Las 15 mejores películas chilenas del 2017

Como siempre, Revius presenta su listado con las 15 mejores películas chilenas del año que nos deja. Se trata de un ranking elaborado en base a las cintas nacionales que se hayan presentado en nuestro país, sea en competencias como en salas comerciales. Por eso, muchos extrañarán cintas como “Mala Junta”, “El Diablo es Magnífico”, “Nunca Vas a Estar Solo”, o “El Cristo Ciego”, entre otras, y el motivo es muy claro: todas, pese a tener estrenos comerciales este año, fueron presentadas el 2016 en distintos círculos. Por eso, los dejamos cordialmente invitados a revisar nuestros rankings de los años 2016, 2015 y 2014.

En síntesis, un notable año para el cine chileno, marcado, creo yo, por 2 hechos esenciales. El primero, la gran presencia de documentales, quizás el género más exitoso de nuestro país, con documentales que debiesen trascender en el tiempo como “Los Niños” o “Robar a Rodín”, y otros que conmueven por su historia como “El Pacto de Adriana” y “El Color del Camaleón”. Pero quizás lo más destacable del año, en segundo lugar, es la altísima presencia de directoras mujeres en el listado, algunas consagradas como Maite Alberdi, Marcela Said o Marialy Rivas, y otros nuevos descubrimientos como Lissette Orozco. Además, figuras como Lorena Giachino, Camila José Donoso o Tiziana Panizza lograron su total consagración, confirmando sus excelentes trabajos anteriores.

Los invitamos a comentar nuestro listado, sujeto como siempre, a críticas. Para reseñas más extensas de cada una de las películas o documentales, pueden hacer click en cada uno de los enlaces en los títulos de las cintas.

1.

Una Mujer Fantástica. Director: Sebastián Lelio.

La temática trans se vuelve a tomar las primeras planas del cine nacional y de la mano de la increíble Daniela Vega, Chile nunca ha estado tan cerca de un Óscar por largometrajes, sonando “Una Mujer Fantástica” en las categorías de mejor actriz y mejor película en idioma extranjero. Sebastián Lelio nos presenta a Marina (Vega), una chica trans que vive una crudísima historia de violencia luego que su pareja, un hombre de casi 60 años y de un círculo tradicional y conservador, fallece. “Una mujer fantástica” trata precisamente sobre cómo Marina enfrenta al sistema chileno (desde lo institucional) y a la familia de su novio (nuestra “idiosincrasia”), quienes no pueden creer la relación y se enfrentan a ella fervientemente. ¿Qué hace esta película tan interesante? La capacidad de Lelio de capturar la esencia del problema que viven los trans (violencia la mayoría de las veces expresa pero muchas veces sutil en el tránsito), discurso que cobra todavía más sentido en un país donde el próximo Presidente se ha manifestado abiertamente contra la idea de legislar de manera amplia sobre la identidad de género. Su victoria internacional es un verdadero golpe en la cara de los círculos conservadores nacionales.

2.

Los Niños. Directora: Maite Alberdi.

Luego de pasos por muchos festivales el 2016, “Los Niños” tuvo su estreno comercial este año, siendo la película chilena con mayor presencia en cartelera que recuerde. De hecho, es útil compararla con la primera de nuestro listado, pues “Los Niños”, a diferencia de “Una Mujer Fantástica”, fue un largometraje que de entrada cautivó al público, a diferencia de la cinta de Lelio a la cual los chilenos parecieron valorar con el tiempo (no nosotros, claramente). Alberdi se consagra como la mejor documentalista nacional, esta vez contando la historia de 4 “niños” síndrome de down que asisten todos y cada uno de los días de su vida a una escuela especial. Venciendo la barrera del morbo, lo que queda probado, creo yo, cuando asumes que las carcajadas del público es porque te ríes con los niños y no de ellos, “Los Niños” sorprende por su increíble guión y la capacidad única de Alberdi de capturar momentos claves y construir historias donde parece no haberlas. Un documental sin detalles, de esos que llena el alma.

3.

Princesita. Directora: Marialy Rivas.

La nueva película de Marialy Rivas lleva al telespectador al extremo. Miguel (Marcelo Alonso) es el carismático líder de una secta en el extremo sur de un país sin nombre. Para terminar con su “proyecto”, debe concebir un heredero de una mujer pura, eligiendo para ello a Támara (Sara Caballero), una menor de edad que está pasando de la niñez a la adolescencia. Con un trabajo notable en todos los aspectos, en especial la fotografía de Sergio Armstrong, Miguel seduce al público e incluso, logrando que Tamara nos parezca muy atractiva, haciendo olvidar el crimen que estamos presenciando. En otras palabras, Rivas y “Princesita” te mantiene engañado, seducido y con un silencio cómplice, caminando por una delgada línea donde, a pesar que todo lo que vemos es incorrecto y abusivo, sólo podemos darnos cuenta de ello con el desenlace. Participó en FICValdivia y tuvo un notable paso por salas comerciales.

4.

Robar a Rodín. Director: Cristóbal Valenzuela Berríos.

