Dragon Ball Super en Cartoon Network: Balance de los primeros 67 capítulos.

El pasado 5 de agosto, Cartoon Network Latinoamérica estrenó “Dragon Ball Super”, la continuación -canónica- de las aventuras de Gokú y cía post-“Dragon Ball Z” (o específicamente, post-saga de Buu, pre-epílogo de Uub), que contaba con el retorno de Akira Toriyama a su más insigne creación, y que venía antecedida de variadas reacciones: por un lado, una expectación enorme luego de que se rumoreara por mucho tiempo con que la serie llegaría a la TV en estas latitudes (considerando el inmenso fanatismo por “Dragon Ball” en toda Latinoamérica), lo que en su momento se dijo ocurriría por Fox, junto a la más reciente saga de “Saint Seiya”, pero que nunca se materializó; por otro lado, existía también una interrogante sobre cómo habría de reaccionar el público, esto debido no sólo al rechazo que tuvo el doblaje de “Dragon Ball Z Kai” (que en su primera parte -desde el inicio hasta la saga de Cell-, casi no contó con el elenco latino clásico), pero también a que mucha gente -incluido quien escribe- estaba viendo “Super” en japonés, donde el episodio más recientemente emitido fue el 115 (a la fecha de esta publicación), lo que obviamente influía en la posible recepción.

Y finalmente, quizás la mayor incógnita estaba radicada en la calidad misma de la serie. Y es que, pese a que sigan o no el show, era de conocimiento público que al menos la primera porción de “Super” sufría serios problemas, no sólo producto de la intermitente calidad de su animación –un problema cada vez mayor en Japón-, pero también porque los primeros arcos dejaron que desear, ya que se trataba de adaptaciones de las más recientes películas (La Batalla de los Dioses” y “La Resurrección de Freezer”), pero que contaban con un presupuesto considerablemente menor que los largometrajes, por lo cual no sólo la animación se hacía notar, pero también se cuestionaba la racionalidad detrás de rehacer las películas, pese a que se cambiaron algunas escenas, y se agregaron otras que no sólo unían la narrativa general, pero además introducían elementos para futuros arcos.

Y no bien todos quienes vemos “Super” sabemos que las cosas mejoraron bastante desde esos primeros arcos, gracias a historias como el torneo entre los Universos 6 y 7, la saga de Trunks del futuro y Gokú Black, o la actualmente en marcha trama sobre el torneo universal de las artes marciales (que consiguieron enganchar y traer de vuelta a mucha gente); persistía ese manto de duda respecto a cómo atraer a la gente que no le había dado una oportunidad -y cómo mantenerla viendo la serie más allá de sus primeros arcos-.

¿Y el resultado? Probablemente mejor de lo que las expectativas más optimistas de Cartoon Network LA esperaban, ya que, al menos en el caso chileno rompió récords de audiencia, siendo hasta ahora sólo superada por “Game of Thrones” como el estreno más visto del año.

Así, tras este éxito -que llevó a una repetición de la primera semana-, la serie continuó su emisión ininterrumpidamente durante los primeros 67 episodios, hasta marcar el término de la saga de Trunks del futuro y Goku Black, lo que ocurrió esta semana, para empezar así la repetición. El motivo, asumimos, es darle espacio a la edición japonesa -que saca 1 capítulo a la semana- para avanzar, así como preparar el doblaje de lo que vendrá después. Mientras tanto, además de seguir viendo “Super” en su idioma original, Cartoon Network continúa exhibiendo “Dragon Ball Z Kai: The Final Chapters”, adaptando la saga de Buu, la faltante en el estreno latino hace años de Kai, y ahora con la gran mayoría de las voces originales que habían estado ausentes previamente.

Es por esto que, en Revius también decidimos hacer un balance de estos episodios y su emisión latinoamericana, para efectos de determinar qué funcionó y qué no, actuando como un análisis tanto del doblaje, como de la trama en general -cumpliendo con algo que varias veces nos habían pedido, dicho sea de paso-.

