Salón de Esenciales – Las películas que debes ver según REVIUS

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Rashōmon – Akira Kurosawa – 1950

Basada en dos relatos del escritor japonés Ryunosuke Akutagawa, “Rashōmon” es una de las obras maestras del célebre director nipón Akira Kurosawa, misma que le valió el León de Oro de Venecia y un Oscar honorario en una época donde así se premiaba a la mejor película extranjera, y con todo el simbolismo que significaba no sólo por el apogeo del sistema de estudios en Hollywood, pero además por el impacto del cine japonés de post-guerra en el mundo, lo que no deja de ser curioso considerando la pobre recepción que esta cinta tuvo en su país de origen, donde se le criticó justamente ser demasiado “global” y no lo suficientemente japonesa, pese a su temática y ambientación.

Aún así, la historia fue revolucionaria para la época no sólo por las diferentes perspectivas y narraciones contenidas en ella, pero además por la falta de confianza y credibilidad de sus distintos narradores (el llamado “Efecto Rashōmon”), lo que fue revolucionario para la época. Si a esto sumamos las fuertes actuaciones -donde destaca el gran Toshiro Mifune-, la dirección del mismo Kurosawa y el trabajo impecable de su cinematógrafo de cabecera, Kazuo Miyagawa, resulta sencillo comprender el por qué es una de las mejores películas de la historia, y por qué le permitió abrirse paso a Kurosawa en el occidente, influyendo así en toda una generación de directores.

Léon: The Professional – Luc Besson – 1994

Algo particular de “Léon”, obra seminal del director francés Luc Besson, es que todos los personajes están inmersos en un mundo de corrupción y violencia pero, a pesar de ello, existen luces de humanidad en sus protagonistas: un sicario, quien asume el cuidado de una niña traumatizada y le enseña su oficio. Más allá del lazo que se forma entre ellos y las memorables interpretaciones de Jean Reno y Natalie Portman, la razón principal por la que recordamos tanto a “Léon” radica en Norman Stansfield, el mega villano genialmente interpretado por Gary Oldman. Un policía desquiciado, sin escrúpulos y con el poder necesario para salir impune una y otra vez, lo que significa una encrucijada particular tanto para los protagonistas, como para una cinta donde los tradicionales roles fílmicos de “buenos” y “malos” se invierten con resultados gratificantes para la audiencia.

Rear Window – Alfred Hitchcock – 1954

No por nada le decían “el Maestro del Suspenso” a Alfred Hitchcock. Si bien a esas alturas de su carrera -en 1954- ya tenía incontables películas realizadas, y varias de ellas verdaderos clásicos (The 39 Steps, Notorious, Shadow of a Doubt), es quizás en el período que “Rear Window” inaugura en el que Hitchcock alcanza su peak de fama, que duraría hasta mediados de la década de los 60s.

“Rear Window” es un thriller magistral, con una tensión in crescendo sostenida con precisión envidiable y cuya simpleza estilística nos muestra la oscuridad existente en la apatía cotidiana de la vida citadina. Una exploración incómoda del voyeurismo, en donde el espectador se siente tan fascinado como incómodo al participar de las actividades del protagonista – aún cuando sus intenciones sean relativamente buenas. “Rear Window” nos permite ver las consecuencias de una curiosidad mórbida, la intrusión en la vida de otros como escapatoria a las vicisitudes de la propia.
Además, su estilo complementa la narrativa a la perfección: la cámara permanece anclada al departamento del protagonista, por lo que solo hay dos sets en toda la película (el interior del departamento, y el exterior del complejo de edificios), incluso cuando uno de éstos haya sido uno de los más caros y detallados de su época. Realmente es una joya del suspenso que merece por completo su aclamación.

Rocky – John G. Avildsen – 1976

La película que hizo al personaje creado e interpretado por Sylvester Stallone el arquetipo del “underdog” en el cine. La historia del pueril boxeador amateur de Philadelphia que recibe una oportunidad soñada de enfrentar al campeón mundial, fue también la historia de una modesta producción que peleó de tú a tú con colosos como “Taxi Driver”, “Network” y “All The President’s Men” en la carrera por el Oscar, que terminaría conquistando. La película no solo hizo hizo de Stallone una estrella en los años venideros, sino que además marcó una franquicia que acompañó al cine por 5 décadas. Un guión extraordinario, una marginalidad preciosamente filmada, y las geniales interpretaciones de un elenco conformado por Carl Weathers, Burgess Meredith, Talia Shire y Burt Young, liderado por un Stallone que podrá no haber ganado el Oscar como mejor actor, pero al igual que su icónico personaje, terminó triunfando en la derrota.

Psycho – Alfred Hitchcock – 1960

Quizás la más popular película del cineasta, “Psycho” narra los sucesos acaecidos en las dependencias del “Bates Motel”, donde una secretaria llega de paso mientras escapa con el dinero que robó a su empleador. Ahí conocerá al peculiar Norman Bates, encargado de la posada, y lo que ocurre tras su encuentro gira el tono de la película completamente. “Psycho” es considerada una clase magistral de edición y dirección, y se le considera el punto de inicio del subgénero “slasher” dentro del cine de terror, cambiando las reglas del juego en la violencia y el erotismo permitido en la pantalla grande para la época. El legado de los Bates ha llegado al punto de crearse un show de televisión como precuela, que obviamente no llegó al nivel de seguimiento y aclamación del filme que lo inspira, pese a haber contado con una fanaticada fiel y buena recepción por parte de la crítica.