Nuestra película favorita de SANFIC13 fue “Robar a Rodín”, dirigida por Cristóbal Valenzuela Berríos. Un documental que de forma bastante cómica, cuenta uno de los hechos más impresionantes de las crónicas noticiosas nacionales: el robo de “El torso de Adele” de una de las salas del Museo de Bellas Artes el 2005. Tras lo anecdótico de esa historia, se esconde la increíble figura de Luis Onfray Fabres (a.k.a. Luis Fabres), un rupturista artista nacional que con un carisma innegable, nos invitó en su momento a discutir qué es el arte, discurso que hoy se siente todavía más latente. Mediante su “intervención”, Fabres plantea que sólo la pérdida es capaz de traer de vuelta a la memoria lo que no está. Una frase que sorprendió a abogados, defensores y periodistas, constituyéndose la piedra angular de una defensa judicial muy exitosa, que mirada hoy, 12 años después, impacta incluso a quienes la desacreditaron.  Un documental que no deben dejar de ver y que refleja lo mejor de lo que es ser chileno, en todos los niveles.

5.

El Pacto de Adriana. Directora: Lissette Orozco.

El documental chileno más premiado fuera del país fue “El Pacto de Adriana”. Presentando el testimonio de su tía, Adriana Rivas, Lissette Orozco muestra la historia que marcó a su familia en un contexto que marcó a todos los chilenos. Adriana, también conocida como la Chani, es acusada de ser la mano derecha de Manuel Contreras y haber participado activamente en la tortura y desaparición de personas durante la dictadura de Pinochet, como agente de la DINA y su la Brigada Lautaro. Escondida en Australia, Lissete muestra la historia de su tía, y el camino que tuvo que hacer ella para llegar a la verdad, un camino necesario para darse cuenta que quien apoyó tanto tiempo era un verdadero muro de mentiras y falsedades. La escena final debe ser una de las más fuertes que he visto, cuando Adriana, entre gritos y absurdos, se da cuenta que su discurso no tiene apoyo siquiera en su núcleo duro. Un claro ejemplo de los niveles de distorsión en la discusión nacional y como dije antes, importante cuando se ha sentado el debate sobre la posibilidad de perdonar crímenes de esta naturaleza, en los que Adriana y muchos otros participaron.

6.

Los Perros. Directora: Marcela Said.

Con más funciones fuera del país que dentro, “Los Perros” (también presentada en el extranjero como “Mariana”) nos trae de vuelta a Marcela Said, contando ahora la historia de una elegante mujer del barrio alto (Antonia Zegers) quien se involucra sentimentalmente con su profesor de equitación (Alfredo Castro), un retirado coronel de ejército con un pasado en la dictadura que tendremos que descubrir. Excelentes actuaciones en una cinta que juega sobre la delgada línea de la complicidad civil.

7.

El Color del Camaleón. Director: Andrés Lübbert.

Muchos años pasaron para que Andrés Lübbert pudiese reconciliarse con la figura de su padre, Jorge, quien apoyado en el silencio, nunca conversó con su familia los motivos que lo llevaron a abandonar Chile durante la época de Pinochet. El documental se vuelve un relato hermoso donde ambos, mutuamente, se preguntan por qué hicieron la cinta y qué es lo que permite que recién frente a una cámara puedan recorrer un camino que durante 30 años no supieron transitar. Un trabajo bastante refrescante en el siempre absorbente género de la dictadura, que se llevó el premio del público en SANFIC, mientras que Lübbert fue elegido el mejor director.

8.

La Telenovela Errante. Directores: Raúl Ruiz y Valeria Sarmiento.

Aún cuando este proyecto de Raúl Ruiz fue filmado en 1990 (por lo que algunas páginas hacen referencia a esa fecha como el año de esta película), lo cierto es que recién 17 años después y gracias al trabajo de Valeria Sarmiento, llega a la pantalla grande “La Telenovela Errante”. Fue la película de apertura de FICValdivia, y un gran ejercicio para valorar, con perspectiva, la carrera de Ruiz. Hablamos de ver y reconocer cómo el humor que plasmaba en sus guiones sigue vigente 20 años después, o ver y reconocer la calidad del trabajo y sus únicas ideas. El encuentro de las visiones de Ruiz y Sarmiento es una mirada al Chile de ayer y hoy, y el rol que cumplen (o cumplían) las telenovelas en la construcción de nuestra idiosincrasia. Eso hasta que se las tomaran las producciones extranjeras.

9.

La Directiva. Directora: Lorena Giachino.

En un año marcado por la política confrontacional, esa política sucia donde recíprocamente se acusan “campañas del terror”, Lorena Giachino presentó “La Directiva”, un proyecto que reivindica el sentido de la misma y se vuelve un bálsamo entre tantas visiones enfrentadas donde lo que manda es el diálogo de sordos. Adentrándose en lo más íntimo de la Asociación de Árbitros Amateur, Giachino sigue a la directiva liderada por José Castro, un potente y carismático personaje que rápidamente muestra lo que es característico de cada uno de los integrantes de la Asociación: las ganas de hacer su organismo más grande, pese a todos los problemas y el inevitable paso del tiempo. Una mención especial a la forma en que Giachino incorpora como un verdadero personaje a todos al inmueble que los acoge, la sede, vital en la sobrevivencia y en la misma identidad de nuestros árbitros amateur.