Trama

Como mencionamos en los párrafos iniciales, la trama de “Super” comienza tras el final de la saga de Buu, y nos presenta el retorno de nuestros héroes a la vida cotidiana, disfrutando la tan efímera paz, la cual se verá interrumpida en su primera trama por la llegada del Beerus (o Bills como se le conoce por estas latitudes), el dios de la destrucción, quien tras despertar de un largo sueño, comienza a recorrer el universo en compañía del ángel Whis, tras el paradero del elusivo “Super Saiyajin dios”. Si esto les parece conocido, es porque como mencionamos, la primera saga es una reversión de la película “La Batalla de los dioses”, agregando algunos leves detalles y cambiando otros -como la ambientación de la fiesta de cumpleaños de Bulma-. Aún así, las repercusiones y desarrollo son prácticamente los mismos, por lo cual si vieron la película, no se perdieron de mucho -además de que la calidad de la animación en esta parte de Super deja bastante que desear-.

Luego de esto, la serie adapta la película “La Resurrección de Freezer”, relatando justamente lo que dice el título, así como la evolución del icónico villano a su transformación dorada, y la posterior batalla con Goku y Vegeta donde éstos alcalzan el nivel de Super Saiyajin Blue. De nuevo, la película nuevamente goza de mejor calidad de animación, mas la importancia de la saga en “Super”, además del nuevo nivel de poder de nuestros héroes, es la introducción del multiverso en Dragon Ball, mediante la aparición de Champa y la ángel Vados, los equivalentes -y hermanos- de Bills y Whis, provenientes de otro universo (específicamente el 6, teniendo el número 7 aquel al cual estamos acostumbrados).

Tras esto -y los correspondientes episodios transitorios/de relleno entre los arcos-, viene la primera saga completamente original de Super: la del Universo 6, donde además de explicarse la existencia del multiverso gobernado por el tierno y todopoderoso Zen-Oh Sama, se produce un torneo de artes marciales organizado por Bills y Champa para determinar cuál de los 2 es más poderoso, además de permitirle al ganador hacerse con las Super Esferas del Dragón. Además de producirse una avalancha de debuts de personajes -como el saiyajin Cabba; el doppelganger de Freezer, Frost; el poderoso asesino Hit; el elástico Botamo y el robot Magetta-, esta saga comienza a subir las apuestas respecto al desarrollo de “Super”, mas siempre manteniendo ese aire más relajado que ha tenido el show, un tanto autoreferente y sin miedo a utilizar humor en dosis adecuadas. Y no bien sabemos que puede haber gente que prefiera un poco más de seriedad como ocurría durante algunas sagas de Z, lo cierto es que Toriyama siempre se ha caracterizado por inyectar copiosas cantidades de humor en su obra, aligerando hasta los momentos más trágicos. Si a esto sumamos el hecho de que el público objetivo de “Dragon Ball” son las últimas 2 o 3 generaciones que hemos crecido con la serie -porque, probablemente, las diversas sagas y versiones de “Dragon Ball” se han mantenido al aire en Latinoamérica desde mediados de los 90s, de forma ininterrumpida-, entonces tiene sentido que la serie mantenga el humor y hasta un cierto relajo entre sus momentos más álgidos, honrando el hecho de que el reencontrarnos con Goku y cía. es como volver a juntarse con viejos amigos con los cuales crecimos.

Aún así, y para quienes esperaban algo más de seriedad, el último gran arco emitido en Latinoamérica fue la saga de Trunks del futuro, con su convulsionada historia sobre viaje en el tiempo y líneas de tiempo paralelas -producto de todos los viajes que Trunks ha hecho al pasado, y los cambios a la historia-, y con el debut de un antagonista tan poderoso que fue necesaria la intervención del mismísimo Zen-Oh Sama para derrotarlo: Goku Black, quien no es más que Zamas (Zamasu en Japón), el aprendiz del supremo Kaio del Universo 10, quien utilizó un elaborado -y a veces confuso- plan que involucró viajes en el tiempo, el uso de las Super Esferas del Dragón para conseguir la inmortalidad, y el apoderarse del cuerpo de Goku para, básicamente, gobernar el multiverso en el futuro e impartir su viciada noción de justicia como 2 personas, Zamas y Goku Black.

Además de traer de vuelta a un personaje fan favourite como lo es la versión futura de Trunks, y pese a ciertas incongruencias respecto a las mecánicas del viaje en el tiempo y la creación de líneas de tiempo paralelas, esta última saga probablemente sea la más exitosa de estos primeros 67 capítulos, ya que no sólo canaliza de mejor forma lo que fue Z, pero también porque incorpora muy bien el tono un poco más ligero, por lo cual resulta sencillo compararla con la saga de Buu en este respecto, gracias a ese equilibrio entre acción, humor y entretención, pero sin desmarcarse del contenido más serio y, a ratos, sombrío.