Cinema Paradiso – Giuseppe Tornatore – 1988

Pocas piezas musicales son tan melancólicas como la banda sonora creada por Ennio Morricone para este filme dirigido por su colaborador habitual, el director Giuseppe Tornatore. Justamente, ese es el sentimiento que lo inunda, mientras accedemos a los recuerdos de un hombre que alguna vez fue un travieso niño siciliano. El descubrimiento de su amor por el cine y su amistad con el proyeccionista, los habitantes de un pueblo que parece sacado de un cuento, la postguerra, los tiempos que no volverán y el cine como lugar de encuentro de la ciudadanía son todos elementos trascendentales en un filme verdaderamente mágico que emociona hasta las lágrimas con su secuencia final.

Taxi Driver – Martin Scorsese – 1976

El primer gran éxito del director newyorkino narra la historia de Travis Bickle, un veterano de Vietnam que desciende a los confines de la locura en su agenda por acabar con la mugre de su ciudad. Entre la violencia, y la soberbia interpretación de Robert De Niro, la dirección de Scorsese, la fotografía de Michael Chapman, y el guión de Paul Schrader, dan pie a la ambigüedad, cuyo motor es un relato contado por un narrador que no es confiable, y con varias jugadas donde la película se puede interpretar oníricamente inclusive. Travis Bickle está en el panteón de los mejores personajes del cine, no por sus icónicos mohicano y chaqueta, sino que por ser un personaje peligrosamente identificable: un débil que quiere hacer lo correcto, un solitario que busca un camino de vida, un héroe que termina siendo villano. Un personaje poderosamente humano.

Before Sunset – Richard Linklater – 2004

La que parecía una simple y bella historia de amor en Viena (“Before Sunrise”), se transformó en un extraño experimento. Así es como, tuvimos la oportunidad de ver a Jesse y Celine nueve años después de su primer encuentro. Un ejercicio que ya había realizado François Truffaut con la vida de Antoine Doinel pero que en la creación de Richard Linklater adquiere una nueva perspectiva. “Before Sunset” es la segunda parte de una trilogía de amor, con personajes que intentan negar lo que sienten por el otro y fingir una vida individual perfecta, donde existe una lucha entre el miedo a abandonar lo conocido y las ganas de buscar un futuro compartido. Quizás el punto más alto de una trilogía de excelente calidad, donde los autores son tanto el director como sus dos actores, que le brindan un enfoque personal a los personajes, algo muy difícil de ver en el cine tradicional.

It’s a Wonderful Life – Frank Capra – 1946

Un verdadero clásico navideño que tuvo una sorpresiva reacción tépida en su estreno, “It’s a Wonderful Life” es de esas películas que, de alguna manera, no pasan de moda. Dirigida por el prolífico Frank Capra y basada en el cuento corto “The Greatest Gift” de Philip Van Doren Stern, “It’s a Wonderful Life” es, dentro de todo, una película que guarda verdadero cariño y aprecio por la humanidad, centrándose en el potencial para hacer el bien que cada uno tiene y cómo, incluso en los momentos más bajos y oscuros a los que se puede llegar, el existir es mejor y más preciado que no hacerlo o no haber llegado a existir jamás. 

Jimmy Stewart, quien encarna al protagonista, declaró que de toda su extensa filmografía, “It’s a Wonderful Life” era su favorita. Por otra parte, el tacaño Mr. Potter -interpretado por Lionel Barrymore- se convertiría con los años en uno de los villanos más memorables del cine del Siglo XX, una suerte de Scrooge sin redención, el símbolo del capitalismo desalmado.
Homenajeada y parodiada en incontables obras a lo largo de las décadas, “It’s a Wonderful Life” nos recuerda lo más bonito y más bueno que podemos llegar a ser.

The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring – Peter Jackson – 2001

Tras una travesía de producción semejante a la epopeya de sus protagonistas, la historia que por años se consideró “infilmable” llegó a las salas a comienzos de este siglo de la mano del director neozelandés Peter Jackson.

El sorpresivo trabajo del director dio los frutos esperados y muchos más, entregando una de las mejores películas -y sagas- de la historia del cine (de paso, dando lugar -involuntariamente- a la tendencia de tener que hacer trilogías de absolutamente todo y a varios años donde la fantasía épica se tomó las pantallas), y haciendo justicia a la venerada obra de Tolkien. Y no bien la trilogía se filmó en paralelo, fue “The Fellowship of the Ring” la que convenció al mundo no sólo de que esto era viable, pero además de que una cinta así podía ser un éxito crítico y de taquilla. Las audiencias se familiarizaron con Frodo, Aragorn, Gandalf y el resto de la Comunidad, así como con la historia del anillo único y la epopeya por destruirlo y acabar con el mal que Sauron representaba en la Tierra Media, en una historia cargada de humanidad, acción y un espectáculo visual como nunca se había visto, todo acompañado por una banda sonora de Howard Shore que bordea la perfección.

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