Alexandre Desplat – The Shape of Water (2017)

Quizás desde “The Grand Hotel Budapest”, Alexandre Desplat no musicalizaba una película que fuese a ser éxito en taquilla y en la crítica. Probablemente “Rogue One” el 2016 iba a ocupar dicho espacio, pero como todos sabemos, Desplat fue reemplazado a última hora por Michael Giacchino, quien con el tiempo en contra, logró un más que razonable resultado. Por esto, “The Shape of Water” era una de las películas más esperadas del año (y quizás la más). No sólo era la oportunidad en que Desplat volvería a ser el foco de atención en el mundo del cine, sino también porque lo haría en una película de Guillermo del Toro, uno de los genios creativos de nuestra época.

El espíritu de “The Shape of Water” es mezcla lo fantástico con lo romántico, lo que es muy desafiante desde el punto de vista musical. De hecho, si analizamos la película, en estricto rigor hablamos de una linda historia de amor, en un contexto de fantasía, temor y una violencia por muchos momentos explícita. En este sentido, pueden escuchar “Egg”, que en sus comienzos rodea de misterio la figura de la criatura, música que es inmediatamente dominada por la esencia de Elisa para luego volver a la tensión. De un momento a otro, del Toro y Desplat nos llevan del misterio a la ternura, y de la ternura al misterio, y así sucesivamente. Esto vuelve cierto algo que leí en su momento y de lo cual lamentablemente, no puedo encontrar la fuente. Sólo Desplat y del Toro podían hacer que compartir un huevo cocido con un “monstruo” desconocido sea algo romántico, y “Egg” lo prueba a ciencia cierta.

Siendo este el cuadro general de “The Shape of Water”, conviene luego hacer un análisis tanto temático como instrumental, y me gustaría partir con este último elemento. Desde la primera pista, se siente que el sonido nos llega a través del agua.  Escuchando la transmisión de los Globos de Oro, precisamente abordaban el hecho que parecería que bajo el agua, la orquesta guiada por Desplat desplega todo su trabajo (la London Symphony Orchestra, por si fuera poco). Las notas musicales fluyen como distorsionadas o manipuladas en su viaje a nuestros oídos, como muestra “The Shape of Water” al mostrar la historia, o por momentos en “Elisa and Zelda”. Pero Desplat no acude a este recurso de una forma básica o evidente, sino sutil. De hecho, en “Underwater Kiss”, que acompaña una escena que produce precisamente bajo el agua, el sonido llega puro y de manera directa, cuando pudo estimarse obvia era aplicar nuevamente esta técnica.

En cuanto a los instrumentos directamente hablando, Desplat nos mueve por toda la orquesta sin temores. Particularmente efectivo es el uso del acordeón (dando un claro saber francés), cuerdas y vientos. Todos pueden encontrarlos reunidos en “Elisa’s Theme”, el tema principal del disco consagrado en beneficio de un interesantísimo personaje. Instrumentos se acompañan y retroceden luego en beneficio de otros, permitiendo que Desplat se luzca con su versatilidad exhibiéndose cada uno a la perfección.

Si toca hablar de las melodías, “The Shape of Water” una banda sonora agradable de escuchar tanto dentro de la película como fuera de ella.  Quizás porque, aunque pueda sonar vacío, es una banda sonora con intención. Por mi parte, considero que tiene intención de relato, lo que hace que la película, pese a la evaluación que cada uno pueda hacer al terminarla, sea agradable de ver. Sin recursos innecesarios o dilaciones sin efectos narrativos, la historia de del Toro está muy bien narrada y presentada, haciéndote las advertencias necesarias y cerrando la mayoría (sino todos) los cabos sueltos. De la misma manera, Desplat está perfecto en ayudarnos a entender a Elisa, en construir la dependencia que ella genera respecto de la criatura (“Without You”), la urgencia y el peligro de la huida (“Raini Day”), y el circular cierre de la historia (“A Princess Without Voice”).

Quizás el punto más bajo de la música es la falta de identificación musical del personaje de Michael Shannon. Haciendo de villano, se extraña un tema musical fuerte que demuestra la influencia que tiene en el destino de la criatura. Podemos encontrar algunos atisbos de ello en “The Escape”, pero lo cierto es que en una escena y composición tan larga, donde además participan todos los principales de la cinta (la enamorada, la criatura, el espía, los amigos cómplices, el villano, etc.), injusto sería atribuirla musicalmente a uno de ellos. Es un tema propio de la escena.

Por todo esto es que debemos evaluar “The Shape of Water” por su historia (básicamente, si te gusta o no), y por si está bien contada (porque lo está) o bien musicalizada (porque lo es). Al llevar hasta allá el foco, creo que el resultado no es tan favorable, quizás por las altísimas expectativas generadas. Así, es una película que terminará siendo una especie de segunda parte de “El Laberinto del Fauno”, donde conviven criaturas fantásticas, violencia militar, rescates, buenos y malos, pero que comparada con su predecesora, se queda corta.

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