Supergirl S03E07: Wake Up

  • Esta semana, Mon-El está de regreso, con todo lo que eso significa. Ahora bien, para ser honestos, la presencia del retornado Chris Wood funciona mejor en este episodio que lo que lo hizo en toda la segunda temporada, en parte testamento a lo bueno de capítulo (especialmente la forma en que rompe la estructura habitual de la serie), pero también gracias a la sorpresa de la trama en cuanto a la presencia de Mon-El, los cambios que ha experimentado y la actuación de Wood.
  • Quizás lo primero que vale la pena destacar son los cambios a la estructura tradicional de la serie, ya que este es un episodio casi carente de acción, y que no tiene un villano propiamente tal contra el cual se enfrente Kara. No, “Wake Up” es un episodio marcadamente de transición (sin caer en la categoría de relleno como el capítulo anterior), pero que tiene muy buenas dinámicas y desarrollo de personajes. Sí, quizás algunas tramas se arrastran más de lo que deberían -especialmente si uno sabía de antemano, gracias a los comics, lo que iba a pasar con Reign y, sobre todo, con Mon-El-, pero estos problemas no le restan mucho a lo que es un muy buen capítulo.
  • La atención de “Wake Up” se divide entre 3 historias que corren en paralelo: en primer lugar, una en torno a la misteriosa nave enterrada bajo National City que, como muchos acertaron, contenía en su interior a Mon-El, además de 4 pasajeros más, todos provenientes del futuro, específicamente del siglo 31; otra historia gira en torno a Sam y el descubrimiento que hace de su verdadera identidad kryptoniana como la “Word Killer”, Reign; y una tercera y más breve es sobre J’onn y el proceso de reconciliación con su padre.
  • Partiendo por la historia más corta, pese a sus breves escenas, es un buen detalle ver a J’onn abrirse más hacia otros personajes y no concentrarse tanto en su vida laboral. Y no bien la serie lleva demasiado a un extremo la supuesta adicción del trabajo de J’onn (mal que mal, lo hemos visto en facetas más distendidas cuando se trata de Kara y Alex, o bien cuando M’gann estaba aún en la Tierra), es una contraposición interesante a lo que representa M’yrnn, por lo cual el punto medio al que ambos llegan al final del episodio -y la compra del departamento- son un gran detalle. Dicho sea de paso, elogiar tanto a David Harewood como a Carl Lumbly por su actuación.
  • Pasemos ahora a la trama principal del capítulo: el retorno de Mon-El. Como mencionamos previamente, traer de vuelta a un personaje que resultó tan divisivo para la serie en la temporada pasada es un riesgo de aquellos, y que ciertamente levantó más de alguna señal de alerta. Pero la serie toma una decisión inteligente no sólo al llevar a Mon-El a su etapa característica de los comics (el siglo XXXI, como integrante de la Legión de Superhéroes), pero también al aislarlo de Kara gracias a la revelación de que, no bien para Kara han pasado apenas 7 meses desde la desaparición de Mon-El, para el daxamita fueron 7 años, en los cuales no sólo tuvo tiempo para rehacer su vida en el futuro, pero también para casarse con la saturniana Imra Ardeen (Amy Jackson), quien en los comics no es otra que Saturn Girl, otra integrante de la Legión de Superhéroes (lo que podemos asumir también ocurre en la serie, no sólo por las pistas constantes que apuntan en esa dirección, pero también gracias a la confirmada presencia en la serie de Brainiac-5 y a que el primer episodio del próximo año lleva por título, ejem, “Legion of Superheroes”).
  • Volviendo a la trama, el traer de vuelta a Mon-El con semejante cambio funciona no sólo porque estamos ante un personaje fundamentalmente cambiado, pero además porque no invalida los meses de luto que experimentó Kara y las transformaciones que ésto conlleva. Y no bien la serie siempre podía caer en el terreno de intentar una trama con un triángulo amoroso, el hecho de que Mon-El esté casado con Imra nos da para pensar que la serie tiene en verdad un plan distinto en mente.
  • Otra cosa que podemos elogiar de la trama principal, y del capítulo en general, es que la falta de acción fue aprovechada por la serie para realizar una forma adecuada de desarrollo de personajes, mediante una evolución pausada de las tramas. Y no bien a veces se sintió que quizás las cosas estaban avanzando demasiado lento -como por ejemplo, el ritmo extremadamente pausado en que se fueron sucediendo las revelaciones sobre Mon-El, todo para efecto dramático-, lo cierto es que el resultado final fue tan bueno que son cosas que podemos pasar por alto.
  • Melissa Benoist casi siempre es la MVP de la serie en materia de actuación, y esta semana no fue la excepción (la facilidad que tiene para convencer con sus escenas de llanto es realmente increíble), todo lo cual se vio potenciado gracias al ritmo más pausado del episodio, el cual no sólo benefició a Benoist, pero además a todo el elenco en general -en este punto podemos elogiar también a Jeremy Jordan, quien también estuvo muy bien esta semana-.
  • Y a propósito de buenas actuaciones en “Wake Up”, corresponde hablar de la labor de Odette Anable en la trama de Sam, la cual no bien está algo aislada de los demás acontecimientos, aún así funciona muy bien, todo como una versión “reflejo malvado” de la historia de origen de Kara, o la de Clark. La nave de Sam se estrelló en una granja, pero la familia que la crió dista mucho de lo que fueron los Kent para Kal-El o los Danvers para Kara; su madre adoptiva no sólo le ocultó la verdad respecto a su origen kryptoniano, pero además la expulsó de la casa cuando Sam se embarazó de Ruby al cumplir 18 años, supuestamente para darle una lección sobre saber valerse a sí misma. Pero una vez que Sam descubre todo, gracias a la nave y al infaltable cristal kryptoniano, parte luego en búsqueda de respuestas sobre su pasado, esperanzada en que podrá ser una fuerza del bien como Supergirl, sin saber lo que en verdad le esperaba.
  • Sam consigue su propio equivalente a la fortaleza de Superman (Fortess of Sanctuary), pero ahora en medio del desierto en lugar de en el Polo Norte; sin embargo, las respuestas que consigue en el interior no son las que esperaba: Sam es una “word killer”, un arma biológica creada en Kryptón con el sólo propósito de, bueno, destruir mundos, impartiendo el sentido de “justicia” que sus creadores implantaron en ella. Lamentablemente para Sam -y la trama-, no es mucho lo que puede hacer antes de que su “programación” se active, y se transforme completamente en Reign, pronta a enfrentarse a Supergirl. Es una forma un tanto injusta de terminar esta trama, principalmente porque apura la narrativa de Sam y nos priva de un desarrollo un poco más pausado (contrastando de paso con el ritmo del episodio en general), pero así como Sam, tampoco es mucho lo que podemos hacer. La villana de la temporada ya está aquí, y veremos qué logra hacer la serie con ella en el mid-season finale de 2 semanas más (porque recordar que el próximo capítulo verá a Kara y Alex viajar a la Tierra-1 para el matrimonio de Barry, y el gran crossover con “Arrow”, “The Flash” y “Legends of Tomorrow”).
  • “Wake Up” es un buen capítulo que no sólo enmienda el caminar de la serie tras el paso en falso que fue el capítulo anterior, pero que además hace buen uso de la estructura del mismo para avanzar la trama y el desarrollo de sus personajes.
  • La mención que hace Kara a haber visto a Clark girar sobre sí mismo y taladrear el piso es una nueva referencia a las películas de Superman protagonizadas por Christopher Reeves.

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