Mr. Robot S03E02: eps3.1_undo.gz

La ineludible soledad

“It’s not that. I don’t want to be alone.”

La primera sensación que me deja “eps3.1_undo.gz” (o simplemente “Undo”) es que parece estar más cercana al ritmo y al tono de la primera temporada, incluso si acarrea -por razones obvias- elementos de la temporada anterior. Es, por así decirlo, una mezcla de ambas: la ligereza y el dinamismo de la primera con los personajes y la maraña conspiracional de la segunda. Con mezclas así creo que todos salimos ganando.

Undo” parte con otro de esos montajes maravillosos a los cuales la serie nos tiene acostumbrados, un trabajo de edición casi a lo Darren Aronofsky en el cual somos testigos privilegiados de la intención de Elliot de hacer un metafórico CTRL-Z y reparar todo el mal causado con sus ataques a Evil Corp. “New Sensation” de INXS es la banda sonora de la nueva rutina de un aparentemente reformado Elliot. Cambio de vestuario, planes de salud, pastillas, presentaciones frente a superiores que no están interesados en absoluto, nuevo televisor. Nueva vida. Nuevo Elliot.
Bueno, no tan nuevo: en su intención por enmendar su camino y ante el desinterés manifiesto de sus superiores, Elliot logra removerlos de sus cargos al entregarle la información de sus actividades ilícitas al FBI y así poder comunicarse directamente con la persona a cargo que resulte más susceptible a prestarle atención. Obviamente eso incluye un poco de observación y harto hackeo así que es una clásica movida al estilo Elliot Alderson.
En verdad, nada de nuevo: su rutina es solo una manera de llenar el vacío. Sigue siendo el mismo Elliot de siempre. Y la soledad vuelve, insoportable e insoslayable, incluso peor que antes. ¿Cómo llenar un vacío omnipresente? ¿Cómo llenar ese espacio si no sabes qué forma tiene? Y mientras pasa las noches llorando mientras en la TV dan una suerte de remedo de Dancing With the Stars, el espejo solo muestra reflejos fragmentados de un ser en búsqueda de una respuesta a una pregunta que ignora o prefiere ignorar.

Elliot se siente incompleto porque siente la ausencia de su alter ego. Le aterra la posibilidad de que extrañe más a Mr. Robot que lo que le gustaría admitir, pero le aterra más la soledad. La ausencia. El vacío. Las pastillas no ayudan. La nueva rutina solo se encarga de aumentar el abismo. ¿Qué importa estar rodeado de gente si te sientes solo igual?
Vuelve a acudir a Krista, su terapeuta, y al menos en esta ocasión es algo más honesto. La parquedad y las respuestas evasivas son cuestión de cada sesión, incluso después de todo este tiempo, pero al menos es capaz de mostrarse lo suficientemente vulnerable para admitir parte de sus sentimientos (“I miss being part of something… something important. That meant something”) y luego recordar una pequeña anécdota de su niñez, antes de que todo oscureciera definitivamente. De alguna manera el hecho de que la anécdota que recuerde haya sucedido inmediatamente antes que uno de los sucesos negativos que lo marcaron (su padre lanzándolo por la ventana) nos muestra una vez más que la felicidad en Elliot nunca es plena: siempre está batallando con un sentimiento que la matiza, una tristeza casi inherente a su ser. Además, Elliot se da cuenta -un tanto tarde- que nunca le contó a Krista que su padre lo había lanzado por la ventana; nos contó a nosotros, sí, pero no a ella.

Mientras tanto, Darlene también se siente insoslayablemente sola. Cuando un video nuevo de la Fsociety aparece en la cuenta oficial de Vimeo de dicha organización, obviamente el FBI acude a cuestionarla – pero es su expresión la que cuenta toda la historia. A esas alturas, lo que menos le interesa es el video y el FBI. Incluso está harta que insistan con la supuesta conexión entre Elliot y Tyrell Wellick – situación que solo cambia cuando DiPierro le hace escuchar la grabación de la llamada que Elliot realizó de la cárcel, al inicio de la temporada anterior. “Bonsoir, Elliot,” se escucha a Tyrell decir. No queda otra que aceptar la verdad.