10.

Tierra Sola. Directora: Tiziana Panizza.

El documental ganador de FICValdivia se articula en 3 pilares: el propiamente documental, el etnográfico -con la historia social de los rapa nui y la invasión externa-, y el moderno –a través de una interesantísima propuesta de omitir narrador y recuperar grabaciones históricas-. Todos ingredientes que, junto a la historia actual de la cárcel, nos invitan a analizar la idea de libertad en un lugar donde no existe (ni ha existido históricamente para su pueblo), escapatoria. “Tierra Sola” está lleno de virtudes narrativas, que muchas veces pueden ser también sus defectos: superadas las dudas iniciales, te incorporarás en un viaje del cual saldrás lleno tanto en lo visual como en lo histórico.

11.

La Memoria de mi Padre. Director: Rodrigo Bacigalupe.

Quizás la película con las actuaciones más potentes del listado sea “La Memoria de mi Padre”, donde Tomás Vidiella y Jaime Mc Manus se lucen interpretando a un distanciado hijo que debe acercarse a su padre, con la memoria ya frágil luego de la muerte de su madre. La evolución del personaje de Mc Manus, Alfonso, es realmente interesante. Sólo cuando se da cuenta que su libertad no viene de criticar o destruir la figura de su padre, sino de entenderlo, adquiere la perspectiva suficiente para darse cuenta cómo su vida está destruida hoy en día precisamente por reflejar y replicar un modelo erróneo de paternidad. Ojo, que no es una fórmula nueva. Todo lo contrario. Pero las actuaciones de ambos vuelven notable esta película de encuentro tardío y de relaciones que se recomponen.  Ganó el Festival de Cine de Rancagua.

12.

Rey. Director Niles Atallah.

La mejor apuesta visual del año sin dudas el “Rey”, de Niles Atallah. Reconstruyendo la historia del Rey de la Araucanía (Orélie Antoine de Tounens) y mezclando a la perfección ficción con realidad, la película se vuelve un interesantísimo experimento que fluye por lo onírico, teatral, divino e histórico. Dividida en 6 secciones, “Rey” revive el vía crucis del conquistador francés: su llegada a Chile, la traición de su guía, su detención por los españoles, el injusto juicio, la cárcel y el exilio. En cada una de las etapas, Atallah propone un enfoque visual particular que le permite sorprender al público constantemente, en especial aquella escena de apertura con el increíble efecto en el agua (que rodea de misticismo a Antoine de Tounens), el trabajo de las máscaras al enfrentar a la justicia o la interacción con los mapuches, que de ninguna manera podría dejar indiferente al público.

13.

Casa Roshell. Directora: Camila José Donoso.

Con mucho sabor mexicano, “Casa Roshell” puede ser el proyecto más internacional del listado. Camila José Donoso se inserta en una de las casas más características del mundillo de Ciudad de México, una que, tal como cuenta la canción “Noa-Noa” de Juan Gabriel, es un lugar de ambiente donde todo es diferente, en este caso, donde una serie de mujeres trans se empoderan y viven su vida como a ellas les gusta. Apoyada en un personaje muy carismático (que actuó de anfitriona en Valdivia), se trata de un largometraje donde las historias, la fotografía y el guión irradian erotismo. Se trata del primer largometraje en solitario de Camila José Donoso tras “Naomi Campbel” con Nicolás Videla.

14.

La Isla de los Pinguinos: Director: Guille Söhrens.

Basándose en la toma del primer establecimiento particular subvencionado durante los movimientos sociales del año 2011, la segunda cinta de Guille Söhrens (“El Último Lonco”) no dejará indiferente al público, precisamente por basarse en un hecho que, desde distintas trincheras, todos vivimos. De una y otra forma, el público se refleja o en los miembros de la toma (y la tradicional forma de construir política dentro de ella), o en los apoderados que quieren bajarla, o quizás, en los ciudadanos que veían uno de los momentos más determinantes de nuestra democracia desde la televisión. Su gran virtud debe ser la capacidad de lograr que el público pueda identificar a la infinidad de protagonistas, construyendo la personalidad de cada uno de ellos desde un inicio (el político, la revolucionaria, el que no sabe por qué está ahí, el chaperón, el líder tras los rostros, etc.).

15.

Sapo. Director: Juan Pablo Ternicier.

Una cosa es que no hayamos compartido la victoria de “Sapo” en el reciente SANFIC (premio que debió llevarse “Robar a Rodín”, creemos), y otra muy distinta es que no la incluyamos en el listado de lo mejor del cine nacional este 2017. Apoyada en una interesantísima actuación de Fernando Gómez-Rovira, personificando un periodista que por mediados de los 80’s, plena dictadura militar, guarda una curiosa relación de cercanía con un grupo de soldados que le han servido para que en un lapso de 10 o pocos más años, se haya posicionado como uno de los rostros de mayor confianza para el público. Las cosas que no nos gustaron, las reservamos para la reseña en extenso.

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