Salón de Esenciales – Las películas que debes ver según REVIUS

Habitualmente vemos listas de “películas que debes ver antes de morir”, donde el fan del cine busca completar sus filmografías personales con aquellas obras que son catalogadas como las mejores de la historia. En Revius no nos gustan las aspiraciones rotundas y fatalistas de esas listas, por lo que decidimos elegir entre todos aquellas películas que deben formar parte del canon de nuestros lectores, escuchando la opinión de nuestros miembros y eligiendo entre todos las películas esenciales de nuestro sitio. Aquí nuestra metodología y listado.

FAQ – Cómo hacemos nuestro Salón de Esenciales

  • Al final de cada trimestre, nuestro staff será llamado a entregar 5 películas que no estén en consideración en aquel momento, para entrar a la votación donde todos eligen las nuevas películas que entran a nuestro catálogo de esenciales.
  • Existen 2 formas de entrar a la lista: ACLAMACIÓN (ser propuesta por 3 o más miembros en el mismo llamado) o MAYORÍA (votación posterior del staff).
  • Aquel que propone una película NO PUEDE votar por ella en el mismo llamado, luego hay libertad de votación.
  • Las películas propuestas que no entren por ACLAMACIÓN, entran en la votación a su “Primer llamado”.
  • Cada película puede participar de 4 llamados, luego será eliminada de la lista y no podrán ser reingresadas por los votantes.
  • Habrá 4 llamados a votación por año, los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
  • Podrán ser elegidas todas las películas que hayan cumplido 10 años, contando para ello su AÑO de estreno y no su FECHA de estreno (en 2018 se podrá votar por películas del 2008 hacia atrás).

Cómo generamos la lista inaugural de Esenciales:

  • Cada votante seleccionó 20 películas, donde se eligió 2 películas para las siguientes décadas o periodos: 1929 y anterior, 30’s, 40’s, 50’s, 60’s, 70’s, 80’s, 90’s, y 00-07.
  • Conformaron la selección inaugural las 10 películas elegidas por Mayoría, además de las que obtuvieron 3 o más selecciones en el llamado inaugural (Aclamación).
  • Las películas que no entraron en el llamado inaugural deberán volver a ser propuestas, sin afectar este llamado sus pretensiones de ser escogidas.

ACLAMACIÓN

The Godfather –  Francis Ford Coppola – 1972

Si hay una película que es sinónimo de calidad, es “El Padrino”. La adaptación de Coppola a la novela de Mario Puzzo es cinematográficamente impecable, donde la fotografía de Gordon Willis engalana la historia de la familia criminal Corleone, relato que la música de Nino Rota nos invita a pensar en tragedia. Un puñado de actuaciones de calibre mayor, tal que incluso el trabajo de un desconocido hasta ese entonces Al Pacino es eclipsado por el sol de esa galaxia de estrellas que termina siendo el Vito Corleone de Marlon Brando, un papel que se transformó en un ícono de la historia del cine. Tras los impecables minutos de Vito al poder, es el ascenso en poder y caída moral de Michael Corleone uno de los arcos más interesantes del cine moderno, que es continuado de gran forma por su secuela.

Probablemente nunca más tengamos unanimidad en la elección de una película para nuestro Salón de Honor, y de ser así, “El Padrino” es merecedor de aquel sitial.

The Empire Strikes Back – Irvin Kershner – 1980

Tras el éxito sin precedentes que George Lucas se anotó con “Star Wars”, el director quedó con ansias de más, por lo que no tardó en preparar una serie de secuelas. La primera de estas, e indiscutiblemente el mejor filme de la saga de la galaxia “muy, muy lejana”, es también el capítulo más oscuro en la saga de los Skywalker.

“The Empires Strikes Back”, producida, escrita y financiada por Lucas -quien entregó la silla de director a su profesor universitario Irvin Kershner-, sobrepasó cualquier expectativa en todos los aspectos: una trama más madura y oscura que derivó en un triunfo del Imperio y una de las mayores revelaciones de la historia del cine; actuaciones y dirección a la altura que requería la cinta; efectos especiales como no se habían visto hasta ese entonces; y la consolidación no sólo de Darth Vader como el mejor villano fílmico, pero también de “Star Wars” como la franquicia predominante del séptimo arte. La saga no sería lo que es hoy en día si no fuera por esta película, y hasta ahora los filmes subsecuentes no han logrado igualar ni superar lo logrado por el Episodio V.