La escena entre ambos en Coney Island es incómoda, dolorosa. Es ver a dos hermanos que claramente se quieren no poder estar juntos porque sus personalidades no se soportan, porque se hacen daño mutuamente aunque no quieran. Incluso Darlene admite que reclutó a Elliot a la Fsociety para poder estar cerca de él una vez más… con el resultado que salta a la vista. Y, en esta ocasión, ambos necesitan del otro – aunque por razones bastante distintas. Darlene necesita de su hermano porque el FBI necesita información – son las condiciones para quedar inmune de la acción penal cuando culmine la investigación respecto al hackeo a Evil Corp. Pero Elliot… necesita de su hermana para no sentirse solo. Aunque considere que Darlene es la gatillante de las apariciones de Mr. Robot, prefiere sentirse acompañado y tomar ese riesgo a seguir sufriendo esa insoslayable soledad.
La difícil de describir relación entre Darlene y Elliot desaparece, eso sí, cuando es Mr. Robot quien toma el control del cuerpo del joven Alderson. En una de las secuencias más efectivas -y aterradoras- de la serie, por fin vemos a Rami Malek actuar como Mr. Robot. Y aquí es cuando las palabras de Angela al alter-ego de Elliot en el capítulo anterior (“your eyes… you’re never trying to look away”) demuestran ser ciertas. Malek como Mr. Robot es frialdad, rabia contenida hasta el momento preciso y luego, cuando “interroga” a Darlene es, sencillamente, escalofriante. Un truco de cámara y edición hace que Christian Slater vuelva a aparecer como el personaje en el momento justo en que Darlene dice “it’s you” y se da cuenta que no le está precisamente hablando a su hermano – y, por instantes, Darlene vuelve a ser solo una niña asustada. El tono de su voz (“you’re scaring me… are you serious, Elliot? You’re hurting me, stop!”) mientras Mr. Robot le grita es desgarrador: es fragilidad pura ante esa violencia desagradable, innecesaria, incómoda. Por supuesto, Mr. Robot no tiene ninguna conexión con Darlene, por lo que alguna consideración de su bienestar es imposible: solo se detiene cuando la joven logra empujarlo lo suficientemente fuerte como para poder zafarse.

Y allí es cuando Elliot se da cuenta que Mr. Robot nunca desapareció, sino que estaba escondido y salía a flote solo cuando podía asegurarse que Elliot no pudiera estorbarlo. La sensación de vacío, el dolor de la ausencia se transforma en el dolor de una traición – o, al menos, de darse cuenta que ha sido cuidadosamente engañado.

La escena entre Mr. Robot y Darlene encuentra su paralelo en otra, cuando Elliot decide voluntariamente que su alter-ego converse, por primera vez, con Krista. Si bien es poco lo que vemos de Malek como Mr. Robot en esta secuencia (en comparación a la anteriormente mencionada), no es menos memorable: su voz junto a la de Christian Slater, fundidas en una sola. Llega a ser casi demoníaco, pero funciona a la perfección – porque Mr. Robot es un ente que fácilmente puede intimidar a otros. Su conversación con Krista lo deja en evidencia: de su innecesario “flirteo” con la terapeuta -incluyendo la insinuación de faltas a la ética- al tono de amenaza con el que cierra el diálogo (“I’m done talking to you”), Krista nunca tiene el control de la situación sino que está a merced de Mr. Robot y su particular (falta de) ética y escasa paciencia. En todo caso, lo más positivo de la experiencia fue que a Mr. Robot, en su exasperación, se le “soltó” decir que su plan ha sido comprometido por “ella” (entiéndase, Darlene), lo que es una pequeña perlita de información que Krista perfectamente pudo haberle mencionado a Elliot una vez que éste volvió en sí.

MR. ROBOT — “eps3.1_undo.gz” Episode 302 — Pictured: (l-r) Gloria Reuben as Krista Gordon, Rami Malek as Elliot Alderson — (Photo by: Peter Kramer/USA Network)