DOBLAJE

Este aspecto, sin lugar a dudas, es uno de los mayores ganchos que tiene “Super” en Cartoon Network, no sólo por lo que significa para mucha gente el poder ver la nueva serie en nuestro idioma, sino también por el retorno mayoritario de gran parte de los actores de doblaje clásicos de Dragon Ball, encabezados por los grandes Mario Castañeda (Goku), René García (Vegeta) y Rocío Garcel (Bulma), y con un quien-es-quien de nombres que han pasado por “Dragon Ball”, excluyendo a algunos actores que por diversos motivos -retiro, fallecimiento, falta de tiempo-, no pudieron estar presentes.

De más está decir que el doblaje cumple, y fuera de que algunos se imaginaran las voces un tanto distintas en lo que a los personajes nuevos respecta, o ciertos cambios en el diálogo que forman parte del proceso mismo de adaptación -porque traducciones literales nunca funcionan-, lo cierto es que la labor está a la altura de lo que uno espera.

Lamentablemente no todo es completamente positivo, y en materia de doblaje, no bien casi todo funciona casi a la perfección, la serie se cayó lamentablemente en un momento crucial: el episodio 67, el último en ser exhibido y que cuenta con la emotiva despedida de Trunks del Futuro, en compañía de Mai. Esto porque, inexplicablemente, Sergio Bonilla, la voz clásica de Trunks y que había estado presente durante toda la serie, no participó de este episodio, siendo reemplazado por Víctor Ruiz, quien hizo una labor más que correcta; sin embargo, el impacto fue notorio -y la reacción en redes sociales, para bien y para mal, no se hizo esperar-. Claro, no es algo que arruine toda la serie ni mucho menos todo lo positivo conseguido, pero es un detalle importante a tener en mente.

Otro punto donde la serie quedó al debe es en materia musical, esto porque, no bien la adaptación de las letras del opening y los variados endings fue correcta (y en la gran mayoría de los casos, fiel a las letras y el espíritu de las originales en japonés), lo cierto es que la elección de intérpretes para estas canciones fue un tanto desafortunada, especialmente en los endings, donde con excepción de “Yoka Yoka Dance” (interpretada por Mayra Calderón), todas las demás quedaron al debe, lo que es lamentable, no sólo por la calidad de las canciones, sino también por el legado musical que Dragon Ball ha tenido en Latinoamérica, especialmente con las clásicas interpretaciones de Ricardo Silva y Adrián Barba. De más está decir que la ausencia de ambos se nota, más aún cuando por ejemplo, los 2 cantantes tienen sus propias versiones de la gran mayoría de estos temas disponibles en Youtube y Spotify, y los resultados en varios casos están por sobre lo que se consiguió en el doblaje de “Super”.

Para ir concluyendo esta columna de análisis, de más está decir que, como habrán leído, el resultado y el balance de la emisión de “Dragon Ball Super” en su versión latina fue uno más que positivo, desde todo punto de vista. Y no bien no todo fue perfecto, al menos creemos que hay espacio para poder subsanar esos problemas en el tiempo que le tarde a la serie volver con nuevos episodios -lo que asumimos ocurrirá recién el próximo año-.

De paso, esperamos que experiencias como la de “Super” le sirvan a Cartoon Network para volver a arriesgarse a traer otras series de animé con doblaje latino, lo que obviamente nos recuerda aquellos tiempos a mediados de los 2000 donde la estación propiedad de Turner emitía en su bloque “Toonami” series tan variadas como la misma “Dragon Ball Z”, “Samurai X”, “InuYasha”, “Gundam Wing”, “Yu Yu Hakusho”, “Cyborg 009”, “Sakura Wars”, “Rave Master”, “Saint Seiya”, “Samurai Champloo” y “Love Hina”, por nombrar algunas. Y no bien Cartoon Network está actualmente enfocado, en su mayoría, en la producción de contenido original, no estaría mal volver a explorar esta veta en su señal latina, o incluso lanzar una segunda señal, como existe en EE.UU. y otras latitudes, que concentre tanto a Toonami como a Adult Swim (contenido que, actualmente, transmite i-Sat para Latinoamérica).

 

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