no se ajustan a su visión. Una apropiación que convence a quienes prestan atención a construir sus propios muros, pensando en dejar al resto fuera de “lo suyo” cuando en verdad solo se quedan encerrados ellos mismos.
El mundo está peor que antes. Los ideales revolucionarios se perdieron y solo quedó el caos. Y aunque la eventual ejecución de la Etapa 2 significaría un nuevo momento revolucionario, también significaría dañar a parte del pueblo – el mismo pueblo que aparentemente pretenden liberar. “When we lose our principles, we invite chaos.”

Ahí está la motivación de Elliot durante este capítulo (y, asumimos, durante parte significativa de la temporada): al asumir responsabilidad sobre el estado actual de la sociedad gracias a sus exitosos ataques a Evil Corp, decide arreglar las cosas (a su manera). Primero, evitando la ejecución de la Etapa 2 momentáneamente. Luego, intentando encontrar trabajo en Evil Corp (sí, ahí) para intentar revertir las cosas de alguna manera.
Es esta suerte de camino autoimpuesto de redención uno de los cambios más significativos en la conducta de Elliot en comparación a las temporadas anteriores – y quizás uno de los elementos que resulta un tanto divisivo de este inicio de temporada actual, porque -como sabemos más adelante en el capítulo- resulta ser que casi todo el resto del elenco está actuando en contra de las intenciones de Elliot, incluyendo su peligroso alter-ego. Esa oposición (que Elliot ignora) termina siendo la mayor fuente de ofuscación del capítulo: al estar mayormente anclados a la perspectiva de Elliot -con excepciones específicas e intencionales- también desconocemos lo que él desconoce, por lo que gran parte del capítulo se siente insoportablemente condescendiente. Todos saben del secreto, menos tú. Y no te lo van a decir, porque ¿dónde está la diversión en ello? Además, la idea de Elliot parece ser salvarle el pellejo (¿por ahora?) a Evil Corp mientras todos los demás pretenden destruirla – en cierto sentido, hasta el espectador se opone a la misión de Elliot en estos momentos. Porque, seamos honestos, saber que Phillip Price obtiene alguna medida de satisfacción o victoria es suficiente como para desear lo contrario.

MR. ROBOT — “eps3.0_power-saver-mode.h” Episode 301 — Pictured: Rami Malek as Elliot Alderson — (Photo by: Michael Parmelee/USA Network)

Quien no se opone a Elliot, al menos por ahora, es su hermana. Darlene se transforma en una suerte de representante del espectador entre tanta maraña críptica, respondiendo con su usual “cortesía” en los momentos precisos para recordarnos el núcleo humano existente en medio de tanta frialdad y lejanía intencional. Su colapso emocional/ataques nerviosos en el baño del refugio hacker profundiza este elemento – mientras Elliot vuelve a retraerse en su coraza (“can you please take your hand off me and leave me alone?”), batallando internamente con su sensación de culpa en todo esto, y con Angela intencionalmente ocultando información y actuando distante, Darlene conserva ese núcleo de humanidad antes mencionado. Está en un pésimo momento (su pareja, asesinado frente a ella; su hermano, desaparecido por días y cuando vuelve no es capaz de dar explicación alguna; ella misma, sobreviviente del ataque y temerosa de que la Dark Army la encuentre) y, por lo tanto, es razonable que tenga una reacción así, de colapso casi absoluto. Y, en el mismo sentido, es razonable que a falta de cualquier otro soporte emocional, decida confiar en Dom DiPierro y el FBI (porque es casi obvio que ella era la destinataria de la llamada de auxilio en el baño, ¿no?) en vez de su poco confiable hermano o sus colegas de la Fsociety. Hay unos pequeños gestos que la delatan antes de esa llamada, como el tipo de preguntas que le hace a Elliot en busca de explicaciones, y que apuntarían a que posiblemente Darlene esté siendo una informante del FBI luego de que DiPierro le haya enseñado la evidencia que poseen en contra de la FSociety al final de la temporada anterior. Será interesante esa dinámica entre Elliot y su hermana, especialmente si él se entera de la situación antes mencionada – ¿verá en ello una oportunidad para hacerle frente a su alter-ego y a Whiterose? ¿O se sentirá traicionado y se retraerá incluso más?