Pulp Fiction – Quentin Tarantino – 1994

Tras conseguir un inesperado éxito con “Reservoir Dogs”, el hasta entonces desconocido Quentin Tarantino se preparaba para tomar el mundo fílmico por sorpresa una vez más, ahora dotado de más presupuesto y crédito, lo que quedaría más que demostrado con “Pulp Fiction”, una cinta insignia del cine independiente de los 90’s que no tardaría mucho en ganarse un justificado culto gracias a su particular mezcla de acción, drama y humor negro, además de incontables referencias a todo el cine que nutrió a su director durante su etapa formativa mientras trabajaba en un video club escribiendo guiones y aprendiendo todo lo posible sobre el oficio.

De ahí en más, como dicen, es historia: Tarantino se volvió uno de los íconos del cine noventero, y el verdadero collage de influencias y diálogo que es “Pulp Fiction” lo elevaría al Olimpo fílmico gracias a los triunfos conseguidos en Cannes, los Oscar, los Bafta y los Globos de Oro; al mismo tiempo que Mia Wallace, Vincent Vega o Jules Winnfield ingresaban al imaginario colectivo, sus respectivos interpretes o bien solidificaban su fama (Uma Thurman, Samuel L. Jackson) o la recuperaban (John Travolta), mientras que las diversas escenas y líneas de la película se unían al panteón de la cultura pop.

Blade Runner – Ridley Scott – 1982

La elección de la primera oleada de películas para esta lista se hizo en las semanas previas al estreno de “Blade Runner 2049”, la poco pedida secuela de la adaptación de Ridley Scott a “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick. Y es que uno de los méritos de la película original es su ambigüedad. La ambigüedad humano/replicante, héroe/villano, y la escala de grises que empapa a los personajes en una distopia preciosamente fotografiada, que con el correr de los años sería canon en el sub-género “cyberpunk”.

Rick Deckard (Harrison Ford) es el detective en este relato noir, encargado de “poner fin” al funcionamiento de un puñado de “replicantes”, androides de gran capacidad física e intelectual, que han escapado de las colonias espaciales. El corazón de la historia es la conciencia de estos androides y su miedo a morir, la que termina siendo inmortalizada en el climax de la película, donde el Roy Batty de Rutger Hauer improvisaría uno de los monólogos más hermosos del cine moderno.


Casablanca – Michael Curtiz – 1942
Puede que en 2017 no sea tan extraño encontrar en el cine tipos duros con alma sensible pero en 1942 era todo un descubrimiento. Rick Blaine toma una decisión imposible que marcará uno de los finales más recordados de la historia cinematográfica, pues parece ser –incluso en la actualidad- la norma es tomar alternativas que sólo nos benefician a nosotros mismos. Una historia de amor sobre la frustración de no coincidir en los momentos apropiados, con “As time goes by” sonando de fondo pero, sobre todo, una de las películas más celebradas de la historia, haciendo de sus protagonistas sinónimos de la era de oro del cine.
The Wizard of Oz – Victor Fleming, George Cukor, Mervyn LeRoy, King Vidor, Norman Taurog – 1939

La historia de Dorothy y su viaje a la technicolor Tierra de Oz no solo gana elogios por su calidad técnica para la época, sino por su relato de autodescubrimiento que ha sido sinónimo de cine por muchas décadas. El musical, que narra el viaje de la muchacha de Kansas interpretada por Judy Garland junto a otros 4 compañeros, trasciende del mundo del cine con su guinda de la torta en “Over the Rainbow”, canción que ha sido elegida como una de las más importantes de la historia del cine y del siglo XX. Una película familiar, de fantasía, que desafió lo que se podía hacer en su época con los recursos disponibles, y que mostró un camino al éxito de futuras producciones que se encargaron de contar historias para grandes y chicos.

