Carter Burwell – Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017)



En un año marcado por las polémicas en torno a los abusos sexuales y falta de justicia, no deja de ser curioso que 2 de las bandas sonoras que les hemos recomendado sobre películas estrenadas el 2017 respondan a dicha temática. Primero, fue “Wind River”, dirigida por Taylor Sheridan, que aborda la impunidad de los abusos sexuales cometidos contra integrantes de los pueblos originarios en las reservas norteamericanas. En dicha película, Nick Cave & Warren Ellis entregan una memorable banda sonora que refleja el dolor de la pérdida que tan pequeña parece verse en la inmensidad del escenario (pueden revisar nuestro análisis completo en este enlace). Ahora toca el turno de “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, que refleja la pasividad del sistema penal y policial de Estados Unidos frente a la ausencia de pruebas, o directamente, poca voluntad de investigar incluso respecto de crímenes especialmente reprochables o que comprometen en demasía la sensación de seguridad del público. Como en la película anterior, el drama humano se apoya en una emotiva banda sonora, que es la que invitamos a revisar, obra de Carter Burwell.

La oportunidad sirve también para que Revius acuda por primera vez (al menos en detalle porque en los listados anuales siempre estuvo) a un compositor que pese a su extensa carrera, todavía faltaba revisar en nuestra columna. Si bien “Carol” le significó ser nominado a los Óscars hace un par de años, lo de Burwell parecía ser un sinnúmero de trabajos notables de menor circulación, y una suma de desperdicios en grandes proyectos. Llamó mucho mi atención en este sentido, la poco memorable banda sonora del último proyecto de los hermanos Coen, ¡Hail Caesar!”, que pasó desapercibida tanto en crítica como taquilla. Por eso el éxito de “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” viene a ser un reconocimiento a la esencia de su carrera, en el sentido que pese a ser obra de un ya reconocido director y un elenco que podríamos definir como “no-primer” pese a su total reconocimiento, ha sido alabada por la crítica y merecedora de muchísimas nominaciones, dentro de las cuales destacan las 7 nominaciones a los premios de la Academia, a celebrarse el próximo 4 de marzo. Obviamente, dentro de ellas, a la de mejor banda sonora.

La gran virtud de la banda sonora de Carter Burwell es su simpleza, dado que se articula en 2 temas principales muy reconocibles entre sí y que cohabitan tanto en cada una delas pistas como a lo largo de la historia. El primero de ellos es dedicado a la Mildred luchadora (Frances McDormand), quien no descansará hasta que algo de justicia se haga respecto del crimen de su hija. Visualmente representado por los carteles a los cuales la cinta debe su nombre, este tema aparece de entrada cuando Mildred decide instalar la publicidad (desde los 20 segundos en “Mildred Goes To War”) e incluso, con la supuesta caída de los mismos (“Billboards On Fire”). Este tema principal sigue de cierta manera, el legado musical interior de Estados Unidos representado por Missouri, con un folk algo más negativo del que acostumbramos a escuchar.

Ahora bien, si escuchamos en detalle “Mildred Goes To War” vemos que los 20 segundos previos al inicio del tema musical de la Mildred más combativa, están marcados por el otro tema del disco, que analizaremos a continuación. Tanto la escena inicial de la película como el tema musical de entrada, reflejan precisamente eso: el camino que recorre internamente Mildred, desde el dolor a la acción. Que esa sea la elección musical tanto del director como del compositor (transparentar el camino que recorrerá el persona principal desde un comienzo) es muy agradable, pues no hay nada mejor que escuchar una banda sonora refrescante o novedosa desde el minuto 1 de una cinta, y que además sea perfecta en lo narrativo.

Ahora bien, el segundo tema del cual hemos hablado un poco no es exclusivo de Mildred, sino compartido por todo Ebbing. Es, en verdad, una temática transversal en nuestra sociedad. Hablamos del dolor. Si en ella el dolor es evidentemente reflejado en la ausencia de su hija, para el jefe Willoughby (Woody Harrelson) es su enfermedad e inminente muerte.  Esta transversalidad se prueba en una de las escenas más potentes de toda la película, donde  Willoughby, con este tema de fondo, narra ausentemente la carta dejada a su mujer y en la cual exculpa a Mildred (“My Dear Anne”), pero también calza perfecto con la Mildred que sigue su dolor puertas adentro (pese a mostrarse fuerte hacia afuera), en la reconstrucción de la relación familiar con su hijo sobreviviente (“Fruit Loops”).

A diferencia del tema anterior, esta melodía es más humana y simple, con una guitarra y piano que quizás poco sorprenderán, pero que al mismo tiempo reflejan todo. En algunos medios como MundoBso se ha dicho que su aplicación juega el límite entre lo perfectamente emotivo y lo directamente abusivo, al acudir a su simple melodía hasta 40 veces en la cinta. Creo que en este caso, Conrado Xalabarder es un poco injusto, pues no puede reprochársele a Burwell dar con un tema principal tan emotivo y no exprimirle el jugo hasta el último segundo. “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” es una historia simple, y musicalmente tiene que serlo. Es caminar con el dolor día a día, no ver avances en la justicia, y despertarse nuevamente en la mañana a luchar con un sistema que no ofrece soluciones. Por eso, es perfecto acompañante de la cruz que carga Mildred, el jefe Willoughby, o cualquiera de nosotros. En otras palabras, no podía ser de otra forma.

Para finalizar, me gustaría centrar la atención en 2 pistas del disco, que no deben pasar desapercibidas. “Slippers”, silenciosamente, mezcla ambos temas principales en una escena que no deja de ser simbólica, porque parece que en cada pie de Mildred está una de las posturas: la vehemente y la afligida. Si bien a grandes rasgos parece dominar en lo melódico el tema de la lucha, lo instrumental nos lleva por todas sus señales al tema del dolor. Los invito a escucharla para formar su propia impresión. La segunda pista del disco que debiesen revisar es “Collecting The Samples”.  Este tema musical también sirve en el proceso de redención del oficial Dixon (Sam Rockwell), un personaje profundísimo de explorar una vez se vence la barrera del policía racista y homofóbico, y que por lo mismo, se trata de una actuación que se ha llevado transversales alabanzas. Musicalmente, su camino termina al identificarse con Mildred y su lucha, incluso tras saber que ella fue quien atentó contra la estación de policía, en la breve pero simbólica “Can’t Give Up Hope”.

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