La parte más sorpresiva y más débil del capítulo es lo sucedido con Joanna “Lady Macbeth” Wellick. Si bien la conclusión a su historia particular parece ser un ejemplo de que manipular y conspirar tan grotescamente con las vidas de otros tiene, inevitablemente, consecuencias – incluso si esas consecuencias son relativamente imprevisibles. Incluso después de toda la jugarreta con Tyrell y con Peter, el mesero, a lo largo de la temporada anterior, era difícil -para ella- prever que este último reaccionaría de una manera tan brutal a las declaraciones públicas de Joanna. Pero, al mismo tiempo, esa idea que podría funcionar, que podría ser el “final preciso” para una manipuladora sin empatía, termina sintiéndose acelerada en su ejecución. Incluso hasta gratuita. Porque, en su construcción, no parece fluir de lo sucedido en la temporada anterior. Como que Esmail tuvo este fin en mente y, sin embargo, se quedó corto de tiempo así que se saltó unos pasos y llegó igual a la conclusión. Y si bien es sorpresivo ver cómo Joanna Wellick, acostumbrada a manejar hilos a distancia, termina muerta por la única cuestión que no pudo prever (y, más horrorosamente, al lado de su pequeño hijo), sentimos que le faltó desarrollo. Que podría haber sido más, y que ahora toda la trama de Joanna -prácticamente periférica en relación a todo lo demás que está sucediendo en la serie- se siente como una extraña pérdida de tiempo, una historia que podría haber sido contada de mejor manera. Un pequeño traspié en una serie que se jacta de su atención al detalle.

Por otro lado, Phillip Price y Whiterose continúan su guerra oculta, ahora más abiertamente una vez que Price decide reprocharle públicamente a China, en un Foro Económico, su apoyo a la criptomoneda bitcoin en vez de la Ecoin propuesta por Evil Corp. Es, según palabras de Price, la declaración de una “guerra de divisas”. Más en privado la cosa es ligeramente distinta, aunque la animosidad entre ambos persiste. Es más una guerra de palabras que de divisas en ese ámbito; de palabras, de voluntades y de detalles. Ambos -obviamente- se rehúsan a dar su brazo a torcer, y como confían en sus capacidades de maquinación, cada uno tiene una sorpresa para el otro: Price amenaza a Whiterose con influenciar en su el voto de las Naciones Unidas respecto a la anexación del Congo por China; Whiterose le revela a Price que está al tanto de su “protegida”, Angela Moss y que ha hablado con ella. Remata con una de las frases más memorables del capítulo: “don’t mistake my generosity for generosity”. Por ahora, Whiterose tiene la ventaja; Price puede influenciar ese voto y Whiterose podrá buscar una alternativa. Pero Price ha invertido -bajo su perspectiva- mucho en Angela y no puede perderla… y no sabe que ya la ha perdido.
Es difícil hablar más allá respecto a esta trama considerando que no hay mucho de dónde aferrarse: es, por ahora, un puzzle respecto al cual no tenemos muchas pistas para encontrar una solución. No sabemos cuál es el fin del plan de Whiterose, así que solo podemos especular; temáticamente, sin embargo, y considerando lo que comentamos antes, podemos pensar en que no sería descabellado que Price o Whiterose vean frustradas sus maquinaciones tal como Joanna Wellick: por algo que, en su soberbia, no fueron capaces de ver.

Y el FBI… oh, el FBI. Si no fuese por DiPierro sería la organización más incompetente del país. Increíble la negligencia del agente para abrir un mail encriptado no sin antes revisarlo por cualquier eventual payload maligna que pudiera contener porque el tipo al que están vigilando y del cual quieren información es uno de los hackers más hábiles del mundo. Pero no. Abrámoslo con toda confianza.
Oops, revelamos nuestra ubicación secreta.
Vaya manga de incompetentes. Pobre DiPierro, tener que soportar a colegas así en su trabajo (y tener que lidiar con su desastre de vida personal).

Y ahora Elliot (¿o Mr. Robot?) sabe definitivamente que alguien está tras sus pasos.

Observaciones varias:

  • Nota musical: aparte de “New Sensation” de INXS, en este capítulo tenemos a Roxette con “Listen To Your Heart” en la escena de la muerte de Joanna, “Renegades” de X Ambassadors en la reunión de Elliot y Darlene en Coney Island y “One Week” de Barenaked Ladies cuando el colega de DiPierro le gasta una broma al final del capítulo.
  • Cuando Whiterose dice “don’t mistake my generosity for generosity” me acordé de Lionel Hutz haciendo la diferencia entre “la verdad” y “la verdad” en Los Simpson.
  • Los Goo Goo Dolls (y el SoulCycle) como símbolo del individuo desagradable.
  • Maybe calling them Evil was just my dorm-room philosophizing run amok”. Elliot y su nueva faceta más amigable con su nuevo empleador.
  • Fuerte lo de Joanna. Es ambiguo por unos instantes y a la escena siguiente, están abriéndole el cráneo para sacarle la bala en la autopsia a su cadáver. En cierto sentido, la echaremos de menos.
  • ¡Elliot vuelve a tener a Flipper! Al menos lo cuidaba mejor que el imbécil de su dueño verdadero.

 

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