Metropolis – Fritz Lang – 1927

Es difícil encontrar algo que no se haya dicho previamente sobre la obra maestra del impresionismo alemán dirigida por el austriaco Fritz Lang: no sólo es una joya de la época donde el cine mudo comenzaba a despedirse y a dar paso al sonido, pero también es una de las primeras cintas de ciencia ficción de larga duración, y es una de las que dejaría los cimientos para lo que sería el género gracias a su particular estética y diseño de producción (encabezado por Eugen Schüfftan, quien se nutrió e influenció por el cubismo, el art decó, el movimiento Bauhaus y el futurismo), además de contar con una fuerte crítica social que no dejó a nadie indiferente cuando se estrenó durante el período de la Alemania de Weimar.

Con los años desde su estreno, la influencia de la cinta no haría más que aumentar, al punto de ser el primer filme en ser considerado por la UNESCO como “Memoria del Mundo”. Y no bien su significado e interpretación ha variado con los años (su guionista, Thea von Harbou -esposa de Lang-, fue colaboradora del régimen nazi e incluso en un momento le atribuyó a la cinta un significado apegado al nacional socialismo, lo que fue un motivo que contribuyó a su divorcio del director, así como a que éste se desmarcara de su obra), la calidad de éste, sobre todo audiovisual, es innegable, más considerando la época en que se hizo.

Citizen Kane – 1942 – Orson Welles

Por muchos años considerada la mejor película de la historia, el filme con el que debutara Orson Welles en la silla de director no solo se siente fresca en nuestros años, sino que aún es palpable lo influyente que fue en el uso de cámara, edición, y forma de contar una historia. La película abre con “Rosebud”, la última palabra que Charles Foster Kane susurra en su lecho de muerte. De ahí, un periodista intenta reconstruir la historia tras la palabra, lo que lleva a conocer momentos clave del millonario entusiasta de la prensa, y el rastro que su influencia tendría en sus cercanos. Tras todas las loas técnicas que podamos enumerar en estas líneas, está una historia que aún se siente vigente: la búsqueda de poder de un hombre que teniéndolo todo, añoraba aquellos momentos en que tenía nada.

2001: A Space Odyssey – Stanley Kubrick – 1968

En una filmografía plagada de clásicos, pareciera que “2001” trasciende en la carrera de Stanley Kubrick. Su relato universal, explorando la evolución de nuestra especie en 4 actos donde la constante es un particular monolito negro, fue vista con recelo por los críticos de la época, quienes pasaron por alto la magistral técnica e innovación de una película que el tiempo se ha encargado de elevar debido a la experiencia cinematográfica que Kubrick propone, y que ha sido interpretada de distintas formas hasta el día de hoy. HAL-9000, el Space Baby, y los mismos monolitos, son hoy evidencia de lo trascendental que ha sido el legado de la Odisea Espacial, palpable en prácticamente casi toda la ciencia ficción moderna.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind – Michel Gondry – 2004

Charlie Kaufman -uno de los guionistas más creativos y peculiares de la industria, conocido por el tono surrealista, autoreferente y metanarrativo de sus obras- ya había trabajado con Michel Gondry -prolífico director de videos de artistas como Björk, The Chemical Brothers y The White Stripes- en “Human Nature”, debut cinematográfico de este último. Si bien la película tuvo una recepción mixta, volvieron a colaborar un par de años después para realizar “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”: una historia profundamente emotiva de amor, desamor, la carga y la bendición de los recuerdos. Si bien la trama se centra en la historia de una pareja, el tono de la película se aleja de clichés románticos manipuladores; su narrativa no-lineal y los elementos de ciencia-ficción que posibilitan dicha estructura solo resaltan la vulnerable humanidad al centro de todo.
Protagonizada por Jim Carrey, con un papel que terminó por confirmar su talento dramático y lo profundo de su rango actoral: Joel Barish es lo opuesto a todos los personajes que lo hicieron famoso y, sin embargo, puede que el mejor. Por su parte, Kate Winslet como Clementine Kruczynski es la deconstrucción maravillosa del trope de la “pixie girl”: una mujer compleja, no una simple vía de escape para un hombre aburrido de su vida.
Por su audacia estilística y emotiva historia, uniendo al sci-fi con lo hermoso y lo triste de las relaciones interpersonales, “Eternal Sunshine…” es una de las películas de amor más memorables que el Siglo XXI nos ha entregado hasta ahora.

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