Acá es adecuado mencionar a Angela, quien continúa en su evolución como personaje y que ahora sería parte consciente del plan de Whiterose. Su arco narrativo no ha estado exento de uno que otro traspié y, para algunos, fue uno de los elementos más débiles de la temporada pasada; en este capítulo no cambia mucho su disposición o su forma de comportarse en comparación al ciclo pasado; pero en vez de estar intentando encajar con la cultura de Evil Corp, ahora intenta encajar con la Dark Army y Whiterose. Pobre Elliot: luego de su momento de mayor vulnerabilidad y sinceridad emocional (el beso con Angela), nos enteramos que ella está intencionalmente ocultándole información y trabajando directamente con Mr. Robot. El “you know me better than anyone” de Elliot se vuelve oscuramente irónico cuando vemos las interacciones de Angela con Mr. Robot y el resto de los conspiradores.
Pero incluso más allá de lo intencionalmente inescrutable de Angela Moss (quien viste de blanco durante todas sus apariciones en este capítulo, resaltando entre tanto color oscuro) es ella la protagonista de, tal vez, el mejor momento de este season premiere: su conversación con Mr. Robot en el autobús, escena que cierra el capítulo y que está acompañada musicalmente por “Touch” de Daft Punk. Es su momento de vulnerabilidad y sinceridad emocional, la contraparte al beso de Elliot que interrumpió y a la mentira (o, al menos, ocultación de verdad) que le impone a su amigo; aquí es puro desahogo y la realización de que con el plan de Whiterose por fin tiene la oportunidad de deshacer -de alguna manera- el daño que Evil Corp ha causado en sus vidas. ¿Por qué no habría de tomar esa oportunidad, sea como sea? Y, según ella, si el plan funciona… “a whole new world will be born.”

En ese momento se hace la luz.

Con todo, “Power Saver Mode” introduce de buena manera la tercera temporada de la serie: siguen los misterios, sigue la introspección de Elliot, sigue la sensación de no poder confiar en nadie, esa trama laberíntica, esa vena contestataria. Y todo eso -hasta ahora- en función de la trama, por lo que no se siente que el tiempo de este capítulo haya sido tiempo muerto. Mr. Robot está de vuelta. Tendremos que esperar a ver si esta temporada es tan buena y tan nueva como el mundo que promete Whiterose con su plan.

Observaciones varias:

  • Lo de Whiterose es realmente inescrutable. Durante la temporada pasada hubo numerosos guiños a Back to the Future que quedaron en nada y ahora, esta temporada se inicia con Whiterose inspeccionando la construcción de una máquina gigante que no se parece a un reactor nuclear a pesar de estar dentro de una “planta nuclear” (de E Corp, más encima). A eso le sumamos más líneas que apuntan a “otros mundos” o “realidades” (el “a whole new world will be born” dicho por Angela al final y su “what if I told you we could make it like none of this ever happened?… I mean everything. Including what happened to our parents” a Elliot; el “if I close my eyes, I can imagine that everything we experience, everything we see, think and do, is unfolding simultaneously in a parallel universe” en la planta nuclear al inicio) entonces uno comienza a preguntarse si todo eso en conjunto no es nada más que pistas falsas (red herrings) destinados a encauzarnos en la dirección equivocada o si la serie estará dispuesta a pegar un salto a territorios derechamente sci-fi.
  • “Property of Josh Groban” dice el polerón que Angela le prestó a Elliot. Muy coqueto se veía el joven Alderson con eso.
  • I’m not getting you a fucking number four.” Ah, Darlene y sus encantos.
  • Bienvenidos nuevamente a las reseñas de Mr. Robot. Siempre es un agrado volver a esto, y esperamos que nuestras entregas semanales estén a la altura. ¡Agradecemos sus comentarios y su feedback!

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